domingo, 12 de julio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 13 de julio, en 1931, la Sociedad Recreativa Juventud renovó democráticamente su Junta Directiva y reorganizó uno de los servicios más importantes de su casino

 











La Sociedad Recreativa Juventud renovó su Junta Directiva y reorganizó el servicio de abastecimiento de su ambigú (13 de julio de 1931)

El acta correspondiente a la sesión celebrada por la Sociedad Recreativa Juventud el 10 de julio de 1931, certificada posteriormente por su secretario Antonio Carrillo Lima el 13 de julio de 1931, constituye un magnífico testimonio del funcionamiento interno de una de las asociaciones recreativas más activas de La Línea de la Concepción durante los primeros años de la Segunda República. El documento permite conocer con detalle la forma en que la entidad desarrollaba sus asambleas, elegía democráticamente a sus órganos de gobierno y resolvía los asuntos relacionados con la administración cotidiana de la sociedad.

La reunión tuvo lugar en el domicilio social de la entidad, situado en la confluencia de las calles González de la Vega y Joaquín Costa, uno de los principales centros de reunión de la sociedad linense en aquellos años. A la sesión asistieron veintiocho socios, una participación que pone de manifiesto el elevado grado de implicación de los asociados en la vida de la institución y el interés existente por intervenir directamente en las decisiones que afectaban a su funcionamiento.

La sesión comenzó a las nueve y media de la noche, bajo la presidencia del máximo responsable de la Sociedad. Como era habitual en este tipo de reuniones, el primer punto del orden del día consistió en la lectura del acta correspondiente a la sesión anterior. El secretario procedió a dar lectura íntegra del documento, siendo aprobado por unanimidad por los asistentes, lo que permitía dejar definitivamente ratificados los acuerdos adoptados en la reunión precedente.

A continuación se presentó el estado de cuentas correspondiente al mes de junio, documento que reflejaba la situación económica de la Sociedad. Tras su examen por parte de los asistentes, las cuentas fueron igualmente aprobadas, circunstancia que demuestra que la gestión económica desarrollada por la Junta saliente contaba con el respaldo de los socios presentes.

Superados los asuntos administrativos iniciales, la Asamblea abordó uno de los puntos de mayor trascendencia de la sesión: la renovación de la Junta Directiva.

La elección de los nuevos cargos se desarrolló con normalidad y concluyó con la designación por unanimidad de los socios que habrían de dirigir la entidad durante el nuevo mandato.

La presidencia recayó en Fernando Sedeño Sánchez, de estado casado, vecino de la calle Joaquín Costa, quien fue elegido por unanimidad de los asistentes. Como vicepresidente fue nombrado Victorino Yeo Martínez, de estado soltero con domicilio en calle Buenos Aires, Patio Don Adolfo,  mientras que la Secretaría pasó a desempeñarla Antonio Ruiz Sedeño, de estado soltero con domicilio en la calle González de la Vega, estableciéndose como vicesecretario Andrés Medina Florín, de estado soltero, con domicilio en el Camino del Zabal.

La administración económica de la Sociedad quedó encomendada a Julio Chichón Blanca, de estado casado, con domicilio en la calle Crespo, designado tesorero, mientras que el cargo de contador correspondió a Antonio Carrillo Lima, de estado soltero, con domicilio en la calle Algeciras, precisamente la persona que días más tarde certificaría oficialmente el contenido del acta.

La estructura organizativa se completó con la elección de varios vocales. El puesto de primer vocal fue ocupado por Sebastián Guerrero Barranco, de estado soltero con domicilio en calle Crespo; el segundo vocal sería Juan Rada Ávila, soltero domiciliado en Calle Pedrera; el tercero correspondió a José Vázquez Mendoza, soltero, domiciliado en calle Joaquín Costa; mientras que también fueron designados para Componer la Comisión Revisora José Moreno Recio, soltero domiciliado en la calle Algeciras; José García Lima, soltero domiciliado en calle Crespo y Manuel Romero Marín, de estado soltero con domicilio en la calle Pi y Margall,  completando así la composición del órgano directivo encargado de administrar la Sociedad Recreativa Juventud.

