La organización de la Velada y Fiestas de La Línea de 1935 y la regulación de los espacios para los feriantes (6 de junio de 1935)
El documento fechado el 6 de junio de 1935 constituye una interesante comunicación oficial emitida por el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, mediante la cual se anunciaban los preparativos para la celebración de las tradicionales Velada y Fiestas de La Línea, previstas para desarrollarse entre los días 20 y 28 de julio de 1935.
Firmado por el alcalde-presidente Rogelio Espinosa Álvarez, el escrito permite conocer algunos aspectos fundamentales de la organización de las fiestas locales durante la Segunda República y refleja la importancia económica, social y festiva que estos festejos tenían para la ciudad.
La Velada, principal acontecimiento festivo de la ciudad
Durante las primeras décadas del siglo XX, la Velada constituía el acontecimiento más importante del calendario festivo linense. Cada verano, miles de vecinos y visitantes acudían a la ciudad para participar en una celebración que combinaba actividades recreativas, espectáculos, atracciones populares, casetas, concursos, conciertos y numerosas iniciativas comerciales.
La organización de un evento de tal magnitud exigía meses de preparación. Por ello, cuando se publicó este anuncio, la Comisión de Fiestas ya se encontraba trabajando en la confección de un amplio programa destinado a atraer al público y consolidar el prestigio de las celebraciones.
El documento señala expresamente que la Comisión estaba elaborando un programa «variado y atrayente», expresión que refleja la intención municipal de ofrecer unas fiestas capaces de satisfacer tanto a los habitantes de la ciudad como a los numerosos visitantes que acudían desde otras localidades del Campo de Gibraltar y de la vecina colonia británica de Gibraltar.
La importancia de los feriantes en la Velada
Uno de los aspectos más relevantes del documento es la atención prestada a los feriantes.
Las ferias españolas de la época dependían en gran medida de la presencia de empresarios ambulantes dedicados a la instalación de:
- Carruseles.
- Tómbolas.
- Casetas de tiro.
- Barracas de espectáculos.
- Atracciones mecánicas.
- Puestos de comida y bebida.
- Negocios de venta ambulante.
- Juegos recreativos.
La presencia de estos establecimientos era esencial para el éxito de la Velada, ya que constituían uno de los principales atractivos para el público.
Consciente de ello, el Ayuntamiento dirigía especialmente este anuncio a los feriantes que habían ocupado espacios durante años anteriores, invitándolos a solicitar nuevamente terrenos para sus instalaciones.
La reserva de terrenos
El documento establecía un procedimiento formal para la asignación de espacios dentro del recinto ferial.
Los empresarios interesados debían presentar su solicitud antes de las doce de la noche del 30 de junio de 1935, fecha límite fijada por la Comisión de Fiestas.
Esta disposición revela que la demanda de espacios era considerable y que resultaba necesario establecer normas precisas para evitar conflictos entre los distintos solicitantes.
La reserva anticipada permitía a los organizadores diseñar el plano definitivo de la feria y distribuir adecuadamente las atracciones según sus dimensiones y características.
La autoridad de la Comisión de Fiestas
Uno de los aspectos más significativos del texto es la autoridad que se atribuía a la Comisión de Fiestas.
Aunque los feriantes podían solicitar terrenos concretos, el documento dejaba claro que la ubicación definitiva sería determinada exclusivamente por la Comisión.
La distribución de los espacios debía realizarse teniendo en cuenta:
- Las necesidades de cada instalación.
- Las dimensiones del terreno requerido.
- La organización general del recinto.
- La seguridad y circulación del público.
- El interés general de la feria.
El anuncio especificaba además que ningún solicitante tendría derecho a reclamar contra las decisiones adoptadas por la Comisión.
Esta cláusula buscaba evitar disputas y garantizar que el diseño final del recinto respondiera a criterios organizativos y no a intereses particulares.
Un intento de evitar favoritismos
Resulta especialmente interesante la afirmación final del documento, donde se indica que las decisiones serían adoptadas con «estricta justicia».
La inclusión de esta expresión no era casual.
En numerosas ferias españolas existían frecuentes controversias relacionadas con la asignación de los mejores emplazamientos. Los espacios más próximos a las entradas principales o a las zonas de mayor tránsito resultaban mucho más rentables que aquellos situados en lugares secundarios.
Por ello, el Ayuntamiento consideró necesario insistir públicamente en la imparcialidad de la Comisión de Fiestas, transmitiendo confianza a los empresarios y evitando posibles acusaciones de favoritismo.
La Línea en vísperas de la Velada de 1935
El documento refleja también el ambiente de actividad que se vivía en La Línea durante las semanas previas a la Velada.
La ciudad se preparaba para recibir a miles de visitantes en una época en la que las fiestas populares constituían uno de los principales acontecimientos económicos del año.
La llegada de feriantes suponía:
- Incremento de la actividad comercial.
- Contratación de trabajadores temporales.
- Aumento del consumo en establecimientos locales.
- Mayor ocupación de fondas y hospedajes.
- Incremento del tránsito de viajeros procedentes de poblaciones vecinas.
La feria generaba una importante inyección económica para numerosos sectores de la ciudad.
El papel del alcalde Rogelio Espinosa Álvarez
El anuncio aparece firmado por Rogelio Espinosa Álvarez, quien ejercía la Alcaldía de La Línea en aquellos momentos.
Como presidente de la Comisión de Fiestas, correspondía al alcalde supervisar los preparativos de una celebración que constituía una de las principales manifestaciones públicas de la vida municipal.
Su firma otorgaba carácter oficial al anuncio y garantizaba el respaldo del Ayuntamiento a las decisiones organizativas que posteriormente adoptaría la Comisión.
Un documento que refleja la organización de las fiestas republicanas
Más allá de su aparente sencillez, este bando constituye una valiosa fuente para conocer cómo se organizaban las fiestas locales durante la Segunda República.
Permite observar:
- La existencia de una Comisión de Fiestas estructurada.
- Los procedimientos administrativos para la asignación de espacios.
- La importancia económica de los feriantes.
- El papel regulador del Ayuntamiento.
- La dimensión comercial y turística de la Velada.
- La preocupación por garantizar criterios de equidad en la distribución del recinto ferial.
Asimismo, demuestra que la Velada y Fiestas de La Línea ya se encontraba plenamente consolidada en 1935 como la principal celebración popular de la ciudad, capaz de movilizar recursos municipales, atraer empresarios de espectáculos y convertir durante varios días a La Línea de la Concepción en uno de los principales centros festivos del Campo de Gibraltar.
Este anuncio constituye, por tanto, una pequeña pero significativa ventana a los preparativos de unas fiestas que formaban parte esencial de la identidad colectiva de los linenses y que, año tras año, transformaban la vida urbana de la ciudad durante los últimos días de julio.