martes, 26 de mayo de 2026

Sabías Que… Tal día como hoy, 26 de mayo en, 1928, “Nuestra Línea” retrataba una ciudad dividida entre la modernización urbana, los problemas higiénicos y la dependencia económica de Gibraltar

 











Sabías Que… Tal día como hoy, 26 y 27 de mayo en 1951, el Teatro del Parque de La Línea presentó la gran revista musical “¡Los Platillos Volantes atacan!”

 








Durante el último fin de semana de mayo de 1951, el Teatro del Parque de La Línea de la Concepción acogió uno de los espectáculos de variedades más llamativos y originales de aquellos años: la revista musical “¡Los Platillos Volantes atacan!”, anunciada como una producción de “Música y Fantasía” inspirada en el fenómeno internacional de los supuestos ovnis y platillos volantes que comenzaba a fascinar al mundo entero tras la Segunda Guerra Mundial.

El espectáculo se representó el sábado 26 de mayo, en una única función nocturna a las diez y cuarto, y el domingo 27, en dos sesiones, a las siete y media y a las diez y cuarenta y cinco de la noche. La producción estaba presentada como un “original espectáculo de lujo, alegría, música y mujeres bellas”, fórmula muy característica de las grandes revistas teatrales españolas de comienzos de los años cincuenta.

El cartel anunciaba como principales figuras a las vedettes Ros Mari y Delia Rubens, descritas como “primerísimas vedettes” y presentadas con el habitual tono espectacular y glamuroso de la época. La publicidad destacaba especialmente a Ros Mari como “escultural belleza americana”, recurso promocional muy frecuente en las revistas musicales del franquismo para atraer al público masculino adulto.

Junto a ellas actuaban otras artistas como Julita del Valle, Lilian Mer, el actor cómico Daniel Benítez y el actor genérico Ismael Barry, además del conjunto de atracciones denominado Trío Brasil, integrado por Carmina García, Candelaria, Paquito Pastor, Ina y Fred y diversos artistas de baile y acrobacia.

El programa aparecía dividido en dos grandes partes. La primera incluía cuadros y números con títulos tan llamativos como ¡Noches de España!, ¿Adónde vas chiquillo?, Mujeres de Portugal, ¡Los Platillos Volantes atacan!, Una tarde en la venta o Yo he visto un platillo. La segunda parte ofrecía otros números de ambiente internacional y tropical, como Noches de Haway, Samba de los besos, Zambra o Las atracadoras, finalizando con una gran “Apoteosis Final”.

La revista utilizaba el fenómeno de los “platillos volantes” —tema enormemente popular en aquellos años tras las primeras noticias sobre avistamientos de ovnis en Estados Unidos— como excusa argumental para desarrollar un espectáculo lleno de humor, fantasía, música ligera y coreografías visuales. El propio programa definía la obra como “un conjunto maravilloso con cuadros de revista y juveniles, músicas de Mary y Asencio y el original libro de Bernal y Samuel”.

Este tipo de producciones formaban parte de la llamada “revista musical española”, un género teatral híbrido que mezclaba canción popular, humor, danza, sketches cómicos y grandes cuadros coreográficos. Durante la posguerra, estas compañías recorrían continuamente los teatros del país ofreciendo espectáculos vistosos y desenfadados que servían como vía de evasión para el público español de la época.

La puesta en escena de “¡Los Platillos Volantes atacan!” destacaba además por su importante despliegue técnico y escenográfico. El programa mencionaba la participación de modistos, decoradores, técnicos de iluminación, coreógrafos y responsables musicales procedentes de Madrid, reflejando el alto nivel de profesionalización que habían alcanzado las compañías de variedades durante aquellos años.

Las localidades oscilaban entre las 5 pesetas de entrada general y las 15 pesetas de butaca numerada, precios relativamente accesibles que permitían llenar el teatro con un público muy diverso.

La llegada de este espectáculo al Teatro del Parque evidencia el importante papel que desempeñaba La Línea dentro de los circuitos nacionales de revistas musicales y variedades durante la década de 1950. La ciudad mantenía entonces una intensa actividad cultural y nocturna, recibiendo continuamente compañías teatrales, artistas de copla, humoristas y grandes producciones escénicas que convertían sus teatros en auténticos centros de ocio y sociabilidad para los linenses de la época.





Realizado por:

Luis Javier Traverso




lunes, 25 de mayo de 2026

Sabías Que… Tal día como hoy, 24 de mayo, en 1968, el Teatro Parque de La Línea acogió un gran festival artístico benéfico organizado por Cáritas Interparroquial

 






La noche del viernes 24 de mayo de 1968, el histórico Teatro Parque de La Línea de la Concepción celebró un importante festival artístico organizado por Cáritas Interparroquial en homenaje y beneficio del maestro de baile Don Eduardo España, figura muy querida en el ambiente artístico local por su continua colaboración en numerosos actos benéficos y festivales culturales celebrados en la ciudad.

