El 4 de junio de 1936, apenas unas semanas antes del estallido de la Guerra Civil, el Teatro Cómico de La Línea de la Concepción anunciaba el estreno de la superproducción española ¡No me mates!, una curiosa y hoy casi olvidada película que constituye una auténtica rareza dentro de la historia del cine español.
La proyección comenzó a las 8:30 de la tarde y fue presentada como uno de los grandes estrenos de la temporada cinematográfica. El programa anunciaba además que el incremento del precio de las localidades se destinaba a beneficio de la Cantina Escolar, una práctica frecuente en aquellos años para apoyar iniciativas benéficas y sociales.
Una película singular del cine español de los años treinta
Estrenada originalmente en 1935, ¡No me mates! fue dirigida por James Bauer, seudónimo del cineasta murciano Pedro Puche, en lo que constituyó su debut como director cinematográfico.
La película fue producida por Orphea Film, una de las compañías más importantes de la industria cinematográfica española de la época, y rodada en los célebres estudios Orphea de Barcelona.
Su historia resulta especialmente curiosa porque parte del metraje procedía de una película anterior rodada en 1932 que nunca llegó a alcanzar una amplia difusión comercial. Sobre aquellas imágenes se incorporaron nuevas escenas musicales y cómicas, dando lugar a una obra híbrida que mezclaba comedia, melodrama, números musicales y elementos de parodia policíaca.
Pierre Clarel y Mapy Cortés, las estrellas del cartel
El principal atractivo de la película era la presencia del popular actor y humorista Pierre Clarel, cuyo verdadero nombre era Pierre Marcel Caunier.
Clarel gozaba de gran popularidad en los escenarios españoles gracias a sus imitaciones, bailes, números humorísticos y extraordinaria vis cómica. En ¡No me mates! desplegaba buena parte de su repertorio gestual y físico, convirtiéndose en el auténtico motor de la película.
Junto a él figuraba la actriz y cantante Mapy Cortés, una de las estrellas más conocidas del cine musical español de los años treinta. Completaban el reparto Conchita Ballesteros y Modesto Cid, habituales de la cinematografía nacional de la época.
El argumento: una mezcla de misterio, romance y humor
La trama se desarrollaba como una tragicomedia de enredos donde los protagonistas se veían envueltos en una sucesión de situaciones absurdas, persecuciones, malentendidos y peligros aparentemente dramáticos que terminaban resolviéndose en clave humorística.
El personaje interpretado por Pierre Clarel quedaba atrapado en una cadena de acontecimientos disparatados que lo llevaban constantemente al borde del desastre, justificando así el expresivo título de la película.
A ello se añadía una historia romántica protagonizada por Mapy Cortés, combinada con escenas de suspense ligero y diversos números musicales que respondían al gusto del público español de aquellos años.
Precisamente esa mezcla de géneros convirtió a ¡No me mates! en una producción singular, a medio camino entre la comedia musical, el melodrama y la parodia policíaca.
Una película con varios títulos
La cinta también fue conocida con el título alternativo de Los misterios del Barrio Chino, denominación utilizada en algunas exhibiciones posteriores.
Finalizada en junio de 1935 y estrenada comercialmente durante el verano de aquel año, volvió a proyectarse en diversos cines españoles durante 1936 y 1937, formando parte de los programas dobles que tanto éxito tenían entre el público.
La llegada al Teatro Cómico de La Línea
La exhibición de ¡No me mates! en el Teatro Cómico demuestra el interés de las salas linenses por ofrecer al público las novedades más recientes de la cinematografía nacional.
En aquellos años, los cines de La Línea combinaban producciones españolas con películas procedentes de Hollywood, convirtiéndose en uno de los principales centros de ocio de la ciudad.
Tal día como hoy, 4 de junio de 1936, los espectadores linenses acudían al Teatro Cómico para disfrutar de esta peculiar comedia musical protagonizada por Pierre Clarel y Mapy Cortés, una obra que hoy constituye una interesante pieza de la historia del cine español de la Segunda República.