jueves, 14 de mayo de 2026

Sabías Que… en 1872 el Diario de Córdoba publicó una protesta española contra la ocupación británica de Gibraltar

 








La protesta española contra la ocupación de Gibraltar en el Diario de Córdoba (1 de mayo de 1872)

El miércoles 1 de mayo de 1872, el periódico Diario de Córdoba, en su número 6512, publicó un extenso artículo titulado “Protesta contra la ocupación de Gibraltar por Inglaterra”, texto que recogía una declaración promovida por diversas corporaciones españolas y dirigida a la prensa periódica europea. El documento constituyó una de las manifestaciones públicas más contundentes del pensamiento español del siglo XIX respecto a la soberanía de Gibraltar y a la permanencia británica en el Peñón.

El escrito comenzaba recordando la ocupación de Gibraltar en 1704, durante la Guerra de Sucesión Española. El artículo describía aquel episodio como un acto de aprovechamiento político realizado por Inglaterra en un momento de debilidad de la monarquía española y de profunda inestabilidad internacional. La pérdida del Peñón era presentada como consecuencia de las ambiciones de las potencias europeas y como uno de los ejemplos más notorios de la política expansionista británica de la época.

La narración insistía en que, desde aquella fecha, España jamás había renunciado moral ni políticamente a Gibraltar. Según exponía el texto, la nación española había mantenido durante más de siglo y medio una reclamación continua sobre el territorio, entendiendo que la ocupación británica vulneraba los principios del derecho, de la moral y de la dignidad nacional. El documento afirmaba que numerosos jurisconsultos europeos reconocían el derecho histórico de España sobre la plaza, y consideraba incomprensible que Gran Bretaña persistiera en conservar el enclave pese a las reiteradas reclamaciones españolas.

El artículo atribuía a Inglaterra una política de “rapiña territorial”, acusándola de sostener su presencia en Gibraltar únicamente por la fuerza militar y por el poder de sus cañones. Del mismo modo, criticaba la actitud británica ante las reclamaciones españolas, afirmando que Londres respondía con silencio y desprecio a las peticiones de restitución realizadas tanto por la prensa como por la opinión pública española.

Uno de los aspectos centrales del texto era la descalificación del Tratado de Utrecht de 1713. Las corporaciones firmantes sostenían que España no había podido negociar libremente las condiciones del acuerdo y que los representantes franceses que actuaron en nombre de Felipe V se habían excedido en sus atribuciones al permitir la cesión del Peñón. Además, se afirmaba que existían documentos oficiales en los que se prohibía expresamente entregar territorio español a Inglaterra durante las negociaciones de paz.

El documento añadía que el reconocimiento posterior de la soberanía británica sobre Gibraltar había sido obtenido bajo presión y circunstancias excepcionales, sin la aprobación de los Procuradores del Reino. Según el texto, incluso Inglaterra habría llegado a admitir en determinados momentos la legitimidad de las protestas españolas, recordándose supuestas promesas de restitución realizadas en tiempos de Jorge I.

La protesta insistía igualmente en el componente moral y patriótico de la cuestión. La presencia del pabellón británico en territorio considerado español era presentada como una ofensa permanente al honor nacional y al sentimiento patriótico de los españoles. El escrito rechazaba cualquier posibilidad de compensación económica o intercambio territorial, afirmando que aceptar una negociación de ese tipo equivaldría a legitimar una invasión y reconocer un derecho que Gran Bretaña nunca había poseído legítimamente.

En la parte final del artículo, las corporaciones españolas firmantes anunciaban que elevaban su protesta ante la opinión pública europea y se reservaban el derecho de llevar la cuestión ante un futuro Congreso Europeo si España no obtenía justicia. El texto concluía declarando a Inglaterra potencia “usurpadora” de Gibraltar y reiterando que España no renunciaría jamás a reclamar la restitución de la plaza.

La publicación aparecía firmada como copia por Antonio Fernández y García, e incluía la referencia a que el documento original estaba respaldado por diversas corporaciones españolas. La difusión de este manifiesto en la prensa provincial andaluza reflejaba la importancia que seguía teniendo en la España de la Restauración el problema de Gibraltar, convertido ya no solo en una cuestión diplomática, sino también en un símbolo de reivindicación nacional y de defensa de la integridad territorial española.

Transcripción Literal:

PROTESTA CONTRA LA OCUPACIÓN DE GIBRALTAR POR INGLATERRA

He aquí la enérgica protesta que contra la ocupación de Gibraltar por Inglaterra han formulado ante la opinión pública de Europa varias corporaciones españolas.

A LA PRENSA PERIÓDICA
DE EUROPA.

En los primeros años del pasado siglo, en 1704, cuando la Nación española, la heroica y noble Nación española, era víctima de la desmentida ambición de los Soberanos de Europa, que explotaron inicua mente sus desgracias, Inglaterra se apoderó del Peñón de Gibraltar, cometiendo uno de esos grandes crímenes que tanto distinguieron entonces su política de rapiña; crimen que más tarde hizo santificar el tratado de Utrecht, por medios tan reprobados y feos, que escandalizaron a los menos escrupulosos en aquella triste época de arbitrariedades.

Desde entonces no ha dejado un día España de clamar por la plaza que le fue usurpada, disputando su dominio a la nación que hoy la posee contra todas las leyes del derecho y la moral, contra el deseo justo y legítimo de un pueblo herido en su honra, y con detrimento de su propia dignidad.

Reconocido por los jurisconsultos más eminentes de Europa el derecho que España tiene para pedir siempre la usurpada plaza de Gibraltar, demostrado hasta la evidencia en distintas ocasiones, parecía natural que la Gran Bretaña, anteponiéndose a frívolas y enojosas reclamaciones, se dispusiera a realizar un acto tan justo como la devolución de ese pedazo del territorio español, dando una prueba de que sabe respetar el derecho moderno de las nacionalidades, que no permite trasgresiones del principio de justicia tan odiosas como la que viene cometiendo.

