lunes, 18 de mayo de 2026

Sabías Que… el Teatro del Parque de La Línea acogió el 19 de mayo de 1945 el gran superespectáculo “Cabalgata” de Daniel Córdoba

 









Los días 19 y 20 de mayo de 1945, el histórico Teatro del Parque de La Línea de la Concepción presentó uno de los espectáculos de variedades más importantes y ambiciosos de la escena española de posguerra: “Cabalgata”, el fastuoso montaje dirigido por el empresario y productor madrileño Daniel Córdoba.

Los programas impresos conservados de aquellas funciones muestran la enorme dimensión artística y escénica del espectáculo. Bajo el lema de:

“Una maravillosa sucesión de estampas y sainetes líricos de fastuosa presentación, en un marco incomparable de arte, color y alegría”,

la compañía ofrecía al público linense un gran espectáculo de variedades musicales y teatrales que ya había triunfado en escenarios tan prestigiosos como los Teatros Lara y de la Comedia de Madrid, donde había alcanzado más de 380 representaciones.

La programación anunciaba una única sesión el sábado a las once de la noche y dos funciones el domingo, a las siete y a las once, reflejando la enorme demanda de público que acostumbraban a generar este tipo de espectáculos.

El elenco artístico reunía a algunas de las figuras más destacadas del género lírico, el flamenco y la canción andaluza de aquellos años. Encabezaban el cartel Mercedes Begoña, presentada como “la gran estrella de la canción”, y Carmela Montes, definida como “la soberana de la copla andaluza”.

Junto a ellas aparecían numerosos artistas especializados en baile español, canción popular y humor escénico, entre ellos:

  • Adela Villagrasa
  • Juan José
  • Vélez-Araque
  • Amadeo Llaurado
  • Emilio del Río
  • El cuarteto folklórico “Los Koskeros”
  • Elenita Barrios
  • Malena Montes
  • El guitarrista “Niño Ricardo”
  • Luis Heredia
  • Marcelino Marno

La compañía incluía además un amplio cuerpo de baile y una cuidada estructura técnica dirigida musicalmente por Carlos Arijita, bajo la dirección artística del propio Daniel Córdoba.

“Cabalgata” fue uno de los espectáculos teatrales y musicales más exitosos de las décadas de 1940 y 1950. Concebido por Daniel Córdoba, el montaje nació en España a mediados de los años cuarenta y pronto se convirtió en un fenómeno escénico de alcance internacional.

A diferencia de las obras teatrales convencionales, “Cabalgata” funcionaba como una gran revista de variedades donde se combinaban canciones populares, números flamencos, escenas cómicas, coreografías, estampas folclóricas y sainetes musicales interpretados en directo por grandes artistas y orquestas.

Uno de sus principales atractivos era el impresionante despliegue visual. Los programas anunciaban continuamente:

“fastuosa presentación”,
“marco incomparable de arte, color y alegría”
y “grandioso superespectáculo”,

haciendo referencia a los elaborados decorados, la rapidez de los cambios escénicos y la riqueza del vestuario, elementos fundamentales en el éxito del espectáculo.

El repertorio representado en La Línea incluía numerosos cuadros musicales y estampas populares como:

  • “Café del Cojo”
  • “Ronda en Teruel”
  • “Cancionero”
  • “Monjío de Santa Caja”
  • “Oro y Sangre”
  • “Rima”
  • “Danza de Fuego”
  • “Luis Candelas”
  • “No te puedo perdonar”
  • “Camino de Santiago”
  • “Coplas de la Alameda”
  • “Aires Populares”
  • “Alegrías de la Reja”
  • “Noche de San Juan”
  • “La Luna Enamora”
  • “Qué te pasa, Trini”
  • “Vispera de Boda”
  • “Caperucita”

La crítica de la época elogió especialmente la espectacularidad visual y el ritmo escénico de la producción. Diversos periódicos nacionales destacaron la magnitud artística de “Cabalgata”, llegando a calificarla como:

“un espectáculo magno, de tal arte y brillantez”,

o como:

“una nueva y exquisita revista luminosa y limpia”.

La compañía de Daniel Córdoba reunió durante aquellos años a numerosas figuras históricas del teatro musical y el flamenco español. Entre ellas destacó especialmente la presencia de Lola Flores, que participó en algunas de las producciones de “Cabalgata” durante 1945, deslumbrando al público con interpretaciones de composiciones de Quintero, León y Quiroga.

También formaron parte de distintas versiones del espectáculo importantes figuras de la zarzuela y la canción lírica española como Pepita Embil, madre de Plácido Domingo, así como el barítono Plácido Domingo Embil, padre del célebre tenor.

