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domingo, 14 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 17 de junio, en 1933: La Cooperativa de Horticultores de La Línea renovaba su Junta Directiva en plena Segunda República

 













Constitución y Directiva de la Cooperativa de Horticultores (17 de junio de 1933)

Con fecha 17 de junio de 1933 quedó formalmente registrada en La Línea de la Concepción la Cooperativa de Horticultores, una organización obrera de carácter cooperativo destinada a agrupar a trabajadores y pequeños productores vinculados a la horticultura local.

La documentación presentada consignaba como domicilio social la vivienda situada en la calle José Dicenta número 9, desde donde la entidad desarrollaría sus actividades administrativas y organizativas.

La junta directiva elegida para regir la cooperativa quedó integrada por los siguientes socios:

  • Presidente: Antonio Postigo Lagos, con domicilio en la calle López de Ayala número 8.
  • Vicepresidente: Francisco Méndez López, domiciliado en Calderón de la Barca número 9.
  • Secretario: Agustín Muñoz Guardia, vecino de la calle Pedreras número 27.
  • Tesorero: Antonio Clavaín Jiménez, con domicilio en Pinzones número 5.
  • Contador: Enrique Rodríguez Ríos, residente en José Costa número 1.
  • Vocal primero: Salvador Muñoz Casquel, domiciliado en Pedreras número 56.
  • Vocal segundo: Andrés Muñoz Guardia, con domicilio en Pedreras número 27.
  • Vocal tercero: Manuel Fernández Ortiz, vecino de la calle Quiñones número 10.
  • Vocal cuarto: José Contreras González, domiciliado en Buenos Aires número 18.

Las plazas de vicepresidente segundo, vocal quinto y vocal sexto aparecían vacantes en el momento de confeccionarse la relación oficial.

La documentación fue remitida posteriormente a las autoridades laborales competentes para su inscripción y control administrativo. En las observaciones incorporadas al expediente se hizo constar que la directiva había sido comunicada a Cádiz el 24 de junio de 1933.

Asimismo, figura una anotación posterior señalando que el 5 de julio de 1933 se produjo una modificación en la presidencia de la entidad, siendo elegido Manuel Fernández Ortiz, con domicilio en la calle Quiñones número 10, para ocupar el cargo de presidente de la cooperativa. Igualmente se registró la elección de Manuel Contreras González, domiciliado en la calle Buenos Aires número 18, como vocal tercero.

Finalmente, el expediente dejó constancia de que la documentación correspondiente fue presentada y remitida a la Delegación Provincial de Trabajo, organismo encargado de la supervisión de las asociaciones obreras y cooperativas durante la Segunda República.

Desde el punto de vista administrativo, este documento constituye un testimonio de la organización del movimiento cooperativo agrícola en La Línea de la Concepción durante 1933. La creación de la Cooperativa de Horticultores reflejó el interés de los trabajadores del sector por dotarse de una estructura propia para la defensa de sus intereses económicos y profesionales, en un periodo en el que las fórmulas cooperativas experimentaron una notable expansión en el ámbito agrícola español.

Tal día como hoy en La Línea

El año 1933 representó uno de los momentos de mayor desarrollo del movimiento cooperativo y asociativo en La Línea de la Concepción. La Segunda República favoreció la creación y regularización de numerosas entidades obreras, agrícolas, profesionales y cooperativas que buscaban mejorar las condiciones económicas de sus asociados mediante fórmulas de colaboración colectiva.

Aunque la imagen más habitual de la economía linense suele estar vinculada al comercio, al puerto o a la relación con Gibraltar, la actividad agrícola mantuvo también una notable importancia en los alrededores de la ciudad. Numerosas familias obtenían parte de sus ingresos del cultivo de huertas, pequeñas explotaciones agrícolas y actividades relacionadas con la producción hortícola destinada al abastecimiento local.

Las cooperativas agrícolas surgieron precisamente como respuesta a las dificultades que afrontaban los pequeños productores. Mediante la unión de esfuerzos era posible reducir costes, negociar mejores condiciones de venta y afrontar con mayores garantías los problemas derivados de los mercados y de las fluctuaciones de precios.