En vano la Nación española ha esperado en estos últimos tiempos la reparación que se le debe desde el pasado siglo. Inglaterra persiste con asombro de todos los hombres honrados y juiciosos en su sistema de rapiña territorial, sosteniendo su pabellón en la embocadura del Mediterráneo, donde un día lo implantara amparado de la traición y la perfidia.

Á las continuas excitaciones de la prensa periódica española, a las manifestaciones de la opinión pública de España, responde con el silencio; confiada en la fuerza bruta de sus cañones; esperando alguna indemnización metálica, o algún cambio de territorio, como si pudiera un pueblo digno hacer de una cuestión de honra un negocio mercantil.

Parece, obrando de esa manera, que trata de justificar la animadversión que todavía existe contra ella, producto de la extraña política que ha seguido en sus relaciones con las demás potencias.

Dar en cambio de Gibraltar a la Nación británica la recompensa a que al parecer aspira, sería lo mismo que admitir como justo el hecho de la invasión, sería reconocer en Inglaterra un derecho de que siempre ha carecido, un derecho que no tiene en la actualidad, y que no pueden prestarle los años transcurridos desde 1704, el odioso tratado de Utrecht, especie de contrato leonino, nulo y sin valor ante cualquier tribunal.

Y el derecho que tiene España a reclamar incondicionalmente esa parte de su territorio usurpado, es incuestionable; basta para acreditarlo revisar los documentos que existen sobre el hecho de la ocupación, y examinar las correspondencias que han mediado acerca de este mismo asunto entre el Gobierno británico y el español en diferentes épocas.

Por eso la nación española, que no tendría el menor reparo en someter la cuestión al fallo de un Congreso Europeo, tanta seguridad tiene en su derecho, se ve obligada a protestar enérgicamente contra la ocupación de Gibraltar por Inglaterra, en vista de su obstinación en poseer dicha plaza.

Cuando un pueblo escarnece con perjuicio directo de otro las reglas de la moral y desconoce el derecho que acaso tenga necesidad mañana de invocar, cuando una nación cualquiera, sin causa fundada ni aparente hiere y ultraja en sus mas caros sentimientos, mostrándose sorda á legítimos deseos, se entrega al desprecio y la animadversión de los demás pueblos del continente.

Si se encuentra Inglaterra en este caso, si debe ser tratada con todo el desprecio que inspiran actos repugnantes, violaciones criminales, lo dirá pronto por medio de sus órganos la opinión pública de Europa, cuyo juicio interesa la adjunta solemne protesta, que en nombre de España formulan sus representantes mas genuinos y autorizados.

Entre tanto, las Corporaciones españolas que suscriben, creen de su deber acusar de injusta y usurpadora á la Gran Bretaña, sin renunciar al derecho de reclamar nuevamente la plaza de Gibraltar, hasta que se restituya.

PROTESTA.

Considerando que Inglaterra se apoderó del Peñón de Gibraltar cuando no estaba en guerra expresamente con España, según hizo notar en uno de sus manifiestos el honorable Mr. Bright, y que hoy retiene en su poder esa parte del territorio español contra todos los códigos de la moral;

Considerando que en el Congreso de Utrecht no tuvieron entrada los embajadores españoles; que fue negado a España el derecho de discutir las condiciones de aquel tratado;

Considerando que los embajadores franceses que representaron a España en dicho Congreso no ajustaron su conducta al espíritu y letra del poder que para la mencionada representación otorgó Felipe V a Luis XIV, rey de Francia;

Considerando que en el expresado documento oficial se prohibía terminantemente ceder á Inglaterra en el ajuste de la paz la más pequeña parte del territorio español;

Considerando que los representantes de Francia se extralimitaron al ceder á la Gran Bretaña el Peñón de Gibraltar, que no estaban autorizados a hacer esa concesión;

Considerando que el Gobierno de España protestó oportunamente contra esa arbitrariedad, negándose á reconocer coacción tan injusta y humillante;

Considerando que solo por la fuerza se arrancó después al Gobierno español el reconocimiento tras del cual se escuda Inglaterra para seguir ocupando a Gibraltar;

Considerando que dicho reconocimiento no fue aprobado por los Procuradores del Reino; que el Gobierno español no pudo consultar á los Procuradores; que obró bajo la presión de circunstancias muy azarosas;

Considerando que volvió á protestar, y fue admitida como justa su protesta por la Gran Bretaña; y hecha pública promesa de restituir la usurpada plaza;

Considerando que dicha oferta hecha en nombre de Inglaterra por Jorge I envolvía el reconocimiento del derecho que España tiene para reclamar sin condición alguna esa parte de su territorio;

Considerando que el pabellón británico, enclavado en territorio español, hiere continuamente la dignidad de una nación noble y altiva, y el sentimiento patrio de sus hijos;

Considerando que una potencia no puede tener dominios en otra sino por derecho de descubrimiento, indemnización justa de guerra, estado de salvajismo del país dominado o mutuo convenio;

Considerando que Inglaterra no puede alegar ninguno de estos casos: que posee á Gibraltar por derecho de usurpación manifiesta; que retiene esa plaza contra la voluntad de España.

Las corporaciones españolas que suscriben, protestan solemnemente contra la ocupación de Gibraltar por Inglaterra ante el severo tribunal de la opinión pública de Europa, reservándose el derecho de elevar esta protesta al Congreso Europeo que más pronto se reúna, si antes no se le hace justicia á la Nación española.—(Siguen las firmas de varias importantes corporaciones españolas.)—Es copia:—Antonio Fernández y García.



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Luis Javier Traverso




Sabías Que… el Imperial Cinema de La Línea proyectó en 1957 la célebre película documental “El Mundo del Silencio”

 














El miércoles 1 de mayo de 1957, el histórico Imperial Cinema de La Línea de la Concepción anunciaba uno de los estrenos cinematográficos más singulares y espectaculares de aquellos años: la proyección, en Technicolor, del documental francés “El Mundo del Silencio” (Le Monde du silence), obra dirigida por el célebre explorador oceanográfico Jacques-Yves Cousteau y el joven cineasta Louis Malle.

El programa de mano conservado de aquella sesión mostraba una impactante imagen submarina protagonizada por buceadores equipados con escafandras autónomas, acompañada de un texto promocional que anunciaba:

“Un desfile milagroso de las más grandes maravillas que jamás vieron ojos humanos”.