El enorme éxito comercial del formato permitió además que “Cabalgata” realizara extensas giras internacionales por América Latina y el norte de África, actuando incluso en ciudades como Tetuán. La producción terminó convirtiéndose en una de las grandes referencias del teatro de variedades hispano de posguerra, compitiendo directamente con las grandes revistas musicales del momento.

La presencia de este espectáculo en el Teatro del Parque de La Línea demuestra la importancia cultural y escénica que mantenía la ciudad durante los años cuarenta. El teatro linense continuaba siendo una de las principales plazas del circuito nacional para compañías de variedades, flamenco y revista musical, consolidándose como uno de los grandes espacios de ocio y espectáculo del Campo de Gibraltar durante la posguerra española.

Sabías Que… el Teatro Cómico de La Línea estrenó el 19 de mayo de 1938 la película musical “Al compás del amor”

 





El jueves 19 de mayo de 1938, el histórico Teatro Cómico de La Línea de la Concepción anunciaba el estreno de la producción Fox “Al compás del amor”, presentada en su programa publicitario como:

“Un film de máxima categoría. Música deliciosa. Fastuosa presentación y un argumento precioso”.

El folleto conservado de aquella jornada muestra varias escenas románticas y musicales de la película, destacando los nombres de Pat Paterson y Nils Asther, figuras muy populares en el cine internacional de aquellos años. La sesión comenzaba a las nueve de la noche y formaba parte de la programación denominada “Año Triunfal”, expresión habitual en la publicidad cinematográfica de la época.

El programa detallaba además los precios de las localidades, fijados en 70 céntimos para butaca, 40 para anfiteatro y 30 para grada, reflejando el carácter popular y accesible del cine como principal forma de ocio colectivo durante aquellos años.

La empresa cinematográfica anunciaba igualmente para el día siguiente el estreno de otra producción Universal titulada “Bodas de despecho”, protagonizada por Chester Morris, demostrando la intensa actividad que mantenían los cines linenses incluso en plena Guerra Civil española.

La película proyectada en La Línea correspondía a la célebre producción estadounidense “Alexander’s Ragtime Band”, conocida en español como “Al compás del amor” o también “Al compás de mis recuerdos”, uno de los grandes musicales de Hollywood estrenados en 1938.

La cinta fue dirigida por el prestigioso realizador Henry King y protagonizada por tres grandes estrellas del cine norteamericano: Tyrone Power, Alice Faye y Ethel Merman. La historia se desarrollaba entre 1915 y 1938, siguiendo la trayectoria de un joven violinista de clase acomodada que abandonaba las expectativas familiares para dedicarse al jazz y al ragtime, formando su propia banda musical.

La trama combinaba el ascenso artístico del protagonista con un complejo triángulo sentimental centrado en la cantante Stella Kirby, interpretada por Alice Faye, desarrollándose mediante conflictos amorosos, rivalidades personales y éxitos musicales que acompañaban la evolución de la música popular norteamericana durante las primeras décadas del siglo XX.

Uno de los grandes atractivos de la producción fue su extraordinaria banda sonora, compuesta por Irving Berlin y Alfred Newman. La película popularizó temas musicales que terminaron convirtiéndose en clásicos internacionales, entre ellos:

  • “Alexander’s Ragtime Band”
  • “Blue Skies”
  • “A Pretty Girl Is Like a Melody”

El filme alcanzó un enorme éxito de taquilla y recibió seis nominaciones a los Premios Oscar, obteniendo finalmente la estatuilla a la Mejor Banda Sonora Adaptada, consolidándose como uno de los musicales más importantes de la década.

La llegada de esta producción al Teatro Cómico de La Línea evidenciaba la rápida circulación internacional del cine estadounidense incluso en los difíciles años de la Guerra Civil. A pesar de las circunstancias políticas y económicas del momento, los cines de la ciudad continuaban ofreciendo al público películas de gran presupuesto y espectáculos musicales de Hollywood, convirtiéndose en espacios fundamentales de evasión y entretenimiento.


Realizado por:

Luis Javier Traverso




Sabías Que… La Línea celebró e17 de mayo de 1927 el XXV aniversario de la coronación de Alfonso XIII con desfiles, conciertos y actos populares

 








El periódico “El Noticiero Gaditano” número 2677 del 18 de mayo de 1927 recogía un telegrama remitido por el alcalde de La Línea de la Concepción, José María Bonelo, al gobernador civil de la provincia, informando detalladamente de los actos celebrados en la ciudad con motivo del XXV aniversario de la coronación de Alfonso XIII.

La noticia reflejaba cómo el municipio linense se sumó a las celebraciones organizadas en toda España para conmemorar los veinticinco años del reinado constitucional del monarca, convertido entonces en uno de los grandes acontecimientos propagandísticos promovidos por la dictadura de Miguel Primo de Rivera.