La documentación conservada resulta especialmente valiosa porque permite reconstruir no sólo la estructura organizativa de estas entidades, sino también aspectos cotidianos de la geografía urbana de la época. Las calles López de Ayala, Calderón de la Barca, Pedreras, Pinzones, José Costa, Quiñones o Buenos Aires aparecen así vinculadas a personas que desempeñaban un papel activo dentro de la vida económica y social de la ciudad.

Además, la obligación de comunicar los cambios de directiva a la Delegación Provincial de Trabajo refleja el grado de regulación administrativa existente durante la Segunda República. Las cooperativas debían mantener actualizada la información sobre sus responsables y someter determinadas actuaciones al control de las autoridades laborales.

Aquel 17 de junio de 1933, mientras se formalizaba la composición de la Junta Directiva de la Cooperativa de Horticultores de La Línea, se estaba escribiendo una pequeña pero significativa página de la historia económica local. Una historia protagonizada por trabajadores y pequeños agricultores que buscaban mejorar sus condiciones de vida mediante la cooperación, la organización colectiva y el esfuerzo compartido.

Fotografía generada por IA







¿Sabías que...? Tal día como hoy, 17 de junio de 1933: El Gobernador Civil dio un ultimátum a los obreros agrícolas en huelga del Campo de Gibraltar

 









Bando del Gobernador Civil sobre la huelga agrícola en el Campo de Gibraltar (17 de junio de 1933)

El 17 de junio de 1933, en plena Segunda República, el gobernador civil de la provincia de Cádiz, Ernesto de Vega Manteca, hizo público un bando dirigido a la población del Campo de Gibraltar con el propósito de poner fin al conflicto laboral que afectaba a las faenas agrícolas de la comarca.

El documento reflejaba la preocupación de las autoridades provinciales ante la paralización de los trabajos del campo en unas fechas especialmente sensibles para la agricultura, coincidiendo con el inicio de las labores de recolección. Según se expresaba en el propio texto, la situación se había originado por la negativa de los obreros campesinos a aceptar las bases de trabajo que habían sido acordadas con la intervención del Delegado Provincial de Trabajo.

Ante la persistencia del conflicto, el gobernador consideró necesario adoptar medidas extraordinarias destinadas a garantizar la continuidad de las labores agrícolas y evitar que la cosecha sufriera daños o retrasos que pudieran afectar a la economía de la comarca.

Por ello, mediante el citado bando, concedió un plazo de veinticuatro horas a contar desde su publicación para que los trabajadores que se encontraban en huelga regresaran a sus puestos de trabajo. La disposición tenía carácter imperativo y constituía una advertencia formal de la autoridad gubernativa respecto a las consecuencias que podrían derivarse de la continuidad del paro.

El texto establecía expresamente que, una vez transcurrido dicho plazo, los propietarios y patronos quedarían facultados para sustituir a los trabajadores que no se reincorporasen por otros obreros procedentes de cualquier localidad de la provincia. Esta medida pretendía asegurar la realización inmediata de la recolección y evitar la paralización de las explotaciones agrícolas.

Junto a esta disposición, el gobernador anunció que se habían adoptado medidas encaminadas a garantizar la denominada libertad de trabajo. En consecuencia, advertía que la autoridad provincial actuaría para impedir cualquier acto de sabotaje, presión o coacción que pudiera producirse contra quienes decidieran reincorporarse a sus labores o aceptar los puestos vacantes.

Asimismo, el bando contenía una advertencia expresa acerca de la voluntad de sancionar con severidad cualquier actuación que obstaculizara el cumplimiento de las disposiciones dictadas o que alterase el orden público en relación con el conflicto laboral.

La publicación de este documento ponía de manifiesto la tensión social existente en el medio rural gaditano durante aquellos años, especialmente en las comarcas agrícolas del Campo de Gibraltar, donde las reivindicaciones laborales, las negociaciones sobre salarios y condiciones de trabajo y las frecuentes huelgas constituían una parte destacada de la vida económica y social de la época.

Desde el punto de vista administrativo, el bando representó una intervención directa del Gobierno Civil en un conflicto laboral de ámbito comarcal, utilizando las facultades de la autoridad gubernativa para intentar restablecer la actividad agrícola y garantizar la recogida de las cosechas en un momento considerado decisivo para la economía de la provincia.

