La protesta del Ayuntamiento de La Línea por los sucesos del 6 de julio de 1932
En la sesión ordinaria celebrada el 8 de julio de 1932, bajo la presidencia del alcalde don Antonio Gil Ruiz, y con la asistencia de los tenientes de alcalde don Mauricio Ortega Gavira, don José Bonelo Gazzolo, don Arturo Martínez Fuentes, don Manuel Chacón de la Mata, don Francisco Chacón Martorell y don José Agüero Baro, así como de los concejales don Francisco Cascales Lozano, don Juan Podadera Vega, don Fernando Prieto Díaz, don Antonio Guerrero Ballesteros, don Salvador Amaya Hurtado, don Antonio Martínez Fuentes, don Luis Repullo Cejudo, don Gonzalo Meléndez Araujo, don Antonio Acedo del Olmo Carreño y don Modesto Rodríguez Pérez, actuando como Interventor accidental don Manuel Marín Pérez y como Secretario don Antonio Alonso Giráldez, la Corporación Municipal abordó uno de los asuntos que mayor conmoción habían provocado en la ciudad durante aquellos días.
Dentro del apartado de Proposiciones, Ruegos y Preguntas, la Presidencia ordenó dar lectura a las copias de los telegramas remitidos a la Superioridad por la Alcaldía, mediante los cuales el Ayuntamiento expresaba oficialmente su protesta por los graves sucesos ocurridos en La Línea de la Concepción durante la noche del 6 de julio de 1932, cuando un joven de dieciocho años resultó gravemente herido por disparos efectuados por miembros del Cuerpo de Carabineros.
Los telegramas, redactados por el alcalde don Antonio Gil Ruiz, fueron dirigidos al Presidente del Consejo de Ministros y al Ministro de Hacienda, departamento del que dependía el Cuerpo de Carabineros. En ambos escritos la Corporación manifestaba su más enérgica condena por lo sucedido, considerando que el empleo de las armas había sido absolutamente innecesario e injustificado, toda vez que ni el joven herido ni las personas que lo acompañaban habían agredido a los agentes.
En el telegrama dirigido al Presidente del Consejo de Ministros se hacía constar:
«Ante V.E. respetuosamente formulo protesta contra Carabineros que hirieron gravemente a muchacho de dieciocho años disparando varios tiros con la consiguiente alarma sin ser ello necesario ya que no fueron agredidos... Ruego a V.E. en nombre de este pueblo se depuren los hechos exigiéndose responsabilidades... Desde hace unos quince días se nota por el elemento obrero que regresa de su trabajo de Gibraltar un mal trato en los reconocimientos personales... de no recomendarse a las fuerzas de Carabineros un más correcto trato con el público no es difícil prever luctuosos sucesos...»
Por su parte, el telegrama remitido al Ministro de Hacienda incidía en los mismos extremos y expresaba:
«Con absoluta serenidad y los mayores respetos formulo ante V.E. en nombre de este pueblo y propio enérgica protesta contra Carabineros que hirieron gravemente a muchacho de dieciocho años... no puede permitirse por humanidad que sin necesidad de repeler agresión alguna se hagan disparos por la fuerza de Carabineros... desde hace aproximadamente quince días se nota una injustificada excitación en la fuerza... ruego a V.E. encarecidamente dé las órdenes oportunas para que en los reconocimientos personales se actúe con la debida corrección y buen trato a los vecinos...»
Concluida la lectura de ambos telegramas, el primer teniente de alcalde don Mauricio Ortega Gavira manifestó su total adhesión a la actuación de la Alcaldía, felicitando expresamente al alcalde por la serenidad, firmeza y oportunidad con que había sabido recoger el sentimiento general del pueblo linense. Al mismo tiempo expresó su más absoluta repulsa por la actuación de la fuerza pública, calificando lo sucedido de ignominioso, al considerar que se había atentado contra la vida de un ciudadano sin existir motivo alguno que justificase semejante actuación.
A estas manifestaciones se adhirieron igualmente los concejales don Luis Repullo Cejudo, don Antonio Martínez Fuentes, don Manuel Chacón de la Mata, don José Agüero Baro y don Francisco Chacón Martorell, quienes hicieron constar su felicitación personal al alcalde Antonio Gil Ruiz por haber interpretado fielmente en los telegramas la indignación que embargaba a la población de La Línea.
Durante el debate, el concejal Antonio Martínez Fuentes puso además en conocimiento de la Corporación un rumor ampliamente extendido entre los vecinos, según el cual el joven herido habría permanecido más de dos horas tendido sobre la arena sin recibir asistencia alguna, circunstancia que, de confirmarse, incrementaría todavía más la gravedad moral de los hechos. Mauricio Ortega Gavira respaldó igualmente esta denuncia, comprometiéndose el alcalde a practicar las averiguaciones oportunas para esclarecer lo sucedido y actuar en consecuencia.
Respuesta del Gobierno a la protesta municipal (29 de julio de 1932)
La cuestión volvió a ser tratada por la Corporación en la sesión celebrada el 29 de julio de 1932. Por orden de la Presidencia se dio lectura a una comunicación oficial remitida por el Jefe del Gabinete de la Presidencia del Consejo de Ministros, mediante la cual se acusaba recibo del telegrama enviado días antes por la Alcaldía con motivo del grave incidente protagonizado por miembros del Cuerpo de Carabineros.
En la comunicación se hacía saber al Ayuntamiento que, una vez examinados los informes remitidos por las autoridades competentes sobre los sucesos ocurridos en La Línea, se habían impartido instrucciones para que las fuerzas de Carabineros observaran en todo momento el trato más correcto posible con el público, procurando evitar excitaciones e incidentes semejantes a los registrados.
Aunque el escrito no hacía referencia a la exigencia de responsabilidades por los disparos efectuados contra el joven linense, sí suponía una respuesta oficial a la protesta formulada por el Ayuntamiento y un reconocimiento implícito de la necesidad de extremar la prudencia y la corrección en las actuaciones del cuerpo fronterizo.
Los miembros de la Corporación acogieron favorablemente el contenido de la comunicación, interpretándola como una muestra de atención del Gobierno hacia las reclamaciones formuladas por el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción y como una advertencia dirigida a los Carabineros para que moderasen su comportamiento y mantuvieran un trato respetuoso con los vecinos de la ciudad.
Estos acuerdos reflejan la firme defensa realizada por la Corporación republicana de los intereses de la población linense en uno de los episodios de mayor tensión vividos en la frontera durante el verano de 1932, poniendo de manifiesto la preocupación existente por las relaciones entre los trabajadores que diariamente regresaban de Gibraltar y las fuerzas encargadas de la vigilancia fronteriza.
| Fotografía del Suceso generada por IA |