Una vez proclamados los resultados, la Asamblea acordó que todos los miembros elegidos tomarían posesión oficial de sus respectivos cargos el 14 de julio de 1931, permitiendo de este modo realizar el relevo de la Junta saliente con la debida organización administrativa.

Sin embargo, la sesión no concluyó con la renovación de la Directiva. Los asistentes continuaron tratando diversos asuntos relacionados con la gestión cotidiana de la Sociedad, adoptando acuerdos que ponen de manifiesto el carácter democrático con el que funcionaban estas entidades recreativas.

Uno de los primeros acuerdos consistió en nombrar socio honorario a José López Delgado, distinción reservada habitualmente para aquellas personas que habían prestado servicios relevantes a la institución o habían contribuido de forma destacada a su desarrollo. Aunque el acta no detalla los méritos concretos que motivaron este reconocimiento, el acuerdo refleja la costumbre existente en numerosas sociedades recreativas de distinguir públicamente a quienes habían colaborado de manera especial con la entidad.

Seguidamente se abordó una cuestión que afectaba directamente al funcionamiento diario del Casino y, en particular, al servicio del ambigú, espacio destinado al suministro de bebidas y otros productos para los socios.

A propuesta de varios asociados, la Asamblea debatió si debía continuar desempeñando el cargo de abastecedor Vicente Moreno Gómez, persona encargada hasta entonces del suministro del establecimiento.

Durante la discusión se expuso que el citado abastecedor no estaba cumpliendo adecuadamente los compromisos adquiridos con la Sociedad. Aunque el acta no especifica cuáles eran exactamente los incumplimientos que se le atribuían, sí deja constancia de que la mayoría de los socios consideraba que no estaba respondiendo satisfactoriamente a las obligaciones asumidas cuando aceptó el cargo.

Tras el correspondiente debate, la Asamblea adoptó una decisión firme. Por acuerdo definitivo de los asistentes se resolvió destituir a Vicente Moreno Gómez como abastecedor del ambigú de la Sociedad Recreativa Juventud.

Inmediatamente después, y a propuesta del secretario que suscribía el acta, la Asamblea procedió a elegir a la persona que habría de sustituirle.

El cargo fue confiado al socio Juan Rada Ávila, quien aceptó hacerse cargo del abastecimiento del establecimiento bajo las mismas condiciones y compromisos que anteriormente habían sido fijados para el abastecedor cesado.

Este episodio pone de manifiesto la importancia que el servicio del ambigú tenía dentro de la economía de las sociedades recreativas de la época. El abastecedor no era un simple empleado, sino una persona de confianza encargada de garantizar el correcto suministro de bebidas y otros productos consumidos por los socios. De su buena gestión dependía tanto el funcionamiento cotidiano de la entidad como una parte importante de sus ingresos económicos, razón por la cual cualquier incumplimiento era objeto de examen por la Asamblea General.

Finalizados todos los asuntos incluidos en el orden del día y no existiendo nuevas cuestiones que tratar, el presidente dio por concluida la reunión cuando eran aproximadamente las doce y treinta de la noche, después de casi tres horas de deliberaciones.

El secretario levantó la correspondiente acta, certificando posteriormente su contenido mediante el documento fechado en La Línea de la Concepción el 13 de julio de 1931, que hoy constituye una valiosa fuente documental para conocer la intensa vida asociativa existente en la ciudad durante los primeros meses de la Segunda República.

Más allá de la mera elección de una Junta Directiva, este documento refleja el elevado grado de organización alcanzado por las sociedades recreativas linenses, el funcionamiento democrático de sus órganos de gobierno y la implicación de sus socios en la administración cotidiana de la entidad. La renovación periódica de los cargos, el control de las cuentas, la fiscalización de los responsables de los distintos servicios y la adopción colectiva de las decisiones ponen de manifiesto que instituciones como la Sociedad Recreativa Juventud desempeñaban un papel mucho más amplio que el simple ocio de sus asociados, constituyendo auténticas escuelas de participación ciudadana y de gestión colectiva dentro de la vida social de La Línea de la Concepción durante el primer tercio del siglo XX.

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