Tal día como hoy en La Línea

Aquel 17 de junio de 1933, La Línea de la Concepción y el conjunto del Campo de Gibraltar vivían una etapa marcada por una intensa conflictividad social y laboral. España se encontraba inmersa en los años de la Segunda República, un periodo de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales que afectaban de manera directa a la vida cotidiana de la población.

Las cuestiones relacionadas con el trabajo agrícola tenían una enorme importancia en la comarca. Aunque La Línea poseía una economía vinculada también al comercio, los servicios y la proximidad de Gibraltar, buena parte de la actividad económica del entorno seguía dependiendo de las explotaciones agrarias repartidas por el Campo de Gibraltar.

La recolección constituía uno de los momentos más delicados del calendario agrícola. Cualquier interrupción de los trabajos podía ocasionar importantes pérdidas económicas, motivo por el cual las autoridades seguían con atención los conflictos laborales que surgían durante esas fechas.

El bando de Ernesto de Vega Manteca refleja además el papel que desempeñaban los gobernadores civiles durante la Segunda República. Como máximos representantes del Gobierno en cada provincia, tenían competencias para intervenir en situaciones de conflicto, mantener el orden público y velar por el cumplimiento de las disposiciones laborales y administrativas.

Este documento permite comprender también la complejidad de las relaciones laborales de la época. Las huelgas, las negociaciones colectivas y la intervención de organismos de mediación laboral formaban parte de una realidad social en la que trabajadores y empresarios trataban de defender intereses frecuentemente contrapuestos. Las autoridades intentaban equilibrar ambas posiciones, aunque sus decisiones eran a menudo objeto de controversia.

Para los habitantes de La Línea, noticias como ésta formaban parte de la actualidad diaria que llegaba a través de los periódicos, bandos y comunicaciones oficiales. Los acontecimientos que afectaban al conjunto del Campo de Gibraltar eran seguidos con atención por una población estrechamente vinculada a la realidad económica y social de toda la comarca.

Así, aquel 17 de junio de 1933, mientras las autoridades provinciales intentaban poner fin a una huelga agrícola mediante un ultimátum de veinticuatro horas, el Campo de Gibraltar vivía uno de los numerosos episodios de tensión laboral que caracterizaron los años de la Segunda República y que hoy forman parte de la historia social de la comarca.

domingo, 7 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 10 de junio, en 1933, quedaba constituida la nueva directiva del Centro de Hijos de La Línea

 










El Centro de Hijos de La Línea y la reorganización de su Junta Directiva (10 de junio de 1933)

La documentación correspondiente al 10 de junio de 1933 permite conocer la composición de la junta directiva del Centro de Hijos de La Línea, una entidad de carácter cultural y recreativo que desarrollaba su actividad en la ciudad durante los años de la Segunda República. La sociedad tenía fijado su domicilio en la calle Primero de Mayo nº 30, lugar desde el que se coordinaban sus actividades y se celebraban las reuniones de sus órganos de gobierno.

La relación de cargos fue remitida oficialmente a las autoridades provinciales el 17 de junio de 1933, quedando registrada dentro de la documentación administrativa de asociaciones y sociedades de la provincia de Cádiz.

La Junta Directiva de junio de 1933

La directiva inicialmente comunicada quedó constituida por los siguientes miembros:

Presidente

Manuel Martínez Calvino, domiciliado en la calle Pi y Margall.

Vicepresidente

Miguel Cambero Márquez, domiciliado en Doctor Pulido.

Secretario

Francisco Guillén Romero, vecino de calle La Atunara.

Vicesecretario

Alfonso Barea Blázquez, domiciliado en la calle Aurora.

Tesorero

Antonio Fernández Sena, con domicilio en la calle Zaragoza.

Contador

Fernando Valencia Prast, domiciliado igualmente en la calle Zaragoza.

Vocal primero

Francisco Fernández Fontiverio, residente en calle Lenin nº 4.

Vocal segundo

Ricardo Sánchez Mancilla, domiciliado en la calle España.

Vocal tercero

Rafael Orozco Rodríguez, con domicilio en calle Gibraltar nº 49.

