Los Carabineros y el contrabando en La Línea según El Correo Militar (30 de mayo de 1895)
En la parte final del artículo publicado por El Correo Militar bajo el título «Carabineros», el periódico reproducía fragmentos de una carta remitida desde Algeciras en la que se analizaba la situación del contrabando en el Campo de Gibraltar y, especialmente, en La Línea de la Concepción. El texto respondía a las iniciativas promovidas por el diputado Sr. Ojeda, quien había defendido medidas destinadas a combatir el fraude aduanero y aumentar la recaudación fiscal.
El autor de la carta sostenía que existía una idea equivocada acerca del origen del contrabando. Según explicaba, en La Línea no eran únicamente los empleados y funcionarios quienes podían ser considerados responsables del fenómeno, sino que participaban en él numerosos sectores relacionados directa o indirectamente con el tráfico comercial de la zona. Argumentaba que los grandes fraudes descubiertos en años anteriores habían obligado al Estado a revisar sus mecanismos de control, aunque consideraba que las medidas adoptadas no habían producido los resultados esperados.
Uno de los puntos más destacados del artículo era la referencia a la Aduana de La Línea. El autor afirmaba que las disposiciones impulsadas por el diputado habían terminado perjudicando a la propia actividad económica local al reducir la importancia administrativa y comercial de la aduana linense. A su juicio, estas decisiones habían favorecido indirectamente a Gibraltar, ya que muchas operaciones mercantiles que antes se realizaban en territorio español pasaban a efectuarse en la colonia británica.
La carta incidía especialmente en las consecuencias económicas de esta situación. Señalaba que mientras Gibraltar continuaba desarrollando una intensa actividad comercial, las poblaciones españolas del entorno sufrían una disminución de ingresos y oportunidades económicas. Según el autor, cuanto más se debilitaban las infraestructuras comerciales españolas, mayor era la ventaja obtenida por el Peñón, cuyos comerciantes podían ofrecer productos y servicios en condiciones más competitivas.
Otro aspecto relevante era la crítica a la política aduanera aplicada en aquellos años. El articulista defendía que el problema no podía atribuirse exclusivamente a la actuación de los carabineros o de determinados funcionarios, sino que obedecía a causas más amplias relacionadas con la organización del comercio fronterizo. Consideraba que las reformas emprendidas habían sido insuficientes para erradicar el fraude y que, además, habían provocado efectos negativos sobre la economía local.
El texto constituye un interesante testimonio de finales del siglo XIX sobre la permanente preocupación que generaba el contrabando en el Campo de Gibraltar. También refleja el debate existente entre quienes defendían un endurecimiento de los controles aduaneros y quienes temían que determinadas medidas perjudicaran al comercio legítimo de La Línea de la Concepción, favoreciendo indirectamente la actividad económica de Gibraltar.
Datos destacados del artículo
- Periódico: El Correo Militar.
- Fecha: 30 de mayo de 1895.
- Tema principal: Contrabando y actividad aduanera en La Línea.
- Personaje citado: Diputado Sr. Ojeda.
- Institución mencionada: Aduana de La Línea.
- Ámbito geográfico: La Línea de la Concepción, Algeciras y Gibraltar.
- Idea central: Las medidas contra el contrabando podían estar debilitando el comercio local y beneficiando indirectamente a Gibraltar.
- Interés histórico: Refleja las tensiones económicas y comerciales existentes en la frontera hispano-gibraltareña a finales del siglo XIX.
CARABINEROS
En nuestro deseo de hacer luz sobre puntos que lo merecen, copiamos los siguientes párrafos de una carta fechada en Algeciras y que nos dirige un amigo, y la cual no viene destinada a la publicidad, por cuya razón omitimos insertarla íntegra.
Dicen así los aludidos párrafos:
«Con propósitos laudables de proteger al país que le da representación, pero a mi juicio sin gran perspicacia puesto que los efectos son perjudiciales al fin perseguido, el Sr. Ojeda, diputado por aquí, queriendo demostrar que si el contrabando ha existido en La Línea únicamente tienen la culpa los empleados, y por lo tanto, es injusto hacer sufrir a la población las irregularidades de aquéllos, sacó a relucir grandes fraudes habidos en el año de 1892 (y que efectivamente parece ser ciertos) para llevar a los tribunales a unos cuantos de sus electores; que se trataron en el negocio, toda vez que en esos asuntos forzosamente han de participar los empleados y el público.
Como es natural, si el Gobierno tenía pensado levantar las restricciones impuestas por el Real decreto de 23 de Octubre último, al comprobarse las introducciones fraudulentas que impulsaron tales medidas, procurará hacer otro decreto a la Aduana de La Línea, anulando su ya limitada habilitación, de no hacerla desaparecer dejándola sólo un postigo militar, cual desean los que patriotas quieren reducir a la impotencia ese Peñón extranjero que de nuestras miserias vive; y tanto más se decidirá a ello, cuanto los resultados le prueban, que hoy, sin más Aduana que la de Algeciras y limitándose las operaciones comerciales al campo de Gibraltar, tienen las rentas iguales o superiores valores a cuando estaba también habilitada La Línea para la importación y salida de géneros coloniales á media España.
Claro es que estos efectos no son debidos exclusivamente al decreto citado, y muy mucho á la moralidad de la administración, y sobre todo de esos pobres carabineros, caballeros blancos para escarnecerles cuando faltan y omitir su existencia, sino ahora están demostrando que son los únicos capaces de reprimir el contrabando, puesto que hasta tanto ellos han hecho empeño nadie pudo cerrar la importación ilegal; pero, de todos modos, es mal camino para volver á situaciones aduaneras pasadas el evidenciar los dañados frutos que produjeron.»
«Con gran sorpresa, por tratarse de un periódico tan serio como El Imparcial, se publicó que estaba haciendo un gran contrabando de reses vacunas, sin que nadie de este rincón se hubiera enterado. Tiene gracia la cosa, si no se manchase el concepto que goza actualmente el cuerpo y el personal de prácticas de La Línea, que hoy reconocen hasta los periódicos más acérrimos defensores de los intereses locales.
Al conocerse lo telegrafiado por el corresponsal en Málaga de aquel periódico, solicité el jefe de esta comandancia, del comandante general, se llevase á los tribunales al autor, haciéndose antes una información previa, de la cual aparece completamente probado lo calumnioso de la denuncia, que está hoy públicamente á negocio de los abastecedores de Málaga, queriendo inutilizar un tercero que, prescindiendo de los intereses que se introducen por La Línea, sabiendo que la Aduana no se halla habilitada para ganado, y desconociendo la legislación, supusieron en seguida que entraba muchas reses de matute.
Si se hubieran tomado la molestia de estudiar las ordenanzas de Aduanas, hubieran sabido que autorizadas para el pastaje temporal, mediante el depósito de derecho de importación y un recargo de un 4 por 100 que se pierden al no reimportarse en el plazo señalado, resulta legalmente obtenida la introducción y hecho el adeudo para las rentas con volver al punto de entrada; práctica seguida por muchos, de la cual tiene conocimiento oficial la dirección de Aduanas.
Creo que son unas dos cabezas las importadas así desde Octubre último y cuyos derechos se han cobrado, faltando sólo 75 reses, que por no haber transcurrido el plazo, existe el depósito, y de todo lo cual hay comprobación exacta entre los datos de la Aduana y el Ayuntamiento de La Línea, quien es el llamado a dar lugar las guías de tránsito que nada tienen que ver con la acción del fisco.
De estas ligerezas se repiten muchas, ocasionando serios disgustos.»