La programación del Imperial Cinema incluía función infantil a las tres de la tarde y sesiones desde las siete, completándose el programa con el corto animado de Walt Disney titulado “El Ratón Napolitano”, fórmula habitual en las grandes sesiones cinematográficas de la época.

La película proyectada en La Línea tenía ya entonces un enorme prestigio internacional. “El Mundo del Silencio” había sido estrenada en Francia el 26 de mayo de 1956 y estaba considerada una auténtica revolución dentro del cine documental y de exploración submarina.

La obra fue codirigida por Jacques-Yves Cousteau, marino, investigador y pionero de la oceanografía moderna, junto a Louis Malle, que por entonces apenas contaba con veintitrés años. Aunque compartía título con el libro publicado en 1953 por Cousteau y Frédéric Dumas, el largometraje no adaptaba directamente aquella obra literaria, sino que recogía las expediciones submarinas realizadas a bordo del mítico barco Calypso durante el año 1955.

El libro original relataba los años de investigaciones y experiencias submarinas desarrolladas por Cousteau y sus colaboradores, incluyendo la invención de la escafandra autónoma moderna, creada junto a Émile Gagnan en 1943, así como las primeras campañas oceanográficas realizadas desde el Calypso, embarcación adquirida por Cousteau en 1950 y convertida posteriormente en símbolo mundial de la exploración marina.

El documental cinematográfico representó un enorme avance técnico para su tiempo. Las escenas submarinas fueron rodadas gracias a los reguladores CG45, desarrollados por Cousteau y Gagnan, y a las innovadoras cámaras submarinas diseñadas por André Laban. Gracias a estas tecnologías, “El Mundo del Silencio” se convirtió en una de las primeras películas en mostrar imágenes submarinas en color y la primera en filmar secuencias a profundidades cercanas a los 75 metros.

La película comenzaba con una narración en off que impresionó profundamente al público de la época:

“A cincuenta metros de la superficie, unos hombres realizan el rodaje de una película. Equipados con escafandras autónomas de aire comprimido, se ven liberados de la gravedad, se desplazan libremente”.

A bordo del Calypso, un equipo formado por doce buceadores recorrió durante meses el Mar Mediterráneo, el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Océano Índico, filmando centenares de horas de imágenes submarinas. Los más de 25 kilómetros de película rodada fueron reducidos finalmente a un montaje de aproximadamente una hora y media.

Los propios miembros de la tripulación participaron como protagonistas del documental. Entre ellos se encontraban el propio Jacques-Yves Cousteau, Frédéric Dumas, Albert Falco, André Laban y otros marinos y técnicos que integraban la expedición científica y cinematográfica del Calypso. Uno de los personajes más recordados por los espectadores fue también “Jojo”, un mero que aparecía repetidamente durante el documental y que terminó convirtiéndose en una especie de símbolo entrañable de la película.

La repercusión internacional de “El Mundo del Silencio” fue extraordinaria. En 1956 obtuvo la prestigiosa Palma de Oro del Festival de Cannes, convirtiéndose durante décadas en el único documental galardonado con este premio. También recibió el Premio Méliès, el reconocimiento de la National Board of Review como mejor película extranjera y, finalmente, el Oscar de Hollywood de 1957 al mejor largometraje documental.

La llegada de esta producción al Imperial Cinema de La Línea reflejaba la importancia que los cines de la ciudad habían alcanzado durante los años cincuenta, incorporando a su programación películas de gran repercusión internacional y acercando al público linense los avances del cine documental moderno.

Para muchos espectadores de la época, aquellas imágenes submarinas en color constituyeron una experiencia completamente novedosa. El documental permitió contemplar por primera vez paisajes marinos, criaturas oceánicas y técnicas de inmersión que hasta entonces resultaban prácticamente desconocidas para el gran público, convirtiendo aquella proyección de mayo de 1957 en uno de los acontecimientos cinematográficos más singulares de la década en La Línea de la Concepción.



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Luis Javier Traverso




Sabías Que… los funcionarios municipales de La Línea constituyeron en 1932 una asociación propia para defender sus intereses profesionales















 

El 1 de mayo de 1932, la recién creada Asociación de Funcionarios Municipales de La Línea (Cádiz) comunicó oficialmente al Alcalde Presidente del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción la composición de la directiva que habría de regir la entidad desde aquella fecha.

El documento, redactado con el tono formal y protocolario característico de la época, reflejaba la voluntad de organización y representación colectiva de los empleados municipales, en unos años en los que numerosas asociaciones profesionales comenzaban a consolidarse en el ámbito administrativo español.

La Junta Directiva quedó integrada por los siguientes funcionarios:

  • Presidente: don Juan M. Montero Amores
  • Vicepresidente: don José Escribano Román
  • Secretario: don Daniel Sanchíz Avilés
  • Vicesecretario: don Baltasar Escobar Mata
  • Tesorero: don Damián Luque García

Como vocales fueron designados:

  • don Antonio Beneroso del Río
  • don Ramón Moreno Sarmiñán
  • don Ángel Mesa de la Mata
  • don José Amaya Zamora

En el escrito remitido a la Alcaldía, la Asociación manifestaba su deseo de mantener una relación de colaboración con la Corporación municipal, expresando literalmente su voluntad de prestar:

“adhesión y colaboración leal en cuanto con la Asociación se relacione, en beneficio de los intereses generales que al Ayuntamiento que preside se le tiene confiado”.

El documento concluía con una fórmula de cortesía habitual en la correspondencia oficial de aquellos años:

“Que la vida de V.S. sea guardada muchos años”.

La comunicación aparecía firmada por el Presidente y el Secretario de la Asociación, constituyendo hoy un interesante testimonio documental sobre la organización interna del funcionariado municipal linense durante los primeros años de la Segunda República.

La creación de esta entidad evidenciaba el creciente interés de los empleados públicos por dotarse de mecanismos de representación corporativa y defensa profesional, en una etapa marcada por importantes transformaciones administrativas y sociales dentro de los ayuntamientos españoles.