El espectáculo, anunciado para las nueve de la noche, reunía sobre el escenario a una amplia representación de artistas locales y comarcales vinculados al flamenco, la canción española, la copla, la danza y el humor popular, reflejando el enorme dinamismo cultural que vivía La Línea durante los años sesenta. La entrada consistía en un donativo único de veinte pesetas, fórmula muy habitual en este tipo de funciones solidarias destinadas a recaudar fondos para causas benéficas o para ayudar a artistas y vecinos necesitados.

El cartel conservado muestra un extenso elenco artístico encabezado por bailarines, cantaores, humoristas y guitarristas de gran popularidad en el Campo de Gibraltar. Entre los participantes figuraban Marilín Muñoz Lozano, dedicada al baile andaluz; Leopoldo Ciruela, como cantor melódico; la bailarina María Teresa Márquez; el rapsoda Manolo Corrales; y María Gloria Valle Parrilla, especializada en bailes regionales.

La velada contaba además con actuaciones de figuras flamencas y populares como El Cai, Antoñita Quintero, Morenito de La Línea y la canzonetista Ana María Navarrete, junto a las chirigotas de Los Marinos de Agua Dulce, evidencia de la constante influencia gaditana en la vida festiva linense. También participaban artistas muy conocidos dentro de los circuitos de variedades y espectáculos populares, como Araceli Puertas, anunciada como “estrella de la canción”, y el guitarrista El Gran Kiki, concertista de guitarra.

Uno de los bloques más destacados del festival correspondía al amplio cuadro flamenco anunciado en el programa, con la participación de Jarrito Hijo como guitarrista y diversos artistas relacionados con el flamenco local. El cartel resaltaba igualmente la presencia de Chocolate de La Línea, presentado como “el sobrino del Cojo de Málaga”, así como la gran “Estampa Flamenca” protagonizada por el célebre bailaor linense Pepito “El Churri”, acompañado por El Churri Padre al cante y El Churri Hijo a la guitarra.

El espectáculo incluía además sketches cómicos interpretados por El Gran Manolo, reflejo de la estructura tradicional de los festivales de variedades de aquella época, donde el humor alternaba con la música y el baile para ofrecer una función dinámica y popular dirigida a todos los públicos.

La organización y dirección escénica corría a cargo de Carlos Cabo, responsable de coordinar una programación que reunía a numerosos artistas aficionados y profesionales del entorno linense. Este tipo de festivales benéficos fueron muy frecuentes durante las décadas de 1950 y 1960, especialmente impulsados por asociaciones religiosas, hermandades y entidades benéficas que utilizaban el teatro y la música como medio de recaudación y acción social.

La celebración de este festival artístico en honor de Eduardo España pone de manifiesto la enorme relevancia que tuvieron las academias de baile, el flamenco y los espectáculos populares en la vida cultural de La Línea durante el franquismo. El Teatro Parque se consolidaba así como uno de los principales centros escénicos de la ciudad, acogiendo continuamente funciones teatrales, cine, festivales flamencos y galas benéficas que reunían a centenares de espectadores linenses.







Realizado por:

Luis Javier Traverso





jueves, 21 de mayo de 2026

Sabías Que… Tal día como hoy, 21 de mayo en 1954, el B.O.E. anunció la construcción de 58 viviendas y dos locales comerciales en La Línea de la Concepción















 

El 21 de mayo de 1954, el Boletín Oficial del Estado publicó en su número 141 un importante anuncio relacionado con el desarrollo urbano de La Línea de la Concepción durante los años de la posguerra española. La publicación oficial hacía referencia a la subasta para la ejecución de un grupo de 58 viviendas y dos locales comerciales, proyectados en el bloque número 14 de la ciudad, dentro de las actuaciones impulsadas por la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones.

La noticia aparecía bajo el encabezamiento del Ministerio de la Gobernación, organismo del que dependía entonces la Dirección General de Regiones Devastadas, institución creada tras la Guerra Civil para reconstruir numerosas poblaciones españolas afectadas por el conflicto y para desarrollar nuevos proyectos de vivienda pública en distintas ciudades del país.

El anuncio oficial señalaba que el proyecto había sido aprobado por el Consejo de Ministros el 5 de marzo de 1954 y que las obras serían adjudicadas mediante subasta pública. El presupuesto total ascendía a más de 3.900.000 pesetas, cifra muy considerable para la época, reflejando la magnitud de la actuación urbanística prevista para la ciudad.

La documentación técnica podía examinarse tanto en Madrid como en la Jefatura comarcal de la zona de Algeciras y en el propio Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, permitiendo así que las empresas constructoras interesadas conocieran las condiciones administrativas y económicas del proyecto.

