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jueves, 18 de junio de 2026

Rafael Segovia Ramos: dramaturgo, periodista y prolífico autor de novela popular

 









Rafael Segovia Ramos: dramaturgo, periodista y prolífico autor de novela popular

Rafael Segovia Ramos nació en Algarrobo (Málaga) el 27 de agosto de 1902 y falleció en Madrid el 1 de mayo de 1971. Fue uno de los escritores españoles más prolíficos del siglo XX, aunque su nombre quedó asociado principalmente a la literatura popular de kiosco, especialmente a las novelas policíacas y del Oeste que publicó bajo los seudónimos Jack Grey y Raf Segrram.

Su trayectoria literaria estuvo marcada por una notable evolución. Antes de convertirse en uno de los autores más conocidos de la denominada literatura de consumo, desarrolló una intensa actividad dentro del teatro, la crítica periodística y la zarzuela, ámbitos en los que intentó consolidar una carrera literaria de mayor prestigio.

Los primeros años y su vinculación con el teatro

Durante su juventud, Rafael Segovia Ramos trabajó como agente de seguros, profesión que le proporcionaba unos ingresos estables mientras desarrollaba su verdadera vocación: la escritura. Como ocurría con numerosos autores de la época, compatibilizaba su empleo con colaboraciones periodísticas y literarias.

Sus primeros pasos se orientaron hacia el mundo escénico. Escribió diversas obras teatrales, ejerció como letrista para zarzuelas y desarrolló labores de crítica teatral en la revista Espectáculos, una publicación especializada en la actividad cultural y artística.

En aquellos años intentó abrirse camino como dramaturgo, participando activamente en la vida teatral española de la década de 1920.

El estreno de "Espinas" en La Línea de la Concepción

Uno de los episodios más destacados de esta primera etapa tuvo lugar en 1924, cuando estrenó en La Línea de la Concepción su obra "Espinas", un drama en prosa que obtuvo una favorable acogida entre el público.

El estreno constituyó un acontecimiento cultural importante dentro de la programación teatral de la ciudad, que durante aquellos años mantenía una intensa actividad escénica gracias a la presencia de diversos teatros y compañías itinerantes.

La obra permitió dar a conocer el nombre de Rafael Segovia Ramos entre los aficionados al teatro y confirmó sus aspiraciones de convertirse en un autor dramático reconocido.

La Guerra Civil y las consecuencias políticas

La trayectoria del escritor sufrió una profunda alteración tras la Guerra Civil Española.

Durante el conflicto se mostró próximo al bando republicano, circunstancia que tendría importantes consecuencias una vez finalizada la contienda.

Como ocurrió con numerosos intelectuales, periodistas y escritores vinculados de una u otra forma a la España republicana, fue sometido a investigación por las nuevas autoridades franquistas.

Su nombre apareció en actuaciones promovidas por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, organismo creado por el régimen para perseguir a personas consideradas desafectas políticamente.

Aunque finalmente fue declarado inocente de los cargos que se le imputaban, el proceso tuvo importantes repercusiones personales y profesionales. La simple existencia de aquellos antecedentes dificultó enormemente su continuidad dentro de los circuitos culturales más prestigiosos de la posguerra.

El paso a la novela popular

Ante las dificultades para desarrollar una carrera literaria convencional, Segovia encontró una salida profesional en el mundo de la llamada novela popular.

Este tipo de publicaciones, conocidas popularmente como novelas de a duro, constituían uno de los fenómenos editoriales más importantes de la España de posguerra. Se trataba de pequeños libros de precio reducido que se vendían masivamente en kioscos y librerías.

La demanda era enorme y los autores debían producir obras a gran velocidad.

Para diferenciar sus distintos géneros literarios utilizó varios seudónimos:

  • Jack Grey, para las novelas policíacas.
  • Raf Segrram, para las novelas del Oeste.

Bajo estas firmas desarrolló una producción extraordinariamente extensa que alcanzó centenares de títulos.

Un maestro del western español

Fue especialmente en el género del western donde alcanzó mayor notoriedad.

Las novelas del Oeste españolas vivieron una auténtica edad de oro entre las décadas de 1940 y 1960. Inspiradas en la literatura y el cine norteamericanos, recreaban aventuras ambientadas en territorios fronterizos, pueblos del lejano Oeste, ranchos, diligencias, sheriffs y pistoleros.

Raf Segrram se convirtió en uno de los nombres más habituales de aquellas colecciones, publicando historias caracterizadas por su ritmo narrativo, abundancia de acción y gran capacidad para mantener el interés del lector.

