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miércoles, 10 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy 12 de junio, en 1979, la Revista Maestranza redactaba que Paco Rodríguez Granados asumía otras responsabilidades en la Real Balompédica Linense

 











La llegada de Paco Rodríguez Granados a la presidencia de la Real Balona según la revista Golpe Directo

La página reproducida pertenece a la sección “Golpe Directo”, firmada por Iria, una columna de opinión deportiva escrita con el estilo desenfadado, irónico y provocador característico del periodismo deportivo local de la época. El artículo giraba principalmente en torno a la situación interna de la Real Balompédica Linense tras el relevo producido en la presidencia del club.

La fotografía central mostraba el momento simbólico de la transmisión de poderes. Según indicaba el pie de foto, Carlos Jiménez abandonaba la presidencia que había ocupado durante varios meses para dejar paso a Paco Rodríguez Granados, quien asumía la dirección de la entidad albinegra en un momento especialmente delicado desde el punto de vista económico y organizativo.

El articulista comenzaba reflexionando sobre las inevitables frustraciones que acompañaban la vida de cualquier dirigente deportivo. Utilizando un tono humorístico y cargado de dobles sentidos, comentaba las dificultades que había afrontado la anterior directiva y las tensiones que habían rodeado la gestión del club durante los últimos meses.

A continuación se detenía en la figura del nuevo presidente, Paco Rodríguez Granados, a quien presentaba como un hombre comprometido con la Balona y dispuesto a afrontar una tarea complicada. La columna recogía opiniones de distintos aficionados y colaboradores cercanos al club, algunos de los cuales destacaban la capacidad de sacrificio del nuevo dirigente y la necesidad de apoyar a la nueva junta directiva para superar los problemas acumulados.

Uno de los asuntos que más preocupaban era la situación económica de la entidad. El artículo hacía referencia a facturas pendientes, obligaciones financieras y diversas deudas que el club debía afrontar. Se mencionaban incluso compromisos adquiridos durante años anteriores que continuaban gravitando sobre la tesorería balona.

El texto señalaba también la existencia de una notable prisa por reorganizar la administración del club y poner orden en la gestión. Se destacaba la incorporación de un joven secretario considerado eficaz y trabajador, así como la necesidad de recuperar la estabilidad institucional para garantizar el futuro de la entidad.

La columna dedicaba igualmente espacio a comentar las inevitables rivalidades y discrepancias surgidas en torno al relevo presidencial. El autor recurría constantemente a la ironía para describir los enfrentamientos personales, los comentarios de pasillo y las críticas que acompañaban cualquier cambio de dirección en una institución tan popular como la Real Balompédica Linense.

Entre los temas tratados aparecía además la preparación de la plantilla para la siguiente temporada. Bajo el epígrafe “Lista Negra”, el periodista aludía a las posibles bajas y movimientos que podrían producirse en el equipo, alimentando las especulaciones habituales entre los aficionados acerca de los futbolistas que continuarían o abandonarían la disciplina balona.

La fotografía reforzaba el mensaje principal del artículo. En ella podía verse a los responsables del club reunidos alrededor de una mesa cargada de documentos, reflejando una imagen de trabajo y reorganización administrativa. El instante captado representaba el comienzo de una nueva etapa para la entidad, marcada por la esperanza de superar los problemas heredados y devolver al club la estabilidad necesaria para afrontar sus retos deportivos.

Más allá del tono satírico empleado por el autor, la página constituye hoy un interesante testimonio de la vida interna de la Real Balompédica Linense y del ambiente que rodeaba al fútbol local en aquellos años. Refleja cómo los cambios de presidencia, las dificultades económicas y las expectativas depositadas en los nuevos dirigentes formaban parte de la actualidad cotidiana de uno de los símbolos deportivos más importantes de La Línea de la Concepción.






martes, 2 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 6 de junio, en 1926, se anunciaba uno de los grandes derbis comarcales entre la Real Balompédica Linense y el Algeciras F.C.

 








El domingo 6 de junio de 1926 estaba señalado en rojo para los aficionados al fútbol del Campo de Gibraltar. Aquel día se celebraba en el campo de la Sociedad de Fútbol Algeciras F.C. un encuentro que despertó una enorme expectación deportiva: el primero de una serie de tres partidos en los que se disputaría una copa especialmente donada para la ocasión entre la Real Balompédica Linense y el Algeciras F.C.

El cartel anunciador definía el choque como un auténtico “Gran Acontecimiento Futbolístico”, reflejando la importancia que ambos clubes habían alcanzado en aquellos años, cuando el fútbol comenzaba a consolidarse como uno de los principales espectáculos populares de la comarca.

