El hallazgo de un niño y una niña asesinados entre San Roque y La Línea (10 de junio de 1880)
Las noticias publicadas por la prensa en junio de 1880 recogieron un estremecedor suceso ocurrido en el Campo de Gibraltar, relacionado con el asesinato de varios menores y unas creencias supersticiosas muy arraigadas en determinados ambientes populares de la época. La información fue difundida por el periódico El Diario de Lugo. Periódico Político y de Intereses Generales, Año V, número 1104, correspondiente al 10 de junio de 1880, que reprodujo noticias procedentes de otros diarios nacionales.
Según informaba el periódico El Popular, dos carabineros que patrullaban a caballo por las afueras de San Roque observaron movimientos sospechosos entre los trigales. Pensando que podía tratarse de una operación de contrabando, uno de los agentes se adelantó para investigar. Al aproximarse descubrió una escena estremecedora: dos hombres huían apresuradamente mientras dejaban abandonado a un niño que se encontraba atado a dos estacas clavadas en el suelo, con la boca tapada y una de sus manos abierta.
Uno de los sospechosos fue capturado por el segundo carabinero y conducido a San Roque. Durante los interrogatorios se supo que en el hecho habían participado tres individuos. Las declaraciones del menor permitieron reconstruir parte de lo sucedido. Los hombres lo habían llevado con ellos bajo diversos pretextos, alejándolo de su familia. El niño explicó además que se había negado a acompañarlos en determinadas ocasiones porque su padre se encontraba preso en San Roque y temía las consecuencias de sus actos. La desaparición del menor había provocado una gran angustia en su familia.
Mientras las autoridades trataban de esclarecer los hechos, se esperaba también la llegada a la Casa de Caridad de otro niño cuyo cadáver había sido encontrado en la sierra, circunstancia que aumentó la preocupación de la población ante la posibilidad de que existieran más crímenes relacionados.
Poco después llegó una nueva comunicación que agravó todavía más la situación. Desde La Línea de la Concepción se informó del hallazgo, entre unos cañaverales, del cadáver de una niña asesinada. Al examinar el cuerpo se comprobó que presentaba una mutilación similar a la observada en el caso anterior: las manos habían sido abiertas deliberadamente.
La prensa explicaba que el objetivo de los autores era obtener las denominadas «mantecas», una superstición muy extendida en algunos lugares de la época. Existía la creencia popular de que determinadas grasas humanas extraídas de los cadáveres podían servir para curar enfermedades o elaborar remedios milagrosos. Estas prácticas, asociadas a viejas supersticiones y a curanderismos clandestinos, provocaban periódicamente rumores y temores entre la población rural española del siglo XIX.
La noticia causó una profunda conmoción tanto en San Roque como en La Línea de la Concepción, donde el descubrimiento del cadáver de la niña entre los cañaverales despertó una enorme alarma social. Los periódicos presentaron ambos sucesos como posibles manifestaciones de una misma actividad criminal vinculada a aquellas creencias supersticiosas, reclamando una actuación decidida de las autoridades para localizar a todos los responsables y evitar nuevos crímenes.
El relato constituye uno de los testimonios periodísticos más impactantes conservados sobre la comarca durante la década de 1880, reflejando tanto la inseguridad que podía existir en determinadas zonas rurales como la persistencia de antiguas creencias populares que, en ocasiones, derivaban en hechos de extraordinaria gravedad.
Fuente: El Diario de Lugo. Periódico Político y de Intereses Generales, Año V, núm. 1104, 10 de junio de 1880, que reproducía informaciones procedentes de El Popular relativas a sucesos ocurridos en San Roque y La Línea de la Concepción.
Tal día como hoy...
El 10 de junio de 1880, la prensa española difundía la noticia del hallazgo de un niño rescatado y de una niña asesinada entre San Roque y La Línea de la Concepción, un trágico episodio vinculado a antiguas supersticiones populares que conmocionó profundamente a la sociedad de la época.
| La Guardia Civil por los cañaverales de la Línea (IA) |
Transcripción del texto
Dice El Popular:
«Nos dicen de San Roque;
Pasando dos carabineros a caballo por las afueras de la ciudad, observaron que el trigo hacía movimiento, comprendiendo que había allí alguna persona oculta; creyendo sería algún contrabando, uno de ellos se adelantó, encontrándose con dos hombres que huyeron y que tenían a un niño amarrado a dos estacas clavadas en el suelo y con la boca tapada y una mano abierta; uno de los hombres al huir fue preso por el otro carabinero y conducido a San Roque y, según sus declaraciones, eran tres los malhechores.