Vocal cuarto

Rafael Valencia Rivera, vecino de la calle Méndez de Mora.

Bibliotecario

Máximo Muñoz López, domiciliado en la calle López.

Modificaciones posteriores de la directiva

La documentación incorpora una anotación posterior de gran interés. En las observaciones se hace constar que, mediante certificación remitida al Gobierno Civil el 28 de agosto de 1933, se comunicaron diversos cambios acordados el 19 de agosto de 1933.

Como consecuencia de dichas modificaciones, pasaron a ocupar nuevos cargos los siguientes socios:

Vicepresidente

Francisco Fernández Fontiverio, domiciliado en calle Lenin nº 4.

Secretario

Agustín Ciatelo Bohórquez, con domicilio en calle López de Ayala nº 2.

Contador

Francisco Fontiverio Espinoza, domiciliado en calle Primero de Mayo nº 34.

Estas sustituciones explican las anotaciones manuscritas que aparecen sobre algunos nombres de la directiva inicial, indicando que determinados cargos habían quedado sin efecto o habían sido reemplazados tras la reorganización acordada por la sociedad.

Una entidad representativa de la vida asociativa linense

El Centro de Hijos de La Línea formaba parte del amplio tejido asociativo existente en la ciudad durante los años republicanos. Este tipo de entidades reunía a vecinos interesados en actividades culturales, recreativas y de sociabilidad, constituyendo espacios de encuentro y participación ciudadana.

La presencia de un bibliotecario dentro de la junta directiva refleja además una preocupación por las actividades culturales y educativas, aspecto frecuente en numerosas sociedades recreativas de la época.

La importancia de la comunicación al Gobierno Civil

La legislación vigente obligaba a las asociaciones a comunicar cualquier modificación de sus órganos directivos a las autoridades provinciales. Por ello, cada elección o sustitución debía ser certificada y remitida oficialmente al Gobierno Civil para su anotación en los registros correspondientes.

La certificación enviada en agosto de 1933 demuestra el funcionamiento regular de la entidad y el cumplimiento de las disposiciones administrativas aplicables a las asociaciones legalmente constituidas.

Valor histórico del documento

Esta relación de cargos ofrece una valiosa fotografía de la composición social del Centro de Hijos de La Línea en el verano de 1933. Los domicilios consignados permiten además localizar geográficamente a muchos de sus dirigentes dentro del entramado urbano linense de la época, mostrando la amplia distribución de sus miembros por distintos barrios y calles de la ciudad.

La documentación constituye, por tanto, una fuente de gran interés para conocer el funcionamiento interno de las asociaciones locales y para reconstruir la red de relaciones sociales que caracterizó la vida pública de La Línea de la Concepción durante la Segunda República.

Tal día como hoy...

El 10 de junio de 1933, el Centro de Hijos de La Línea renovaba oficialmente su junta directiva, dejando constancia documental de una de las muchas asociaciones que contribuyeron al dinamismo cultural y social de La Línea de la Concepción durante la Segunda República.


Fotografía generada por IA






viernes, 5 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 7 de junio, en 1933, el Teatro Cómico acogió una velada artística infantil a beneficio de familias necesitadas de La Línea

 








La velada benéfica del Ateneo de Divulgación Social en el Teatro Cómico (7 de junio de 1933)

El cartel anunciador conservado del 7 de junio de 1933 constituye un valioso testimonio de la intensa actividad cultural, educativa y solidaria que se desarrolló en La Línea de la Concepción durante los años de la Segunda República. A través de este programa puede conocerse la celebración de una importante Gran Velada Artística organizada por el Grupo Artístico Infantil del Ateneo de Divulgación Social, cuyos beneficios estaban destinados a auxiliar a familias necesitadas de la localidad.

La iniciativa revela el protagonismo que alcanzaron las asociaciones culturales y educativas de la época, que no limitaban su actividad a la formación intelectual de sus miembros, sino que desarrollaban también una intensa labor benéfica y social en momentos de grandes dificultades económicas para numerosos vecinos.

El Teatro Cómico como escenario del acontecimiento

La representación tuvo lugar en el Teatro Cómico, uno de los principales espacios escénicos de La Línea durante las primeras décadas del siglo XX.