Además de su carácter reivindicativo y organizativo, la Asociación de Funcionarios Municipales de La Línea reflejaba también el grado de estructuración alcanzado por la administración local de la ciudad a comienzos de la década de 1930, así como la importancia que los propios trabajadores municipales concedían a la cooperación institucional y al buen funcionamiento de los servicios públicos.




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Luis Javier Traverso







domingo, 10 de mayo de 2026

Sabías Que… el Teatro Cómico de La Línea estrenó en 1934 la película “El Agua en el Suelo”

 




El sábado 12 de mayo de 1934, el histórico Teatro Cómico de La Línea de la Concepción anunciaba el estreno de la película española “El Agua en el Suelo”, una producción cinematográfica presentada como una de las grandes obras dramáticas del momento y que llegaba a la ciudad acompañada de una intensa campaña publicitaria en la prensa y en programas de mano distribuidos entre el público.

La película, producida por CIFESA, estaba basada en un argumento y diálogos de los célebres dramaturgos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, mientras que la música corría a cargo del Maestro Alonso, uno de los compositores más reconocidos del panorama musical español de la época. La dirección fue realizada por Eusebio Fernández Ardavín, cineasta que durante los años treinta participó activamente en la consolidación del cine sonoro español.

El programa anunciador destacaba especialmente la participación de la actriz Maruchi Fresno, presentada como “la encantadora Maruchi Fresno”, junto a intérpretes como Luis Peña, Nicolás Navarro, Pepe Calle, Carlos Verger, María Amaya y otros artistas que formaban parte del reparto principal.

La publicidad del estreno utilizaba además un llamativo encabezamiento bajo el título de “Cantar Popular”, reproduciendo unos versos que servían como reclamo emocional para la obra:

“Cuando una calumnia tira
La honra de una mujer,
Cae como el agua en el suelo
Que es difícil de coger
Para que sirva de nuevo.”

Con este recurso se pretendía reforzar el carácter dramático y moralizante de la película, centrada en conflictos de honor, reputación y relaciones familiares, temas muy presentes en el teatro y el cine español de aquel periodo.

El folleto anunciador calificaba la producción como:

“La película española perfecta”.

Asimismo, destacaba la calidad de su interpretación y la importancia del estreno en la programación cinematográfica local, en una época en la que los teatros y cines de La Línea constituían uno de los principales espacios de ocio y sociabilidad de la población.

El anuncio también reflejaba la relevancia alcanzada por el cine español en los primeros años de la Segunda República, coincidiendo con el auge del cine sonoro y con la expansión de compañías productoras como CIFESA, que comenzaban a competir con las grandes distribuidoras extranjeras.

La llegada de películas como “El Agua en el Suelo” al Teatro Cómico evidenciaba igualmente la integración de La Línea de la Concepción en los circuitos culturales y cinematográficos nacionales, permitiendo al público local asistir casi simultáneamente a los estrenos que recorrían las principales ciudades españolas.

El programa conservado de este estreno constituye hoy un valioso testimonio documental sobre la actividad cultural y cinematográfica de la ciudad durante la década de 1930, así como sobre la importancia que el cine comenzaba a adquirir en la vida cotidiana de la sociedad linense.




La película “El Agua en el Suelo”, dirigida por Eusebio Fernández Ardavín y estrenada en 1934, constituyó una de las producciones más destacadas del primer cine sonoro español. El propio Fernández Ardavín elaboró el guion cinematográfico tomando como base una obra de los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, llevando a la pantalla una historia profundamente marcada por el drama moral, el honor familiar y las consecuencias de la calumnia.

La dirección fotográfica estuvo a cargo de Henri Barreyre y José María Beltrán, mientras que el montaje fue realizado por Eduardo García Maroto. La música original correspondió al prestigioso compositor Francisco Alonso, cuya aportación fue especialmente elogiada por la crítica de la época. Entre las piezas más celebradas destacaron la denominada “Canción del boyero” y una popular “Canción gitana”, que contribuyeron a reforzar el ambiente emocional y costumbrista de la película.

El reparto reunió a varios intérpretes destacados del momento, encabezados por Maruchi Fresno, junto a María Anaya, Pilar García, Angelita Pulgar, Selica Pérez Carpio, José Calle, Nicolás Navarro, José María Alonso Pesquera, Paulino Casado, José de Abarca, Rufino Inglés y Luis Peña.

La película fue estrenada el 14 de abril de 1934 en el cine Lírico de Valencia, celebrándose posteriormente su presentación en Madrid el 16 de abril de 1934 en el prestigioso cine Callao, uno de los grandes escenarios cinematográficos de la capital española.

La trama giraba en torno a la tragedia provocada por una falsa acusación publicada en un periódico por un hombre sin escrúpulos, circunstancia que terminaba afectando gravemente al honor y la reputación de una familia respetable. El propio título de la obra hacía referencia al sentido moral de la historia, expresado en una frase que llegó a popularizarse:

“La falsedad es como el agua en el suelo; aunque se recoja, siempre queda algo”.

La crítica cinematográfica del momento recibió la película de forma favorable, destacando especialmente su carácter genuinamente español sin caer en excesos folclóricos o tópicos regionalistas. Algunos periódicos llegaron a definirla como:

“Una película española, de hechura y sabor en un todo conforme a nuestro estilo y esencia raciales. Pero sin tipismos, sin brochazos de color regional, sin españoladas”.

El Agua en el Suelo” ocupó además un lugar destacado dentro de la historia del cine nacional por varios motivos. Fue considerada la primera película sonora española rodada en los célebres estudios madrileños de la CEA (Cinematografía Española Americana), convirtiéndose también en la primera adaptación cinematográfica sonora de una obra de los hermanos Álvarez Quintero.

