El 4 de abril de 1958, el diario ÁREA publicaba una extensa crónica dedicada a un acto celebrado pocos días antes en La Línea de la Concepción, en el que la afición taurina local quiso rendir públicamente su admiración y afecto a dos conocidos críticos taurinos: Ciriaco de Vicente y Adolfo Beaty, popularmente conocido por el seudónimo de «Justo Preciso».
El homenaje había tenido lugar el sábado 29 de marzo de 1958, en el local de la Peña Taurina Linense, y había sido organizado por su directiva. La convocatoria reunió a socios de la entidad, representantes de otras peñas taurinas, miembros de la prensa y la radio y numerosos aficionados.
No era simplemente una comida o reunión entre amigos. La crónica refleja todo un acontecimiento social alrededor de una de las grandes pasiones de la ciudad en aquellos años: los toros.
Dos críticos estrechamente relacionados con la afición del Campo de Gibraltar
Los homenajeados eran Ciriaco de Vicente, crítico taurino de Radio Juventud del Campo de Gibraltar y del periódico ÁREA, y Adolfo Beaty, «Justo Preciso», reconocido igualmente por su actividad como comentarista y conocedor de la Fiesta.
El periódico señalaba que ambos habían sabido ganarse el reconocimiento de los aficionados, hasta el punto de que aquel homenaje surgía de manera espontánea como expresión de agradecimiento por su trabajo.
La Peña Taurina Linense quiso convertir aquella noche en una demostración pública de reconocimiento hacia quienes, desde los medios de comunicación, contribuían a mantener viva la afición taurina.
Pasodobles para comenzar una noche taurina
El acto comenzó, como correspondía al ambiente, con música.
Una orquesta interpretó el pasodoble «España cañí», al que siguió un repertorio de música eminentemente taurina.
La escena que describe ÁREA permite imaginar perfectamente el ambiente de aquella noche: socios de las peñas, aficionados, periodistas y amigos reunidos alrededor de los homenajeados mientras sonaban pasodobles estrechamente ligados a la plaza de toros.
Posteriormente tomó la palabra Manuel Guerrero Escrivá, presidente de la Peña Taurina Linense, quien dirigió unas palabras a los numerosos asistentes resaltando los méritos de ambos críticos.
Adhesiones llegadas desde distintos puntos
El secretario de la Peña, Gabriel Millán, procedió después a leer las numerosas adhesiones recibidas con motivo del homenaje.
Entre ellas figuraba una especialmente cariñosa del alcalde de La Línea, Alfonso Cruz Herrera.
También aparecían nombres destacados del mundo taurino y social, entre ellos el presidente honorario de la Peña, Emilio de Villar Lima; el ganadero Salvador Gavira; el apoderado de toreros José González Román, además de empresarios, ganaderos, aficionados y otras personalidades.
Para el periódico, aquella cantidad de adhesiones demostraba la repercusión que había alcanzado el homenaje.
La Peña «Joselito-Manolete»
También intervino José Rodríguez Moya, presidente de la Peña «Joselito-Manolete», quien manifestó la satisfacción de sus socios por participar en el reconocimiento.
Sus palabras destacaron especialmente el mantenimiento de la afición taurina en La Línea y el entusiasmo con el que la ciudad seguía viviendo todo cuanto rodeaba a la Fiesta Nacional.
La presencia de distintas peñas en una misma celebración constituye además un pequeño testimonio de la importancia que estas asociaciones tuvieron durante aquellos años como lugares de reunión, convivencia y difusión de la cultura taurina.
«Grana y Oro»
La crónica menciona igualmente al presidente de la Peña «Grana y Oro», Juan Castro, quien expresó también su satisfacción por participar en el homenaje.
El periódico resaltaba el entusiasmo existente entre quienes amaban el mundo de los toros y recordaba que ese sentimiento era precisamente el que permitía mantener vivo el fuego de la afición tradicional.
También intervino el secretario de esta peña, José de la Corte, quien dedicó unas palabras a los homenajeados y destacó su labor como defensores y representantes del prestigio de las corridas de toros.
Un minuto de silencio por Manuel Rodríguez «Manolete»
Uno de los momentos más emotivos de la reunión se produjo cuando, ante el micrófono de Ángel Rincón, un aficionado linense llamado Rafael Molina «Lagartijo» solicitó guardar un minuto de silencio en recuerdo de Manuel Rodríguez «Manolete».
La petición fue acogida unánimemente por los presentes.
El detalle resulta especialmente significativo: habían transcurrido más de diez años desde la muerte del torero cordobés en Linares, pero su recuerdo continuaba extraordinariamente presente entre los aficionados.
Tras aquel momento de recogimiento, la orquesta volvió a interpretar alegres piezas taurinas.