En el telegrama publicado por el diario gaditano, el alcalde describía el ambiente festivo que vivía la ciudad:

“Actos homenaje Rey, verificándose solemnemente, habiendo desfilado por palacio municipal, Somatenes, Escuelas nacionales y municipales, Unión Patriótica, corporaciones, firmando pliegos desde primera hora, así como numerosos vecinos individualmente”.

El escrito destacaba igualmente el aspecto que presentaba la población durante aquellas jornadas:

“Edificios públicos hállanse engalanados como numerosos particulares lucen colgaduras e iluminaciones”.

La programación organizada en La Línea incluía conciertos populares ofrecidos por la banda municipal, actos escolares y la solemne apertura de una exposición de trabajos realizados por los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios Alfonso XIII, centro que simbolizaba la importancia concedida entonces a la enseñanza técnica y profesional.

Además, el Ayuntamiento organizó el reparto de una importante cantidad de bonos de pan, medida de carácter benéfico habitual en las grandes celebraciones oficiales de la época. La jornada concluyó con un baile de gala celebrado por la Unión Deportiva Linense, demostrando el importante papel que desempeñaban las sociedades recreativas y deportivas en la vida social de la ciudad.

Las llamadas Bodas de Plata de la entronización de Alfonso XIII se celebraron oficialmente en mayo de 1927 para conmemorar los veinticinco años desde que el monarca juró la Constitución española el 17 de mayo de 1902, al alcanzar la mayoría de edad con dieciséis años. Aunque Alfonso XIII había nacido rey tras la muerte de su padre, Alfonso XII, su reinado efectivo comenzó realmente al finalizar la regencia de su madre, María Cristina de Habsburgo.

Sin embargo, aquellas celebraciones se desarrollaron en un contexto político especialmente complejo. España se encontraba bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera, instaurada desde 1923 con el apoyo del propio Alfonso XIII. El régimen utilizó el aniversario como una gran operación de propaganda política destinada a reforzar el nacionalismo español y vincular la figura del rey con la estabilidad política conseguida tras el final de la Guerra de Marruecos.

A pesar del carácter oficial de los festejos, las celebraciones pusieron también de manifiesto la profunda división política existente en el país. Diversos periódicos liberales y republicanos optaron por minimizar o ignorar los actos, mientras sectores universitarios mostraron abiertamente su rechazo. En Madrid, más de la mitad de los catedráticos de la Universidad Central se ausentaron de la votación destinada a conceder al monarca el título de doctor honoris causa.

Curiosamente, el propio Alfonso XIII había manifestado públicamente su deseo de que las celebraciones fueran austeras. Según declaró entonces a la prensa:

“Prefiero que todo el dinero que hubiera de invertirse en festejos se dedique a la construcción de la Ciudad Universitaria”.

A raíz de esta iniciativa se impulsó la creación de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid, destinándose parte de las suscripciones populares y donaciones del homenaje a financiar este importante proyecto educativo.

En toda España se organizaron banquetes oficiales, desfiles, conciertos, iluminaciones públicas y actos patrióticos. También se emitió una famosa serie de sellos conmemorativos con la efigie de Alfonso XIII, muy apreciada actualmente por los coleccionistas de filatelia. Como era tradicional en este tipo de aniversarios monárquicos, el rey concedió además numerosos indultos y distinciones civiles y militares.

El telegrama publicado por “El Noticiero Gaditano” constituye hoy un valioso testimonio documental sobre cómo vivió La Línea de la Concepción uno de los grandes acontecimientos oficiales de la España de finales de los años veinte, reflejando tanto el ambiente festivo promovido por las autoridades como el contexto político y social de una etapa que pocos años después desembocaría en la caída de la monarquía y la proclamación de la Segunda República en 1931.


Realizado por:

Luis Javier Traverso




Sabías Que… el 18 de mayo de 1968 Celia Gámez y Rafael Rivelles actuaron en el Teatro del Parque de La Línea con la comedia “Es mejor en otoño”

 









El sábado 18 de mayo de 1968, el histórico Teatro del Parque de La Línea de la Concepción acogió una de las representaciones teatrales más destacadas de aquella temporada: la puesta en escena de la comedia “Es mejor en otoño”, original de Alfonso Paso, interpretada por la prestigiosa compañía encabezada por Celia Gámez y Rafael Rivelles.

Los programas impresos conservados de aquella representación muestran el importante acontecimiento cultural que supuso la llegada a la ciudad de dos de las grandes figuras del teatro español del siglo XX. La función fue anunciada en doble sesión, tarde a las ocho y noche a las once, bajo el reclamo de “un solo día de actuación”, fórmula habitual utilizada por las compañías nacionales en sus giras por provincias.

