La novillada de La Línea de la Concepción y la grave cogida de Salvador Freg según la revista Toros y Toreros (28 de mayo de 1916)
La página publicada en la revista madrileña Toros y Toreros, número 15 de fecha 13 de junio de 1916, recogió una extensa crónica de la novillada celebrada en La Línea de la Concepción el día 28 de mayo de 1916, así como varias fotografías que ilustraban los momentos más destacados del festejo y las consecuencias del percance sufrido por uno de los actuantes.
La información aparecía bajo el encabezamiento “Novillos en La Línea de la Concepción”, ocupando una página completa dedicada a la actividad taurina desarrollada en la ciudad. La publicación destacaba la buena entrada registrada en la plaza, señal inequívoca de la afición existente entonces en la localidad y del interés que despertaban los espectáculos taurinos entre los vecinos del Campo de Gibraltar.
La novillada había sido organizada con reses de la ganadería de Gallardo y contaba con la participación de los jóvenes matadores Hipólito, Amuedo y Salvador Freg, quienes afrontaron una corrida que resultó mucho más exigente de lo que inicialmente se esperaba. Según indicaba el cronista, los animales presentaron características más propias de toros cuajados que de simples novillos, destacando especialmente por su tamaño, fortaleza y poderío.
El articulista señalaba que varios de los ejemplares alcanzaban un peso cercano a las quinientas arrobas, circunstancia que incrementó notablemente el riesgo de la lidia. Los novillos demostraron además una considerable bravura y unas defensas particularmente desarrolladas, convirtiendo la corrida en un auténtico desafío para los jóvenes toreros.
La revista analizaba con detalle la actuación de cada uno de los espadas. Hipólito fue descrito como un torero que mostró corrección con el capote y eficacia en la suerte suprema, aunque sin llegar a entusiasmar plenamente al público. Su actuación fue considerada seria y solvente, cumpliendo dignamente con las exigencias de la tarde.
Por su parte, Amuedo no alcanzó el nivel esperado por el cronista. La publicación criticaba especialmente su escasa entrega con el capote y la muleta, reprochándole cierta apatía durante algunos pasajes de la lidia. A pesar de ello, logró despachar a sus enemigos sin incidentes graves, aunque dejó una impresión discreta entre los aficionados presentes.
La gran figura de la jornada fue, sin duda, Salvador Freg, cuya actuación mereció los mayores elogios de la revista. El joven novillero destacó por su valor, su elegancia y su decisión ante reses especialmente complicadas. Desde los primeros tercios mostró una actitud resuelta, ejecutando lances de capa que despertaron la admiración de los espectadores.
Las fotografías publicadas en la página reflejaban precisamente algunos de esos momentos. En una de ellas aparecía Amuedo realizando un pase a su segundo novillo, mientras que en otra podía verse a Hipólito durante la lidia de su primer enemigo. Ambas imágenes permitían apreciar la intensidad de la corrida y la cercanía con la que los toreros afrontaban las embestidas.
Sin embargo, el episodio más destacado de la tarde se produjo durante la actuación de Salvador Freg.
Según relataba el cronista, el novillero ejecutó una faena de gran mérito, dominando a su adversario con inteligencia y valentía. Pero en uno de los pases quedó excesivamente expuesto y el animal logró alcanzarlo de forma violenta. La cogida resultó especialmente aparatosa y provocó momentos de enorme tensión en los tendidos.
El toro hirió al novillero en una de sus piernas, produciéndole una cornada de considerable gravedad. La revista especificaba que la herida alcanzó una profundidad aproximada de quince centímetros, afectando una zona próxima a la articulación de la rodilla. La violencia del percance causó una profunda impresión entre el público, que siguió con preocupación las maniobras para retirar al herido del ruedo.
A pesar del dramatismo de la situación, el comportamiento sereno de Salvador Freg despertó una gran corriente de simpatía entre los asistentes. La publicación destacaba especialmente la entereza demostrada por el torero tras la cogida, así como la dignidad con la que afrontó el dolor y las consecuencias de la herida.
La imagen más impactante de la página ocupaba la mitad inferior de la composición. En ella aparecía el novillero ya ingresado en una cama, acompañado por el doctor Morón y varios amigos que acudieron a interesarse por su estado de salud.