Su producción contribuyó decisivamente a consolidar el western como uno de los géneros más leídos de la literatura popular española.

Un autor entre dos mundos

La figura de Rafael Segovia Ramos representa el caso de muchos escritores españoles del siglo XX que comenzaron aspirando a desarrollar una carrera dentro de la literatura considerada "culta" y terminaron encontrando su espacio en la literatura popular.

Aunque durante años su trabajo fue considerado menor por la crítica académica, investigaciones recientes han reivindicado la importancia cultural de estos autores, cuyo impacto entre los lectores fue enorme.

Miles de españoles conocieron sus novelas a través de kioscos, estaciones de ferrocarril y pequeñas librerías, convirtiendo a Segovia en uno de los narradores más leídos de su tiempo.

Legado

Cuando falleció en Madrid en 1971, dejaba tras de sí una producción literaria inmensa y diversa. Dramaturgo, periodista, letrista, crítico teatral y novelista popular, su trayectoria refleja las transformaciones de la cultura española a lo largo de gran parte del siglo XX.

Su nombre permanece ligado tanto al estreno de obras teatrales como "Espinas", representada en La Línea de la Concepción en 1924, como a la extensa colección de novelas policíacas y del Oeste que publicó bajo los seudónimos de Jack Grey y Raf Segrram, convirtiéndose en uno de los autores más representativos de la literatura popular española de posguerra. 



SOY UN LOCO

Viejecica, viejecica,
no me llores al mirarme así abrumao;
no me llores al mirar la pena mía...
Yo no quiero que tú sufras...
Yo no quiero, madrecita...

Yo quisiera estar contento a toas las horas,
Yo quisiera tener siempre una sonrisa,
paque, al verme a mí dichoso, t'alegraras,
y acabase el llorar en tus pupilas.

Pero no pueo lograrlo;
es inútil cuanto intente y cuanto diga...
Tú, por mucho que te esfuerces, no comprendes
esta pena que cruel me martiriza,
Yo bien sé que soy un loco,
que tó el mundo me señala y me critica;
solo tú me compadeces,
y sollozas y suspiras...

Sufro, madre, porque pienso mucho, ¡mucho!
Porque forjo sin cesar bellas cosicas,
y mi espíritu, que siempre está soñando,
se estremece entusiasmao si las mira.

Porque noto que hay en mí, cosas que valen,
que del mundo necio y falso están encima,
y que dieran gran provecho a toas las gentes...
¡Si pudiera yo explanarlas, ya verías!

Yo comprendo la belleza de los cielos,
lo que dicen los parleros cuando trinan,
la hermosura de los mares y los campos
que en la noche silenciosos se cobijan.

Y otras cosas que no sé explicarlas...
que tan sólo sé sentirlas,
y que nunca lograré como las siento
contemplarlas reflejás en las cuartillas...

Porque no tengo cultura,
porque sólo sé cuidarme de la finca,
y lograr que dé la tierra hermoso fruto,
amasao con mi suor y mis fatigas.

Son mis letras garabatos mal trazaos;
y los libros que yo guardo cual reliquias,
se me ríen al notar que deletreo
las bellezas que hay allí tan bien descritas...


¡Toitas estas cosas locas, madre santa,
se me llevan la alegría;
pues no quiero resignarme a esta ignorancia
que me agobia y me aniquila.

Y al notar que en mi cabeza hay gran talento
se rebela el alma mía.

Pero tú, no te me apenes,
viejecica, viejecica,
no te apures al mirarme a mí abrumao;
no me llores al mirar la pena mía.

Rafael Segovia Ramos

La Línea. Abril 1924.




sábado, 27 de julio de 2019

Sabías Que ... el 27 de julio de 1924 se llevo a cabo un homenaje y descubrimiento de placa a don José Cruz Herrera

















GRANDIOSO ACTO DE HOMENAJE A DON JOSE CRUZ HERRERA

   


 Todo el pueblo de La Línea, como era de esperar, tratándose de un hijo suyo el homenajeado, acudió en la mañana del domingo, día 27 del presente mes, ante la casa donde nació el ilustre artista, gloria linense, D. José Cruz Herrera.

    A las diez en punto llegaba a este lugar, el Sr. Alcalde Presidente del Excmº Ayuntamiento y también la Comisión Organizadora de este acto, don Francisco Cascales Lozano y señores miembros de la misma, don Carlos Bonelo Gazzolo, don Ildefonso Gutiérrez Dueñas, don José morillas Diañez, don Carlos Jimenez Moya, don Luis Diez del Rio, don José Ramírez  Maresco, don Juan Asiego, don Manuel Alonso Rodríguez, don José Casal, don Fernando Sedeño, don Eduardo Gómez de la Mata, don Benito Anguiano, don Eleuterio Tabera y, el secretario de ésta, don José Conejo Aguilar.