El expediente recogía además los complejos requisitos exigidos a los licitadores, quienes debían acreditar solvencia económica, experiencia técnica y capacidad profesional suficiente para asumir unas obras de gran volumen. También se establecían depósitos provisionales, plazos administrativos y el procedimiento de adjudicación, muy detallado conforme a la legislación de contratación pública vigente durante el franquismo.

La construcción de estas viviendas formaba parte del proceso de crecimiento urbano que experimentaba La Línea durante los años cincuenta. La ciudad atravesaba entonces un importante incremento demográfico ligado tanto al desarrollo económico de la zona fronteriza como a la necesidad de alojamiento para numerosas familias trabajadoras.

En aquellos años, la escasez de vivienda constituía uno de los grandes problemas urbanos de muchas ciudades españolas. Las promociones impulsadas por el Estado pretendían aliviar parcialmente esta situación mediante la construcción de bloques residenciales destinados principalmente a clases populares y trabajadores con recursos limitados.

La intervención de la Dirección General de Regiones Devastadas en La Línea no resultaba casual. Aunque el organismo había nacido inicialmente para reconstruir zonas dañadas por la guerra, durante los años cuarenta y cincuenta amplió sus funciones hacia proyectos de urbanización, equipamientos públicos y viviendas protegidas en numerosas localidades españolas.

El anuncio publicado en el B.O.E. reflejaba además el modelo administrativo centralizado característico del régimen franquista. Todas las decisiones relacionadas con la contratación, adjudicación y supervisión de las obras quedaban controladas directamente desde Madrid mediante complejos procedimientos burocráticos y técnicos.


Transcripción Literal:

MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN
Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones

Anunciando la subasta de las obras de «Grupo de 58 viviendas y dos locales comerciales en el bloque número 1», en La Línea de la Concepción (Cádiz).

Aprobado por el Consejo de Ministros de 5 de marzo del corriente año el proyecto para ejecución de las obras de «Grupo de cincuenta y ocho viviendas y dos locales comerciales en el bloque número uno», en La Línea de la Concepción (Cádiz), la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones anuncia, por el presente, la celebración de subasta para la ejecución de estas obras, con arreglo a las siguientes bases:

Primera.—Las obras se ejecutarán de acuerdo con el proyecto aprobado que, así como los pliegos de condiciones particulares, facultativas y económico-administrativas que han de regir en esta subasta, podrán examinarse en el Negociado de Contratos de esta Dirección General, Amador de los Ríos, número 9, planta segunda, Madrid, y en las oficinas de la Jefatura comarcal en la zona de Algeciras, Ayuntamiento de La Línea de la Concepción (Cádiz), todos los días laborables, y durante las horas de once a trece, hasta el día y hora en que termine el plazo de admisión de pliegos.

Segunda.—El presupuesto general, por contrata, aprobado para estas obras, asciende a la cantidad de tres millones novecientas dos mil seiscientas noventa pesetas setenta y tres céntimos (pesetas 3.902.690,73), de la que deducidos los conceptos ajenos a la contratación, que no ha de percibir el contratista, y por tanto no pueden quedar afectados por la baja de la licitación (honorarios facultativos, inspección y locomoción y gastos generales de la Dirección General, de acuerdo con las normas por que se rigen), y que en junto son cuatrocientas veintiséis mil ciento noventa y seis pesetas con ochenta céntimos (pesetas 426.196,80), queda como cantidad base para la subasta y, por ende, afectada por las bajas que se ofrezcan, la de tres millones cuatrocientas setenta y seis mil cuatrocientas noventa y tres pesetas con noventa y tres céntimos (pesetas 3.476.493,93).

Tercera.—De acuerdo con las prescripciones de la Ley de 17 de octubre de 1940, la cuantía del depósito provisional que ha de constituirse en metálico o efectos públicos en la Caja General de Depósitos y cualquiera de sus sucursales, es de diecisiete mil ciento cuarenta y siete pesetas con cuarenta céntimos (17.147,40 pesetas).

Cuarta.—Las proposiciones para optar a esta subasta se admitirán en el Registro general de esta Dirección General durante veinte (20) días hábiles, contados desde el siguiente, inclusive, al en que aparezca este anuncio en el BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO, hasta las doce horas del último día; si éste fuese inhábil, terminará el plazo a las doce horas del día siguiente hábil, no admitiéndose proposiciones por correo.

Quinta.—Los documentos de que conste cada proposición, se distribuirán en dos sobres independientes, cerrados, lacrados y suscritos precisamente por el licitador, en cuyo anverso, y con toda claridad, se expresará:

«Proposición que presenta don ……… para optar a la subasta de ejecución de las obras de ………»

Madrid, …… de ……… de 195…

El licitador,
Firmado ………

En todo caso se hará constar el nombre y apellidos de la persona a quien corresponda la firma estampada.

