Entre la documentación histórica relacionada con el movimiento obrero de La Línea de la Concepción encontramos esta interesante acta de la Sociedad de Albañiles y Peones «El Trabajo», fechada el 27 de julio de 1931, apenas unos meses después de la proclamación de la Segunda República.
El documento nos permite acercarnos a la vida cotidiana de una organización obrera linense y conocer de primera mano algunas de las preocupaciones que ocupaban a sus afiliados: los salarios, las relaciones con los patronos, el trabajo de linenses en Gibraltar, las obligaciones con la Federación y la propia organización interna de la Sociedad.
Una reunión celebrada a las nueve y cuarto de la noche
Según comienza el acta, aquella noche del 27 de julio de 1931, a las nueve y cuarto, se reunió en Junta General ordinaria la Sociedad de Albañiles y Peones «El Trabajo».
La sesión estuvo presidida por el vicepresidente, Antonio Holgado. Una vez abierta la reunión, se procedió a la lectura del acta anterior, que fue aprobada, pasando inmediatamente al apartado de correspondencia.
Y es precisamente aquí donde aparece uno de los asuntos más interesantes del documento.
Los trabajadores linenses y los patronos de Gibraltar
Durante la reunión se dio lectura a dos cartas procedentes de patronos de Gibraltar, concretamente los señores Morelo y Totana, según se aprecia en el manuscrito.
La Sociedad se había dirigido previamente a estos patronos para solicitarles un aumento de sueldo para los compañeros que trabajaban en aquellas casas.
Este detalle resulta especialmente significativo porque demuestra hasta qué punto la actividad laboral de numerosos obreros de La Línea estaba vinculada a Gibraltar. Las organizaciones obreras linenses no limitaban necesariamente sus reivindicaciones al término municipal, sino que intervenían también en defensa de aquellos afiliados que diariamente cruzaban la frontera para trabajar.
Uno de los presentes, el compañero Juan Benítez, tomó la palabra y manifestó que el señor Morelo había concedido ya el aumento solicitado.
Por su parte, Antonio Holgado explicó que el señor Totana también había prometido incrementar los salarios cuando dispusiera de nuevas obras, ya que en aquellos momentos únicamente tenía algunos trabajos en marcha.
La cuestión salarial aparece así en el centro de las preocupaciones de aquella organización.
Gestiones ante el Ayuntamiento
Otro de los asuntos tratados estaba relacionado con un trabajador de la construcción.
El acta señala que se había presentado un oficio del Ayuntamiento solicitando un albañil, y durante la reunión se informó de que el compañero Secretario ya había sido enviado para atender aquella petición.
Es un pequeño detalle, pero enormemente ilustrativo sobre el funcionamiento de estas sociedades obreras. No solamente defendían reivindicaciones colectivas, sino que podían actuar también como intermediarias en cuestiones relacionadas directamente con la contratación y colocación de trabajadores.
Las cuotas de la Federación
La reunión abordó igualmente las relaciones de la Sociedad con su organización federativa.
Se leyó una carta de la Federación convocando una reunión para el miércoles siguiente y preguntando si la Sociedad iba a abonar la correspondiente cuota federativa.
La respuesta recogida en el acta resulta especialmente reveladora de las dificultades económicas que podían atravesar estas organizaciones.
El compañero López, que desempeñaba el cargo de tesorero, explicó que la cuota todavía no se había pagado debido a los atrasos existentes en la propia Sociedad. No obstante, manifestó que se realizarían las cuentas necesarias para comprobar si podía hacerse frente a las cantidades pendientes.
Estamos, por tanto, ante una organización que debía sostenerse fundamentalmente mediante las aportaciones de sus propios afiliados, de modo que cualquier retraso en las cuotas podía repercutir directamente en su funcionamiento.
Durante aquella misma sesión fueron presentadas además dos propuestas de ingreso de nuevos compañeros, que resultaron aceptadas.
Elección de una nueva Junta Directiva
Llegó entonces uno de los asuntos principales de la reunión: la elección de la Junta Directiva que debía encargarse de la Sociedad durante el segundo semestre de 1931.