Según las declaraciones del niño, se encontró a estos hombres, que lo llevaron a beber aconsejándole se fuera con ellos, a lo que se negó por tener su padre preso en San Roque, el que está desesperado desde que tuvo noticia de lo sucedido.
Ayer se esperaba en la Caridad otro niño que había sido encontrado muerto en la Sierra.
Escrito lo que antecede se nos comunica esta mañana que en la Línea de la Concepción ha sido encontrada entre los cañaverales una niña asesinada y verificado en ella igual proceso de abrirle las manos, ya se sabe que el intento es secarle las mantecas, como le llaman, bajo la ilusión que existe entre ciertas gentes que curan ciertas enfermedades.»
«El Gobierno, según se indica hace días, y cediendo a reiteradas instancias de algunos importantes jefes militares que tienen mando, resolverá en esta semana la sustitución de los mismos.»
El hallazgo de un niño y una niña asesinados entre San Roque y La Línea (10 de junio de 1880)
Las noticias publicadas por la prensa española en junio de 1880 recogieron un estremecedor suceso ocurrido en el Campo de Gibraltar, relacionado con el asesinato de varios menores y con determinadas creencias supersticiosas que todavía persistían en algunos ambientes populares de la época.
La información fue difundida por el periódico El Diario de Lugo. Periódico Político y de Intereses Generales, Año V, número 1104, correspondiente al 10 de junio de 1880, reproduciendo una noticia procedente del diario El Popular.
Según relataba la crónica, dos carabineros que patrullaban a caballo por las inmediaciones de San Roque observaron movimientos extraños entre los trigales. Sospechando inicialmente que podía tratarse de una operación de contrabando, uno de los agentes se adelantó para investigar mientras su compañero permanecía atento en las cercanías.
Al aproximarse descubrió una escena alarmante. Dos hombres emprendieron la huida precipitadamente al verse sorprendidos, dejando atrás a un niño que se encontraba atado a dos estacas clavadas en el suelo. El menor tenía además la boca tapada. Uno de los sospechosos consiguió escapar, pero otro fue capturado por el segundo carabinero y trasladado inmediatamente a San Roque para ser interrogado por las autoridades.
Durante las diligencias practicadas, el detenido declaró que en los hechos habían participado tres individuos. El propio niño explicó que aquellos hombres lo habían abordado y lo habían llevado consigo tras ofrecerle bebida e intentar convencerlo para que los acompañara. Según la noticia, el menor se había resistido inicialmente porque tenía a su padre encarcelado en San Roque y no deseaba alejarse de la zona.
La gravedad del descubrimiento aumentó cuando comenzaron a conocerse otras informaciones relacionadas con el mismo caso. La prensa señalaba que se esperaba la llegada a la Casa de Caridad de otro niño hallado muerto en la sierra, mientras nuevas noticias procedentes de La Línea de la Concepción informaban del hallazgo de una niña asesinada entre los cañaverales.
La descripción de la víctima presentaba características semejantes a las observadas en el caso anterior. El periódico afirmaba que en la menor se había practicado el mismo procedimiento de abrir las manos, indicando que los autores perseguían obtener las llamadas «mantecas», una expresión utilizada en determinadas supersticiones populares para referirse a sustancias corporales a las que algunas personas atribuían propiedades curativas para determinadas enfermedades.
La noticia reflejaba así la alarma social generada por unos hechos que conmocionaron profundamente a la población del Campo de Gibraltar. Más allá de la veracidad de algunas interpretaciones difundidas por la prensa de la época, el documento constituye un valioso testimonio sobre la percepción del crimen, las creencias populares y la sensibilidad social existente en la comarca durante los últimos años del siglo XIX.
Fuente: El Diario de Lugo. Periódico Político y de Intereses Generales, Año V, núm. 1104, 10 de junio de 1880.