En el sobre número uno se incluirán, además del resguardo del depósito constituido con arreglo a la base tercera, los documentos que acrediten en forma fehaciente los siguientes extremos:

a) La personalidad del licitador.
b) El estar matriculado como contratista de obras y al corriente en el pago de la contribución industrial correspondiente, o en caso de estar exento de ésta, los recibos acreditativos de los impuestos que la sustituyen.
c) Hallarse al corriente en el pago de los seguros sociales.
d) Poder bastante en el caso de que el solicitante actúe en nombre de otra persona natural o jurídica.
e) Certificación o certificaciones expedidas por facultativos competentes que acrediten al licitador como persona capacitada técnicamente, o documento demostrativo de que el interesado está en posesión de título técnico relacionado con la construcción, expedido por la Escuela dependiente del Estado español.
f) Documentación acreditativa de que el proponente es persona con suficiente capacidad económica para hacerse cargo de las obras. Carecerá de valor a estos efectos la declaración suscrita por los interesados.
g) Escrito firmado por el licitador designando persona con residencia en Madrid, para oír y recibir notificaciones, cuando aquél no tenga domicilio en esta capital.

En el sobre número dos se incluirá, única y exclusivamente, la oferta o proposición económica, redactada, precisamente, con arreglo al siguiente texto:

«Don ………, natural de ………, provincia de ………, de …… años de edad y profesión ………, vecino de ………, calle de ………, número ………, teléfono ………, actuando en nombre (1) ………

Enterado del anuncio publicado por la Dirección General de Regiones Devastadas en el BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO de fecha ……… de ……… de 195…, para adjudicar en subasta la ejecución de las obras de ………, se compromete solemnemente a tomar a su cargo dicha ejecución con una rebaja del ………» (2)

(1) Propio, o de la persona o Entidad a quien represente.
(2) Se expresará en letra el tanto por ciento de rebaja ofrecida.

La proposición económica se extenderá necesariamente en papel del timbre de la clase sexta.

Sexta.—El acto de resolución de la subasta se celebrará a las trece horas del último día, ante una Mesa de adjudicación presidida por el Director general de Regiones Devastadas o persona en quien delegue; el Abogado del Estado designado por la Asesoría Jurídica del Ministerio de la Gobernación; el Interventor Delegado de la Administración General del Estado en la misma Dirección General; el Secretario general del Organismo y los Arquitectos Jefes de las Secciones de Obras y de Proyectos del propio Centro directivo. Esta Mesa estará asistida por el Notario de turno que designe el Colegio Notarial de Madrid.

Séptima.—Presentados por los licitadores los pliegos en el Registro general, y cerrado el período de admisión, no podrán retirar sus proposiciones, quedando obligados a las resultas de la subasta.

Octava.—Abiertos por la Mesa de adjudicación los sobres número uno, se procederá a calificar las proposiciones en ellos contenidas, desechando libremente a los licitadores que a juicio de la Mesa no demuestren garantía suficiente para la ejecución de la obra, así como las proposiciones que no se acomoden a los requisitos exigidos. Contra estas decisiones no procederá recurso alguno.

Los sobres número dos de los proponentes eliminados serán destruidos sin abrir, dando fe de ello el Notario autorizante. A continuación se procederá a la apertura de los sobres número dos restantes, adjudicándose provisionalmente la obra a la proposición más económica.

En caso de empate entre dos o más proposiciones se abrirá, por quince minutos, entre los proponentes empatados, licitación por pujas a la llana, y si aun así no se resolviese el empate, se adjudicará la obra por sorteo realizado en el acto.

A todos los señores licitantes que no resulten adjudicatarios se les devolverá seguidamente el correspondiente resguardo de la fianza provisional, debidamente diligenciado para su canje, contra entrega del recibo del Registro general acreditativo de la presentación de los pliegos.

Novena.—La adjudicación definitiva de las obras será comunicada por oficio al rematante.

Madrid, 22 de marzo de 1954.—El Director general, José Macián.


Realizado por:

Luis Javier Traverso




Sabías Que…tal día como hoy, 21 de mayo, durante su gira nacional de 1972 Elisa Ramírez protagonizó en el Teatro Cómico de La Línea la comedia “El Baño”

 










El domingo 21 de mayo de 1972, el Teatro Cómico de La Línea de la Concepción acogió una de las producciones teatrales más curiosas y modernas del circuito escénico español de comienzos de los años setenta: la representación de “El Baño”, obra del dramaturgo J. M. Bellido, protagonizada por la actriz Elisa Ramírez y dirigida por Diego Serrano.

El programa anunciaba una única jornada de actuación, con sesiones de tarde y noche, reflejando la intensa actividad cultural que todavía mantenían los teatros linenses durante aquellos años, cuando las compañías nacionales seguían recorriendo las principales ciudades españolas mediante largas giras teatrales.

