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viernes, 19 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 22 de junio, en 1967: La Línea aprobó los cinco proyectos que darían forma a la futura Ciudad Deportiva

 









Impulso definitivo a la Ciudad Deportiva de La Línea de la Concepción (22 de junio y 26 de octubre de 1967)

La sesión celebrada por la Corporación Municipal de La Línea de la Concepción el 22 de junio de 1967 constituyó uno de los hitos más relevantes en el proceso de creación de la futura Ciudad Deportiva, un ambicioso complejo de instalaciones destinado a dotar a la ciudad de modernos equipamientos deportivos y recreativos. Bajo la presidencia del alcalde don Pedro Alfageme González, la Corporación abordó el examen y aprobación de los distintos proyectos técnicos que habrían de convertir en realidad una de las iniciativas urbanísticas más importantes emprendidas por el Ayuntamiento durante la década de 1960.

La sesión contó con la asistencia del Alcalde-Presidente, don Pedro Alfageme González; de los Tenientes de Alcalde don Gabriel de Frutos Hernández, don Guillermo Ruiz Marín, don Antonio Barcia Nadal, don Juan Casasola Jiménez, don Eloy Gil Becerra y don Domingo Aldana Aldana; así como de los concejales don Pedro Trujillo Anche, don Antonio García Roldán, don Juan Fernández Corrales, don Joaquín Galindo Núñez, don Roberto González Díaz, don Joaquín Santana Cárdenas y don Cristóbal Torres Ortega. Asistieron igualmente el Secretario General Habilitado, don José de la Vega Rodríguez, y el Interventor, don Fernando Ballesteros Sánchez.

No concurrieron a la sesión el Teniente de Alcalde don Joaquín López Fuentes y los concejales don José Pérez Ponce y don Félix Enríquez Domínguez, mientras que don Andrés Mérida Murillo no justificó su ausencia.

Durante la reunión fueron sometidos a consideración de la Corporación cinco proyectos parciales redactados por el prestigioso arquitecto don Rodolfo García-Pablos y González-Quijano, profesional de reconocido prestigio nacional que había asumido la dirección técnica de la futura Ciudad Deportiva. El conjunto de actuaciones ascendía a la considerable cifra de 12.258.955,75 pesetas, importe que reflejaba la magnitud de una obra concebida para transformar de manera profunda las infraestructuras deportivas de la ciudad.

Los proyectos comprendían la construcción de una piscina, diversas pistas polideportivas, un campo de fútbol, un gimnasio cubierto, dependencias destinadas al club deportivo y vivienda para el conserje, además de varias pistas de tenis con sus correspondientes edificios auxiliares y vestuarios. Todas estas instalaciones formaban parte de un plan general concebido para crear un auténtico complejo deportivo moderno capaz de satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.

La Corporación tuvo conocimiento de que la totalidad de las obras sería subvencionada por la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, organismo que había incluido el proyecto dentro de su programación oficial de inversiones. La noticia fue recibida con extraordinaria satisfacción, pues permitía acometer una actuación de gran envergadura sin que ello supusiera una carga financiera directa para las arcas municipales.

Tras examinar la documentación técnica y económica presentada, los miembros de la Corporación acordaron por unanimidad aprobar los cinco proyectos parciales, dando así el visto bueno definitivo al inicio de una actuación considerada estratégica para el desarrollo deportivo y social de La Línea.

A continuación, a propuesta de la Alcaldía, se adoptó igualmente por unanimidad un acuerdo de especial significado institucional. La Corporación decidió hacer constar expresamente en acta, tanto en nombre propio como en representación de toda la ciudad, el agradecimiento al Excmo. Sr. don Juan Antonio Samaranch Torelló, Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, por el interés demostrado hacia los problemas y necesidades de La Línea de la Concepción y por la favorable acogida dispensada a las peticiones formuladas por el Ayuntamiento. La Corporación destacó especialmente la generosidad con que habían sido atendidas las aspiraciones municipales en materia deportiva.

Sin embargo, el desarrollo del proyecto experimentó meses después una incidencia técnica de notable importancia. En la sesión celebrada el 26 de octubre de 1967, la Corporación volvió a reunirse para estudiar dos nuevos escritos remitidos por el arquitecto director don Rodolfo García-Pablos y González-Quijano, relacionados con la construcción del estadio que debía integrarse en el complejo deportivo.

En el primero de dichos escritos se exponían los resultados de diversos estudios geotécnicos, sondeos y ensayos realizados en los terrenos del denominado Campo Español, emplazamiento finalmente elegido para la construcción del estadio. Dichos trabajos habían sido ordenados durante el replanteo de las obras con el fin de verificar las condiciones reales del subsuelo.

