La Tertulia Literaria y la vida cultural de La Línea en 1988
Entre las colaboraciones incluidas en el Libreto Oficial de la Velada y Fiestas de La Línea de 1988 figuró un artículo titulado “La Poesía y las letras en La Línea”, firmado por Beli Moya dentro del apartado “Tertulia Literaria”. El texto constituye un interesante testimonio de la actividad cultural desarrollada en la ciudad durante aquellos años y refleja el esfuerzo de un grupo de escritores y aficionados a la literatura por mantener vivo el interés por la poesía y las letras.
La autora situaba el encuentro en el Círculo Mercantil, lugar donde se reunía la Tertulia Literaria, una iniciativa que llevaba aproximadamente un año de funcionamiento y que comenzaba a consolidarse como punto de encuentro para personas interesadas en la creación literaria. A través de una serie de preguntas y respuestas, el artículo permitía conocer las opiniones de varios de sus integrantes, así como el ambiente que se vivía en aquellas reuniones.
La primera entrevista estaba dirigida a Antonio Granados, presidente de la tertulia, quien explicaba que la actividad había comenzado aproximadamente un año antes. Aunque reconocía exigirse cada vez más en su labor organizativa, señalaba que el verdadero trabajo correspondía a los propios participantes, cuya implicación hacía posible el funcionamiento del grupo. La respuesta reflejaba una visión colectiva de la actividad cultural, basada en la colaboración y el esfuerzo compartido.
Posteriormente intervenía Atilio, uno de los miembros de la tertulia, quien manifestaba sentirse plenamente integrado en el grupo. Destacaba especialmente la acogida dispensada a todas las personas que se acercaban a participar, la sencillez de sus integrantes y el ambiente de compañerismo existente entre ellos. Sus palabras transmitían la imagen de una asociación abierta, donde el intercambio de ideas literarias se desarrollaba en un clima de respeto y cordialidad.
El artículo continuaba con la participación de Chicón, identificado como uno de los primeros miembros de la tertulia. Al ser preguntado por su grado de satisfacción con la experiencia, respondía que se encontraba más cómodo que nunca. A continuación compartía una reflexión poética sobre el tipo de poesía que más le atraía, describiéndola como aquella capaz de abrir caminos hacia horizontes nuevos mediante voces y suspiros. Su respuesta revelaba una sensibilidad literaria orientada hacia la búsqueda de emociones y significados profundos.
La conversación se dirigía después a Rafael, quien mostraba una visión optimista sobre el futuro de la tertulia. Según explicaba, existían muchas esperanzas depositadas en el proyecto y se estaba trabajando para consolidar una gran agrupación literaria en la ciudad. Aquellas palabras reflejaban las aspiraciones culturales de un grupo que deseaba contribuir al enriquecimiento intelectual de La Línea.
Especialmente llamativa resultaba la breve entrevista realizada a Amigo Jurado, conocido como el “niño de los años 40”. Preguntado acerca de si se sentía más poeta desde que participaba en la tertulia, respondía afirmativamente. Cuando se le interrogaba sobre el momento en que había nacido su vocación poética, contestaba con sencillez: “Cuando nací”. A la pregunta sobre cuándo encontraba mayor inspiración, señalaba que era en la soledad, a la que consideraba la mejor compañía del hombre. Estas respuestas condensaban una concepción romántica de la creación literaria, vinculada a la reflexión personal y al recogimiento interior.
El texto concluía con unas palabras especialmente emotivas de Beli Moya, quien lamentaba la ausencia de muchos poetas que no podían estar presentes en aquel momento. Sin embargo, utilizaba una hermosa metáfora para definir la labor colectiva de la tertulia. Según expresaba, cada poeta representaba un pétalo y todos juntos habían formado una flor llamada poesía. Con esta imagen sintetizaba el espíritu de colaboración y unión que caracterizaba al grupo.
La publicación de este artículo en el libreto festivo de 1988 demuestra que la Velada y Fiestas no solo constituía un acontecimiento lúdico y popular, sino también una oportunidad para dar visibilidad a las iniciativas culturales de la ciudad. La presencia de la Tertulia Literaria en sus páginas evidenciaba la existencia de un tejido cultural activo, integrado por personas que dedicaban parte de su tiempo a la creación poética, la reflexión literaria y la promoción de las letras.
Vista desde la actualidad, esta colaboración ofrece una valiosa instantánea de la vida cultural linense a finales de los años ochenta. Más allá de las celebraciones festivas, muestra a un grupo de hombres y mujeres unidos por su amor a la literatura y por el deseo de crear espacios de encuentro donde la poesía pudiera seguir teniendo un lugar destacado dentro de la sociedad local.
Tal día como hoy en La Línea
La presencia de la Tertulia Literaria en el libreto de la Velada de 1988 constituye un valioso testimonio de la intensa actividad cultural que vivía La Línea durante aquellos años. Mientras las calles se preparaban para la celebración de las fiestas, un grupo de poetas, escritores y aficionados a las letras mantenía vivo el interés por la creación literaria y el intercambio de ideas.
Décadas después, aquellas reuniones celebradas en el Círculo Mercantil siguen recordando una etapa en la que la poesía y la literatura encontraron en la ciudad un espacio de encuentro y convivencia. La Tertulia Literaria representó el esfuerzo de muchos linenses por mantener viva la cultura local y demostrar que, junto a la música, las tradiciones y las fiestas populares, las letras también formaban parte esencial de la identidad de La Línea de la Concepción.