La imagen conservada del programa resulta especialmente significativa. En la portada destacaba el gran retrato fotográfico de Elisa Ramírez, convertido en el principal reclamo visual de la función, acompañado por una elegante composición tipográfica en tonos rojos y azules característica de los impresos teatrales de comienzos de los años setenta. En el interior del folleto aparecía además el reparto completo de la obra junto a diversos textos promocionales y comentarios del propio autor.

La producción teatral de “El Baño” formaba parte de una extensa gira nacional desarrollada entre 1972 y 1973 tras el éxito obtenido en Madrid. La compañía recorrió numerosos escenarios españoles, incluyendo teatros tan importantes como el Teatro Principal de Zaragoza y diversos recintos valencianos, consolidándose como una de las propuestas teatrales comerciales más comentadas de aquella temporada.

El elenco principal estaba encabezado por Elisa Ramírez, actriz muy popular gracias a sus frecuentes apariciones en el espacio televisivo Estudio 1 de Televisión Española. Junto a ella figuraban Pedro Román, Simón Cabido, Maruja Recio y Pastora Mejías Peña, mientras que la dirección corría a cargo de Diego Serrano, esposo de la actriz protagonista.

La propia Elisa Ramírez aparecía ampliamente entrevistada dentro del programa de mano distribuido al público linense. En aquellas páginas repasaba sus comienzos artísticos en Radio Alcira y sus primeros pasos en compañías teatrales ambulantes antes de alcanzar notoriedad nacional gracias a la televisión y al cine. La actriz definía “El Baño” como una oportunidad para explorar un nuevo tipo de teatro moderno y diferente dentro de la escena española contemporánea.

Por su parte, el dramaturgo J. M. Bellido explicaba en el mismo folleto algunas de las claves de la obra, afirmando que se trataba de una comedia construida alrededor de “deseos ocultos, frustraciones y recuerdos”, centrada especialmente en el personaje de una mujer casada de la España contemporánea. Bellido insistía además en que la obra pretendía alejarse de los esquemas tradicionales de la comedia burguesa convencional.

Uno de los aspectos más innovadores de “El Baño” era precisamente su planteamiento escénico. La acción se desarrollaba íntegramente dentro del cuarto de baño principal de una vivienda burguesa, rompiendo así con el clásico salón doméstico que había dominado durante décadas el teatro comercial español.

Ese espacio íntimo funcionaba dentro de la obra como una especie de confesionario moderno donde los personajes abandonaban las apariencias sociales y terminaban revelando sus verdaderos sentimientos, frustraciones y contradicciones. Lo que comenzaba como una simple discusión cotidiana entre un matrimonio joven terminaba convirtiéndose en un complejo desfile de reproches, celos, secretos y malentendidos.

La trama se articulaba mediante continuas entradas y salidas de personajes secundarios —familiares, amistades y visitas inesperadas— que iban invadiendo progresivamente la intimidad del cuarto de baño. Cada nueva aparición añadía nuevos equívocos y tensiones, aumentando el ritmo de la comedia hasta desembocar en una sucesión de situaciones absurdas propias del vodevil contemporáneo.

El humor rápido y los diálogos ágiles permitían además introducir una crítica indirecta a las relaciones sentimentales y a las convenciones sociales de la España de comienzos de los años setenta. Bajo la apariencia ligera de una comedia doméstica, la obra abordaba temas como la convivencia matrimonial, la incomunicación y la doble moral burguesa.

El éxito de la producción estuvo muy ligado a la interpretación de Elisa Ramírez, cuya naturalidad escénica y experiencia televisiva conectaban fácilmente con el público. La actriz se había convertido durante aquellos años en uno de los rostros femeninos más reconocibles de la televisión española, especialmente gracias a sus trabajos dramáticos en TVE.

La dirección de Diego Serrano fue igualmente muy valorada por la crítica especializada, especialmente por la complejidad técnica que implicaba desarrollar toda la acción en un único escenario reducido sin perder dinamismo ni ritmo escénico.

La representación de “El Baño” en La Línea reflejaba además el proceso de transformación que estaba experimentando el teatro comercial español durante los últimos años del franquismo. Las compañías comenzaban a incorporar argumentos más modernos, escenarios menos convencionales y diálogos más cercanos a la realidad cotidiana del público urbano.





Realizado por:

Luis Javier Traverso




miércoles, 20 de mayo de 2026

Sabías Que… Tal día como hoy, 20 de mayo, en 1891, la prensa publicó los dramáticos sucesos ocurridos en La Línea tras la muerte de un joven contrabandista en la frontera de Gibraltar

 












En mayo de 1891, La Línea de la Concepción fue escenario de uno de los episodios más tensos y violentos relacionados con el contrabando y el control fronterizo con Gibraltar durante el siglo XIX. Los hechos, recogidos por la prensa de la época y difundidos por el periódico campogibraltareño El Sino, reflejaron el enorme clima de conflictividad social existente en torno al paso clandestino de tabaco y mercancías entre Gibraltar y territorio español.