El reparto reunía además a destacados intérpretes de la escena española de finales de los años sesenta, entre ellos Aída Power, Ramón Pons, Celia Gámez, Rafael Rivelles y otros actores como Eloísa Cañizares y Jeffrey, formando parte de una producción dirigida por el propio Alfonso Paso.

La obra estaba estructurada en dos actos, siendo el primero dividido en dos cuadros, y representaba plenamente el estilo teatral que caracterizó a Alfonso Paso, uno de los autores más prolíficos y populares de la España franquista. El dramaturgo desarrolló en esta pieza una comedia de enredo y costumbres concebida como una sátira sobre la madurez, el amor tardío y el choque entre generaciones.

El propio título, “Es mejor en otoño”, funcionaba como una metáfora directa sobre el llamado “otoño de la vida”. Paso defendía en la obra la idea de que el amor maduro resultaba más sereno, inteligente y estable que las pasiones impulsivas y turbulentas propias de la juventud. Frente a la exaltación romántica de la primavera o del verano, el autor proponía una visión sentimental basada en la experiencia, la comprensión y la estabilidad emocional.

Uno de los principales ejes argumentales de la obra residía precisamente en el choque generacional entre los personajes maduros y los jóvenes protagonistas. Sobre el escenario convivían dos mundos distintos: el representado por los veteranos Celia Gámez y Rafael Rivelles, símbolos de una generación más tradicional y experimentada, y el de los jóvenes personajes interpretados por Aída Power y Ramón Pons, representantes de la nueva juventud de los años sesenta, más inconformista y moderna.

La trama avanzaba mediante continuos equívocos sentimentales, secretos familiares, sospechas amorosas y conflictos domésticos, elementos característicos del teatro comercial de Alfonso Paso. El autor utilizaba diálogos rápidos, humorísticos y llenos de réplicas ingeniosas para construir una farsa ligera destinada principalmente al entretenimiento del público burgués de la época.

La representación poseía además un especial significado dentro de la trayectoria artística de Celia Gámez. La gran vedette española, célebre durante décadas por sus espectáculos de revista musical, aparecía aquí alejada de las plumas, los grandes decorados y las coreografías que habían definido su carrera. En “Es mejor en otoño” asumía un papel puramente interpretativo y de texto, demostrando su capacidad como actriz dramática y cómica fuera del género musical.

La obra formaba parte de la temporada teatral 1967-1968, durante la cual la compañía recorrió importantes escenarios españoles como el Teatro Marquina de Madrid o el histórico Teatre Fortuny de Reus, antes de iniciar posteriormente una gira internacional hacia Argentina. Aquella etapa coincidió además con el final de una época dorada del teatro comercial español.

Las críticas de la época reflejaron opiniones muy diversas sobre la producción. La prensa especializada elogió la profesionalidad y la valentía de Celia Gámez al afrontar un registro completamente distinto al habitual. Sin embargo, muchos críticos señalaron también que parte del público se sentía desconcertado al ver a la gran estrella de la revista musical integrada en una comedia burguesa convencional.

En cuanto al texto de Alfonso Paso, algunos comentaristas consideraron que el dramaturgo atravesaba una etapa de excesiva producción teatral. Durante aquellos años llegó incluso a mantener varias obras simultáneamente en cartel en Madrid, circunstancia que llevó a parte de la crítica a acusarlo de repetir fórmulas, personajes y situaciones ya utilizadas en éxitos anteriores.

Pese a ello, se reconocía igualmente su enorme capacidad para conectar rápidamente con el espectador mediante diálogos ágiles, humor directo y escenas de enredo fácilmente reconocibles para el público de la época.

La recepción popular de la obra fue relativamente discreta si se comparaba con los grandes triunfos teatrales anteriores de Celia Gámez. Muchos espectadores acudieron atraídos por la curiosidad de contemplar a la célebre vedette en un papel alejado de su imagen habitual, aunque las crónicas teatrales señalaron que el fenómeno no alcanzó el entusiasmo multitudinario de otras décadas.

Con el paso del tiempo, “Es mejor en otoño” ha quedado también como reflejo de una etapa de transformación dentro del teatro español de finales de los años sesenta. La crítica consideró posteriormente que producciones como esta simbolizaban el progresivo agotamiento del modelo de comedia burguesa de evasión y del gran teatro comercial tradicional, justo en un momento en el que comenzaban a surgir nuevas corrientes escénicas y formas de dramaturgia más innovadoras.

La representación celebrada en el Teatro del Parque de La Línea constituye hoy un valioso testimonio de la intensa actividad cultural que mantenía la ciudad durante aquellos años y de la presencia en ella de algunas de las figuras más importantes del teatro español del siglo XX.