Las investigaciones demostraron que las características geológicas de los terrenos diferían sustancialmente de las previstas inicialmente en el proyecto. Como consecuencia de ello, resultaba necesario sustituir el sistema de cimentación originalmente proyectado por otro más complejo y seguro basado en la ejecución de pilotajes profundos.

El segundo escrito desarrollaba el correspondiente estudio económico de esta modificación técnica. El presupuesto estimado del nuevo sistema de cimentación ascendía a 7.939.898,80 pesetas, cifra muy superior a la prevista inicialmente para esta partida. Dado que el proyecto original contemplaba una cimentación valorada en 2.693.168,29 pesetas, el incremento derivado de la modificación alcanzaba las 5.246.730,51 pesetas.

No obstante, al aplicarse a esta nueva partida la baja del catorce por ciento ofrecida por la empresa adjudicataria durante la contratación de las obras, el coste efectivo de la modificación quedaba reducido a 4.511.208,51 pesetas. A esta cantidad había que añadir los honorarios profesionales correspondientes a la redacción del proyecto reformado y a la dirección facultativa, cifrados en 392.370,22 pesetas, lo que elevaba el importe total de la actuación complementaria a 4.903.578,73 pesetas.

Toda la documentación técnica relativa a los sondeos, análisis, prospecciones y estudios del terreno fue examinada por el Arquitecto Municipal, quien emitió informe favorable considerando plenamente justificadas las modificaciones propuestas.

Por su parte, el Interventor Municipal informó acerca de la disponibilidad económica existente para afrontar dicho gasto. Recordó que el Ayuntamiento había recibido una subvención de 10.000.000 de pesetas concedida por el Ministerio de Trabajo, a través de la Dirección General de Empleo, destinada específicamente a combatir el paro obrero mediante la construcción de un complejo deportivo en los terrenos de la denominada zona neutral.

De dicha subvención ya habían ingresado en la Tesorería Municipal 5.000.000 de pesetas, equivalentes al cincuenta por ciento de la ayuda concedida, existiendo todavía un saldo disponible de 4.798.398,49 pesetas susceptible de ser aplicado a la financiación del reformado.

El informe señalaba además que el estadio constituía una parte esencial del complejo deportivo subvencionado y que, debido a sus características constructivas, era la obra que mayor volumen de mano de obra requeriría, contribuyendo de manera especialmente eficaz al objetivo principal perseguido por la ayuda estatal: la reducción del desempleo en la localidad.

La Comisión Municipal Informativa de Fomento y Obras estudió igualmente el expediente y emitió dictamen favorable, proponiendo la aprobación inicial de la modificación técnica, sin perjuicio de su ratificación definitiva una vez redactado el proyecto reformado completo y conocido su coste exacto.

La Corporación consideró que la alteración del sistema de cimentación obedecía a circunstancias imprevisibles e inevitables, derivadas de las diferencias existentes entre los terrenos inicialmente previstos en el Zabal Bajo, Camino de Torrenueva, y los finalmente designados por la Superioridad en el Campo Español, una vez redactado el proyecto original. Esta situación encajaba plenamente en los supuestos previstos por el artículo 54 del Reglamento de Contratación de las Corporaciones Locales de 9 de enero de 1953, que facultaba a las entidades locales para modificar determinadas prestaciones contractuales cuando concurriesen circunstancias técnicas sobrevenidas.

Examinados todos los informes y cumplidos los requisitos legales exigidos, la Corporación acordó por unanimidad aprobar la modificación propuesta.

Con este acuerdo quedaba garantizada la continuidad de unas obras que representaban una de las mayores inversiones públicas realizadas en La Línea de la Concepción durante aquellos años. La futura Ciudad Deportiva se consolidaba así como un proyecto emblemático para la ciudad, destinado no solo a mejorar las instalaciones deportivas existentes, sino también a generar empleo, fomentar la práctica del deporte y dotar al municipio de un equipamiento moderno acorde con las necesidades de una población en plena expansión durante la segunda mitad del siglo XX.

Tal día como hoy en La Línea

El acuerdo adoptado el 22 de junio de 1967 marcó el inicio efectivo de uno de los proyectos deportivos más importantes de la historia contemporánea de La Línea. La futura Ciudad Deportiva representaba una apuesta por el deporte, la juventud y la modernización de la ciudad en una etapa de crecimiento urbano y social.

La posterior modificación de la cimentación del estadio puso de manifiesto la complejidad técnica de una obra de gran envergadura, pero también la determinación municipal por culminar un proyecto considerado estratégico para el futuro de la población.