Según narraba la crónica, todo comenzó en la noche del 13 de mayo, cuando varios jóvenes conocidos popularmente como “banqueteros” intentaron atravesar la zona neutral próxima a Levante portando morales cargados con género ilícito. Aprovechando la oscuridad, trataron de burlar la vigilancia existente entre las postas de carabineros situadas cerca de la frontera.

Al ser descubiertos por los carabineros de servicio, los muchachos emprendieron la huida por el campo neutral, abandonando la carga para correr con mayor rapidez. Los agentes recuperaron los morales y los presentaron posteriormente ante el mando correspondiente de la guardia principal.

Poco después tuvo lugar el hecho que desencadenó la tragedia. Uno de aquellos jóvenes, identificado como Andrés Giles, volvió a intentar cruzar la zona próxima a la canilla número 3. Diversos vecinos aseguraban que iba sin carga alguna, pero un empleado de la Tabacalera abrió fuego contra él, alcanzándolo mortalmente. El disparo acabó instantáneamente con su vida.

La muerte del muchacho provocó una enorme conmoción en el barrio de Vista Hermosa y en los alrededores de la frontera. La prensa recogía además versiones contradictorias sobre lo ocurrido posteriormente. Algunos aseguraban haber escuchado otros disparos minutos después, mientras otros afirmaban que junto al cadáver apareció un morral cargado de tabaco y una pistola descargada.

A la mañana siguiente, antes incluso de las ocho, numerosos vecinos se agrupaban en las calles comentando lo sucedido. La indignación creció rápidamente entre mujeres, niños y trabajadores del barrio, muchos de los cuales comenzaron a increpar a los empleados de la Tabacalera, conocidos popularmente como “blanquillos”.

La situación terminó degenerando peligrosamente. Según el relato periodístico, algunos empleados respondieron a las protestas con amenazas y actitudes provocadoras, aumentando aún más la tensión entre la población. La multitud comenzó entonces a lanzar piedras contra los agentes.

El momento más dramático se produjo cuando llegó el relevo de los agentes acompañado de un oficial. La crónica acusaba directamente a este mando de ordenar a sus hombres formar en línea de ataque con los sables desenvainados y los fusiles Remington preparados, mandando abrir fuego contra la multitud congregada en Vista Hermosa.

Los disparos provocaron escenas de auténtico pánico en el barrio. Dos hombres resultaron heridos casi de inmediato: uno cuando salía de su casa y otro al intentar entrar en ella. Las calles se llenaron de gritos, carreras y escenas de desesperación mientras mujeres y niños trataban de refugiarse en las viviendas cercanas.

La descripción realizada por el periódico resultaba especialmente dura, retratando una población aterrorizada mientras las balas recorrían las calles del barrio. La publicación denunciaba además que los agentes continuaron avanzando hacia el interior de la población persiguiendo a vecinos indefensos.

Finalmente, el alcalde, acompañado por la Guardia Civil y agentes de orden público, intervino para tratar de contener a la multitud y evitar un enfrentamiento aún mayor. La población, profundamente alterada por la muerte de Andrés Giles y por la actuación de los agentes armados, permanecía completamente indignada por los sucesos acontecidos aquella mañana.

Este episodio reflejaba la enorme tensión social existente en La Línea a finales del siglo XIX, marcada por la pobreza, el desempleo y la dependencia económica del contrabando ligado a Gibraltar. Para muchos vecinos de los barrios más humildes, el paso clandestino de mercancías constituía una forma habitual de subsistencia, mientras que las autoridades españolas trataban de combatir estas prácticas mediante una creciente militarización de la frontera.

Los acontecimientos de mayo de 1891 quedaron así grabados como uno de los episodios más violentos y dramáticos de la historia fronteriza linense, mostrando hasta qué punto el conflicto entre control aduanero, supervivencia popular y autoridad estatal podía desembocar en auténticas situaciones de tragedia colectiva.


Transcripción Literal: 

LO DE GIBRALTAR

Sobre los deplorables sucesos acaecidos en La Línea, en la noche del 13 y mañana del 14, trae extensos pormenores El Sino, del Campo de Gibraltar.

A cosa de las nueve de la noche del día 13 —dice El Sino— unos cinco o seis jóvenes de los conocidos aquí por «banqueteros» intentaron pasar a La Línea con unos morales de género ilícito por entre las postas de carabineros número 4 y 5, sita en la parte neutral de Levante.

Cuando ya iban á conseguir su objeto, notaron que los carabineros allí de servicio los perseguían, y entonces los muchachos para poder librarse de ser aprehendidos, se dieron á la fuga por el campo neutral, mas no sin antes desprenderse de los morales para correr, sin duda, más ligeros.

Los carabineros, en vista, según parece, de que comprenderían lo imposible que les sería alcanzar á aquellos jóvenes, desistieron de perseguirlos y recogieron los morales, presentándolos al comandante de la guardia de Principal.