La función se celebró la noche del miércoles 7 de junio de 1933, reuniendo a un numeroso grupo de jóvenes intérpretes pertenecientes al Grupo Artístico Infantil del Ateneo de Divulgación Social. El hecho de que una agrupación infantil asumiera la organización y representación de una obra teatral de cierta complejidad demuestra el interés que esta institución concedía a la formación artística y cultural de la juventud.

Además del componente educativo, el acto poseía una finalidad claramente solidaria. El cartel especificaba que los ingresos obtenidos se destinarían al beneficio de “varias familias necesitadas de esta localidad”, reflejando el espíritu de ayuda mutua y compromiso social que caracterizó a muchas asociaciones obreras y culturales de aquellos años.

El Ateneo de Divulgación Social

El Ateneo de Divulgación Social formaba parte del amplio movimiento de ateneos populares surgidos en numerosas ciudades españolas durante el primer tercio del siglo XX.

Estas entidades promovían actividades culturales, conferencias, bibliotecas, representaciones teatrales y actos educativos destinados a elevar el nivel cultural de la población. Su finalidad era acercar la enseñanza y la cultura a sectores sociales que tradicionalmente habían tenido escasas oportunidades de acceso a ellas.

En La Línea, el Ateneo desarrolló una intensa actividad durante los años republicanos, convirtiéndose en un importante centro de difusión cultural. La existencia de un grupo artístico infantil vinculado a la institución demuestra la atención prestada a la formación de los más jóvenes y al uso del teatro como instrumento educativo.

El programa de la velada

La función comenzaba con una sinfonía, práctica habitual en los espectáculos teatrales de la época, donde una pieza musical servía para abrir la representación y preparar al público para el desarrollo de la obra principal.

A continuación, el Grupo Artístico Infantil ponía en escena el drama social en tres actos titulado “Astrea”, obra del dramaturgo Torralba Beci.

La elección de una obra definida expresamente como “drama social” resulta especialmente significativa. Durante los años treinta fueron frecuentes las representaciones teatrales que abordaban cuestiones relacionadas con la justicia, las desigualdades económicas, las condiciones de vida de los trabajadores y los conflictos sociales contemporáneos.

El propio título de la obra poseía una fuerte carga simbólica. En la tradición clásica, Astrea era la diosa de la justicia, asociada a la rectitud moral y a la esperanza de una sociedad más equitativa. Ello permite suponer que la representación contenía un mensaje ético y social acorde con los ideales educativos del Ateneo.

Un reparto integrado por jóvenes aficionados

Uno de los aspectos más interesantes del cartel es la relación completa de intérpretes que participaron en la representación.

El papel principal de Astrea fue desempeñado por Ana Santaana. Junto a ella participaron numerosos jóvenes aficionados que asumieron los distintos personajes de la obra:

  • Emilia García, en el papel de Doña Brígida.
  • Inés Vega, como Una Obrera.
  • Feliciana Cruz, interpretando a David.
  • Francisco Auche, como Don Bonifacio.
  • Pedro Campoy, en el papel de Don Zósimo.
  • Antonio Guerrero, interpretando a Félix.
  • Ernesto Alonso, como Don Cleto.
  • Antonio Viña, en el papel de Don Sebastián.
  • Manuel Filloy, como Don Segundo.
  • Diego Cucurero Gil, interpretando a Don Pascual.
  • Manuel Guerrero Sánchez, en el papel de Pedrón.
  • Francisco Portillo, como Juanín.
  • Juan López, interpretando al Obrero Primero.
  • Manuel Filloy, como Obrero Segundo.
  • Andrés Guerrero, en el papel de Obrero Tercero.

Además, participaron otros jóvenes en papeles secundarios y de carácter, entre ellos Bernabé Gallardo, Isidoro Vega, José Santaana y Diego López.

La amplitud del reparto evidencia el carácter colectivo de la representación y el importante número de jóvenes vinculados a las actividades culturales del Ateneo.

Una función popular y accesible

El cartel también informa de los precios establecidos para asistir a la velada:

  • Palco: 2 pesetas.
  • Sillas: 1,25 pesetas.
  • Anfiteatros: 0,75 pesetas.
  • Gradas: 0,50 pesetas.