Los orígenes de una rivalidad histórica

La rivalidad entre la Real Balompédica Linense y el Algeciras F.C. constituye una de las más antiguas y tradicionales del fútbol andaluz.

En 1926 ambos clubes representaban a las dos principales poblaciones del Campo de Gibraltar y ya acumulaban numerosos enfrentamientos amistosos y oficiales que movilizaban a centenares de aficionados.

Aunque todavía faltaban muchos años para la creación de las competiciones nacionales modernas tal y como hoy se conocen, aquellos encuentros despertaban una pasión extraordinaria.

El orgullo local estaba en juego.

La Línea y Algeciras mantenían una histórica competencia económica, social y deportiva, y el fútbol se convirtió rápidamente en uno de los escenarios donde esa rivalidad se expresaba con mayor intensidad.

La Balona de los años veinte

La Real Balompédica Linense era ya entonces uno de los clubes más prestigiosos del sur de Andalucía.

Fundada en 1912, la entidad linense se había convertido en pocos años en una referencia deportiva de la comarca gracias a sus constantes éxitos regionales y a la calidad de sus jugadores.

El cartel anunciaba la siguiente alineación prevista:

  • Armando
  • Muñoz
  • Faico
  • Soiza
  • Infante
  • Peña
  • Ramonet
  • Sevilla
  • Anés
  • Guzmán
  • De la Hoz

Aquellos nombres forman parte de la historia pionera del club, cuando el fútbol todavía conservaba un fuerte carácter amateur y los jugadores compaginaban el deporte con sus ocupaciones laborales habituales.

El Algeciras F.C., anfitrión del encuentro

Frente a los linenses comparecía el equipo local:

  • Aguilera
  • Casero
  • Aparicio
  • Romero
  • Gallardo
  • Carrasco
  • Puyol
  • Saenz
  • Imossi
  • Caballero

El Algeciras F.C. era por entonces uno de los conjuntos más sólidos del Campo de Gibraltar y buscaba aprovechar el factor campo para imponerse a su gran rival.

La organización del torneo en formato de tres encuentros permitía aumentar la expectación y garantizar que la disputa por el trofeo mantuviera el interés durante varias semanas.

Cómo era asistir a un partido en 1926

Uno de los aspectos más interesantes del cartel es la información que proporciona sobre los precios de entrada.

Las localidades tenían los siguientes importes:

  • Preferencia: 2 pesetas.
  • Media entrada de preferencia: 1 peseta.
  • General: 1 peseta.
  • Media entrada general: 50 céntimos.

Para comprender estas cifras hay que recordar que España vivía todavía bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera y que los salarios medios de la época eran muy inferiores a los actuales.

Aun así, el fútbol ya era considerado un espectáculo accesible para amplias capas de la población trabajadora.

Las normas del espectáculo

El cartel también incluía varias advertencias que hoy resultan curiosas.

Se informaba al público de que, si el partido debía suspenderse una vez comenzado por cualquier circunstancia, no existiría derecho a reclamación.

Igualmente, se recordaba a los socios del Algeciras F.C. la obligación de presentar su carné a la entrada para acreditar su condición de abonados.

Estas disposiciones muestran el creciente grado de organización que estaba alcanzando el fútbol español durante la década de 1920.

El fútbol como fenómeno social

A mediados de los años veinte el fútbol había dejado de ser una simple actividad recreativa para convertirse en un auténtico fenómeno social.

Los periódicos dedicaban cada vez más espacio a las competiciones deportivas, los clubes comenzaban a profesionalizar su estructura y los encuentros importantes reunían a miles de espectadores.

En ciudades como La Línea y Algeciras, los partidos entre ambos equipos constituían auténticos acontecimientos ciudadanos.

Las conversaciones en cafés, casinos, sociedades recreativas y lugares de trabajo giraban durante días alrededor del resultado esperado, de las alineaciones y de las posibilidades de cada conjunto.

Una copa para la historia

El cartel indicaba que el encuentro era el primero de una serie de tres partidos destinados a decidir la posesión de una copa especialmente donada para la ocasión.

Este tipo de competiciones eran muy habituales en el fútbol español de la época.

Empresarios, comerciantes, sociedades recreativas e incluso instituciones públicas patrocinaban trofeos que permitían organizar torneos especiales entre clubes de distintas localidades.

Además del prestigio deportivo, estas competiciones servían para fortalecer la afición y atraer a nuevos espectadores.