Realizado por:

Luis Javier Traverso




viernes, 15 de mayo de 2026

Sabías Que… el Teatro Parque de La Línea recibió en 1958 a la compañía de Guadalupe Muñoz Sampedro

 









La compañía de Guadalupe Muñoz Sampedro y la representación de “Celos a la plancha” en el Teatro Parque (3 de mayo de 1958)

El sábado 3 de mayo de 1958, el Teatro Parque de La Línea de la Concepción acogió una nueva representación de la compañía de comedias cómicas dirigida por Guadalupe Muñoz Sampedro, una de las agrupaciones teatrales más conocidas y populares de aquellos años en el panorama escénico español. La función principal anunciada para aquella jornada fue la comedia en tres actos “Celos a la plancha”, original de Eduardo Arana, representada en sesión de tarde y noche, concretamente a las 7:45 y a las 11.

Los programas impresos distribuidos para la ocasión mostraban la importancia que tenía todavía el teatro comercial en la vida cultural linense durante la década de 1950. El cartel destacaba los nombres de los principales integrantes de la compañía, entre ellos Pepe Orjas, auténtica figura del teatro y cine cómico español, así como la propia Guadalupe Muñoz Sampedro, cuyo nombre servía de garantía de éxito y de calidad artística para el público de la época.

El reparto de “Celos a la plancha” estaba formado por un amplio elenco de actores y actrices especializados en la comedia ligera y el teatro de evasión. Entre ellos figuraban Ángeles Puchol, Irene C. Caba, Filo Borrero, Laura Alcoriza, José Martín, Guadalupe Muñoz Sampedro, Pepe Orjas, Gregorio Alonso, Flora Soler, Teresa Gisbert, Carlos García, Luis Larra y Alberto Bové. La dirección de la compañía corría igualmente a cargo de Pepe Orjas, mientras que la gerencia recaía en José Hernández Galián.

La obra formaba parte del repertorio habitual que la compañía representaba durante aquella temporada, junto a otros títulos de carácter cómico y costumbrista como Tenemos petróleo, La jalea real, Tan perfecto no te quiero, Te engañaré si eres buena, Nosotros, ellas… y el duende, Qué va, Pepe, Eva no salió del paraíso, Pepe es don José o Contigo pan y caviar. Este repertorio respondía plenamente al modelo de teatro comercial de posguerra, concebido como entretenimiento popular y destinado a un público que buscaba evasión y humor en una España todavía marcada por las limitaciones económicas y la estricta censura franquista.

“Celos a la plancha” jugaba desde su propio título con el doble sentido humorístico que caracterizaba a este tipo de piezas teatrales. La trama se desarrollaba mediante situaciones domésticas, sospechas sentimentales, discusiones familiares y equívocos matrimoniales que giraban en torno a los celos y las relaciones de pareja. La obra seguía la estructura clásica del llamado “juguete cómico” en tres actos, con diálogos ágiles, chistes rápidos y un desenlace amable y previsible que garantizaba la satisfacción del público asistente.

El autor de la obra, Eduardo Arana, fue uno de los comediógrafos más prolíficos del teatro popular español de mediados del siglo XX. Vinculado al sainete y a la revista musical, su estilo mezclaba el humor costumbrista heredero de Carlos Arniches con situaciones absurdas y modernas adaptadas al gusto del público de la época. Años después alcanzaría gran notoriedad como autor de libretos para figuras del espectáculo español como Lina Morgan y Juanito Navarro, especialmente en producciones teatrales promovidas por Matías Colsada.

La representación de “Celos a la plancha” en La Línea formaba parte de una extensa gira teatral desarrollada por la compañía durante 1958. Las agrupaciones teatrales profesionales de aquellos años dependían de largos recorridos por capitales de provincia y ciudades medias españolas para garantizar la rentabilidad de sus espectáculos tras sus estrenos madrileños. La compañía de Guadalupe Muñoz Sampedro había recalado en Valencia el 8 de enero de 1958, convirtiéndose en uno de los principales atractivos escénicos tras las fiestas navideñas. Posteriormente actuó los días 3 y 4 de marzo en el histórico Teatre Fortuny de Reus, donde compartió cartel con otra de sus populares comedias, Te engañaré si eres buena, de Vicente Soriano de Andía.

Uno de los grandes reclamos de la compañía era la presencia de Pepe Orjas, actor de enorme popularidad en el cine español de los años cincuenta y sesenta. Habitual en numerosas producciones cinematográficas y colaborador frecuente de directores como Luis García Berlanga, Orjas se había convertido en uno de los rostros más reconocibles de la comedia española. Su estilo interpretativo, basado en el humor cercano y cotidiano, conectaba fácilmente con el público popular.

