El 5 de junio de 1954, el popular Teatro-Cinema Trino Cruz de La Línea de la Concepción ofrecía una de esas jornadas que permanecían grabadas en la memoria de muchos vecinos de la ciudad. Durante la tarde se celebraba una Gran Gala Infantil, protagonizada por jóvenes artistas locales, mientras que por la noche el público podía disfrutar de un extraordinario programa doble cinematográfico compuesto por las películas Café Cantante, protagonizada por Imperio Argentina, y El Fugitivo, dirigida por John Ford y protagonizada por Henry Fonda.
La programación reflejaba perfectamente el ambiente cultural y de ocio de la España de los años cincuenta, donde el teatro, la música, las actuaciones infantiles y el cine convivían en una misma jornada para atraer a públicos de todas las edades.
La reaparición del Cuadro Artístico Linense
La función de la tarde estaba dedicada especialmente a los más pequeños.
El cartel anunciaba la reaparición de las diminutas artistas del Cuadro Artístico Linense, agrupación dirigida por el conocido Maestro Soro, que gozaba de una notable popularidad entre el público local.
El espectáculo se presentaba como una auténtica fiesta familiar y se organizaba “a petición del público”, señal inequívoca del éxito alcanzado por anteriores actuaciones.
Los jóvenes intérpretes ofrecían una selección de sus números más celebrados bajo el título de:
“Las Once Mirandas”
El programa incluía:
- Bailes.
- Canciones.
- Números de humor.
Este tipo de galas infantiles eran muy frecuentes en los teatros españoles de la época y cumplían una doble función: servir de entretenimiento para las familias y, al mismo tiempo, actuar como escuela artística para los jóvenes talentos locales.
En una ciudad como La Línea, donde la actividad cultural ocupaba un lugar destacado en la vida cotidiana, estas actuaciones despertaban una enorme expectación.
Imperio Argentina regresaba con Café Cantante
Tras la gala infantil comenzaba la programación cinematográfica de la noche.
La primera película proyectada era Café Cantante, presentada como un importante reestreno.
Estrenada en 1951 y dirigida por Antonio Momplet, la cinta suponía uno de los trabajos más destacados de la etapa madura de Imperio Argentina, una de las artistas más populares del cine y la canción en lengua española.
La película trasladaba al espectador a la Andalucía del siglo XIX, en plena época dorada de los cafés cantantes flamencos.
Rosarillo, la estrella del café cantante
La protagonista de la historia era Rosarillo, conocida también como La Petenera, una célebre cantaora interpretada por Imperio Argentina.
Rosarillo vivía el mejor momento de su carrera artística cuando una tragedia alteraba completamente su vida.
Durante la misma noche de su boda, su marido era asesinado misteriosamente.
A partir de ese instante, la joven juraba dedicar todos sus esfuerzos a descubrir la identidad del asesino.
La investigación la conducía por un mundo dominado por los celos, las rivalidades amorosas y los secretos ocultos entre artistas, empresarios y clientes habituales del café cantante.
Una mezcla de drama, flamenco e intriga
La película combinaba varios géneros de enorme éxito en aquellos años:
- Drama romántico.
- Cine de misterio.
- Folclore andaluz.
- Musical flamenco.
La búsqueda del asesino se desarrollaba paralelamente a una sucesión de actuaciones musicales donde Imperio Argentina interpretaba algunas de las canciones más recordadas de la película.
Entre ellas destacaban:
- Con un pañolito blanco.
- Petenera.
- Juerga y boda.
- Coplas de María.
- Permita Dios del cielo.
La producción también contó con la participación del prestigioso bailarín Ángel Pericet y del cantaor Rafael Farina, dos figuras fundamentales del panorama artístico español de mediados del siglo XX.
El gran estreno internacional: El Fugitivo
La segunda película de la noche llevaba a los espectadores a un registro completamente distinto.
Se trataba de El Fugitivo (The Fugitive), una de las obras más singulares de la filmografía del director estadounidense John Ford.
Lejos de los westerns que habían hecho famoso al realizador, la película abordaba cuestiones religiosas, morales y políticas de enorme profundidad.
El papel principal estaba interpretado por Henry Fonda, acompañado por figuras del cine mexicano como Dolores del Río y Pedro Armendáriz.
La historia de un sacerdote perseguido
La trama se desarrollaba en un país latinoamericano donde el gobierno había prohibido la práctica religiosa y perseguía sistemáticamente a los sacerdotes.
El protagonista era un cura sin nombre que regresaba clandestinamente para atender espiritualmente a los fieles que seguían practicando su religión en secreto.
Mientras recorría pueblos y aldeas disfrazado de campesino, era perseguido incansablemente por un teniente de policía convencido de que la religión constituía un obstáculo para el progreso social.
La historia mostraba una constante lucha entre la fe, la conciencia moral y la supervivencia.
Una obra maestra visual
Uno de los aspectos más admirados de la película era su extraordinaria fotografía.
El responsable fue Gabriel Figueroa, considerado uno de los mejores directores de fotografía de la historia del cine mexicano.
Sus juegos de luces y sombras, inspirados en el expresionismo europeo y en el muralismo mexicano, convirtieron la película en una obra visualmente impactante.
La calidad de su trabajo fue reconocida internacionalmente cuando recibió el premio a la Mejor Fotografía en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 1948.
Una programación para todos los públicos
La jornada organizada por el Trino Cruz constituye un magnífico ejemplo de la oferta cultural existente en La Línea durante los años cincuenta.
En una misma tarde y noche, los espectadores podían disfrutar de:
- Talento artístico local representado por los niños del Cuadro Artístico Linense.
- Folclore y flamenco español con Imperio Argentina.
- Cine internacional de prestigio dirigido por John Ford.
- Grandes estrellas como Henry Fonda, Dolores del Río y Pedro Armendáriz.
La combinación de espectáculos infantiles, música popular y cine de calidad permitía atraer a públicos muy diversos y convertía al Trino Cruz en uno de los principales centros culturales de la ciudad.
Tal día como hoy...
Tal día como hoy, 5 de junio de 1954, el Teatro-Cinema Trino Cruz ofrecía una Gran Gala Infantil con el Cuadro Artístico Linense y proyectaba dos importantes producciones cinematográficas: la película musical española Café Cantante, protagonizada por Imperio Argentina, y el drama internacional El Fugitivo, dirigido por John Ford y protagonizado por Henry Fonda, en una de las programaciones más completas y variadas que podían disfrutarse en la La Línea de mediados del siglo XX.