martes, 21 de julio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 20 de julio de 1970: La Línea inauguró el monolito conmemorativo de su Primer Centenario

 









 (Publicado por el Diario ÁREA el 21 de julio de 1970)

El 20 de julio de 1970 quedó grabado para siempre en la historia de La Línea de la Concepción. Coincidiendo con el cumplimiento de los cien años de la constitución del Ayuntamiento de la ciudad, el municipio vivió uno de los actos institucionales más solemnes de cuantos se celebraron con motivo de su Centenario: la inauguración del monolito conmemorativo del Primer Centenario de La Línea, un monumento concebido para perpetuar la memoria de aquella jornada histórica en la que la localidad inició oficialmente su vida como municipio independiente.

La ceremonia reunió a las principales autoridades civiles y militares, representantes de instituciones, asociaciones y un numeroso público que quiso participar en un acontecimiento cargado de simbolismo. La presencia del alcalde de San Roque, Juan Jiménez Pérez, respondía al deseo de ambas corporaciones de convertir la efeméride en un acto de confraternidad entre dos municipios unidos por una historia común.



El descubrimiento del monumento





El acto comenzó con el descubrimiento del monolito por los alcaldes de La Línea y San Roque, quienes retiraron conjuntamente la enseña que cubría el monumento. Seguidamente, el secretario del Ayuntamiento dio lectura al acuerdo adoptado por el Pleno municipal el 4 de junio de 1970, mediante el cual se aprobó la erección del monumento destinado a conmemorar el Primer Centenario de la Ciudad.

El monolito se convirtió desde ese momento en el principal símbolo material de la celebración centenaria. Sobre la piedra quedó grabada una inscripción que resumía el motivo de su construcción:

«A la Ciudad en su Primer Centenario. 1870-1970.»

En la cara opuesta se recogía otra inscripción histórica:

«Alcaldes. 20 de julio de 1870: don Lutgardo López Muñoz. 20 de julio de 1970: don Juan Blasco Quintana.»

Además, el monumento incorporaba los escudos de España y de La Línea de la Concepción, reforzando su carácter institucional y conmemorativo.



El emotivo discurso del alcalde de San Roque



Tras la lectura del acuerdo municipal tomó la palabra el alcalde de San Roque, Juan Jiménez Pérez, quien pronunció un discurso de profundo contenido histórico y sentimental.

Comenzó recordando que, cuatro generaciones después, sanroqueños y linenses volvían a reunirse como lo habían hecho sus antepasados cuando, tras la pérdida de Gibraltar en 1704, compartieron un mismo destino y una misma esperanza de regresar algún día a la ciudad perdida.

Recordó cómo durante más de siglo y medio San Roque había acogido a quienes abandonaron Gibraltar, conservando el espíritu de la antigua ciudad mientras el núcleo de población que acabaría convirtiéndose en La Línea comenzaba lentamente a crecer junto a la frontera.

El alcalde sanroqueño evocó igualmente las palabras pronunciadas por Pío Baroja durante su visita a la comarca, cuando describió la estrecha relación existente entre ambas localidades. Explicó que, si en otro tiempo La Línea había sido considerada una "hija pequeña" de San Roque, con el paso del tiempo ambas ciudades habían desarrollado una personalidad propia sin perder los vínculos históricos que las unían.




Especial emoción despertó cuando afirmó:

«Nos une el trabajo, nos une la esperanza, nos une la ilusión, nos une el origen y el destino.»

Con estas palabras quiso transmitir que el Centenario no debía contemplarse como una separación entre municipios, sino como la celebración de una historia compartida.

Antes de finalizar, expresó públicamente el deseo de los sanroqueños de felicitar a La Línea por su primer siglo de existencia y formuló un emotivo brindis por su futuro:

«Que este segundo siglo de existencia que hoy comienza no conozca más que venturas y progreso.»

Sus últimas palabras fueron acogidas con una larga ovación cuando concluyó con un emocionado:

«¡Viva La Línea de la Concepción!»


La intervención del alcalde Juan Blasco Quintana



A continuación intervino el alcalde de La Línea, Juan Blasco Quintana, quien pronunció uno de los discursos institucionales más importantes de su mandato.

Comenzó evocando la jornada del 20 de julio de 1870, cuando en una modesta escuela de la entonces aldea quedó constituido el primer Ayuntamiento provisional que iniciaría la organización del nuevo municipio.