Aquellas decisiones adoptadas en 1967 permitieron sentar las bases de unas instalaciones que durante décadas serían escenario de competiciones deportivas, actividades sociales y acontecimientos que formarían parte de la memoria colectiva de varias generaciones de linenses.

Una maravillosa vista general del nuevo estadio linense, que será inaugurado hoy. Se aprecian en la fotografía los cuatro graderíos, los dos fondos, la preferencia y la tribuna cubierta. Esta tarde, con el estadio engalanado y pintado y lleno a rebosar de público, su aspecto será aún mucho mejor.
(Foto Pérez Ponce)

La Ciudad Deportiva no sólo es el estadio. Otra de sus muchas instalaciones es el campo de fútbol de entrenamientos, cuyos instalaciones anexass, que recoge la foto, admiran no sólo por su magnificencia, sino también por su buen gusto.
(Foto Pérez Ponce)

Esta es una de las fastuosas autopistas de acceso a la Ciudad Deportiva. Con treinta metros de ancha, dividida en varias calles, dotada de moderna y potente iluminación, contribuye con su grandeza a dar esplendor a toda la instalación. A la derecha queda el gran parque que levanta el Patrimonio Forestal del Estado.
(Foto Pérez Ponce)


Vista de uno de los fondos del estadio, el que queda más cerca del casco urbano de la ciudad, que aparece al fondo y donde se aprecian las modernas construcciones que en pocos años se han levantado y que han cambiado el aspecto de La Línea por aquella zona.
(Foto Pérez Ponce)

Una de las muchas instalaciones de la Ciudad Deportiva es el conjunto de pistas de tenis, ya terminadas y que han sido construidas mediante un modernísimo procedimiento empleado con gran éxito en las pistas de Sudáfrica. Al lado, los vestuarios para los tenistas. Al fondo, algunas instalaciones militares de Gibraltar.
(Foto Pérez Ponce)














domingo, 7 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 9 de junio, en 1967, el Imperial Cinema estrenaba “Agentes Dobles” en La Línea

 








“Agentes Dobles” en el Imperial Cinema de La Línea (9 de junio de 1967)

El viernes 9 de junio de 1967, el Imperial Cinema de La Línea de la Concepción anunciaba como gran estreno en color la película “Agentes Dobles”, título español de la producción británica Masquerade. La programación la presentaba como una obra destinada a mayores de 18 años, reflejando el creciente interés del público por las películas de espionaje que inundaban las pantallas internacionales durante los años sesenta.

La cinta llegaba en pleno auge del género, impulsado por el éxito mundial de las aventuras de James Bond y por el interés que despertaban las historias de agentes secretos, conspiraciones internacionales y conflictos derivados de la Guerra Fría.

Una producción británica de espionaje y aventura

Estrenada originalmente en 1965, Masquerade fue dirigida por Basil Dearden, uno de los realizadores británicos más prestigiosos de la época.

La película estaba basada en la novela Castle Minerva, escrita por Victor Canning, autor especializado en relatos de intriga y espionaje.

Aunque incorporaba elementos de suspense y acción, la obra se alejaba del tono completamente serio de otras producciones del género, introduciendo abundantes momentos de humor e ironía.

Ficha técnica

Datos generales

  • Título original: Masquerade.
  • Título en español: Agentes Dobles.
  • Año de estreno: 1965.
  • País: Reino Unido.
  • Género: Espionaje, aventura, acción y comedia.
  • Duración: 102 minutos.
  • Productora: Novus Productions.
  • Distribución internacional: United Artists.

Equipo técnico

  • Dirección: Basil Dearden.
  • Producción: Michael Relph.
  • Guion: Michael Relph y William Goldman.
  • Basada en la novela Castle Minerva, de Victor Canning.
  • Fotografía: Otto Heller.
  • Música: Philip Green.
  • Montaje: John D. Guthridge.
  • Dirección artística: Jack Maxsted.

Reparto principal

La película reunía un reparto internacional encabezado por:

  • Cliff Robertson como David Frazer.
  • Jack Hawkins como el Coronel Drexel.
  • Marisa Mell como Sophie.
  • Michel Piccoli como George Sarrassin.
  • Bill Fraser como Dunwoody.
  • Charles Gray como Benson.
  • John Le Mesurier como Sir Robert.
  • Christopher Witty como el joven Príncipe Jamil.

Argumento

La historia comenzaba cuando el Gobierno británico intentaba asegurar importantes concesiones petroleras en el pequeño reino ficticio de Ramaut, situado en Oriente Medio.