El Campo de Gibraltar y la pasión por el balón

La existencia de un cartel tan elaborado demuestra la importancia que el fútbol había adquirido en la comarca apenas unas décadas después de su llegada desde Gibraltar y los puertos británicos.

La cercanía de la colonia británica favoreció que el Campo de Gibraltar fuese una de las primeras zonas de España donde se practicó este deporte de forma organizada.

De hecho, muchos de los primeros jugadores, árbitros y dirigentes deportivos aprendieron las reglas observando los partidos disputados por trabajadores y marineros británicos.

Aquella influencia sería fundamental para el nacimiento y desarrollo tanto de la Balona como del Algeciras F.C.

Tal día como hoy...

Tal día como hoy, el 6 de junio de 1926, el Campo de Gibraltar vivía uno de sus grandes acontecimientos deportivos cuando la Real Balompédica Linense y el Algeciras F.C. se enfrentaban en el primero de una serie de tres encuentros destinados a decidir una copa especialmente creada para la ocasión, consolidando una rivalidad que, casi un siglo después, continúa siendo una de las más apasionantes del fútbol andaluz.

Fotografía generada por IA

Fotografía generada por IA








domingo, 3 de mayo de 2026

Sabías Que… la Real Balompédica Linense intervino activamente en la trayectoria administrativa del empleado municipal Antonio de la Hoz Herrera en 1930

 


En la sesión de la Comisión Permanente celebrada el 5 de febrero de 1930, se dio cuenta de un escrito dirigido a la Alcaldía por el presidente de la Sociedad Real Balompédica Linense, en el que se solicitaba la reposición en su puesto del auxiliar temporero don Antonio de la Hoz Herrera, quien había cesado en su cargo al finalizar el mes anterior como consecuencia de la finalización de su nombramiento.

En dicho escrito se hacía constar que el referido empleado constituía un elemento de notable valor para el equipo deportivo de la citada Sociedad, destacándose que su permanencia en la localidad resultaba de especial interés para el desarrollo de la actividad futbolística. Asimismo, se subrayaba que, pese a haber recibido una oferta para integrarse en otro club en condiciones ventajosas, el interesado había optado por permanecer en La Línea de la Concepción, renunciando a dicho contrato, circunstancia que se consideraba digna de reconocimiento por parte de la Corporación municipal.

A continuación, el presidente de la Corporación, don Andrés Viñas García, expuso los motivos que le habían llevado a decretar el cese de la totalidad del personal temporero, aun reconociendo la utilidad de sus servicios. Dicha decisión se encuadraba dentro de las necesidades organizativas y presupuestarias del Ayuntamiento, que obligaban a una reorganización de los recursos humanos disponibles en la administración municipal.

No obstante, examinadas tanto las razones expuestas por la Alcaldía como las contenidas en la solicitud presentada por la Sociedad deportiva, la Comisión acordó por unanimidad reponer en su cargo a don Antonio de la Hoz Herrera como auxiliar temporero de la Secretaría, destinándolo específicamente a los trabajos de rectificación del Censo de población, que se estaban llevando a cabo en cumplimiento de las disposiciones vigentes en materia censal. Asimismo, se fijó para dicho puesto un jornal diario de 5,00 pesetas, acorde con la naturaleza temporal del empleo.

La cuestión no quedó definitivamente resuelta con este acuerdo. En la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 4 de julio de 1930, se dio lectura a un nuevo escrito presentado por el propio don Antonio de la Hoz Herrera, en el que solicitaba ser reintegrado al cargo que anteriormente desempeñaba en las oficinas del Ayuntamiento, poniendo de manifiesto su interés en continuar vinculado al servicio municipal.

Durante el examen de la solicitud, intervino el Concejal don Fernando González Marrero, quien interesó conocer si el solicitante reunía las condiciones necesarias para el desempeño del puesto, especialmente en lo relativo a su competencia profesional y aptitud administrativa. A esta cuestión respondió el Secretario de la Corporación, don Francisco de Asís Cerón, quien informó favorablemente, manifestando que el Sr. de la Hoz era un funcionario competente y de buen comportamiento, lo que avalaba su posible reincorporación.

A la vista de estos antecedentes, la Comisión acordó tomar en consideración la solicitud presentada, disponiendo que el interesado fuese colocado en la primera vacante que se produjera, bien en puestos de carácter temporal o en otro cargo compatible con sus aptitudes, lo que suponía una vía abierta para su retorno efectivo a la administración municipal.