La producción llamó especialmente la atención por la calidad de su sonido y por una fotografía que fue ampliamente alabada por la prensa especializada, en unos años en los que la industria cinematográfica española trataba de consolidar definitivamente el cine sonoro frente a las producciones extranjeras.


domingo, 3 de mayo de 2026

Sabías Que… la Real Balompédica Linense intervino activamente en la trayectoria administrativa del empleado municipal Antonio de la Hoz Herrera en 1930

 


En la sesión de la Comisión Permanente celebrada el 5 de febrero de 1930, se dio cuenta de un escrito dirigido a la Alcaldía por el presidente de la Sociedad Real Balompédica Linense, en el que se solicitaba la reposición en su puesto del auxiliar temporero don Antonio de la Hoz Herrera, quien había cesado en su cargo al finalizar el mes anterior como consecuencia de la finalización de su nombramiento.

En dicho escrito se hacía constar que el referido empleado constituía un elemento de notable valor para el equipo deportivo de la citada Sociedad, destacándose que su permanencia en la localidad resultaba de especial interés para el desarrollo de la actividad futbolística. Asimismo, se subrayaba que, pese a haber recibido una oferta para integrarse en otro club en condiciones ventajosas, el interesado había optado por permanecer en La Línea de la Concepción, renunciando a dicho contrato, circunstancia que se consideraba digna de reconocimiento por parte de la Corporación municipal.

A continuación, el presidente de la Corporación, don Andrés Viñas García, expuso los motivos que le habían llevado a decretar el cese de la totalidad del personal temporero, aun reconociendo la utilidad de sus servicios. Dicha decisión se encuadraba dentro de las necesidades organizativas y presupuestarias del Ayuntamiento, que obligaban a una reorganización de los recursos humanos disponibles en la administración municipal.

No obstante, examinadas tanto las razones expuestas por la Alcaldía como las contenidas en la solicitud presentada por la Sociedad deportiva, la Comisión acordó por unanimidad reponer en su cargo a don Antonio de la Hoz Herrera como auxiliar temporero de la Secretaría, destinándolo específicamente a los trabajos de rectificación del Censo de población, que se estaban llevando a cabo en cumplimiento de las disposiciones vigentes en materia censal. Asimismo, se fijó para dicho puesto un jornal diario de 5,00 pesetas, acorde con la naturaleza temporal del empleo.

La cuestión no quedó definitivamente resuelta con este acuerdo. En la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 4 de julio de 1930, se dio lectura a un nuevo escrito presentado por el propio don Antonio de la Hoz Herrera, en el que solicitaba ser reintegrado al cargo que anteriormente desempeñaba en las oficinas del Ayuntamiento, poniendo de manifiesto su interés en continuar vinculado al servicio municipal.

Durante el examen de la solicitud, intervino el Concejal don Fernando González Marrero, quien interesó conocer si el solicitante reunía las condiciones necesarias para el desempeño del puesto, especialmente en lo relativo a su competencia profesional y aptitud administrativa. A esta cuestión respondió el Secretario de la Corporación, don Francisco de Asís Cerón, quien informó favorablemente, manifestando que el Sr. de la Hoz era un funcionario competente y de buen comportamiento, lo que avalaba su posible reincorporación.

A la vista de estos antecedentes, la Comisión acordó tomar en consideración la solicitud presentada, disponiendo que el interesado fuese colocado en la primera vacante que se produjera, bien en puestos de carácter temporal o en otro cargo compatible con sus aptitudes, lo que suponía una vía abierta para su retorno efectivo a la administración municipal.

Pocas semanas después, en la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 26 de julio de 1930, se dio lectura a un nuevo escrito suscrito por diversas Sociedades deportivas de la localidad, mediante el cual se interesaba de la Corporación la concesión de un destino municipal a don Antonio de la Hoz Herrera, con el propósito de facilitar su permanencia en la ciudad.

En dicho escrito se exponía que la continuidad de este vecino resultaba de especial interés para el desarrollo de la actividad deportiva local, por formar parte del grupo de jugadores de balompié de la Sociedad “La Balompédica”, entidad que desempeñaba un papel destacado en la promoción y difusión del deporte en la localidad durante aquellos años. La intervención de estas sociedades ponía de manifiesto la relevancia social alcanzada por el fútbol, así como su capacidad de movilización en el ámbito ciudadano.

Abierto el turno de intervenciones, el Teniente de Alcalde don Cristóbal Torres Ruiz planteó si existía algún acuerdo previo adoptado por la Corporación en relación con este asunto. A esta cuestión respondió la Presidencia en sentido afirmativo, indicando que la solicitud guardaba relación con actuaciones anteriores ya conocidas por el Ayuntamiento, lo que evidenciaba la continuidad administrativa del expediente.

Finalmente, en la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 1 de agosto de 1930, se dio cuenta del nombramiento efectuado por la Alcaldía, con fecha 28 de julio de 1930, a favor de don Antonio de la Hoz Herrera, designado como Agente de Arbitrios de segunda. Este nombramiento respondía a las necesidades de organización y funcionamiento del servicio de recaudación y control de arbitrios municipales, área esencial para la hacienda local.

La Comisión, tras examinar la propuesta, acordó quedar enterada y confirmar la designación, validando así la decisión adoptada por la Alcaldía y consolidando la incorporación definitiva del interesado a la estructura administrativa municipal.

Este conjunto de actuaciones administrativas evidenció la interrelación existente entre la vida municipal y la actividad deportiva local, así como la influencia que determinadas entidades, como la Real Balompédica Linense, podían ejercer en la adopción de decisiones administrativas. Al mismo tiempo, puso de relieve la importancia del deporte como elemento social relevante en la La Línea de la Concepción de comienzos del siglo XX, en un contexto en el que la administración local debía conciliar criterios organizativos con las demandas de la comunidad.

viernes, 1 de mayo de 2026

Sabías Que… en 1931 se publicaron en el B.O.P. las Mesas Electorales completas de La Línea con sus titulares y suplentes

 


El 2 de abril de 1931, don José Jiménez de Parga, abogado secretario del Juzgado Municipal y de la Junta del Censo Electoral de La Línea de la Concepción, publicó la circular número 890 en el B.O.P. número 79 del martes 7 de abril de 1931. En esta circular, informó que la Junta del Censo Electoral, en su sesión se designó los propietarios y los suplentes para las 29 secciones de este Término Municipales, debiendo quedar constituidas las Mesas electorales para las elecciones que puedan celebrarse durante el año 1931 en la forma que a continuación se expresa:

Circunscripción Primera

Distrito primero – Sección primera; Colegio Electoral en la Escuela Nacional de niñas n.º 2 en la Avenida José Luis de Torres.