Una intervención sobre la crítica taurina
Otro de los asistentes, Manuel Pérez Pérez, realizó lo que la propia crónica calificaba como un «retrato psicológico» del crítico taurino.
Durante su intervención habló de las dificultades que entrañaba ejercer la crítica y de cómo la opinión de quien escribía o hablaba sobre una corrida podía generar adhesiones entre unos aficionados y descontento entre otros.
Defendió, además, la belleza, la bravura y la tradición de la Fiesta Nacional.
Era una reflexión interesante sobre una profesión que, en aquellos años, tenía una enorme influencia entre los aficionados: el crítico taurino podía contribuir con sus crónicas radiofónicas y periodísticas a crear opinión alrededor de toreros, ganaderías y festejos.
Entrega de los títulos de socios de honor
Llegó después uno de los momentos principales de la velada.
El presidente de la Peña Taurina Linense, Manuel Guerrero, hizo entrega a Ciriaco de Vicente y «Justo Preciso» de sus respectivos títulos de Socios de Honor.
El reconocimiento fue recibido con alegría por los homenajeados y acompañado por los aplausos de los presentes.
Pero todavía quedaba la intervención principal de la noche.
Ciriaco de Vicente toma la palabra
Tras las salvas de aplausos y vítores, se levantó Ciriaco de Vicente.
Según la crónica, pronunció una intervención en la que hizo gala de su dominio de la palabra y de sus conocimientos taurinos. Comenzó dedicando el homenaje a su compañero y amigo «Justo Preciso», de quien destacó sus cualidades personales y su condición de excelente escritor y estudioso del mundo de los toros.
Después se adentró en cuestiones relacionadas con la tauromaquia y con algunos de sus protagonistas.
El periódico lo describía como un gran conocedor de la Fiesta Brava y destacaba la facilidad con la que desarrollaba sus explicaciones ante los radioyentes y aficionados.
Joselito y Rafael «El Gallo»
Durante su intervención, Ciriaco de Vicente recordó diversas anécdotas relacionadas con Joselito y Rafael «El Gallo».
Aquellas evocaciones despertaron especialmente el interés de los aficionados presentes.
La charla fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos, hasta convertirse prácticamente en una conferencia taurina improvisada dentro del propio homenaje.
Una curiosa convocatoria: Ciriaco de Vicente frente a «Justo Preciso»
Uno de los momentos más llamativos llegó cuando se anunció públicamente una peculiar cita para los dos homenajeados.
Se proponía celebrar una especie de competencia dialéctica, mano a mano, entre Ciriaco de Vicente y «Justo Preciso».
La convocatoria se fijaba para el sábado 29 de marzo, a las nueve de la noche, en la Plaza de Toros de la Peña Taurina Linense, describiéndola humorísticamente como una «extraordinaria mano a mano, en noble y leal competencia».
La propia terminología taurina servía así para presentar un enfrentamiento que no sería con capotes y muletas, sino mediante la palabra y los conocimientos sobre la Fiesta.
Ciriaco de Vicente declina los honores
En la parte final de su intervención, Ciriaco de Vicente agradeció los elogios recibidos, aunque los rechazó modestamente.
La crónica explica que prefería considerarse simplemente un amigo y colaborador de todos.
Para cerrar su intervención realizó además una extensa evocación de lo que significaba para él la Fiesta Nacional, acompañando sus palabras con referencias literarias y taurinas.
La charla concluyó entre una prolongada ovación y numerosas felicitaciones.
«España torera» y «Mi jaca campera» para cerrar la reunión
El homenaje terminó nuevamente con música.
Manolo Corrales y Gabriel Millán pusieron el epílogo a la reunión recitando «España torera», obra del poeta linense Pepe Durán, y «Mi jaca campera», respectivamente.
El acompañamiento musical del pasodoble de la Peña contribuyó a cerrar una velada que ÁREA calificaba de entrañable y entusiasta.
Una fotografía de la enorme afición taurina de La Línea
Más allá del homenaje a dos críticos, la noticia constituye hoy un interesante documento sobre la vida asociativa y taurina de La Línea de la Concepción en 1958.
En una sola reunión encontramos varias peñas taurinas —la Peña Taurina Linense, «Joselito-Manolete» y «Grana y Oro»—, críticos de prensa y radio, ganaderos, apoderados, aficionados, músicos y representantes de la sociedad linense.
Todo ello demuestra hasta qué punto el mundo taurino formaba parte de la vida social de la ciudad.
El artículo terminaba señalando que Ciriaco de Vicente y «Justo Preciso» recibieron aquella noche uno de sus homenajes más importantes, ofrecido precisamente a dos figuras muy vinculadas a estas latitudes.
Una noche de marzo de 1958 en la que La Línea reunió alrededor de una misma mesa amistad, periodismo, radio, peñas, pasodobles y afición taurina.
Fuente: diario ÁREA, 4 de abril de 1958.