Junto a él destacaba también Guadalupe Muñoz Sampedro, figura fundamental del teatro español de la primera mitad del siglo XX. Además de actriz, ejercía como directora y empresaria teatral. Pertenecía a una de las sagas artísticas más conocidas del país y estaba vinculada familiarmente a intérpretes como Luchy Soto y a la extensa familia artística de las Sampedro y las Gutiérrez Caba. Su nombre aparecía en los carteles teatrales como sinónimo de prestigio y garantía de éxito comercial.

La programación del Teatro Parque para aquella temporada reflejaba igualmente la importancia que seguían teniendo en La Línea las compañías teatrales ambulantes, capaces de atraer a un numeroso público mediante espectáculos de humor, revistas musicales y comedias de enredo. Este tipo de representaciones constituían una de las principales formas de ocio colectivo en la ciudad durante los años cincuenta, compartiendo protagonismo con el cine y las verbenas populares.

La función de “Celos a la plancha” celebrada el 3 de mayo de 1958 quedó así integrada dentro de la intensa actividad cultural y escénica que vivía La Línea en aquellos años, mostrando la presencia en la ciudad de algunas de las compañías teatrales más destacadas del circuito nacional y consolidando al Teatro Parque como uno de los principales espacios de espectáculos del Campo de Gibraltar durante el franquismo.





Realizado por:

Luis Javier Traverso




Sabías Que… la sesión municipal del 3 de mayo de 1899 definió la renovación política y electoral de La Línea

 









Sesión ordinaria de segunda citación del Ayuntamiento de La Línea (3 de mayo de 1899)

En la noche del 3 de mayo de 1899, a las nueve en punto, se reunió en la Casa Capitular de La Línea de la Concepción el Ayuntamiento de la ciudad para celebrar, en segunda citación, la sesión ordinaria que debía haberse efectuado el lunes primero de mayo y que no pudo celebrarse por falta de número legal de asistentes. Presidió la reunión el alcalde don Manuel José Bonelo e Infante, acompañado por los concejales don Manuel Lorenzo Méndez, don Bartolomé Lima Ortiz, don José Cayetano Ramírez Galuzo, don Juan Cruz Expósito, don José Cruz García, don Feliciano González Vázquez, don Andrés Viñas Riquelme, don José Ledesma Esteban y don Manuel Natera Salvo.

Abierta oficialmente la sesión, el primer asunto tratado fue la lectura y aprobación del acta correspondiente a la sesión ordinaria de segunda citación celebrada el día 12 de abril anterior, quedando aprobada por unanimidad de todos los concurrentes.

Seguidamente se dio cuenta de la distribución de fondos municipales correspondiente al mes en curso, documento esencial para la administración ordinaria del Ayuntamiento y para garantizar el funcionamiento de los distintos servicios públicos municipales. La Corporación aprobó igualmente por unanimidad la relación de gastos prevista, que destinaba 5.798,80 pesetas a los gastos generales del Ayuntamiento; 1.529,82 pesetas a la policía de seguridad; 1.963,66 pesetas a la policía urbana y rural; 1.122,75 pesetas a instrucción pública; 754,16 pesetas a beneficencia; 3.875 pesetas a obras públicas; 415 pesetas a corrección pública; 19.875,64 pesetas al capítulo de cargas y 416,66 pesetas a imprevistos.

La sesión continuó con la lectura de varias comunicaciones remitidas por el Gobierno Civil de la provincia. En primer lugar, se informó de la aprobación del presupuesto adicional del municipio para el ejercicio corriente, acuerdo del que la Corporación quedó enterada. A continuación, se comunicó igualmente la aprobación del presupuesto ordinario del Ayuntamiento para el ejercicio económico de 1899 a 1900, adoptándose nuevamente el acuerdo de quedar enterados.

Entre los asuntos económicos tratados destacó el relativo al arbitrio municipal sobre el uso voluntario de pesas y medidas. Se informó de que dicho arbitrio había sido adjudicado en subasta pública a favor de don Antonio Paniagua Plata por la cantidad de 3.001 pesetas para el ejercicio de 1899 a 1900. El Ayuntamiento acordó aprobar definitivamente el remate y ordenar el cumplimiento de todas las condiciones establecidas en el pliego correspondiente.

También se informó de las subastas celebradas para el arriendo del servicio de bagajes de la localidad durante el próximo ejercicio económico. Las licitaciones realizadas los días 24 de abril y 2 de mayo habían quedado desiertas, por lo que el Ayuntamiento acordó comunicar oficialmente esta circunstancia a la Diputación Provincial para los efectos oportunos.