Presidente propietario don Francisco Escobar Garrido

Suplente don Juan Vázquez Arahal

Adjuntos propietarios: don José Barea Salcedo y don Francisco Berenguer Gutiérrez

Suplentes: don Manuel Torres Ruiz y don Andrés Viña García

Distrito primero – Sección segunda; Colegio Electoral en La Favorita en calle General Bazán.

Presidente propietario don José Boza Pérez

Suplente don Manuel Saavedra Ríos

Adjuntos propietarios: don Rogelio Ramírez González y don José Quiles Cano 

Suplentes: don Francisco de Villar Corbacho y don Antonio Salazar Gordillo

Distrito primero – Sección tercera; Colegio Electoral en Escuela Nacional de niños n.º 2 en calle Isaac Peral.

Presidente propietario don Antonio Carrión Mateos

Suplente don Antonio Villanueva Álvarez

Adjuntos propietarios: don José Piña Aguirre y don José Amaya Zamora

Suplentes: don Juan Navarro Ortiz y don Miguel Izaguirre Sampedro 

Distrito segundo – Sección primera; Colegio Electoral en la Escuela Nacional de niñas n.º 3 en calle Primero de Mayo

Presidente propietario don José Carrasco Zurita

Suplente don Julián Patricio Paredes

Adjuntos propietarios: don Manuel Aguilar Tornay y don Manuel Aguilera García

Suplentes: don Francisco Villalta Guiraldo y don Francisco Vera Cabrera

Distrito segundo – Sección segunda; Colegio Electoral en la Escuela Nacional de niños n.º 14 en calle del Ángel. 

Presidente propietario don Manuel Escribano Núñez

Suplente don Jerónimo Ramos Cano

Adjuntos propietarios: don José María Cruz del Barco y don José Ortega Cerón

Suplentes: don Horacio Zamora Aragón y don Julio Zarzuela Ruiz

Distrito segundo – Sección tercera; Colegio Electoral en la Escuela de Párvulos, n.º 1 en calle de las Flores.

Presidente propietario don Manuel Abad del Río

Suplente don Antonio Rubiales Cobeña

Adjuntos propietarios: don Valerio Caravaca Barrero y don Benito Anguiano Escolar

Suplentes: don Juan Rodríguez Cantizano y don Cándido Vegazo Moreno

Distrito segundo – Sección cuarta; Colegio Electoral en la Escuela de Párvulos, n.º 2 en calle Padre Perpen.

Presidente propietario don Juan del Águila García

Suplente don Manuel Sánchez Gómez

Adjuntos propietarios: don Francisco de Asís Cerón y Bohórquez y don Andrés Bernal Gil

Suplentes: don Antonio Valadés Pérez y don Andrés Ruiz Biedma

Distrito tercero – Sección primera; Colegio Electoral en la calle González Marrero, 16

Presidente propietario don José Rivera Fernández

Suplente don Vicente Palmera Rosa

Adjuntos propietarios: don Juan Antonio Gómez Ruiz y don Francisco Muñoz Barea

Suplentes: don Francisco Zumaquero y don Andrés Viña Vinuesa

Distrito tercero – Sección segunda; Colegio Electoral en la Escuela de niños en calle de Francisco Vitoria n.º 22 La Colonia. 

Presidente propietario don Pedro Aguado Mondéjar

Suplente don Rafael Vera Vera

Adjuntos propietarios: don Domingo Andrades Casa y don Juan Araujo Sánchez

Suplentes: don Francisco Zapata Martín y don Manuel Villalta López

Distrito tercero – Sección tercera; Colegio Electoral en la Escuela de nuños n.º 6 en la calle Antonio Maura

Presidente propietario don Pedro Añón Carrasco

Suplente don Ildefonso Mayayo Prat

Adjuntos propietarios: don Joaquín Bassecourt Tardloy y don Agustín Acedo del Olmo Villar

Suplentes: don Antonio Parrado Ruiz y don Rafael Villarreal Carmona 

Distrito tercero – Sección cuarta; Colegio Electoral en calle Emilio Castelar, n.º 2

Presidente propietario don Juan Mollá García

Suplente don José María Zarza Castillo

Adjuntos propietarios: don Evaristo Ramos Cadenas y don Francisco Acedo del Olmo Villar

Suplentes: don Salvador Vizcosa Santi y don Antonio Zarco Morejón

Distrito tercero – Sección quinta; Colegio Electoral en calle de San Felipe, n.º 62

Presidente propietario don José Muñoz Sánchez

Suplente don Ángel Botella Dolls

Adjuntos propietarios: don Melchor Ayala Lorente y don Manuel Bello Morales

Suplentes: don José Vivero Almazán y don Antonio Vichino Aguilera

Distrito tercero – Sección sexta; Colegio Electoral en la Escuela de niñas de la Señorita Guerrero en calle López de Ayala

Presidente propietario don José Acosta Rojas

Suplente don Juan Tirado Ávila

Adjuntos propietarios: don Francisco Aguilar Villar y don Gabriel Alarcón Andrades

Suplentes: don Antonio Vilches Alonso y don Juan Tirado Ávila

Circunscripción Segunda

Distrito primero – Sección primera; Colegio Electoral en Escuela de niños en casa de don Antonio Navarro Segalerva en calle Colón

Presidente propietario don Enrique Álvarez Prado

Suplente don Joaquín Zarate Rodríguez

Adjuntos propietarios: don Pedro Alcalá Reina y don Manuel Agenta Rodríguez

Suplentes: don Joaquín Zarate Santos y don Manuel Vivas Molina

Distrito primero – Sección segunda; Colegio Electoral en calle Buenos Aires, n.º 15

Presidente propietario don José Aguilar Andrades

Suplente don Juan Sánchez López

Adjuntos propietarios: don Juan Pérez Mena y don Diego Ahumada Mora

Suplentes: don Manuel Zacarías González y don Francisco Zamarrón de la Vega

Distrito primero – Sección tercera; Colegio Electoral en la Escuela de niñas n.º 5 en calle Reina Cristina

