En la sesión de la Comisión Permanente celebrada el 5 de febrero de 1930, se dio cuenta de un escrito dirigido a la Alcaldía por el presidente de la Sociedad Real Balompédica Linense, en el que se solicitaba la reposición en su puesto del auxiliar temporero don Antonio de la Hoz Herrera, quien había cesado en su cargo al finalizar el mes anterior como consecuencia de la finalización de su nombramiento.
En dicho escrito se hacía constar que el referido empleado constituía un elemento de notable valor para el equipo deportivo de la citada Sociedad, destacándose que su permanencia en la localidad resultaba de especial interés para el desarrollo de la actividad futbolística. Asimismo, se subrayaba que, pese a haber recibido una oferta para integrarse en otro club en condiciones ventajosas, el interesado había optado por permanecer en La Línea de la Concepción, renunciando a dicho contrato, circunstancia que se consideraba digna de reconocimiento por parte de la Corporación municipal.
A continuación, el presidente de la Corporación, don Andrés Viñas García, expuso los motivos que le habían llevado a decretar el cese de la totalidad del personal temporero, aun reconociendo la utilidad de sus servicios. Dicha decisión se encuadraba dentro de las necesidades organizativas y presupuestarias del Ayuntamiento, que obligaban a una reorganización de los recursos humanos disponibles en la administración municipal.
No obstante, examinadas tanto las razones expuestas por la Alcaldía como las contenidas en la solicitud presentada por la Sociedad deportiva, la Comisión acordó por unanimidad reponer en su cargo a don Antonio de la Hoz Herrera como auxiliar temporero de la Secretaría, destinándolo específicamente a los trabajos de rectificación del Censo de población, que se estaban llevando a cabo en cumplimiento de las disposiciones vigentes en materia censal. Asimismo, se fijó para dicho puesto un jornal diario de 5,00 pesetas, acorde con la naturaleza temporal del empleo.
La cuestión no quedó definitivamente resuelta con este acuerdo. En la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 4 de julio de 1930, se dio lectura a un nuevo escrito presentado por el propio don Antonio de la Hoz Herrera, en el que solicitaba ser reintegrado al cargo que anteriormente desempeñaba en las oficinas del Ayuntamiento, poniendo de manifiesto su interés en continuar vinculado al servicio municipal.
Durante el examen de la solicitud, intervino el Concejal don Fernando González Marrero, quien interesó conocer si el solicitante reunía las condiciones necesarias para el desempeño del puesto, especialmente en lo relativo a su competencia profesional y aptitud administrativa. A esta cuestión respondió el Secretario de la Corporación, don Francisco de Asís Cerón, quien informó favorablemente, manifestando que el Sr. de la Hoz era un funcionario competente y de buen comportamiento, lo que avalaba su posible reincorporación.
A la vista de estos antecedentes, la Comisión acordó tomar en consideración la solicitud presentada, disponiendo que el interesado fuese colocado en la primera vacante que se produjera, bien en puestos de carácter temporal o en otro cargo compatible con sus aptitudes, lo que suponía una vía abierta para su retorno efectivo a la administración municipal.
Pocas semanas después, en la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 26 de julio de 1930, se dio lectura a un nuevo escrito suscrito por diversas Sociedades deportivas de la localidad, mediante el cual se interesaba de la Corporación la concesión de un destino municipal a don Antonio de la Hoz Herrera, con el propósito de facilitar su permanencia en la ciudad.
En dicho escrito se exponía que la continuidad de este vecino resultaba de especial interés para el desarrollo de la actividad deportiva local, por formar parte del grupo de jugadores de balompié de la Sociedad “La Balompédica”, entidad que desempeñaba un papel destacado en la promoción y difusión del deporte en la localidad durante aquellos años. La intervención de estas sociedades ponía de manifiesto la relevancia social alcanzada por el fútbol, así como su capacidad de movilización en el ámbito ciudadano.
Abierto el turno de intervenciones, el Teniente de Alcalde don Cristóbal Torres Ruiz planteó si existía algún acuerdo previo adoptado por la Corporación en relación con este asunto. A esta cuestión respondió la Presidencia en sentido afirmativo, indicando que la solicitud guardaba relación con actuaciones anteriores ya conocidas por el Ayuntamiento, lo que evidenciaba la continuidad administrativa del expediente.
Finalmente, en la Sesión de la Comisión Municipal Permanente celebrada el 1 de agosto de 1930, se dio cuenta del nombramiento efectuado por la Alcaldía, con fecha 28 de julio de 1930, a favor de don Antonio de la Hoz Herrera, designado como Agente de Arbitrios de segunda. Este nombramiento respondía a las necesidades de organización y funcionamiento del servicio de recaudación y control de arbitrios municipales, área esencial para la hacienda local.
La Comisión, tras examinar la propuesta, acordó quedar enterada y confirmar la designación, validando así la decisión adoptada por la Alcaldía y consolidando la incorporación definitiva del interesado a la estructura administrativa municipal.
Este conjunto de actuaciones administrativas evidenció la interrelación existente entre la vida municipal y la actividad deportiva local, así como la influencia que determinadas entidades, como la Real Balompédica Linense, podían ejercer en la adopción de decisiones administrativas. Al mismo tiempo, puso de relieve la importancia del deporte como elemento social relevante en la La Línea de la Concepción de comienzos del siglo XX, en un contexto en el que la administración local debía conciliar criterios organizativos con las demandas de la comunidad.