Uno de los asuntos más importantes de la sesión estuvo relacionado con la inminente renovación bienal de concejales. El alcalde explicó que, conforme a la legislación vigente, correspondía determinar qué ediles debían cesar al concluir el presente bienio. Para ello era necesario practicar diversos sorteos entre determinados concejales y vecinos de los distintos distritos electorales, con objeto de decidir quiénes ocuparían las vacantes vinculadas a anteriores renovaciones municipales.

El Ayuntamiento acordó practicar los sorteos conforme a las disposiciones legales y establecer que el primer nombre extraído sería el designado para cesar. Celebrados los sorteos, correspondió cesar en el primer distrito a don Juan de los Santos Madrid; en el segundo distrito al propio alcalde don Manuel José Bonelo e Infante; y en el tercer distrito a don Domingo Matías y don Antonio Suffó Álvarez.

En consecuencia, la Corporación determinó oficialmente la relación completa de los nueve concejales que debían cesar al finalizar el bienio. Por el primer distrito quedaron incluidos don Bartolomé Lima Ortiz y don Juan de los Santos Madrid; por el segundo distrito don Diego del Pino Álvarez, don Eulogio Torres Tosar y don Manuel José Bonelo e Infante; por el tercero don Domingo Matías y don Antonio Suffó Álvarez; y por el cuarto distrito don Antonio Seliva Martínez y don Alfonso Valenzuela López. Asimismo, se dejó constancia de que, siendo nueve las vacantes, igual número de concejales deberían elegirse en los próximos comicios municipales.

La convocatoria oficial de elecciones municipales, fijadas para el domingo 14 de mayo de 1899 mediante circular del Gobernador Civil publicada en el Boletín Oficial de la provincia, obligó al Ayuntamiento a organizar el proceso electoral en el municipio. La Corporación procedió así a designar los locales electorales, presidentes de mesa y suplentes de cada sección electoral, conforme a lo dispuesto en el Real Decreto de 5 de noviembre de 1890.

Para el primer distrito se estableció una única sección electoral presidida por el alcalde don Manuel José Bonelo e Infante, actuando como suplente el alcalde de barrio don Francisco Fernández Rodas, constituyéndose la mesa en la sala de sesiones de las Casas Capitulares.

El segundo distrito quedó dividido en dos secciones. La primera estaría presidida por el primer teniente de alcalde don Manuel Lorenzo Méndez, siendo suplente don Desiderio Romero Fernández, y tendría como sede el salón de la escuela pública de San Enrique, en la plaza de Christon número 3. La segunda sección sería presidida por el segundo teniente de alcalde don Bartolomé Lima Ortiz, con suplencia de don Antonio Acedo del Olmo, constituyéndose la mesa electoral en la casa número 1 de la calle López Ayala.

Para el tercer distrito se acordó inicialmente que la mesa electoral quedase presidida por el tercer teniente de alcalde don Juan de los Santos Madrid, con suplencia de don Pedro del Corral Jiménez, instalándose en la casa número 59 de la calle Reina Cristina.

El cuarto distrito también quedó dividido en dos secciones. La primera sería presidida por el cuarto teniente de alcalde don Juan Cruz Expósito, siendo suplente don Andrés Barea Cote, y tendría su sede en la casa número 5 del Camino de la Atunara. La segunda quedaría presidida por el concejal don José Cayetano Ramírez Galuzo, con suplencia de don Diego Elena Camacho, estableciéndose la mesa en la casa sin número propiedad de José Rodríguez Holgado, situada en el Camino del Zabal.

Concluidos todos los asuntos del orden del día, se levantó la sesión, extendiéndose la correspondiente acta, que fue leída y ratificada por los asistentes.

No obstante, posteriormente se advirtió un error al copiar determinados extremos relativos a los presidentes y locales electorales de los distritos tercero y cuarto. Por ello se incorporó una nota de rectificación en la que se establecía que el tercer distrito quedaría presidido por don Juan Cruz Expósito, con suplencia de don Andrés Barea Cote, manteniéndose el local electoral de la calle Reina Cristina. Asimismo, se corrigió la distribución del cuarto distrito, quedando la primera sección presidida por don Juan de los Santos Madrid, con suplencia de don Pedro del Corral Jiménez, y la segunda manteniendo como presidente a don José Cayetano Ramírez Galuzo y como suplente a don Diego Elena Camacho.

La sesión reflejó el funcionamiento administrativo y político del Ayuntamiento linense a finales del siglo XIX, mostrando tanto la organización económica municipal como la preparación de los procesos electorales y la adaptación de la administración local a las disposiciones legales vigentes en la Restauración.