La fotografía constituía un valioso testimonio gráfico de la medicina taurina de comienzos del siglo XX. En torno al lecho podían observarse varios hombres vestidos con trajes oscuros, algunos de ellos mirando directamente al fotógrafo mientras otros centraban su atención en el herido. El doctor permanecía sentado junto a la cama, mostrando una actitud tranquila que transmitía cierta confianza respecto a la evolución del paciente.
Salvador Freg aparecía recostado sobre la almohada, cubierto por una sábana blanca y visiblemente debilitado tras el accidente sufrido en la plaza. La instantánea reflejaba la dureza del oficio taurino en aquellos años y la estrecha relación existente entre toreros, médicos y compañeros de profesión.
La revista también dedicaba unas líneas a los integrantes de las cuadrillas. Mencionaba favorablemente a varios peones y subalternos que habían destacado durante la corrida, así como a los picadores que intervinieron en la lidia de unos animales particularmente poderosos.
El balance final del festejo resultó espectacular desde el punto de vista taurino. Los novillos protagonizaron numerosas acometidas, provocaron múltiples caídas de los caballos y ofrecieron un espectáculo de gran intensidad que fue ampliamente comentado por la prensa especializada.
La publicación concluía resaltando que la novillada de La Línea de la Concepción había sido una de las más notables celebradas en aquellas fechas en Andalucía, tanto por la calidad y bravura de las reses como por el comportamiento de los actuantes. Sin embargo, el recuerdo de aquella tarde quedó inevitablemente ligado a la grave cogida de Salvador Freg, cuya imagen convaleciente apareció inmortalizada en las páginas de una de las principales revistas taurinas españolas de la época.
La crónica y las fotografías publicadas en Toros y Toreros constituyen hoy un valioso documento histórico que permite conocer la importancia que alcanzó la actividad taurina en La Línea de la Concepción durante las primeras décadas del siglo XX, así como la atención que los grandes medios especializados de Madrid prestaban a los acontecimientos celebrados en la ciudad.
Tal día como hoy, 13 de junio de 1916, la revista madrileña Toros y Toreros dedicó varias páginas a una novillada celebrada en La Línea de la Concepción, destacando la brillante actuación y la grave cogida sufrida por el novillero Salvador Freg, que conmocionó al público asistente.
| Hipólito en un pase al primer toro |
| Amuedo en un pase al segundo toro |
| El novillero Salvador Freg, acompañado del doctor Morón y algunos amigos |
Transcripción del artículo:
NOVILLOS EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN
28 Mayo 1916.
Con buena entrada se ha celebrado la novillada anunciada para este día con novillos de Gallardo, y actuando de matadores Hipólito, Amuedo y Salvador Freg. Los toros, porque no fueron novillos, cumplieron en el primer tercio como buenos, salvo el cuarto y sexto, que desde que asomaron por la puerta de los toriles, echaron la cara al suelo, eran grandes y con respetables pitones, propios para toreros de siete mil quinientas. De los matadores muy poco tengo que decir. Hipólito estuvo bien con el capote y la muleta y regular matando, teniendo que despachar cuatro por el percance ocurrido á su compañero Freg. En quites dió la nota de valiente y adornado.
Amuedo, ó no quiso, á lo cual no hay derecho, porque creo habrá cobrado tanto ó más que en otras plazas, ó no sabe para qué sirve el capote y la muleta. No hizo más que huir por la cara y demostrar una gran apatía. Matando cumplió bien por el estilo de entrar, aunque ninguna de las veces quedó el estoque donde debe. Al primero propinó una delantera y baja, y en el segundo media tendida y trasera. Descabellando desacertado.
En los quites despegado y deslucido. Le dieron la oreja del primero.
Freg dió la nota saliente de la corrida, pues toreó magistralmente por verónicas, y quitando estuvo oportuno y elegante y temerario en dos medias verónicas, dejando que los pitones rozaran el traje. Con la muleta ejecutó una faena superior, y en uno de los pases se quedó el toro alcanzándole, y en el suelo fué corneado horriblemente, sin que sus compañeros acudieran al quite. Fué conducido á la enfermería manando sangre por una herida que me dicen tiene quince centímetros de profundidad por cinco de extensión situada junto al ano. La cogida causó honda impresión en el público por lo aparatosa y porque el muchacho se captó las simpatías del respetable por su modestia y modo emocionante de torear.
De los de á pie merece mencionarse Rafa en un excelente par. Bregando, Peralta. De los de á caballo, Pavyita.
En conjunto, tomaron los toros veinticinco puyazos, proporcionando dieciseis caídas, y mataron nueve caballos.
— JUANITO.