Las negociaciones se encontraban bloqueadas debido a que el gobernante actual pretendía acercarse al bloque oriental. Sin embargo, el heredero legítimo, el joven Príncipe Jamil, mantenía posiciones más favorables a los intereses británicos.

Ante el riesgo de que el muchacho fuese eliminado por facciones rivales antes de acceder al poder, los servicios secretos británicos diseñaban una operación extraordinaria: secuestrar temporalmente al propio príncipe para mantenerlo a salvo.

El reclutamiento de David Frazer

Para llevar a cabo la misión era reclutado David Frazer, interpretado por Cliff Robertson.

Frazer era un antiguo veterano estadounidense que vivía modestamente en Londres y aceptaba participar en la operación atraído por una recompensa económica.

Lo que parecía una sencilla misión de protección terminaría convirtiéndose en una compleja trama de engaños y traiciones.

La conspiración en España

Buena parte de la acción se desarrollaba en la costa mediterránea española.

Frazer era enviado a una villa aislada cerca de Alicante, donde debía ocultarse el príncipe.

Allí conocía a la enigmática Sophie, interpretada por Marisa Mell, una mujer atractiva y misteriosa vinculada a un peculiar grupo de artistas ambulantes.

La desaparición repentina del heredero desencadenaba una cadena de acontecimientos que transformaba por completo la operación.

La gran traición

A medida que avanzaba la investigación, Frazer descubría que la amenaza no procedía únicamente de enemigos extranjeros.

El propio Coronel Drexel, considerado inicialmente un héroe y responsable de la misión, ocultaba intereses personales.

La operación secreta había sido concebida para obtener enormes beneficios económicos mediante la venta del joven príncipe a quienes deseaban controlar el futuro político del país.

La revelación convertía a antiguos aliados en enemigos y daba paso a una sucesión de persecuciones, secuestros y enfrentamientos.

Aventura, espionaje y humor

Uno de los aspectos más originales de Agentes Dobles era su combinación de intriga internacional con elementos humorísticos.

La película alternaba escenas de acción con situaciones cómicas, personajes excéntricos y continuos cambios de identidad.

Ese tono ligero la diferenciaba de otras producciones de espionaje de la década y la acercaba a las denominadas “comedias de agentes secretos”, muy populares durante los años sesenta.

Una producción visualmente atractiva

La fotografía de Otto Heller aprovechó los paisajes mediterráneos españoles para aportar luminosidad y color a la narración.

Rodada en Technicolor y presentada en formato panorámico, la película ofrecía un espectáculo visual muy atractivo para el público de la época, acostumbrado todavía a numerosas producciones en blanco y negro.

El estreno en La Línea

La exhibición de Agentes Dobles en el Imperial Cinema formó parte de una cartelera especialmente variada.

Mientras esta producción británica ocupaba la principal sala cinematográfica de la ciudad, otros cines ofrecían títulos tan diversos como Las Alimañas, Cabalgando sobre un tigre, Una Cebra en la Cocina y Espuelas Negras.

Aquella programación refleja el extraordinario dinamismo de la vida cinematográfica linense durante los años sesenta, cuando los espectadores podían elegir entre películas de espionaje, dramas europeos, comedias familiares y westerns en una misma jornada.

Una muestra del cine de espionaje de los años sesenta

Aunque no alcanzó la fama de las grandes producciones protagonizadas por James Bond, Agentes Dobles permanece como una interesante muestra del cine de espionaje británico de la década.

Su mezcla de aventura internacional, humor, intriga política y escenarios mediterráneos la convirtió en una propuesta entretenida y diferente que encontró su espacio en las pantallas españolas y que, en junio de 1967, formó parte de la oferta cinematográfica del Imperial Cinema de La Línea de la Concepción.

Tal día como hoy...

El 9 de junio de 1967, el Imperial Cinema de La Línea de la Concepción estrenaba la película de espionaje “Agentes Dobles”, protagonizada por Cliff Robertson, Jack Hawkins, Marisa Mell y Michel Piccoli, dentro de una cartelera que reflejaba el intenso ambiente cinematográfico que vivía la ciudad durante los años sesenta.









sábado, 6 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 8 de junio, en 1966 se proyectaba “El Brujo” en el Imperial Cinema de La Línea

 









El estreno de “El Brujo” en el Imperial Cinema de La Línea (8 de junio de 1966)

La noche del miércoles 8 de junio, los aficionados al cine de intriga y misterio de La Línea de la Concepción tuvieron una cita destacada con la cartelera local. El Imperial Cinema anunciaba como estreno principal la proyección de El Brujo, una producción alemana que llegaba precedida por el éxito que las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Edgar Wallace estaban cosechando en toda Europa.

