sábado, 6 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 8 de junio, en 1966 se proyectaba “El Brujo” en el Imperial Cinema de La Línea

 









El estreno de “El Brujo” en el Imperial Cinema de La Línea (8 de junio de 1966)

La noche del miércoles 8 de junio, los aficionados al cine de intriga y misterio de La Línea de la Concepción tuvieron una cita destacada con la cartelera local. El Imperial Cinema anunciaba como estreno principal la proyección de El Brujo, una producción alemana que llegaba precedida por el éxito que las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Edgar Wallace estaban cosechando en toda Europa.

El programa publicado para aquella jornada mostraba la intensa actividad cinematográfica que vivía la ciudad. Mientras el Imperial Cinema ofrecía su sesión desde las ocho y media de la tarde, otros locales competían por atraer al público. El Parque de Verano exhibía la película Tengo 17 años con Rocío Dúrcal, el Cine Levante presentaba el estreno de Dr. Terror, el Trímope Cinema proyectaba dos largometrajes y el Cine Nuevo repetía también el éxito juvenil de Rocío Dúrcal. Sin embargo, para los amantes del suspense, la atención estaba centrada en la inquietante figura que dominaba el cartel de El Brujo.

La ilustración publicitaria resultaba especialmente impactante. Una mujer aterrorizada ocupaba el primer plano mientras una enorme silueta oscura, con sombrero y rostro oculto, se alzaba amenazante tras ella. Aquella imagen resumía perfectamente el ambiente de misterio que caracterizaba a la producción dirigida por Alfred Vohrer.

La película estaba basada en una de las célebres novelas policíacas de Edgar Wallace, autor cuyas historias habían conquistado a millones de lectores gracias a sus complejas tramas criminales, sus personajes ambiguos y sus sorprendentes desenlaces. Durante los años sesenta, la industria cinematográfica de Alemania Occidental adaptó numerosas obras del escritor británico, dando origen al conocido fenómeno cinematográfico denominado Krimi, una combinación de cine negro, suspense y misterio que alcanzó gran popularidad en Europa.

La historia de El Brujo comenzaba con un crimen aparentemente sencillo. La secretaria de un influyente abogado londinense aparecía muerta en circunstancias sospechosas. Lo que inicialmente parecía un accidente pronto revelaba una trama mucho más oscura cuando se descubría que la víctima era hermana de un legendario criminal conocido como “El Brujo”, un hombre cuya fama se extendía por todo el mundo del hampa debido a su extraordinaria habilidad para disfrazarse y adoptar identidades falsas.

La noticia provocaba el pánico tanto entre los delincuentes como entre la policía. Los criminales temían la llegada de una implacable venganza, mientras que Scotland Yard intentaba anticiparse a los movimientos de aquel personaje casi fantasmagórico. La investigación quedaba en manos del Inspector Higgins, interpretado por Joachim Fuchsberger, una de las grandes estrellas del cine policíaco alemán de la época.

A medida que avanzaba la narración, la ciudad de Londres se convertía en un auténtico tablero de engaños y falsas apariencias. Cada nuevo personaje parecía ocultar un secreto. Las identidades se confundían constantemente y el espectador era conducido por una sucesión de sospechas, pistas contradictorias y asesinatos cuidadosamente planificados.

Uno de los elementos más originales de la película residía precisamente en la imposibilidad de saber quién era realmente El Brujo. El criminal podía estar oculto bajo cualquier apariencia. Esta incertidumbre mantenía la tensión durante todo el metraje y convertía el desenlace en un auténtico juego de inteligencia entre el espectador y los investigadores.

El reparto reunía a algunas de las figuras más conocidas del cine alemán del momento. Junto a Joachim Fuchsberger aparecían Heinz Drache, Sophie Hardy, Margot Trooger, Siegfried Lowitz y René Deltgen. La música de Peter Thomas contribuía además a reforzar la atmósfera inquietante y elegante que caracterizaba a estas producciones.

Filmada en blanco y negro y presentada en formato Ultrascope, la película destacaba por su cuidada fotografía, sus escenarios sombríos y una puesta en escena que recordaba al mejor cine negro británico y estadounidense de la época. Todo ello convertía a El Brujo en una propuesta diferente dentro de la programación habitual que llegaba a las salas españolas.

Aquella noche de junio, los espectadores que acudieron al Imperial Cinema se encontraron con una historia llena de asesinatos, disfraces, identidades ocultas y giros inesperados. Durante más de ochenta minutos permanecieron inmersos en una intriga donde nadie era exactamente quien decía ser y donde la sombra de un misterioso vengador parecía acechar cada rincón de Londres.

La proyección de El Brujo constituye hoy un pequeño testimonio de la riqueza y variedad de la cartelera cinematográfica linense durante los años sesenta. En una época en la que la ciudad contaba con varios cines funcionando simultáneamente, el público podía elegir entre cine español, terror británico, aventuras clásicas o sofisticados thrillers europeos como esta producción alemana que, durante unos días, convirtió al Imperial Cinema en el escenario local de una de las historias de misterio más populares del cine criminal europeo.

Tal día como hoy...

El 8 de junio de 1966, los espectadores que acudieron al Imperial Cinema pudieron sumergirse en el misterioso mundo de “El Brujo”, una de las películas más representativas del cine policíaco alemán de los años sesenta, mientras La Línea disfrutaba de una de las carteleras cinematográficas más variadas y activas de toda su historia.










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