lunes, 1 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy, el Teatro-Cinema Trino Cruz acogió al legendario Teatro-Circo Chino de Manolita Chen con su espectáculo “Galas Orientales”

 










Durante las décadas de 1950 y 1960, pocas compañías itinerantes alcanzaron en España la fama, el prestigio y la popularidad del Teatro Chino de Manolita Chen. Su llegada a cualquier ciudad era considerada un auténtico acontecimiento social, y cuando instalaba sus espectáculos en una localidad, miles de personas acudían atraídas por una combinación única de circo, variedades, humor, música y exotismo.

Uno de aquellos acontecimientos tuvo lugar en el Teatro-Cinema Trino Cruz, que anunciaba durante tres jornadas consecutivas la actuación del famoso Teatro-Circo Chino, presentado como un “Grandioso Acontecimiento” y acompañado de su nuevo espectáculo “Galas Orientales”.

El programa destacaba la participación de 40 artistas internacionales de circo y variedades, ofreciendo funciones dobles a las 8:15 y a las 10:45 de la noche. La publicidad prometía al público linense una velada llena de arte, lujo, belleza, gracia, luz y alegría, precisamente los ingredientes que hicieron célebre a esta compañía en toda España.

El origen de una leyenda popular

La historia comenzó en 1950 cuando el artista chino Chen Tse-Ping y su esposa española Manuela Fernández Pérez, conocida artísticamente como Manolita Chen, fundaron una compañía ambulante que inicialmente recibió el nombre de Circo Chino Chekiang.

Lo que empezó como una atracción exótica terminó convirtiéndose en el espectáculo portátil más famoso de la España de la posguerra.

Durante más de tres décadas, la compañía recorrió ferias, fiestas patronales, plazas y teatros de toda la geografía nacional, hasta convertirse en un auténtico fenómeno cultural.

Su éxito fue tan grande que el nombre de Manolita Chen acabó formando parte de la memoria popular española.

El “cabaret de los pobres”

Muchos cronistas definieron al Teatro Chino como “el cabaret de los pobres”.

La expresión no era despectiva; al contrario, reflejaba la capacidad del espectáculo para acercar al gran público un tipo de entretenimiento que, en otras circunstancias, solo podía encontrarse en grandes capitales o locales exclusivos.

Por precios asequibles, los espectadores podían disfrutar de una función que reunía humor, música, magia, acrobacias, baile, exotismo y números visuales de gran espectacularidad.

Un espectáculo sin descanso

La función estaba diseñada para mantener la atención del público desde el primer minuto hasta el final.

El espectáculo se desarrollaba con un ritmo vertiginoso, evitando cualquier pausa que pudiera romper la ilusión escénica.

La apertura solía estar protagonizada por grandes cuadros coreográficos interpretados por un amplio cuerpo de bailarinas, cuyas apariciones constituían uno de los principales reclamos de la compañía.

A continuación se sucedían números de circo, magia, humor, canto y baile, creando una experiencia variada y dinámica.

Las “Galas Orientales”

El programa anunciado en el Trino Cruz se presentaba bajo el título de “Galas Orientales”.

La denominación evocaba el exotismo asiático que constituía una de las señas de identidad de la empresa de Chen Tse-Ping.

Aunque el espectáculo combinaba artistas españoles e internacionales, la estética oriental servía como elemento unificador y diferenciador frente a otras compañías de variedades de la época.

La publicidad destacaba que las secciones eran completas y continuadas, permitiendo disfrutar de un espectáculo ininterrumpido alejado de los ruidos y bullicios de la feria.

Un elenco extraordinario

La compañía reunía una impresionante cantidad de artistas.

Entre los nombres anunciados figuraban:

  • Pepe Ortega, considerado uno de los mejores cancioneros.
  • Isabelita Pastor, vedette de melodías modernas.
  • Manolita Chen, anunciada como escultural bailarina.
  • Ana María Moya, conocida como la muñeca de la canción.
  • Mabel and Yuse, especialistas en fantasías modernas y acrobáticas.
  • Cristina Díaz, presentada como la muñeca del baile acrobático.
  • Antoñita Moreno, estrella del baile español.
  • Carmen Quintero, destacada canzonetista.
  • Pepe Alegría, humorista y creador del llamado “fandango atómico”.
  • Gitano de Bronce, figura destacada del cante jondo.
  • Pepe Montes, popular cancionero.
  • Juan Solano, anunciado como “mago de la guitarra”.
  • Nelly de Bronce, Irma Vila, Maruja Gómez, Bonilla, Moya, Pepi y Rives, entre otros muchos artistas.

La diversidad de especialidades garantizaba una función apta para todos los gustos.

El campeón mundial del diábolo

Uno de los grandes reclamos era Wom-Mom-Tin, anunciado como hijo del Celeste Imperio y campeón mundial de diábolo.

Este tipo de atracciones orientales despertaban enorme fascinación en el público español de la época, poco acostumbrado a contemplar en directo artistas procedentes de culturas tan lejanas.

Sus demostraciones de habilidad constituían uno de los momentos más esperados de la función.

El Profesor Rivelles y la magia del misterio

Otro de los artistas más destacados era el Profesor Rivelles, presentado como “el mago de la ilusión”.

La publicidad planteaba preguntas sugerentes para atraer espectadores:

"¿Sueño o realidad? Algo que no vio y no olvidará jamás."

Este tipo de mensajes eran característicos de los espectáculos de variedades, donde la magia y el ilusionismo ocupaban un lugar esencial dentro del programa.

Chen Tse-Ping y el desafío a la muerte

Entre las atracciones más impactantes figuraba el propio Chen Tse-Ping.

El cartel lo anunciaba como el hombre que se reía de la muerte mediante su famoso número de lanzamiento de cuchillos sobre una figura humana.

Estas actuaciones constituían uno de los momentos culminantes del espectáculo y contribuían a la fama legendaria de la compañía.

Humor, música y picardía

Además del circo y la magia, el Teatro Chino era famoso por sus números humorísticos.

Artistas como Pepe Alegría aportaban una comicidad popular basada en chistes, imitaciones y situaciones costumbristas que conectaban rápidamente con el público.

La música y la canción española completaban el programa, ofreciendo una mezcla irresistible de entretenimiento y espectáculo.

Un símbolo de la España de las ferias

El Teatro Chino de Manolita Chen representó durante décadas una de las formas de ocio más populares de la España de posguerra.

Su capacidad para combinar modernidad, fantasía, exotismo y tradición lo convirtió en una auténtica institución cultural ambulante.

Por sus escenarios pasaron numerosos artistas que posteriormente alcanzarían fama nacional, convirtiéndose la compañía en una verdadera escuela del espectáculo español.

Una visita inolvidable al Trino Cruz

La actuación del Teatro-Circo Chino en el Teatro-Cinema Trino Cruz constituyó uno de los grandes acontecimientos artísticos de la época en La Línea de la Concepción.

Durante aquellos días, el público linense pudo disfrutar de un espectáculo que reunía música, humor, magia, circo y variedades en una combinación única que hizo historia en España.

Aquellas funciones de “Galas Orientales” reflejaban perfectamente el espíritu de una compañía que durante más de treinta años llevó la ilusión, el color y la fantasía a miles de espectadores de toda la geografía española, convirtiéndose en uno de los fenómenos escénicos más recordados del siglo XX.








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