El programa publicado para aquella jornada mostraba la intensa actividad cinematográfica que vivía la ciudad. Mientras el Imperial Cinema ofrecía su sesión desde las ocho y media de la tarde, otros locales competían por atraer al público. El Parque de Verano exhibía la película Tengo 17 años con Rocío Dúrcal, el Cine Levante presentaba el estreno de Dr. Terror, el Trímope Cinema proyectaba dos largometrajes y el Cine Nuevo repetía también el éxito juvenil de Rocío Dúrcal. Sin embargo, para los amantes del suspense, la atención estaba centrada en la inquietante figura que dominaba el cartel de El Brujo.

La ilustración publicitaria resultaba especialmente impactante. Una mujer aterrorizada ocupaba el primer plano mientras una enorme silueta oscura, con sombrero y rostro oculto, se alzaba amenazante tras ella. Aquella imagen resumía perfectamente el ambiente de misterio que caracterizaba a la producción dirigida por Alfred Vohrer.

La película estaba basada en una de las célebres novelas policíacas de Edgar Wallace, autor cuyas historias habían conquistado a millones de lectores gracias a sus complejas tramas criminales, sus personajes ambiguos y sus sorprendentes desenlaces. Durante los años sesenta, la industria cinematográfica de Alemania Occidental adaptó numerosas obras del escritor británico, dando origen al conocido fenómeno cinematográfico denominado Krimi, una combinación de cine negro, suspense y misterio que alcanzó gran popularidad en Europa.

La historia de El Brujo comenzaba con un crimen aparentemente sencillo. La secretaria de un influyente abogado londinense aparecía muerta en circunstancias sospechosas. Lo que inicialmente parecía un accidente pronto revelaba una trama mucho más oscura cuando se descubría que la víctima era hermana de un legendario criminal conocido como “El Brujo”, un hombre cuya fama se extendía por todo el mundo del hampa debido a su extraordinaria habilidad para disfrazarse y adoptar identidades falsas.

La noticia provocaba el pánico tanto entre los delincuentes como entre la policía. Los criminales temían la llegada de una implacable venganza, mientras que Scotland Yard intentaba anticiparse a los movimientos de aquel personaje casi fantasmagórico. La investigación quedaba en manos del Inspector Higgins, interpretado por Joachim Fuchsberger, una de las grandes estrellas del cine policíaco alemán de la época.

A medida que avanzaba la narración, la ciudad de Londres se convertía en un auténtico tablero de engaños y falsas apariencias. Cada nuevo personaje parecía ocultar un secreto. Las identidades se confundían constantemente y el espectador era conducido por una sucesión de sospechas, pistas contradictorias y asesinatos cuidadosamente planificados.

Uno de los elementos más originales de la película residía precisamente en la imposibilidad de saber quién era realmente El Brujo. El criminal podía estar oculto bajo cualquier apariencia. Esta incertidumbre mantenía la tensión durante todo el metraje y convertía el desenlace en un auténtico juego de inteligencia entre el espectador y los investigadores.

El reparto reunía a algunas de las figuras más conocidas del cine alemán del momento. Junto a Joachim Fuchsberger aparecían Heinz Drache, Sophie Hardy, Margot Trooger, Siegfried Lowitz y René Deltgen. La música de Peter Thomas contribuía además a reforzar la atmósfera inquietante y elegante que caracterizaba a estas producciones.

Filmada en blanco y negro y presentada en formato Ultrascope, la película destacaba por su cuidada fotografía, sus escenarios sombríos y una puesta en escena que recordaba al mejor cine negro británico y estadounidense de la época. Todo ello convertía a El Brujo en una propuesta diferente dentro de la programación habitual que llegaba a las salas españolas.

Aquella noche de junio, los espectadores que acudieron al Imperial Cinema se encontraron con una historia llena de asesinatos, disfraces, identidades ocultas y giros inesperados. Durante más de ochenta minutos permanecieron inmersos en una intriga donde nadie era exactamente quien decía ser y donde la sombra de un misterioso vengador parecía acechar cada rincón de Londres.

La proyección de El Brujo constituye hoy un pequeño testimonio de la riqueza y variedad de la cartelera cinematográfica linense durante los años sesenta. En una época en la que la ciudad contaba con varios cines funcionando simultáneamente, el público podía elegir entre cine español, terror británico, aventuras clásicas o sofisticados thrillers europeos como esta producción alemana que, durante unos días, convirtió al Imperial Cinema en el escenario local de una de las historias de misterio más populares del cine criminal europeo.

Tal día como hoy...