Realizado por:

Luis Javier Traverso

Bibliografía. Acta municipal del 3 de mayo de 1899




Sabías Que… el Teatro Cómico de La Línea proyectaba en 1935 grandes estrenos de Hollywood y cine en español

 











El Teatro Cómico y los estrenos cinematográficos de junio de 1935 en La Línea

En junio de 1935, el Teatro Cómico de La Línea anunciaba una nueva programación cinematográfica vinculada a las producciones de la compañía Fox, reflejando el creciente interés del público linense por el cine sonoro y las grandes producciones internacionales dobladas o adaptadas al español. El cartel publicitario anunciaba para el viernes 11, a las ocho y cuarto de la noche, una sesión compuesta por dos importantes estrenos, dentro de la intensa actividad cultural y recreativa que vivía la ciudad durante aquellos años.

La primera película anunciada era “La Ciudad de la Puerta Aérea”, presentada como estreno de la Revista Fox, una producción de carácter informativo y divulgativo que acostumbraba a proyectarse antes de los largometrajes principales y que permitía al público conocer noticias, avances técnicos y acontecimientos internacionales mediante imágenes en movimiento.

El segundo gran estreno correspondía a la comedia musical hablada en español “La Lotería del Amor”, interpretada por Pat Paterson y Lew Ayres. La película era presentada como una producción Fox en español, dentro de la estrategia seguida por las compañías estadounidenses durante los primeros años del cine sonoro, cuando aún se realizaban versiones adaptadas para el mercado hispanohablante.

La trama de La Lotería del Amor giraba en torno a un actor que protagonizaba un extraño concurso destinado a revolucionar a sus admiradoras. El singular certamen consistía en una especie de lotería cuyo premio final era el propio protagonista, recurso argumental que mezclaba humor, romance y situaciones disparatadas, elementos muy apreciados por el público cinematográfico de la época.

El anuncio detallaba además los precios de las localidades: butaca a 60 céntimos, anfiteatro a 40 y grada a 30, tarifas populares que permitían una considerable asistencia de espectadores al teatro.

La empresa aprovechaba igualmente el cartel para anunciar próximos estrenos en español, entre ellos “Los Diablos del Aire” y “La Pequeña Coronela”, esta última protagonizada por la célebre niña actriz Shirley Temple, auténtico fenómeno internacional del cine de los años treinta.

Los Diablos del Aire constituía un intento de la productora Warner Bros. de acercarse a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, del mismo modo que ya había realizado anteriormente con la Marina en Here Comes the Navy. Para mantener el equilibrio entre ambos cuerpos militares, la película volvió a reunir al actor James Cagney y al director Lloyd Bacon, una combinación que ya había demostrado gran éxito comercial.

La producción contó con un presupuesto aproximado de 350.000 dólares, cifra importante para la época, destacando especialmente las espectaculares escenas aéreas realizadas por especialistas. La historia seguía las aventuras de Tommy (James Cagney) y William (Pat O’Brien), dos pilotos y compañeros inseparables que realizaban arriesgadas acrobacias aéreas mientras rivalizaban sentimentalmente por el amor de una misma mujer, interpretada por Margaret Lindsay. Aunque inicialmente la película pasó relativamente desapercibida, terminó convirtiéndose en un gran éxito de público pocos meses antes de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, La Pequeña Coronela presentaba una historia ambientada en el sur de los Estados Unidos tras la Guerra de Secesión. La película narraba cómo Elizabeth Lloyd, una joven sureña, abandonaba a su familia para casarse con el yanqui Jack Sherman, provocando la ruptura definitiva con su padre, antiguo coronel confederado. Años después, Elizabeth regresaba a su ciudad acompañada de su pequeña hija, cuya simpatía y ternura conseguían ablandar el carácter del anciano coronel y favorecer la reconciliación familiar.

Durante el rodaje de la película se produjo una anécdota muy recordada en la historia del cine. La pequeña Shirley Temple, que había memorizado completamente todos los diálogos de la producción, llegó incluso a recordar una línea olvidada al veterano actor Lionel Barrymore durante una escena. Barrymore reaccionó inicialmente con enfado ante la corrección de la niña, provocando que parte del equipo apartara momentáneamente a Temple por temor a una reacción desmedida del actor. Sin embargo, poco después Barrymore se disculpó personalmente con ella y ambos mantuvieron una relación amistosa durante muchos años.

La programación anunciada por el Teatro Cómico reflejaba la importancia que el cine comenzaba a adquirir en la vida cotidiana de La Línea durante la década de 1930. Los estrenos internacionales, las producciones musicales en español y las películas protagonizadas por grandes estrellas de Hollywood contribuían a consolidar el teatro-cine como uno de los principales espacios de ocio y sociabilidad de la ciudad.


Realizado por:

Luis Javier Traverso




Páginas