lunes, 22 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, en 1988: el libreto de la Velada publicó el poema “Pueblo Mío”, un homenaje literario a La Línea

 









“Pueblo Mío”: una declaración poética de amor a La Línea en la Velada y Fiestas de 1988

Entre las colaboraciones literarias incluidas en el Libreto Oficial de la Velada y Fiestas de La Línea de 1988 figuró el poema “Pueblo Mío”, obra de Blas Bañón, una composición que se integraba dentro de la tradición de textos dedicados a exaltar la ciudad durante los días grandes de sus celebraciones estivales.

El poema se presentaba como una auténtica declaración de afecto hacia La Línea de la Concepción. A través de un lenguaje cargado de imágenes líricas y referencias al paisaje, el autor describía a la ciudad como la “última ciudad del Sur”, situada simbólicamente junto al Peñón de Gibraltar y abierta al mar, convirtiéndola en un lugar singular dentro de la geografía andaluza.

Desde sus primeros versos, Blas Bañón construía una visión idealizada de La Línea, asociando su identidad a elementos característicos de su entorno natural. El mar, la arena de sus playas, el cielo luminoso y la herencia gaditana aparecían unidos para formar una imagen armónica de la ciudad. La Línea era presentada como un espacio donde la luz, el agua y la proximidad del Mediterráneo y el Atlántico conformaban un paisaje único.

La composición dedicaba también una parte importante a la descripción de sus habitantes. El autor utilizaba recursos propios de la poesía tradicional para destacar la belleza femenina, describiendo a las mujeres linenses mediante comparaciones con elementos naturales y rasgos idealizados. Aquellas referencias respondían al estilo literario empleado habitualmente en los poemas festivos de la época, donde la ciudad y sus vecinos eran objeto de elogio y admiración.

A lo largo del texto, La Línea aparecía personificada como una ciudad joven y acogedora. El poeta resaltaba su capacidad para atraer al visitante, señalando que quienes llegaban a ella quedaban cautivados por su encanto y hospitalidad. La ciudad era representada como refugio para el viajero y lugar de descanso para quien buscaba tranquilidad junto al mar.

Resulta especialmente significativo que el poema reconociera que La Línea no destacaba por poseer grandes monumentos históricos en comparación con otras ciudades españolas. Sin embargo, lejos de considerarlo una limitación, el autor defendía que su verdadera grandeza residía en sus gentes, en su carácter abierto y en la capacidad de acoger y proteger a quienes vivían o llegaban hasta ella. Esta idea constituía uno de los ejes centrales de la composición.

El texto también hacía referencia a la proyección exterior de la ciudad. Según el autor, las virtudes de La Línea trascendían sus fronteras y eran conocidas más allá de su término municipal. De este modo, la localidad aparecía presentada como un lugar cuya identidad y personalidad alcanzaban reconocimiento fuera de sus propios límites geográficos.

En los versos finales, el poema enlazaba directamente con la celebración de la Velada y Fiestas. El mes de julio era descrito como el embajador que acudía cada año para rendir homenaje a la ciudad. Durante esos días festivos, La Línea se revestía de nuevas galas y mostraba su mejor imagen a vecinos y visitantes. La Feria aparecía entonces como la culminación de todas las virtudes que el autor había ido enumerando a lo largo de la composición.

La publicación de este poema en el libreto de 1988 respondía a una tradición muy arraigada en las fiestas linenses. Cada edición solía incluir colaboraciones literarias de autores locales que aprovechaban la ocasión para expresar sentimientos de pertenencia, orgullo y afecto hacia la ciudad. Estas páginas permitían combinar el programa festivo con manifestaciones culturales que contribuían a reforzar la identidad colectiva de los linenses.

Visto desde la actualidad, “Pueblo Mío” constituye un interesante testimonio de cómo era percibida La Línea a finales de la década de 1980. Más allá de su valor literario, el poema refleja el deseo de presentar una imagen positiva de la ciudad, destacando su entorno, sus habitantes y el ambiente festivo que cada verano transformaba las calles durante la celebración de la Velada y Fiestas. Se trataba, en definitiva, de una composición concebida para rendir homenaje a La Línea de la Concepción y a quienes la consideraban su hogar.

Tal día como hoy en La Línea

La publicación de “Pueblo Mío” en el libreto oficial de la Velada y Fiestas de 1988 constituye un valioso testimonio de cómo muchos linenses contemplaban su ciudad a finales de la década de 1980. Más allá de su valor literario, el poema reflejaba un profundo sentimiento de pertenencia y orgullo local, destacando el paisaje, la hospitalidad y el carácter humano como las principales señas de identidad de La Línea.

Años después, estas composiciones continúan formando parte de la memoria cultural de las fiestas linenses, recordando una época en la que los programas oficiales no solo anunciaban actos y espectáculos, sino que también servían como vehículo para expresar el cariño y la admiración hacia la ciudad y sus habitantes.






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