El 8 de junio de 1966, los espectadores que acudieron al Imperial Cinema pudieron sumergirse en el misterioso mundo de “El Brujo”, una de las películas más representativas del cine policíaco alemán de los años sesenta, mientras La Línea disfrutaba de una de las carteleras cinematográficas más variadas y activas de toda su historia.










miércoles, 3 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 29 de junio, en 1967, el Imperial Cinema proyectaba la espectacular producción bélica Escuadrón 633

 









El jueves 29 de junio de 1967, los aficionados al cine de La Línea de la Concepción disponían de una amplia oferta cinematográfica repartida entre las distintas salas que funcionaban entonces en la ciudad. Aquella jornada, el Imperial Cinema anunciaba en su cartelera el estreno en color de Escuadrón 633, una de las producciones bélicas más espectaculares de la década de 1960. La misma película también se exhibía en el Cine Nuevo de Verano, prueba de la expectación que despertaba entre el público local.

La programación publicada para ese día permite apreciar la intensa actividad cinematográfica que vivía La Línea durante aquellos años. Mientras el Imperial Cinema ofrecía la sesión infantil con Las Joyas de la Familia y posteriormente el estreno de Escuadrón 633, el Parque de Verano proyectaba igualmente Las Joyas de la Familia en sesión nocturna para todos los públicos. Por su parte, el Cine Levante exhibía el estreno de De tal palo, tal astilla, protagonizada por el popular actor mexicano Luis Aguilar, mientras que el Trimope Cinema presentaba la película de aventuras y ciencia ficción ¿Hacia el fin del mundo?. El Cine Nuevo de Verano completaba la cartelera con una nueva proyección de Escuadrón 633, permitiendo a los espectadores elegir entre varias salas para disfrutar de esta gran producción internacional.

El cine constituía entonces una de las principales formas de ocio para miles de linenses, que llenaban diariamente las butacas de los cines de invierno y de verano repartidos por toda la población. Las sesiones dobles, los programas infantiles y los grandes estrenos internacionales formaban parte inseparable de la vida social de la ciudad.

Una gran superproducción internacional

Escuadrón 633 (633 Squadron) había sido estrenada internacionalmente en 1964 como una ambiciosa coproducción británico-estadounidense dirigida por Walter Grauman. Su reparto reunía a figuras muy conocidas del cine internacional de la época, encabezadas por Cliff Robertson, George Chakiris, Maria Perschy, Harry Andrews y Donald Houston.

La película fue producida por Mirisch Films y distribuida por United Artists, utilizando un importante presupuesto que permitió rodar espectaculares escenas aéreas en color y formato panorámico Panavision, algo que impresionaba especialmente al público de mediados de los años sesenta. Su duración rondaba los 102 minutos y se encuadraba dentro del género bélico, aunque incorporaba también elementos dramáticos, románticos y de aventuras. La magnífica fotografía de Edward Scaife y la inolvidable banda sonora compuesta por Ron Goodwin contribuyeron decisivamente al éxito de la película.

La misión imposible del Escuadrón 633

La historia se desarrollaba durante la Segunda Guerra Mundial y giraba en torno a una misión militar extremadamente peligrosa.

Los servicios de inteligencia aliados descubrían que la Alemania nazi estaba desarrollando combustible especial para cohetes en una instalación secreta situada en un remoto fiordo noruego. Aquella fábrica se encontraba prácticamente protegida por la propia naturaleza, rodeada de elevadas montañas y defendida por numerosas baterías antiaéreas. Los bombardeos convencionales resultaban inútiles, por lo que el alto mando británico diseñaba un plan extraordinariamente arriesgado.

La responsabilidad recaía sobre el Escuadrón 633, una unidad de élite equipada con los rápidos cazabombarderos De Havilland Mosquito. La misión consistía en penetrar a ras del agua por el interior del fiordo y bombardear un punto concreto de la montaña para provocar un gigantesco desprendimiento de rocas que sepultara la fábrica alemana.

Roy Grant y la resistencia noruega

El protagonista principal era el comandante Roy Grant, interpretado por Cliff Robertson, un experimentado piloto estadounidense integrado en la RAF británica.

Para preparar el ataque, Grant colaboraba con la resistencia noruega encabezada por Erik Bergman, personaje interpretado por George Chakiris. Durante las operaciones previas, el comandante conocía también a Hilde Bergman, hermana del líder de la resistencia, interpretada por Maria Perschy, desarrollándose entre ambos una historia sentimental marcada por la tensión de la guerra.

La trama adquiría un tono dramático cuando Erik Bergman era capturado por la Gestapo. A partir de ese momento, los aliados debían enfrentarse a difíciles decisiones que reflejaban el elevado coste humano de las operaciones militares durante el conflicto mundial.