La votación dio como resultado la elección, por mayoría, de varios compañeros cuyos nombres quedaron cuidadosamente anotados en el acta junto con sus domicilios.
Entre ellos figuraba como presidente Francisco Gómezx González, domiciliado en calle Sol, 88.
Como vicepresidente resultó elegido Antonio Díaz Jaime, domiciliado en Vista Alegre, 11.
La relación continúa en la segunda página del documento con el resto de integrantes de la Directiva. Entre los nombres que pueden leerse aparecen Secretario Víctor Pérez Santamaría, de la barriada de La Atunara, 74 (reelegido); Vicesecretario Antonio Luque Guerrero, con domicilio en Azcarate n.º 5; Tesorero Ignacio López Estévez, en Vista Alegre, Patio Canaria (reelegido); Contador Andrés Benítez Navarro, en Padre Perpen, Patio Serruya; Vocales 1.º Salvador Ruiz Reyes, en Lope de Vega n.º 22; 2.º Juan Furco Fernández, en Plaza de Toros, Patio Limpio; y 3.º Juan Benítez Domínguez, también domiciliado en la zona de la Plaza de Toros, n.º 7
Algunos cargos y grafías del manuscrito presentan dificultades de lectura, por lo que conviene mantener cierta prudencia en la interpretación exacta de todos los nombres y direcciones.
Una fotografía escrita de la sociedad linense de 1931
Más allá de la elección de una Directiva, este documento constituye una pequeña fotografía de la La Línea obrera de comienzos de los años treinta.
En apenas dos páginas aparecen Gibraltar, el Ayuntamiento, los salarios, los patronos, las cuotas sindicales, la incorporación de nuevos socios y las calles y patios donde residían aquellos trabajadores.
Nombres de calles como Sol, Vista Alegre, López de Vega, Aguacate o Padre Perpén, junto a referencias como La Atunara, la Plaza de Toros, el Patio Limpio o el Patio Serrano, convierten el acta en algo más que un documento administrativo. Nos permite situar físicamente a aquellos hombres dentro de la ciudad y aproximarnos a los barrios y espacios populares donde vivía buena parte de la clase trabajadora linense.
También resulta especialmente interesante la relación con Gibraltar. La reclamación salarial dirigida a patronos gibraltareños confirma documentalmente una realidad que durante generaciones formó parte de la vida económica de La Línea: trabajadores residentes en la ciudad que encontraban su sustento al otro lado de la frontera.
La sesión terminó a las once y media
Una vez proclamados los integrantes de la nueva Directiva y no existiendo más asuntos que tratar, la reunión llegó a su fin.
El propio documento señala:
«...se levanta la sesión a las 11 1/2 de la noche...»
Después de más de dos horas de reunión terminaba aquella Junta General del 27 de julio de 1931.
El acta quedó certificada por el secretario y aparecen al pie las correspondientes firmas, además del sello ovalado de la organización, donde todavía puede leerse:
«Sociedad de Albañiles y Peones – EL TRABAJO – LA LÍNEA (Cádiz)»
Firmado por el Presidente Salvador Amaya y el Secretario Víctor Pérez
Un documento para nuestra historia
Noventa y cinco años después, estas hojas manuscritas nos permiten poner nombres y domicilios a una parte de aquella La Línea trabajadora de 1931.
No estamos únicamente ante la historia de una sociedad obrera. Estamos ante hombres que buscaban trabajo, reclamaban aumentos salariales, pagaban sus cuotas cuando podían, trabajaban tanto en La Línea como en Gibraltar, asistían por la noche a las reuniones de su organización y elegían democráticamente a quienes debían representarlos.
Pequeños testimonios documentales como este ayudan a reconstruir una historia que rara vez aparece en los grandes relatos: la historia cotidiana de los trabajadores linenses y de las sociedades que crearon para defender colectivamente sus intereses.
Fuente documental: Acta de la Sociedad de Albañiles y Peones «El Trabajo». La Línea de la Concepción, 27 de julio de 1931.
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