Recordó la enorme responsabilidad asumida por aquellos primeros concejales, quienes aceptaron el difícil reto de levantar una ciudad prácticamente desde cero, dotándola de administración, servicios públicos e identidad propia.

Blasco Quintana destacó que aquellos hombres supieron mirar al futuro con valentía y convertir un pequeño núcleo de población en una ciudad moderna gracias al esfuerzo de varias generaciones de linenses.



Uno de los momentos más significativos de su intervención fue el recuerdo del acuerdo adoptado apenas un día después de la constitución del Ayuntamiento, el 21 de julio de 1870, cuando la Corporación decidió sustituir la denominación inicialmente propuesta de «Villa de la Línea de la Victoria» por la de «La Línea de la Concepción», en honor a la Purísima Concepción, patrona de España y advocación profundamente arraigada entre los habitantes del nuevo municipio.



El alcalde repasó posteriormente algunos de los grandes hitos del desarrollo de la ciudad: la consolidación de su Ayuntamiento, el crecimiento urbano, la mejora de las comunicaciones y la constante aspiración de progreso que había caracterizado a La Línea desde su nacimiento.

Uno de los pasajes más emotivos de su discurso estuvo dedicado a la relación con San Roque. Afirmó que la inauguración del monolito representaba no solo un homenaje al pasado, sino también un símbolo de entendimiento entre ambas ciudades, unidas por vínculos históricos, familiares y humanos.

En ese contexto recordó un proyecto largamente deseado por la ciudad: la construcción del ferrocarril entre Algeciras y La Línea, cuya propuesta se remontaba a 1913. Señaló que aquel trazado debía entenderse como una infraestructura de interés común para toda la comarca y no como un motivo de enfrentamiento entre municipios.

Blasco Quintana insistió en que el progreso del Campo de Gibraltar solo podía alcanzarse mediante la colaboración entre todos sus pueblos y expresó su confianza en que el segundo siglo de vida de La Línea estuviera presidido por el desarrollo económico, la convivencia y el bienestar.

Concluyó afirmando que la mejor forma de honrar a quienes fundaron la ciudad consistía en continuar trabajando por engrandecerla y dejar a las generaciones futuras una La Línea aún más próspera.



La firma en el Libro de Oro

Finalizado el acto junto al monumento, las autoridades se trasladaron al Ayuntamiento, donde el alcalde de San Roque firmó en el Libro de Oro de la Ciudad, dejando constancia de su participación en los actos del Centenario.

Posteriormente, Juan Blasco Quintana agradeció públicamente la presencia de la representación sanroqueña, destacando que encuentros de este tipo fortalecían los lazos históricos entre ambas poblaciones.

El alcalde de San Roque respondió manifestando que nunca olvidarían la invitación recibida y expresó su deseo de que actos semejantes continuaran celebrándose en el futuro como ejemplo de cooperación y entendimiento.



Un símbolo para la historia de La Línea

La inauguración del monolito del Primer Centenario constituyó uno de los actos más representativos de las celebraciones de 1970. No fue únicamente la colocación de un monumento, sino la materialización del reconocimiento a un siglo de esfuerzo colectivo, protagonizado por varias generaciones de linenses que transformaron un pequeño núcleo fronterizo en una ciudad con identidad propia.

El monumento quedó desde entonces como un lugar de memoria, destinado a recordar el nacimiento del municipio el 20 de julio de 1870 y a rendir homenaje a todos aquellos hombres y mujeres que hicieron posible el desarrollo de La Línea de la Concepción durante su primer siglo de existencia.

Tal día como hoy en La Línea

El 20 de julio de 1970, La Línea celebró mucho más que un aniversario. Celebró el reconocimiento a cien años de historia, de esfuerzo y de crecimiento. La inauguración del monolito del Centenario simbolizó la consolidación definitiva de la ciudad como municipio independiente y puso de manifiesto la voluntad de mirar al futuro sin olvidar sus raíces. La presencia conjunta de las corporaciones de La Línea y San Roque convirtió además la jornada en un emotivo gesto de reconciliación histórica y de reconocimiento mutuo, recordando que ambas ciudades comparten un origen común nacido tras la pérdida de Gibraltar en 1704 y una historia estrechamente vinculada desde entonces.




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