Los legendarios Mosquito

Uno de los aspectos más fascinantes de la película era la presencia de los célebres De Havilland DH.98 Mosquito, considerados entre los aviones más eficaces de la Segunda Guerra Mundial.

Conocidos popularmente como los "Wooden Wonder", estos aparatos estaban construidos principalmente con madera laminada, lo que les permitía alcanzar velocidades extraordinarias para su época. Para el rodaje se reunieron varios ejemplares auténticos todavía en condiciones de vuelo, algo excepcional en los años sesenta. Gracias a ello, las escenas aéreas poseían una autenticidad difícil de conseguir mediante maquetas o efectos especiales tradicionales.

Las secuencias de despegues, vuelos rasantes y ataques sobre el fiordo se rodaron utilizando aeronaves reales, otorgando a la película una espectacularidad que impresionó profundamente al público internacional.

El espectacular clímax final

La parte más recordada de la película era sin duda el ataque definitivo contra la fábrica nazi.

Los pilotos del Escuadrón 633 debían internarse en el fiordo volando a escasos metros sobre el agua mientras eran atacados simultáneamente por la artillería antiaérea y por cazas enemigos. Las escenas mostraban uno tras otro los sacrificios de los tripulantes, que caían abatidos mientras intentaban completar la misión. Finalmente, el comandante Grant conseguía alcanzar el objetivo y provocar el gigantesco desprendimiento que destruía la instalación alemana.

La película concluía con una mezcla de victoria y tragedia, mostrando que el éxito militar había sido alcanzado al precio de enormes pérdidas humanas, una visión que contribuyó a convertirla en una de las producciones bélicas más respetadas de su tiempo.

La película que inspiró Star Wars

Con el paso de las décadas, Escuadrón 633 adquirió una importancia histórica adicional por su influencia sobre una de las sagas cinematográficas más famosas de todos los tiempos.

Diversos especialistas han señalado que la secuencia final del ataque a través del fiordo inspiró directamente a George Lucas cuando diseñó el famoso asalto rebelde contra la Estrella de la Muerte en Star Wars (1977). Las similitudes son evidentes: una misión aparentemente imposible, pilotos avanzando por un estrecho corredor bajo intenso fuego enemigo, grandes pérdidas durante el ataque y un disparo final de precisión destinado a destruir una instalación estratégica.

Millones de espectadores han contemplado esa escena sin saber que una parte de su origen se encontraba en una película que pudo verse en las pantallas linenses durante el verano de 1967.

El cine en La Línea durante los años sesenta

La exhibición simultánea de títulos tan diversos como Escuadrón 633, Las Joyas de la Familia, De tal palo, tal astilla y ¿Hacia el fin del mundo? demuestra la extraordinaria vitalidad que mantenía la industria cinematográfica local.

En aquellos años coexistían numerosas salas: el Imperial Cinema, el Parque de Verano, el Cine Levante, el Trimope Cinema, el Cine Nuevo de Verano y otros locales que permitían a los vecinos disfrutar de los grandes estrenos nacionales e internacionales apenas unos años después de su lanzamiento.

Cada nueva cartelera se convertía en un auténtico acontecimiento social. Familias enteras acudían a las sesiones infantiles, mientras los jóvenes y adultos llenaban las funciones de estreno para contemplar las últimas novedades llegadas desde Hollywood, Gran Bretaña, México o España.

Tal día como hoy...

El 29 de junio de 1967, los espectadores de La Línea podían elegir entre la gran superproducción bélica Escuadrón 633 en el Imperial Cinema y el Cine Nuevo de Verano, la comedia familiar Las Joyas de la Familia en el Imperial y el Parque de Verano, De tal palo, tal astilla en el Cine Levante y la película de aventuras y ciencia ficción ¿Hacia el fin del mundo? en el Trimope Cinema, disfrutando de una de las carteleras más completas y variadas del verano de 1967.








miércoles, 27 de mayo de 2026

Sabías Que… Tal día como hoy, 27 de mayo de 1967, el Imperial Cinema de La Línea estrenaba la épica medieval “El Señor de la Guerra” protagonizada por Charlton Heston

 








«El Señor de la Guerra» en el Imperial Cinema de La Línea (27 de mayo de 1967)

La cartelera cinematográfica de La Línea de la Concepción correspondiente al sábado 27 de mayo de 1967 reflejaba la intensa actividad de los principales cines de la ciudad durante la década de los sesenta. Entre las películas anunciadas destacaba especialmente el estreno en el Imperial Cinema de la producción estadounidense «El Señor de la Guerra», protagonizada por Charlton Heston y Richard Boone.