Presidente propietario don Feliciano Sans Medardo

Suplente don Pedro Villanueva López

Adjuntos propietarios: don José Aguilar Gabarrón y don José Acedo del Olmo Jiménez

Suplentes: don Jerónimo Villada Amador y don José Villanueva Vázquez

Distrito primero – Sección cuarta; Colegio Electoral en calle Reina Cristina n.º 86

Presidente propietario don José Baro Huércano

Suplente don Francisco Fernández Rojas

Adjuntos propietarios: don Manuel Bravo Pacheco y don José Arroyo “ilegible”

Suplentes: don Francisco Vilches García y don José Vilches Torres

Distrito primero – Sección quinta; Colegio Electoral en amino de la Atunara, n.º 46

Presidente propietario don Leoncio Auché Mena

Suplente don Francisco Vázquez Andrades 

Adjuntos propietarios: don José Arenilla Moreno y don Luis Arenilla González

Suplentes: don Antonio Troyano Madrid y don José Vich Ramírez

Distrito primero – Sección sexta; Colegio Electoral en calle Espronceda, n.º 10

Presidente propietario don Eduardo Ayala Hermoso

Suplente don Antonio Vichino Quirós

Adjuntos propietarios: don Rafael Álvarez García y don Miguel Vázquez Fernández

Suplentes: don Nicolás Vázquez Prieto y don Gabriel Vázquez Montes

Distrito primero – Sección séptima; Colegio Electoral en calle Simón Bolívar, n.º 2

Presidente propietario don Fernando Almagro Benítez

Suplente don Miguel Vázquez García

Adjuntos propietarios: don Juan Amat Magán y don Natalio Amat Magán

Suplentes: don Cecilio Velasco Rubio y don José Vega Cabrera

Distrito primero – Sección octava; Colegio Electoral en calle Santa Ana, n.º 26

Presidente propietario don Francisco Romero Vías

Suplente don Jacinto Villamar Serrano

Adjuntos propietarios: don Francisco Martín Nieto y don Andrés Aguilar Sobrino

Suplentes: don Francisco Zumaquero Díaz y don Fernando Infantes Ramírez

Distrito primero – Sección novena; Colegio Electoral en la Escuela Nacional de niñas n.º 6 en calle González de la Vega

Presidente propietario don Luis Calle Fontalba

Suplente don José Suárez Jiménez

Adjuntos propietarios: don José Pérez Jaén y don Cayetano Albarracín Postigo

Suplentes: don José Zorrilla López y don Pedro Zambrana Romero 

Distrito primero – Sección décima; Colegio Electoral en la Escuela Nacional de niñas, n.º 7 en calle Magdalena

Presidente propietario don Juan Ayala Vázquez

Suplente don Rafael Vázquez García

Adjuntos propietarios: don José Sempere López y don Andrés Balladares Hernández

Suplentes: don Manuel Viña Guerrero y don Juan Vidal Lozano

Distrito segundo – Sección primera; Colegio Electoral en la Plaza de Toros Taquilla de Sombra en la calle Clavel

Presidente propietario don Antonio Almagro González

Suplente don Juan Villalba Cózar

Adjuntos propietarios: don Cristóbal Cabeza Ginés y don Blas Ahumada Mora

Suplentes: don José Villatoro de la Rosa y don Rafael Vergara Pendón

Distrito segundo – Sección segunda; Colegio Electoral en calle Calderón de la Barca, n.º 10

Presidente propietario don Leonardo Redondo Miranda

Suplente don Adolfo Viña López

Adjuntos propietarios: don Gregorio González Gómez y don Juan Abreu Cipriano

Suplentes: don Manuel Zúñiga Garrido y don Rafael Viruez Galán

Distrito segundo – Sección tercera; Colegio Electoral en los Columpios, n.º 77

Presidente propietario don Cristóbal Andrades Jurado

Suplente don Domingo Vera

Adjuntos propietarios: don Cristóbal Andrades Jurado y don Antonio Álvarez Astorga

Suplentes: don Francisco Viña Carrasco y don Juan Vera Jiménez

Distrito segundo – Sección cuarta; Colegio Electoral en calle Cádiz, n.º 10

Presidente propietario don José Gámez Ortiz

Suplente don Pedro Vera López

Adjuntos propietarios: don Juan Baltazar Martín y don Francisco Barroso Delgado

Suplentes: don Vicente Villarreal Fernández y don Rafael Vázquez Argüez

Distrito tercero – Sección primera; Colegio Electoral en la Escuela de niños de la Atunara

Presidente propietario don Alberto Arroyo Haro

Suplente don Gabriel Valdés Ramírez

Adjuntos propietarios: don Domingo Calcaño González y don Rafael Caparros Ramos

Suplentes: don Ildefonso Vallecillo García y don José Torres Márquez

Distrito tercero – Sección segunda; Colegio Electoral en Escuela de niños en Zabal Bajo

Presidente propietario don Leopoldo Campos Millán

Suplente don Agustín Vázquez Pereiro

Adjuntos propietarios: don Francisco Camacho Conde y don Ezequiel Campos Gambero 

Suplentes: don Antonio Villodres y don Francisco Vázquez López

El 2 de abril, Don José Jiménez de Parga, Secretario del Juzgado y de la Junta Municipal del Censo Electoral de La Línea, publicó la circular número 933 en el B.O.P. número 80 del miércoles 8 de abril de 1931. En esta circular, certifica que la Junta del Censo Electoral, en su sesión celebrada en esa fecha, acordó admitir las excusas legales presentadas por los Adjuntos propietarios y suplentes que lo solicitaron. En consecuencia, se procedió a designar a los sustitutos correspondientes, detallando la Circunscripción, Distritos y Secciones en las que estos nuevos designados ejercerían sus funciones:

