El 5 de junio de 1943, la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, presidida por el alcalde Lutgardo Macías López, hacía pública la convocatoria de un Concurso-Exposición de Carteles destinado a elegir la imagen oficial anunciadora de la Velada y Fiestas de 1944.
La iniciativa pretendía fomentar la creatividad artística de los vecinos de la ciudad y del conjunto del Campo de Gibraltar, al mismo tiempo que buscaba dotar a las fiestas locales de una imagen representativa capaz de reflejar el carácter, las tradiciones y el ambiente festivo de La Línea.
Un concurso abierto a los artistas de la comarca
Las bases establecían que podían participar todos los naturales de La Línea y los residentes en el Campo de Gibraltar.
La Comisión de Festejos consideraba que el certamen debía servir para que aflorasen públicamente las inquietudes artísticas de la población, ofreciendo una oportunidad para que pintores, dibujantes y diseñadores mostraran su talento en una época en la que las oportunidades de exhibición artística eran muy limitadas.
Premios importantes para la época
El concurso contemplaba dos galardones:
- Primer premio: 400 pesetas.
- Accésit: 100 pesetas.
La cuantía resultaba notable para aquellos años de posguerra y suponía un importante incentivo para los participantes.
El cartel ganador debía reunir dos condiciones fundamentales: calidad artística y capacidad para representar fielmente el espíritu de las fiestas linenses.
Cómo debía ser el cartel
Las bases eran muy precisas.
Todos los trabajos debían incorporar obligatoriamente el escudo de la ciudad y la inscripción:
“VELADA Y FIESTAS 1944 – LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN”
Además, los bocetos debían ajustarse a unas dimensiones uniformes de 1,20 metros por 0,80 metros, pudiendo emplearse un máximo de seis tintas.
Estas limitaciones respondían a las posibilidades técnicas de impresión de la época y buscaban facilitar posteriormente la reproducción masiva del cartel vencedor.
Presentación bajo seudónimo
Con el fin de garantizar la imparcialidad del jurado, los trabajos debían presentarse firmados únicamente con un seudónimo.
Junto al cartel se entregaría un sobre cerrado que contendría la identidad completa del autor, su domicilio y demás datos personales.
Solo después de emitido el fallo serían abiertos los sobres correspondientes a los trabajos premiados.
Este procedimiento era habitual en numerosos certámenes artísticos españoles y pretendía asegurar que la valoración se realizara exclusivamente sobre la calidad de la obra.
Exposición pública de los trabajos
Uno de los aspectos más interesantes de la convocatoria era que todos los carteles presentados serían exhibidos públicamente.
La exposición tendría lugar en la caseta del Ayuntamiento instalada en el Paseo de la Velada, donde los vecinos podrían contemplar las distintas propuestas artísticas realizadas para anunciar las fiestas.
La muestra permanecería abierta desde el 11 de julio de 1943, convirtiéndose en un auténtico escaparate cultural para la ciudad.
La decisión del jurado
La adjudicación de los premios estaba prevista para la noche del 17 de julio, fecha en la que un jurado integrado por personas consideradas competentes en materia artística emitiría un fallo que las bases calificaban como:
“indiscutible e inapelable”.
Los bocetos premiados pasarían automáticamente a ser propiedad de la Comisión de Festejos, que podría utilizarlos para la promoción oficial de la Velada.
La importancia de los carteles festivos
Durante las décadas de 1940 y 1950, los carteles anunciadores constituían uno de los principales medios de difusión de las fiestas populares.
Antes de la televisión y mucho antes de Internet, estas obras eran la imagen que identificaba cada celebración y aparecían en escaparates, edificios públicos, estaciones y establecimientos comerciales.
Además de cumplir una función publicitaria, los carteles se convirtieron en una auténtica manifestación artística que hoy permite conocer la estética, las costumbres y la identidad visual de cada época.
Tal día como hoy...
Tal día como hoy, 5 de junio de 1943, el Ayuntamiento de La Línea convocaba el Concurso de Carteles Anunciadores de la Velada y Fiestas de 1944, una iniciativa destinada a fomentar el arte local y a elegir la imagen que representaría una de las celebraciones más importantes del calendario festivo linense.