Esto parece que lo han visto varios vecinos de aquel barrio.

Al poco tiempo de lo dicho, uno de los mencionados jóvenes, Andrés Giles, volvió á intentar salir por la canilla núm.. 3, sin la menor carga, al decir de sus compañeros, y según de público se decía por todo el vecindario del barrio de Vista Hermosa; pero con la desgracia de que, visto por un empleado de la Tabacalera, éste le disparó un tiro con la poca fortuna de dejarle muerto instantáneamente.

También dicen decir que otro de los contrabandistas jóvenes, al intentar pasar por la misma canilla, tropezó con el cadáver de su compañero.

Muchos vecinos de aquel lugar aseguran que á los veinte o treinta minutos de oír el disparo, que sin duda causó la muerte del infeliz Giles, sintieron otro dos como de revólver.

También dicen que vieron á un soldado de infantería de carabineros con un morral dirigirse hacia el lugar del suceso.

Otras versiones aseguran que cuando llegaron las autoridades competentes á levantar el cadáver, encontraron al lado de él un morral cargado de tabaco y una pistola descargada.

Antes de las ocho de la mañana del 14, los vecinos de Vista Hermosa se hallaban en grandes grupos refiriendo todo lo acaecido que habían originado la muerte de Giles en la noche anterior.

Por efecto de aquellos grupos se pasaba mucho más empleado de la Tabacalera. Los inmensos mayorías de los grupos lo componían mujeres y niños, éstos al ver á los tales blanquillos les dirigían algunas que otras palabras duras, en son de protesta y como prueba de la indignación que les había causado el hecho cometido por uno de sus compañeros.

Pero los «blanquillos» seguían recibiendo con además provocativos los improperios que los niños y las mujeres les dirigían y hasta dicen que uno de ellos se atrevió á amenazarlas «con que todas las noches se iban á cargar, media docena y pisao» (palabras textuales).

Estas otras provocaciones de los «blanquillos» dicen que exacerbaron de tal manera á aquellos grupos que algunos chiquillos y mujeres empezaron á tirarles algunas piedras.

En esto llegaba el relevo, ó sean otros seis «blanquillos», y un oficial de los mismos, el cual, en vez de obligar á la fuerza á retirarse de aquel lugar, puesto que á dicha hora ya no eran necesarios sus servicios, y así con esto privar al pueblo de un conflicto, desarmó á uno de sus subordinados y con más arranques que un Cid Campeador ordenó á su fuerza que se preparase en línea de ataque, con los sables desenvainados y los remingtons cargados, y á seguida dio la voz de romper el fuego sobre aquella multitud indefensa.

Al ruido de las primeras detonaciones, y como por encanto, todo el barrio de Vista-Hermosa y calles adyacentes completamente vírgenes ocupados por una inmensa muchedumbre.

Aquel oficial, sin reparar á lo que se exponía, seguía al parecer frenético, avanzando y haciendo fuego contra aquella apilada muchedumbre que se dispersaba precisamente sin hacer el menor alarde de resistencia. A los primeros disparos hechos por el oficial y los «blanquillos», á poco más de un metro de distancia de las casas que forman el indicado barrio, cayeron al suelo dos hombres heridos, uno que salía de su casa y otro que entraba también en la suya.

Mas esta sangre vertida por dos honrados artesanos no intimidó en lo más mínimo á aquellos agentes de la Tabacalera, sino que antes al contrario les dió alientos para proseguir su carrera atropellando á los pacíficos habitantes de esta villa.

¡Qué cuadro más horrible hemos presenciado esta mañana!

Aquí gritos femeniles, allí lamentos, más allá expresiones de mal contenido cólera y por en medio de todo se sentía el lúgubre silbido de las balas. Todos corrían, todos trataban de encerrarse en alguna casa para no tener ninguna clase de choque con aquel y aquellos individuos que se internaban por las más principales calles de la población, después de haber dejado charcos de sangre á su paso, persiguiendo á inocentes niños é indefensas mujeres.

El alcalde con la guardia civil y agentes de orden público, se dedicó á calmar á las masas, y no sin grandes esfuerzos, las contuvo en su afán de avanzar. Todos estaban indignados con lo acontecido.

Pero, señores conservadores, esto va á ser el fin…


Realizado por:

Luis Javier Traverso

Bibliografía: Periódico "La República" del 20 de mayo de 1891




Sabías Que… Tal día como hoy, el 20 de mayo, en 1962, “La Nena y Yo” llevó el humor surrealista de Miguel Gila y Mary Santpere al Teatro Parque de La Línea

 









El domingo 20 de mayo de 1962, el Teatro Parque de La Línea de la Concepción acogió una de las propuestas humorísticas más singulares y populares del panorama teatral español de comienzos de los años sesenta: la representación de “La Nena y Yo”, espectáculo protagonizado por el célebre humorista Miguel Gila y la actriz catalana Mary Santpere, dos figuras fundamentales del humor escénico español de la época.