Pocas semanas después, en la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 26 de julio de 1930, se dio lectura a un nuevo escrito suscrito por diversas Sociedades deportivas de la localidad, mediante el cual se interesaba de la Corporación la concesión de un destino municipal a don Antonio de la Hoz Herrera, con el propósito de facilitar su permanencia en la ciudad.

En dicho escrito se exponía que la continuidad de este vecino resultaba de especial interés para el desarrollo de la actividad deportiva local, por formar parte del grupo de jugadores de balompié de la Sociedad “La Balompédica”, entidad que desempeñaba un papel destacado en la promoción y difusión del deporte en la localidad durante aquellos años. La intervención de estas sociedades ponía de manifiesto la relevancia social alcanzada por el fútbol, así como su capacidad de movilización en el ámbito ciudadano.

Abierto el turno de intervenciones, el Teniente de Alcalde don Cristóbal Torres Ruiz planteó si existía algún acuerdo previo adoptado por la Corporación en relación con este asunto. A esta cuestión respondió la Presidencia en sentido afirmativo, indicando que la solicitud guardaba relación con actuaciones anteriores ya conocidas por el Ayuntamiento, lo que evidenciaba la continuidad administrativa del expediente.

Finalmente, en la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 1 de agosto de 1930, se dio cuenta del nombramiento efectuado por la Alcaldía, con fecha 28 de julio de 1930, a favor de don Antonio de la Hoz Herrera, designado como Agente de Arbitrios de segunda. Este nombramiento respondía a las necesidades de organización y funcionamiento del servicio de recaudación y control de arbitrios municipales, área esencial para la hacienda local.

La Comisión, tras examinar la propuesta, acordó quedar enterada y confirmar la designación, validando así la decisión adoptada por la Alcaldía y consolidando la incorporación definitiva del interesado a la estructura administrativa municipal.

Este conjunto de actuaciones administrativas evidenció la interrelación existente entre la vida municipal y la actividad deportiva local, así como la influencia que determinadas entidades, como la Real Balompédica Linense, podían ejercer en la adopción de decisiones administrativas. Al mismo tiempo, puso de relieve la importancia del deporte como elemento social relevante en la La Línea de la Concepción de comienzos del siglo XX, en un contexto en el que la administración local debía conciliar criterios organizativos con las demandas de la comunidad.

domingo, 7 de julio de 2019

Sabías Que ... el 8 de julio de 1944 el Ayuntamiento acordó donar la copa para el encuentro entre el Real Madrid C.F. y la Real Balompédica Linense
















En la sesión ordinaria de la Comisión Municipal Permanente de la Gestora del Ayuntamiento del día 8 de julio de 1944, presidida por el Sr. Alcalde don Lutgardo Macías López y con la asistencia de:

Teniente de Alcalde don Agustín Ciatelo Bohórquez
Teniente de Alcalde don Emilio Gómez Montejo
Teniente de Alcalde don Manuel García Gutiérrez
Interventor de Fondos don Agapito Catalina Morales
Secretario don Agustín Fritschi Marcucci

Don Lutgardo expuso a los presentes su deseo de donar una copa, por cuenta del Ayuntamiento, para ser otorgada al Equipo que resultara vencedor en los partidos de futbol que iban a celebrarse en la La Línea, con motivo de sus Fiestas, entre el Real Madrid C.F. y la Real Balompédica Linense, acordando la Comisión por unanimidad, después de ver con satisfacción la propuesta, aprobar tal como fue expuesta, contribuyéndose así a enaltecer tan noble deporte.


21 julio de 1944.  REAL BALOMPÉDICA LINENSE - REAL MADRID     1-2

Arbitro:     Rosado
Goles:      1-0 Luján, 1-1 Corona,
                 1-2 Pruden.

Real Balompédica Linense:
Augusto; Teja, Arana, Mesa, Vivas, Uceda, Bárbara, Luján, Bertolet, Rosales, Pedrín.

Real Madrid:
Bañón; Medrano, Clemente, Grande, L. Marín, Benavente, Mosquera, Corona, Pruden, Huete, Pedrín.


22 julio de 1944. REAL BALOMPÉDICA LINENSE - REAL MADRID     1-2

Arbitro:     Ruiz
Goles:      1-0 Bertolet 30', 1-1 Corona 40', 1-2 Pruden 51'.

Real Balompédica Linense:
Augusto; Gallardo, Bárbara, Carrasco, Vivas (Uceda 45´),  Mesa, Rosales, Luján, Bertolet, Zaugue (Pedrín 44´).

Real Madrid:
Bañón (Martín 45´); Medrano, Paquito, Grande, Cortés, Huete, Benavente, Corona (Pruden 44´), Eduardín, Pedrín.

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