“Huerto de Pedro Vejer”: la nostalgia de una feria desaparecida en la poesía de José Reula López (1988)
Entre las colaboraciones literarias publicadas en el Libreto Oficial de la Velada y Fiestas de La Línea de 1988 figuró una composición poética de José Reula López dedicada al antiguo Huerto de Pedro Vejer, espacio que durante décadas estuvo íntimamente ligado a la celebración de las ferias linenses y que permanecía muy vivo en la memoria colectiva de varias generaciones de vecinos.
El poema comenzaba con un tono claramente nostálgico al evocar el contraste entre el pasado y el presente de aquel lugar. El autor se dirigía directamente al Huerto de Pedro Vejer como si se tratara de un ser vivo, recordando los tiempos en que había sido escenario de alegría, encuentros y celebraciones populares. La expresión «Quién te ha visto y quién te ve» resumía ese sentimiento de transformación y pérdida que percibían muchos linenses al contemplar cómo desaparecían algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad.
A continuación, el poeta recordaba los años en que la feria celebrada en aquel recinto alcanzó gran prestigio dentro del Campo de Gibraltar. La describía como una fiesta caracterizada por el señorío, el garbo y la solera, tres conceptos que pretendían reflejar la elegancia, tradición y personalidad que, según la memoria popular, distinguían aquellas celebraciones.
La parte central del poema constituía una evocación de los recuerdos asociados a la antigua feria. José Reula López recreaba una ciudad que miraba hacia atrás con añoranza, recordando las iluminaciones festivas, los farolillos que adornaban el recinto, el bullicio constante de los niños y la multitud que recorría las calles durante aquellos días de fiesta. Mencionaba expresamente las calles San Pablo y Clavel, dos vías estrechamente vinculadas a la vida social y comercial del casco urbano, que durante la Velada se convertían en escenarios de una intensa actividad ciudadana.
La imagen de las luces, los farolillos y el murmullo de la gente servía para reconstruir una atmósfera festiva que el autor consideraba difícilmente repetible. Más que una descripción física del recinto, el poema transmitía la emoción de una época que permanecía grabada en la memoria de quienes la habían vivido.
El texto concluía con una reflexión melancólica. Tras revivir aquellos recuerdos como si fueran un sueño, el poeta reconocía que aquella feria pertenecía ya al pasado. Al despertar, comprobaba que todo había sido una evocación de un tiempo desaparecido, una experiencia única que ya no volvería a repetirse de la misma forma.
Publicada en 1988, esta composición constituye un ejemplo de la literatura local dedicada a preservar la memoria sentimental de La Línea. Más allá de su valor poético, el texto refleja cómo el Huerto de Pedro Vejer seguía ocupando un lugar destacado en el imaginario colectivo de la ciudad, convirtiéndose en símbolo de una etapa especialmente recordada de las antiguas Veladas y Fiestas linenses.
Tal día como hoy en La Línea
Las páginas de los libretos de la Velada no solo servían para anunciar actos y espectáculos. También actuaban como auténticos espacios de memoria colectiva donde escritores y poetas locales recogían recuerdos, tradiciones y sentimientos compartidos por los vecinos.
El poema de José Reula López constituye un magnífico ejemplo de esa literatura de evocación que buscaba preservar la historia emocional de La Línea. Gracias a composiciones como ésta, lugares desaparecidos o transformados por el paso del tiempo continuaron vivos en el recuerdo de quienes los conocieron.
A finales de la década de 1980, cuando la ciudad había experimentado profundas transformaciones urbanas y sociales, el Huerto de Pedro Vejer seguía siendo para muchos linenses un símbolo de las antiguas ferias, de las noches iluminadas por farolillos y de una forma de vivir la Velada que permanecía grabada en la memoria de toda una generación.