    Figuraban numerosas representaciones del Exmº Ayuntamiento, asistiendo casi todos los señores concejales.

    La Cámara de la Propiedad Urbana, fue representada por una nutridísima Comisión, figurando en ella su presidente, don Bartolomé Lima y el secretario don Francisco Berenguer Gutiérrez.

    Asistió el Ateneo Medico en pleno y en su totalidad las fuerzas vivas de la población y todo cuanto en esta representa y vale.

    El acto del descubrimiento de la lápida conmemorativa, que como homenaje al preclaro artista Cruz Herrera, había de llevarse a cabo, revistió gran solemnidad e imperecedero recuerdo.

    La notable banda del Regimiento de Pavia, dejó incesantemente de oír sus brillantes ecos, y entre estos y los entusiasmados aplausos del pueblo, que supo sentir henchido tan emocionante momento, el señor alcalde descubrió fervorosamente la lápida colocada en la fachada de la casa donde nació el querido pintor linense que hoy se homenajea.

    Fue un momento solemne, indescriptible. El Pueblo, augusto, majestuoso en un silencio de solemnidad, vio descorrer el lienzo avalorado que cubría el mármol dedicado en premio al exquisito talento del eximio Cruz Herrera, y después desbordado de anhelos de admiración y cariño hacia este prorrumpió en vítores y aclamaciones ensordecedoras.

    Después, una Comisión elegida de entre los señores que forman la Organizadora, pasó a ofrecer los respetos de esta y los aplausos del pueblo de La Línea, a la señora madre del artista, que llorosa y sentimental, pero enorgullecida del espontáneo sentir de esta y generoso pueblo, acudió a recibirlo, así como un exquisito y elegante ramo de flores naturales, que entre cordialísimas y sentidas expresiones le fue entregado por nuestro querido y jovial alcalde don Francisco Cascales.

    Ocupado el balcón para desde allí hablar al pueblo, del homenajeado con que se honraba a un hijo suyo, nuestro compañero señor Conejo dio lectura a dos hermosísimas cartas, delicadas por su exquisito estilo y sentidas por sus emocionantes frases, que ha recibido el señor alcalde desde Vigo enviadas por el homenajeado.

    En ellas refleja claramente su pensar y sentir que no son otros que dolerse de no poder asistir a este grandioso acto que le ha impresionado el alma.

    Hace un canto a la grandeza y sublimidad del pueblo de La Línea, y promete estudiar abnegadamente por el logro de otros triunfos con que ofrender a esta tierra, madre hidalga y generosa.

    La lectura de ambas cartas son acogidas con estruendosos aplausos. Seguidamente usa de la palabra don José Ramírez Maresco, quien con esa expresión dulce y sencilla a que nos tiene acostumbrados, hace historia de la vida de Cruz Herrera, desde que empezara sus estudios, bajo la dirección de don Juan Asiego, hasta la fecha en que se ha premiado su ingenio en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

    Hace comparaciones de los ilustres muertos: Velazquez, Goya, Tiziano y otros, reflejando el inmenso talento de Cruz Herrera que por sus propios méritos ha conseguido dar días de jubilo a La Línea, ya que el homenaje que se le dedica es como premio a su ingenio, que es la obra en él desarrollaba para dedicarla a su pueblo.

    Acto seguido, la muchedumbre prorrumpió en aclamaciones de júbilo y simpatía hacia el querido artista Cruz Herrera, dirigiéndose después los señores invitados y en general todos los asistentes a este grandioso acto al palacio municipal, donde había de clausurarse la Exposición Local de Dibujo y Pintura.

    Después de terminado el acto, el señor alcalde dirigió a don José Cruz Herrera el siguiente telefonema:

    Vigo. Cruz HERRERA. Hotel Sud América. Hoy celebrose homenaje su honor. Asistieron autoridades, corporaciones, funcionarios y pueblo entero, invitado expresamente, aclamando entusiastamente Cruz Herrera acto descubrimiento lápida, desbordándose entusiasmo momento ofrecer Comisión respetos su querida madre, oyendo público religiosamente lectura sus cartas.

    Todos lamentamos su ausencia, aunque fundada principios modestia que realza aun más su personalidad.

    Le abraza cariñosamente en nombre su pueblo, alcalde Francisco Cascales.

                                              31 de Julio de 1924. de EL LINENSE, periódico local.

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