Estas tarifas muestran el deseo de facilitar la asistencia del mayor número posible de vecinos, manteniendo precios relativamente asequibles para la época. La finalidad benéfica del acto aconsejaba precisamente favorecer una amplia participación ciudadana.

La solidaridad como objetivo principal

Más allá de la representación teatral, el verdadero propósito de la velada era recaudar fondos para ayudar a familias necesitadas de La Línea.

La ciudad atravesaba entonces una situación económica compleja. La dependencia de Gibraltar, las dificultades laborales y el desempleo afectaban a numerosos hogares. En este contexto, iniciativas como la organizada por el Ateneo de Divulgación Social desempeñaban una función complementaria de asistencia y apoyo social.

La combinación de cultura y beneficencia constituía una fórmula habitual en la época. Los espectáculos teatrales, veladas musicales y festivales infantiles servían simultáneamente para fomentar la participación ciudadana y obtener recursos destinados a obras sociales.

Importancia histórica del acontecimiento

La velada celebrada en el Teatro Cómico el 7 de junio de 1933 constituye un excelente ejemplo de la vida cultural linense durante la Segunda República. El documento refleja la existencia de asociaciones activas, la implicación de la juventud en actividades artísticas, el uso del teatro como herramienta educativa y la preocupación por atender las necesidades de los sectores más desfavorecidos de la población.

Asimismo, el programa conserva los nombres de numerosos jóvenes participantes, muchos de ellos vecinos de La Línea, permitiendo reconstruir una pequeña parte de la historia social y cultural de la ciudad en aquellos años.

A través de este sencillo cartel puede apreciarse cómo el teatro, la educación popular y la solidaridad se unieron para dar lugar a una iniciativa que trascendió el mero entretenimiento y se convirtió en una auténtica manifestación de compromiso comunitario dentro de la sociedad linense de 1933.










sábado, 3 de agosto de 2019

Sabías Que ... en1933 existía una rencilla entre los pescadores de Levante (Atunara) y los que faenaban en el Espigón de San Felipe.














En estas fechas existía una rencilla entre los pescadores de Levante (Atunara) y los que faenaban en el Espigón de San Felipe. La Sociedad de Pósitos de Pescadores compuesto por los Patronos y pescadores de la Atunara protestaban que fueran al Espigón de San Felipe los barcos llamados parejas y traíñas y que las especies que desembarcaban en él estaban prohibidas por la Ley. Sin embargo estas especies eran faenadas en las costas marroquíes donde allí si era legal su captura. La Sociedad de expendedores de Pescado “La Igualdad” culpaban a los Señores, José Jiménez, Sebastián Seliva (Alcalde Pedáneo), Joaquín el Galafate, José y Antonio de Oria  de querer acaparar toda la pesca que llega al mercado de La Línea. Estos también se quejaban de que cuando llega el invierno y sus días de Levante, la Alcaldía solo se acordaba de la Barriada de Atunara para su ayuda sin tener en cuenta el resto de la Población, como La Barriada de San Bernardo, La Colonia, San Pedro e incluso en calle céntricas, los cuales también pasaban hambre.





martes, 29 de agosto de 2017

Sabías Que ... el 3 de julio de 1933 es abolida la Propina en el gremio de Camareros















El 03 de julio de 1933 el gremio de Camareros, Cocineros y similares, tras el pacto establecido con la clase Patronal, abolió la Propina en todos los establecimientos públicos.

Desde esa fecha, los Camareros, ademas del sueldo, que oscilaba entre dos y tres pesetas, obtendrían un beneficio en la venta del veinte por ciento.

La Patronal de los establecimientos de bebidas, acordó aumentar el servicio en diez céntimos por la tarde y en cinco céntimos por las mañanas. 

Este acurdo, si bien mejoraba la situación moral y económica del gremio de Camareros, encareció el artículo en perjuicio del consumidor y sobre todo de la clase media que mas pacientemente sufría la situación política y social que atravesaba España.


Bibliografía: El Defensor de La Línea del 03 de julio de 1933


Luis Javier Traverso
La Línea en Blanco y Negro

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