El programa anunciaba una única actuación en doble sesión, a las siete de la tarde y a las diez y cuarto de la noche, bajo la presentación de la llamada “Compañía Madrileño-Catalana de Teatro para pasarlo bien”, fundada en 1961. La publicidad definía la obra como una “tragedia musical en varios dramas, para llorar de risa”, una fórmula deliberadamente absurda que resumía perfectamente el estilo humorístico de Gila y el tono disparatado de la representación.

La imagen del programa conservado resulta especialmente reveladora del tipo de espectáculo que el público linense pudo contemplar aquella noche. El folleto mezclaba humor gráfico, ironía y provocación cómica con una estética moderna y desenfadada. En la portada destacaba el gran título de la obra junto a varias notas humorísticas dirigidas al público, escritas con el peculiar sarcasmo de Miguel Gila.

Entre ellas podía leerse:

“Este espectáculo no es apto para menores, pero sí para señores bajitos, aunque no vayan acompañados de su esposa.”

“Si algún espectador se duerme, le suplicamos que no ronque y si lo hace que sea flojito.”

“Algunas señoritas del ballet tienen novio y otras no.”

“A los chicos dejarlos en casa acostaditos y abrigaditos.”

Estas frases convertían el propio programa en parte del espectáculo, rompiendo la formalidad habitual de los impresos teatrales y anticipando al espectador el tono absurdo y desenfadado que dominaba toda la función.

“La Nena y Yo” había sido estrenada originalmente en diciembre de 1961 y durante 1962 realizó una extensa gira por numerosos teatros españoles, entre ellos el Teatro Cervantes de Sevilla y otros importantes escenarios nacionales. La obra estaba escrita por el propio Miguel Gila Cuesta, mientras que la música original corría a cargo del maestro Máximo Barata.

Más que una obra dramática convencional, “La Nena y Yo” funcionaba como una sucesión de cuadros musicales, sketches humorísticos, canciones y situaciones absurdas que giraban en torno a una falsa historia matrimonial entre los protagonistas. La función comenzaba con una boda ficticia entre los personajes interpretados por Mary Santpere y Gila, quienes iniciaban posteriormente una surrealista “luna de miel” cargada de discusiones absurdas, malentendidos y situaciones grotescas.

El contraste físico entre ambos actores constituía una de las grandes claves visuales del espectáculo. Mary Santpere, conocida popularmente como “la reina del paralelismo cómico”, poseía una presencia escénica imponente y expresiva, mientras que Gila aparecía sobre el escenario con su habitual figura desgarbada, su boina y su apariencia ingenua. Esta oposición generaba buena parte de la comicidad visual de la obra.

A medida que avanzaba la representación, el argumento se fragmentaba deliberadamente en escenas independientes donde los personajes discutían sobre la convivencia, el matrimonio, los celos, las dificultades económicas o la falsa apariencia de felicidad burguesa. Todo ello aparecía deformado mediante el humor absurdo y la ironía característica de Gila.

El espectáculo incorporaba además frecuentes rupturas de la llamada “cuarta pared”, permitiendo que los actores dialogaran directamente con el público. Entre los momentos más celebrados figuraban los monólogos telefónicos de Gila, ya convertidos entonces en una de las señas de identidad más reconocibles del humor español.

La música desempeñaba igualmente un papel fundamental dentro de la representación. Las canciones y números musicales servían no solo como intermedio cómico, sino también como parte esencial del desarrollo humorístico de la obra. Mary Santpere aprovechaba estos momentos para desplegar sus conocidas dotes de vedette cómica y cantante, combinando interpretación teatral y parodia musical.

La crítica de la época recibió el espectáculo con notable entusiasmo. Muchos cronistas destacaron la extraordinaria química escénica entre ambos protagonistas y definieron la función como una auténtica bocanada de aire fresco dentro del teatro comercial español de comienzos de los años sesenta. Aunque algunos críticos señalaron que la obra carecía de una estructura dramática tradicional, prácticamente todos coincidieron en que el ritmo cómico y la conexión con el público resultaban extraordinariamente eficaces.

Especial atención recibió la capacidad de Gila para introducir pequeñas dosis de sátira social en plena España franquista sin provocar conflictos con la censura. Bajo la apariencia de humor absurdo, la obra ironizaba sobre el matrimonio convencional, las apariencias sociales y las contradicciones de la vida cotidiana del desarrollismo español.

La representación de “La Nena y Yo” en el Teatro Parque reflejaba además la importancia que seguían teniendo las compañías teatrales itinerantes dentro de la vida cultural de La Línea durante aquellos años. Antes de la generalización de la televisión en los hogares españoles, el teatro continuaba siendo una de las principales formas de ocio colectivo y un punto de encuentro fundamental para la sociedad linense.




Realizado por:

Luis Javier Traverso




Páginas