jueves, 9 de julio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 9 de julio, en 1894, El Ayuntamiento reorganizó la asistencia hospitalaria tras la marcha de las Hermanas de la Caridad

 










El Ayuntamiento reorganizó la asistencia hospitalaria tras la marcha de las Hermanas de la Caridad (9 de julio de 1894)

En la sesión ordinaria celebrada por el Excmo. Ayuntamiento de La Línea de la Concepción el día 9 de julio de 1894, bajo la presidencia del alcalde Agustín Acedo del Olmo, y con la asistencia de los concejales Manuel Lorenzo Méndez, Salvador Ruiz Ríos, Manuel Natera Salvo y Manuel de Casas Cano, la Corporación conoció un asunto de especial importancia relacionado con la asistencia sanitaria y benéfica que se prestaba en la localidad.

Al iniciarse el tratamiento de este punto del orden del día, el alcalde puso en conocimiento de los concejales que el 30 de junio habían abandonado el Hospital Municipal las Hermanas de la Caridad, religiosas que hasta aquel momento habían tenido encomendada la dirección y asistencia del establecimiento hospitalario. Su marcha suponía un cambio trascendental en el funcionamiento del principal centro asistencial de la población, obligando al Ayuntamiento a adoptar con rapidez las medidas necesarias para garantizar la continuidad de la atención a los enfermos.

El alcalde informó igualmente de que, tras la salida de las religiosas, había procedido personalmente a hacerse cargo de los enseres, mobiliario y demás efectos que permanecían en el hospital, así como de la situación de los pacientes ingresados. En aquel momento el establecimiento únicamente albergaba cuatro enfermos, cuya asistencia debía asegurarse de forma inmediata para evitar cualquier interrupción en los cuidados médicos y de beneficencia que venían recibiendo.

La Corporación quedó enterada de las actuaciones practicadas por la Alcaldía y, tras deliberar sobre la situación creada, acordó por unanimidad aprobar todas las disposiciones adoptadas por el alcalde desde la retirada de las Hermanas de la Caridad. Del mismo modo, ratificó los gastos que ya se habían realizado con motivo de la atención de los enfermos y autorizó los que fuera necesario efectuar en lo sucesivo para garantizar su sostenimiento mientras permanecieran hospitalizados.

El Ayuntamiento determinó que dichos gastos se abonaran con cargo a la partida destinada al material de la Casa de Socorro y Hospital, consignada en el Capítulo V, artículo segundo, del presupuesto municipal vigente. Con ello se aseguraba la cobertura económica necesaria para mantener el funcionamiento del servicio sanitario sin necesidad de recurrir a créditos extraordinarios ni alterar el equilibrio presupuestario de la Corporación.

No obstante, la sesión no se limitó a resolver la situación inmediata de los enfermos. Aprovechando la reorganización del servicio, los concejales estudiaron la conveniencia de introducir modificaciones en la gestión del establecimiento con el fin de reducir el gasto municipal.

Tras examinar las distintas posibilidades, el Ayuntamiento acordó que el hospital, que desde entonces pasaría a funcionar como Casa de Socorro, fuera trasladado a otro edificio cuyo alquiler resultara inferior al que venía satisfaciéndose por el inmueble que ocupaba hasta ese momento. La decisión respondía a un criterio de economía administrativa, buscando disminuir los costes de funcionamiento sin menoscabar la prestación de la asistencia sanitaria.

Para llevar a cabo esta reorganización, la Corporación autorizó expresamente al alcalde Agustín Acedo del Olmo para realizar cuantas gestiones fueran necesarias hasta culminar el traslado del establecimiento al nuevo local. Asimismo, se acordó que los gastos derivados del cambio de sede, incluidos los correspondientes al transporte del mobiliario, la limpieza y acondicionamiento del nuevo edificio y el lavado de la ropa del hospital, fueran satisfechos con cargo al capítulo de imprevistos del presupuesto municipal.

Este acuerdo refleja las dificultades económicas que afrontaban los ayuntamientos españoles a finales del siglo XIX para sostener los servicios públicos de beneficencia y sanidad. En muchas localidades, como ocurría en La Línea de la Concepción, la asistencia hospitalaria descansaba en buena medida sobre la labor desarrollada por congregaciones religiosas, cuya presencia permitía mantener el servicio con unos costes relativamente reducidos. La retirada de las Hermanas de la Caridad obligó al Ayuntamiento a reorganizar completamente la gestión del hospital, asumiendo directamente responsabilidades administrativas y económicas que hasta entonces habían recaído, en gran parte, sobre la comunidad religiosa.

La decisión de transformar el establecimiento en Casa de Socorro y trasladarlo a un inmueble de menor renta pone igualmente de manifiesto la voluntad de la Corporación de adaptar los servicios asistenciales a las posibilidades reales de la Hacienda municipal, buscando fórmulas que permitieran compatibilizar la atención a los enfermos más necesitados con una gestión prudente de los recursos públicos.

Este acuerdo constituye, por tanto, un valioso testimonio de la evolución de la asistencia sanitaria municipal en La Línea de la Concepción durante los últimos años del siglo XIX. Refleja tanto la importancia que tuvieron las órdenes religiosas en la atención hospitalaria como el progresivo protagonismo que el Ayuntamiento fue asumiendo en la organización de los servicios de beneficencia y salud pública, en una etapa en la que la ciudad experimentaba un constante crecimiento demográfico y aumentaban las necesidades asistenciales de su población.



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