Hubo una época en la que los cines de La Línea de la Concepción no solo proyectaban películas. También se transformaban en escenarios donde el público podía disfrutar de los mejores artistas del flamenco y la canción andaluza. Uno de aquellos acontecimientos fue la representación del espectáculo “Marismas de Huelva”, anunciado en el Cine Levante en sesiones de las 9 y las 11:15 de la noche.
El cartel informaba que la función se celebraba debido al extraordinario éxito obtenido la noche anterior en el Teatro Parque de Verano, motivo por el cual la compañía decidió prolongar su estancia en la ciudad a petición del público. Aquella circunstancia demuestra la enorme acogida que tuvo el espectáculo entre los aficionados linenses al cante flamenco.
Un homenaje al fandango y al cante onubense
Bajo el título de “Marismas de Huelva”, la compañía reunía a varios de los intérpretes más destacados del fandango y del flamenco popular de la época. Aunque no se ha localizado documentación que identifique a una compañía estable con ese nombre, el cartel constituye un magnífico testimonio de las giras flamencas que recorrieron Andalucía durante las décadas centrales del siglo XX.
El nombre del espectáculo evocaba directamente las tierras onubenses y sus célebres fandangos, uno de los estilos flamencos más populares y queridos por el público andaluz.
Ruiseñor de Huelva, “El Niño de la Voz de Oro”
La principal figura anunciada era el Ruiseñor de Huelva, presentado como “El Niño de la Voz de Oro”.
La publicidad destacaba además los grandes triunfos que había obtenido en el histórico Teatro Fuencarral de Madrid, uno de los escenarios más prestigiosos para los artistas flamencos y de variedades durante buena parte del siglo XX.
Su nombre artístico respondía a una tradición muy habitual en el flamenco, donde numerosos cantaores adoptaban sobrenombres relacionados con su tierra de origen o con las cualidades de su voz. En este caso, la referencia al ruiseñor pretendía destacar la belleza y musicalidad de su cante.
Canalejas de Puerto Real, una figura consagrada
Otro de los grandes atractivos de la función era Canalejas, identificado expresamente como procedente de Puerto Real.
Canalejas de Puerto Real llegó a convertirse en una de las voces más reconocidas del fandango andaluz. Sus grabaciones alcanzaron gran difusión y aún hoy continúan siendo apreciadas por los aficionados al flamenco tradicional.
Su presencia en el cartel demuestra el nivel artístico que alcanzó aquella función, ya que se trataba de un intérprete ampliamente conocido en los circuitos flamencos de toda España.
Juanito Maravillas, “El exquisito del fandango”
La publicidad anunciaba a Juanito Maravillas con una frase especialmente significativa: “El exquisito del fandango”.
La definición no era casual. Durante años fue considerado uno de los intérpretes más refinados de este palo flamenco, destacando por la sensibilidad y musicalidad de sus interpretaciones.
Su presencia aportaba al espectáculo uno de los estilos más apreciados por el público andaluz de la época.
Manolo de la Ribera
El cartel presentaba a Manolo de la Ribera como poseedor de “un estilo personal”.
Aunque actualmente la información conservada sobre este artista es más limitada, su inclusión junto a figuras tan destacadas demuestra que formaba parte activa del circuito profesional de compañías flamencas que recorrían Andalucía durante aquellos años.
Niño de Barbate, el veterano del cartel
Otro de los nombres anunciados era el Niño de Barbate, definido nada menos que como “el decano del cante grande”.
La expresión pretendía destacar tanto su veteranía como su prestigio dentro de los estilos flamencos más profundos y tradicionales.
Los sobrenombres vinculados a localidades costeras eran muy habituales en el flamenco, convirtiéndose con frecuencia en auténticas señas de identidad artística.
La participación de artistas linenses
Uno de los aspectos más interesantes del programa era la incorporación de artistas locales.
El cartel destacaba expresamente la participación de las renombradas artistas de esta localidad:
- Lolita Torrejón
- Merci Peña
Su inclusión demuestra el reconocimiento que ambas habían alcanzado dentro del panorama artístico local. Era habitual que las compañías flamencas incorporaran artistas de la ciudad donde actuaban, fortaleciendo así el vínculo con el público y ofreciendo una oportunidad de lucimiento a los talentos locales.
El flamenco como gran espectáculo popular
Durante las décadas de 1940 y 1950 era frecuente que los cines y teatros alternaran las proyecciones cinematográficas con espectáculos en directo.
Funciones como “Marismas de Huelva” combinaban:
- Fandangos de Huelva.
- Cante flamenco tradicional.
- Artistas invitados.
- Participación de figuras locales.
- Sesiones dobles nocturnas.
- Precios populares para facilitar la asistencia masiva del público.
Aquellas compañías itinerantes recorrían toda Andalucía llevando el flamenco a pueblos y ciudades, convirtiéndose en uno de los principales medios de difusión de este arte antes de la llegada de la televisión a gran escala.
Una noche de flamenco en el Cine Levante
La representación de “Marismas de Huelva” en el Cine Levante constituye un magnífico ejemplo de la intensa actividad cultural que vivió La Línea durante el siglo XX. Más allá de las películas, los cines de la ciudad se transformaban con frecuencia en auténticos teatros donde convivían el flamenco, la canción española y las variedades.
Aquella noche, el público linense pudo disfrutar de un programa excepcional que reunió a figuras destacadas del fandango y del cante andaluz junto a artistas locales, en una velada que reflejaba perfectamente la enorme pasión que existía en la ciudad por el flamenco y la música popular española.