El programa de mano conservado mostraba, junto a la cartelera local, el impactante cartel original de la película, diseñado con la estética épica característica de las grandes producciones históricas norteamericanas de aquellos años. La imagen central presentaba a Charlton Heston vestido con armadura medieval, espada y escudo, reforzando el tono bélico y caballeresco del film.

La programación indicaba:

“Programa para el sábado 27 de mayo de 1967”

y anunciaba para el Imperial Cinema:

“Desde las 6.30 — Estreno en color — Para mayores de 18 años”

La película aparecía acompañada del nombre de sus principales intérpretes:

  • Charlton Heston
  • Richard Boone
  • Rosemary Forsyth
  • Guy Stockwell
  • Maurice Evans

El cartel hacía igualmente referencia a los sistemas cinematográficos Technicolor y Panavision, dos de los principales reclamos técnicos utilizados en el cine espectacular de la época.

«El señor de la guerra» era una película estadounidense dirigida por Franklin J. Schaffner, estrenada originalmente en 1965, aunque en España quedó frecuentemente asociada a 1967 debido a sus posteriores estrenos y reposiciones en circuitos cinematográficos provinciales y locales. Se trataba de un drama histórico medieval con elementos románticos y bélicos, impulsado personalmente por Charlton Heston, actor que sentía una especial vinculación con el proyecto.

La historia estaba ambientada en la Normandía del siglo XI y seguía la vida de Crisagón, personaje interpretado por Heston, un caballero feudal enviado por su señor para levantar una fortaleza defensiva frente a las incursiones de los frisones. Sin embargo, el conflicto principal surgía cuando el protagonista se enamoraba de Bronwyn, una joven campesina interpretada por Rosemary Forsyth.

El desarrollo argumental combinaba cuestiones militares y políticas con un intenso drama personal. Crisagón, amparándose en sus privilegios feudales, reclamaba a la joven utilizando el denominado “derecho de pernada”, provocando un profundo enfrentamiento con los aldeanos y desencadenando una crisis que terminaba desembocando en violencia y guerra.

La película abordaba temas relacionados con el honor, el poder feudal, la pasión amorosa y los conflictos sociales de la Edad Media, presentando una visión especialmente dura y sombría de aquella época histórica. A diferencia de otras superproducciones medievales más idealizadas, Franklin J. Schaffner buscó un enfoque realista, áspero y visualmente crudo.

El guion fue escrito por John Collier y Millard Kaufman, basándose en la obra teatral «The Lovers» de Leslie Stevens. La música correspondió al compositor Jerome Moross, cuya banda sonora contribuyó notablemente a reforzar el ambiente épico y melancólico de la producción.

El reparto incluía además a actores de gran prestigio como Richard Boone, conocido por sus papeles de carácter fuerte y autoritario, así como Niall MacGinnis y Maurice Evans, habituales del cine histórico y de aventuras de aquellos años.

Uno de los aspectos más destacados de la película fue el especial interés personal de Charlton Heston en el proyecto. El actor deseaba alejarse del modelo de superproducción histórica monumental que había caracterizado películas anteriores como Ben-Hur o El Cid, buscando una obra más íntima y psicológica, centrada en las tensiones humanas y sociales del mundo feudal.

La proyección de esta película en La Línea formaba parte de una intensa programación cinematográfica local que incluía varios cines activos simultáneamente. El mismo programa anunciaba también otras producciones en distintos locales de la ciudad:

  • En el Teatro del Parque, la película «Las Pistolas no discuten».
  • En el Cine Levante, «El Hijo del Pistolero».
  • En el Trimope Cinema, «F.B.I. Operación Víbora Amarilla».
  • En el Cine Nuevo de Verano, «La Barrera».

La coexistencia de tantos espacios cinematográficos evidenciaba el enorme peso que el cine tenía en la vida cotidiana de La Línea durante los años sesenta. Los cines constituían entonces uno de los principales centros de ocio de la población, especialmente durante los fines de semana y temporadas estivales.

El Imperial Cinema, donde se proyectó «El Señor de la Guerra», figuraba entre las salas más importantes y modernas de la ciudad. Sus estrenos en color y producciones internacionales atraían regularmente a un público numeroso, consolidando el local como uno de los referentes cinematográficos linenses de la época.

La llegada de películas históricas y épicas como esta demostraba además el interés del público español por el cine de aventuras medievales y grandes producciones internacionales, géneros que alcanzaron una enorme popularidad durante los años sesenta gracias al auge del Technicolor y las grandes pantallas panorámicas.






Realizado por:

Luis Javier Traverso




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