Circunscripción Primera

Distrito primero – Sección primera

Adjunto Propietario don José Bonelo Gazzolo

Suplente don Cristóbal Torres Ruiz

Distrito Segundo – Sección primera

Suplentes don Francisco Vegazo Balbás y don Vicente Vegazo Balbás 

Circunscripción Segunda

Distrito primero – Sección primera

Adjunto Propietario don Manuel Ramírez Villar

Distrito primero – Sección cuarte

Adjunto Propietario don Antonio Albalá

Distrito primero – Sección sexta

Suplente don Diego García Ruiz

Distrito primero – Sección Séptima

Adjunto Propietario don José González Otero

Suplente don Juan de Cózar Sanjuan 

Distrito primero – Sección octava

Suplente don Andrés González Bautista

Distrito primero – Sección décima

Adjunto Propietario don Francisco Perpen Núñez

Suplente don Antonio Martín Bautista

Distrito segundo – Sección cuarta

Adjunto Propietario don Eduardo Denis Urbano

Suplentes don José Valadés Pavón y don Juan Santos Pérez

Designación de Nuevos Adjuntos Propietarios y Suplentes por la Junta Municipal del Censo Electoral de La Línea

El 8 de abril, don José Jiménez de Parga, Secretario del Juzgado y de la Junta Municipal del Censo Electoral de La Línea, publicó la circular número 1033, que fue inserta en el B.O.P. número 91 del lunes 20 de abril de 1931. En esta circular, se certifica que la Junta, en sesión celebrada el día 8 de abril, acordó admitir las excusas legales presentadas por los señores adjuntos propietarios y suplentes designados previamente. Ante estas excusas, la Junta procedió a designar a nuevos adjuntos propietarios y suplentes, con la correspondiente asignación a sus respectivas Circunscripciones, Distritos y Secciones.

Los detalles específicos de las nuevas designaciones, así como las circunscripciones, distritos y secciones afectadas, fueron detallados en la publicación oficial.

Circunscripción primera

Distrito tercero – Sección primera

Adjunto propietario don Domingo Becerra Luca, que suple al que fue nombrado don Francisco Muñoz Barea

Circunscripción primera

Distrito tercero – Sección quinta

Adjunto propietario don Luis Blanca Murcia, que suple al que fue nombrado don Melchor Ayala Lorente

Circunscripción Segunda

Distrito primero – Sección primera

Adjunto propietario don Antonio Arévalo Márquez que suple a la fue nombrado don Pedro Alcalá Reina

Circunscripción Segunda

Distrito primero – Sección décima

Adjunto suplente don Rafael Vázquez Garcia, que suple al que fue nombrado don Antonio Martín Bautista


lunes, 27 de abril de 2026

Sabías Que… en febrero de 1934 se prohibieron los antifaces y ciertas vestimentas en el Carnaval de La Línea

 


Con fecha 3 de febrero de 1934, el alcalde presidente del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, José Agüero Baro, dictó un bando municipal con el objeto de regular el uso de disfraces y garantizar el orden público durante la celebración de las próximas fiestas de Carnaval y el domingo de Piñata. El documento, apoyándose en la costumbre tradicional del uso de disfraces, establecía una serie de disposiciones destinadas a asegurar el respeto mutuo entre los concurrentes, preservar la moral pública y evitar alteraciones del orden.

El bando fijaba límites temporales para el uso de disfraces, prohibía expresamente el empleo de antifaces, la utilización de vestimentas del sexo contrario por parte de los varones, el porte de armas o elementos ofensivos, así como la formación de grupos que dificultaran el tránsito o produjeran molestias al público. Asimismo, se regulaba el tránsito de carruajes y caballerías y se encomendaba a los dependientes de la autoridad municipal la vigilancia y aplicación de las sanciones correspondientes. El documento fue impreso en los talleres de la Imprenta Obrera de La Línea.

Transcripción literal

BANDO

D. JOSÉ AGÜERO BARO, Alcalde Presidente del Ayuntamiento de esta Ciudad.

HAGO SABER: Que permitido por costumbre el uso de disfraces durante las próximas fiestas de Carnaval con objeto de que se observe el orden debido, asegurando a la vez el mutuo respeto que se deben a los concurrentes a dichas fiestas, he resuelto dictar las disposiciones siguientes:

PRIMERA. — Solamente se tolerará durante los días de Carnaval y domingo de Piñata, hasta el oscurecer, el uso de disfraces, exceptuando los trajes e insignias de carácter civil, militar o religioso, incluso los de la Cruz Roja.

SEGUNDA. — Así mismo queda absolutamente prohibido el uso de antifaces, y que los varones se vistan con ropas del sexo contrario.

TERCERA. — Aunque se permite la batalla de flores, serpentinas y papelillos de colores, quienes en ella tomen parte no podrán utilizar más que efectos de aquella clase y cuidarán de usarlos con prudente moderación para no molestar al público.

CUARTA. — No se permitirán grupos o corrillos que puedan dificultar el libre tránsito, ni tampoco que los disfrazados canten coplas ni produzcan ruidos que molesten al público, prohibiéndose asimismo que los niños circulen solos por los lugares donde pueda constituir peligro para ellos el tránsito de coches.

QUINTA. — Quienes se presenten en estado de desnudez, o con trajes que también puedan ofender la moral, exhiban efectos repugnantes, hagan ademanes inconvenientes, pronuncien frases ofensivas, serán detenidos, imponiéndoseles el correctivo que proceda.

SEXTA. — No se permitirán las comparsas que no se hallen autorizadas, como asimismo que canten otras coplas que las previamente conocidas por la Autoridad.

SÉPTIMA. — Nadie podrá llevar armas ni espuelas, aunque correspondan al disfraz que usen, extendiéndose esta prohibición a quienes concurran a los bailes u otros lugares de reunión.

OCTAVA. — Queda prohibido el tránsito de toda clase de carruajes y caballerías, desde las dos de la tarde, durante los días de Carnaval y domingo de Piñata, por la calle Libertad.

NOVENA. — De la observancia de las prescripciones anteriores, quedan encargados los dependientes de la Autoridad municipal, quienes procederán en el acto contra los infractores, denunciando los hechos a esta Alcaldía, para la imposición del correctivo que proceda.

La Línea a 3 de Febrero de 1934.

El Alcalde,
José Agüero

Imp. Obrera. — La Línea






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