“Me he de comer esa tuna” en el Imperial Cinema de La Línea (9 de junio de 1950)
El 9 de junio de 1950, el Imperial Cinema de La Línea de la Concepción proyectó una de las películas más representativas de la Época de Oro del cine mexicano: Me he de comer esa tuna, protagonizada por el célebre cantante y actor Jorge Negrete. La exhibición formó parte de la programación cinematográfica habitual de la ciudad y quedó anunciada mediante un programa de mano impreso por Gráficas Vallejo, donde también figuraba la proyección de La Hora de la Verdad en el cercano Parque de Verano.
La película era presentada como apta para menores y suponía una excelente oportunidad para que el público linense disfrutara de uno de los mayores ídolos cinematográficos y musicales del mundo hispano.
El cine mexicano en las pantallas españolas
Durante los años cuarenta y cincuenta, las producciones mexicanas alcanzaron una enorme popularidad en España. La afinidad cultural y lingüística facilitó la difusión de aquellas películas, que combinaban música popular, comedia, romance y tradiciones rurales.
Entre todas las figuras de aquella época sobresalía Jorge Negrete, considerado uno de los grandes símbolos del cine ranchero. Su imagen de charro elegante, cantor apasionado y protagonista romántico le convirtió en una auténtica estrella internacional.
Cuando Me he de comer esa tuna llegó a las pantallas españolas, Negrete se encontraba en el momento culminante de su carrera artística.
Una comedia romántica ambientada en el México tradicional
Dirigida por Miguel Zacarías y estrenada comercialmente en 1945, la película desarrollaba una historia ambientada en el mundo rural jalisciense, escenario habitual de muchas producciones protagonizadas por Jorge Negrete.
La trama comenzaba con el regreso a sus haciendas de dos jóvenes amigos inseparables, Rafael Landero y Ernesto Solana, después de concluir sus estudios en Ciudad de México.
Su amistad parecía inquebrantable hasta que ambos conocían a Carmen Santoyo, una joven cuya belleza y personalidad despertaban inmediatamente el interés de los dos.
La situación desembocaba en una rivalidad sentimental marcada por las serenatas, los desafíos de orgullo y las tradiciones propias del México rural.
El amor frente a las tradiciones
El conflicto principal surgía cuando el padre de Carmen, Don Simón, intentaba imponer un matrimonio previamente concertado con otro candidato que consideraba más conveniente para los intereses familiares.
La joven debía entonces debatirse entre la obediencia a las costumbres tradicionales y los sentimientos que comenzaban a surgir hacia uno de los dos pretendientes.
La historia avanzaba entre situaciones humorísticas, equívocos y enfrentamientos caballerosos, manteniendo siempre el tono amable y festivo característico de las producciones rancheras de la época.
El significado del título
El curioso título de la película procedía de una popular canción mexicana interpretada por el propio Jorge Negrete.
La expresión:
“Me he de comer esa tuna, aunque me espine la mano”
simbolizaba la determinación de alcanzar un objetivo pese a las dificultades.
Dentro de la película, la frase se convertía en una metáfora de la perseverancia amorosa del protagonista, dispuesto a superar cualquier obstáculo para conquistar a la mujer que amaba.
Música, mariachis y folklore
Uno de los principales atractivos del largometraje residía en su contenido musical.
La película incorporaba numerosas canciones interpretadas por Jorge Negrete, acompañadas por mariachis y conjuntos tradicionales.
La música formaba parte esencial de la narración y contribuía a reforzar el ambiente festivo y romántico de la historia.
Este tipo de producciones desempeñó un papel fundamental en la difusión internacional de la música ranchera mexicana.
Ficha artística y técnica
La producción reunió a algunas de las figuras más destacadas del cine mexicano de aquellos años.
Reparto principal
- Jorge Negrete como Rafael Landero.
- María Elena Marqués como Carmen Santoyo.
- Antonio Badú como Ernesto Solana.
- Enrique Herrera como Don Simón.
- Armando Soto “El Chicote”.
- Amanda del Llano.
- Mimí Derba.
Equipo técnico
- Dirección: Miguel Zacarías.
- Guion: Miguel Zacarías.
- Fotografía: Agustín Martínez Solares.
- Montaje: José W. Bustos.
- Música: Manuel Esperón y Ernesto Cortázar.
- Producción: Producciones Zacarías.
La película fue rodada en blanco y negro y tuvo una duración aproximada de 119 minutos.
El Imperial Cinema y la difusión del cine internacional
La proyección de Me he de comer esa tuna demuestra la variedad de la programación ofrecida por el Imperial Cinema durante los años cincuenta.
Las salas linenses alternaban producciones españolas, estadounidenses, argentinas y mexicanas, permitiendo a los espectadores conocer cinematografías muy diversas.
La presencia habitual de películas mexicanas refleja además la enorme aceptación que estas alcanzaron entre el público local, que encontraba en ellas una combinación de música, romanticismo y tradiciones populares especialmente atractiva.
Una jornada cinematográfica en La Línea
La programación del 9 de junio de 1950 ofrecía a los espectadores dos propuestas muy diferentes.
Mientras el Imperial Cinema proyectaba la comedia musical mexicana protagonizada por Jorge Negrete, el Parque de Verano exhibía La Hora de la Verdad, protagonizada por Ricardo Montalbán y Virginia Serret.
Aquella jornada constituye un magnífico ejemplo de la intensa actividad cinematográfica que vivía La Línea durante la década de 1950, cuando el cine era uno de los principales entretenimientos de la población y las salas se convertían en auténticos centros de reunión social y cultural.
Tal día como hoy...
El 9 de junio de 1950, el Imperial Cinema de La Línea de la Concepción proyectaba la película musical “Me he de comer esa tuna”, protagonizada por Jorge Negrete, mientras que el Parque de Verano ofrecía la película “La Hora de la Verdad”, reflejando la intensa actividad cinematográfica que vivía la ciudad durante los primeros años de la década de 1950.