Olé y Olé: Estrellita Castro en el Teatro-Cinema Trino Cruz de La Línea de la Concepción
El folleto conservado del Teatro-Cinema Trino Cruz constituye un magnífico testimonio de la intensa actividad artística que desarrollaron los teatros españoles durante las décadas centrales del siglo XX. En sus páginas se anunciaba la representación del espectáculo ¡Olé y Olé!, encabezado por la célebre cantante y actriz Estrellita Castro, una de las figuras más populares de la canción española y del cine musical de su tiempo.
La programación estaba prevista para los días miércoles y jueves, con dos funciones diarias, una a las ocho de la tarde y otra a las diez y cuarenta y cinco de la noche. El precio de las localidades era de quince pesetas para las butacas numeradas y seis pesetas para las entradas sin numerar. La publicidad ocupaba también parte del programa, destacando la recomendación del Balneario de Fortuna, anunciado como poseedor de “las mejores aguas del mundo” y especialmente indicado para afecciones respiratorias y reumáticas.
La portada del folleto mostraba una gran fotografía de Estrellita Castro, acompañada por la leyenda “La Gloria de la Canción Española presenta su espectáculo”. Bajo la imagen aparecía el título ¡Olé y Olé!, obra original de Llabrés y Clemente, con música del maestro Federico Moreno Torroba, una de las figuras más prestigiosas de la composición española de la época. También se destacaba la participación de la primera bailarina María Amaya, presentada como artista procedente de importantes escenarios internacionales.
Lejos de tratarse de una obra teatral convencional con argumento dramático, Olé y Olé respondía al modelo de gran revista folclórica y espectáculo de variedades musicales que triunfó en España durante los años cuarenta y cincuenta. La función se construía sobre una sucesión de números musicales, coreográficos y flamencos unidos por un hilo conductor costumbrista que exaltaba la identidad andaluza, las tradiciones populares y el folclore español.
El desarrollo escénico recreaba el ambiente festivo de una feria andaluza o de un gran patio popular. El cuerpo de baile, los cantaores y los artistas de variedades iban dando paso a una sucesión de estampas donde alternaban el humor, la música y el baile. El objetivo no era narrar una historia concreta, sino ofrecer al espectador una experiencia continua de entretenimiento basada en la emoción, el colorido y la fuerza expresiva de la canción española.
El programa interior permitía conocer con detalle la composición del elenco artístico. En el centro figuraba el nombre de María Amaya, presentada como primera bailarina y una de las grandes atracciones del espectáculo. Su participación aportaba la fuerza del baile flamenco y de la escuela gitana, convirtiéndose en uno de los principales contrapuntos artísticos a la presencia de la estrella principal.
Junto a ella aparecía Niño de Orihuela, nombre artístico de Pedro Martínez Costa, reconocido como uno de los grandes cantaores flamencos de la época. Su intervención garantizaba la presencia del cante más tradicional y ortodoxo, aportando al espectáculo la profundidad de los fandangos, tarantas y malagueñas que formaban parte esencial de su repertorio.
El folleto anunciaba además la participación de numerosos artistas secundarios que completaban la compañía. Entre ellos figuraban Camilín, presentado como intérprete cómico de gran popularidad; Manolo Requena, descrito como “el gordo más gracioso del cine español”; Angelines Labra, vedette cómica; Pepe Rondeño, anunciado como una revelación del cante; Paco Medina, concertista de guitarra; y un importante conjunto de baile integrado por Carmen Xarrie, Martina Fernández, Tere Rodríguez, Carmen Mora, Fali Contreras-Nina Núñez, Conchita Blas y Consuelo Cerboles.
También participaban Gloria Navarrete, actriz de carácter, y Eduardo Ariza, actor, encargados de aportar presencia teatral a los distintos cuadros escénicos que articulaban la representación.
La dirección musical corría a cargo de Enrique Cases, maestro director y concertador de la compañía, mientras que se anunciaba la colaboración especial del popular cantante Jorge Sepúlveda, una de las voces más conocidas de la radio y del disco en aquellos años.
La ficha técnica incluida en el programa mostraba el elevado nivel de producción del espectáculo. La coreografía correspondía a María Amaya; la regiduría de escena estaba encomendada a A. Martín; la maquinaria escénica a Sangrero; el vestuario a H. Cornejo; y los decorados a Ressti. La instalación de megafonía era suministrada por Telefunken, mientras que la organización y dirección de la gira correspondían a D. Corbi, responsable de la explotación nacional del espectáculo.
El repertorio musical estaba concebido para reunir algunos de los mayores éxitos de Estrellita Castro, convertidos ya entonces en auténticos clásicos de la canción española. Entre las piezas más esperadas figuraban composiciones como Mi jaca, Suspiros de España, María de la O, Torero de Olé o Los piconeros, canciones que habían alcanzado enorme popularidad tanto en el teatro como en el cine y la radio.
La estructura del espectáculo alternaba varios bloques diferenciados. Los números de cante jondo interpretados por Niño de Orihuela aportaban solemnidad y profundidad artística; las intervenciones de María Amaya introducían la espectacularidad del baile flamenco; los cuadros humorísticos servían de transición entre escenas; y finalmente aparecía Estrellita Castro, cuya presencia constituía el verdadero clímax de la representación.
La escenografía recreaba ambientes típicamente andaluces mediante telones pintados que representaban patios, plazas de toros y tablaos flamencos. Los artistas lucían mantones de Manila, batas de cola, peinetas, sombreros cordobeses y otros elementos tradicionales que contribuían a reforzar el carácter folclórico de la función.
La llegada de una producción de estas características al Teatro-Cinema Trino Cruz reflejaba la importancia que alcanzó este local dentro de la vida cultural de La Línea de la Concepción. La contratación de una figura de la talla de Estrellita Castro, acompañada por un elenco de artistas flamencos y músicos de primer nivel, situaba a la ciudad dentro de los circuitos nacionales de espectáculos más destacados de la época.
Este programa constituye, por tanto, un valioso documento histórico que permite reconstruir cómo eran las grandes giras de variedades españolas, el funcionamiento de los teatros de posguerra y el extraordinario atractivo popular que ejercían artistas como Estrellita Castro, auténtica reina de la copla y una de las personalidades más influyentes del espectáculo español del siglo XX.
Tal día como hoy, 14 de junio, el Teatro-Cinema Trino Cruz abrió sus puertas para recibir a Estrellita Castro y su espectáculo “¡Olé y Olé!”, una gran producción de canción española, flamenco y variedades que reunió en La Línea a algunas de las figuras más populares del panorama artístico nacional.