jueves, 18 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 30 de junio, en 1958: La Alcaldía pidió embellecer la ciudad y mantener dos días festivos durante la Velada

 










El llamamiento del alcalde Alfonso Cruz Herrera para embellecer La Línea durante la Velada de 1958 (30 de junio de 1958)

A finales de junio de 1958, cuando la ciudad se preparaba para celebrar una nueva edición de la Velada y Fiestas de La Línea de la Concepción, el alcalde Alfonso Cruz Herrera dirigió un llamamiento público a la población mediante un bando municipal que reflejaba la importancia que las autoridades concedían a la imagen urbana y al desarrollo de unas fiestas que constituían el principal acontecimiento social del año.

El documento, fechado el 30 de junio de 1958, fue difundido desde la Alcaldía con el encabezamiento “Al Pueblo”, una fórmula habitual en los bandos municipales de la época. En él se recordaba la inminente llegada de la semana de Feria, período durante el cual la ciudad recibía la visita de numerosos forasteros procedentes de distintas localidades de la comarca y de otros puntos de Andalucía.

Una ciudad preparada para recibir a los visitantes

La Corporación Municipal era plenamente consciente de la repercusión que la Velada tenía sobre la imagen exterior de La Línea. Durante aquellos días la población experimentaba una intensa actividad comercial y festiva, convirtiéndose en centro de atracción para miles de personas que acudían a disfrutar de las celebraciones.

Por este motivo, el alcalde solicitaba la colaboración de todos los vecinos para que acelerasen los trabajos de limpieza, conservación y embellecimiento de las fachadas de viviendas y establecimientos.

La finalidad era ofrecer a quienes visitaban la ciudad una imagen cuidada y agradable, acorde con la importancia que la feria había alcanzado dentro del calendario festivo de la provincia.

El texto expresaba claramente ese propósito al señalar que era necesario mostrar a los visitantes una población “digna y atractiva”, capaz de reflejar el progreso y la buena imagen de la ciudad.

Aquella preocupación por el aspecto urbano no era una cuestión menor. Desde décadas atrás, las autoridades municipales consideraban que la presentación exterior de calles, plazas y edificios formaba parte esencial del éxito de las fiestas. El encalado de fachadas, la limpieza de las vías públicas y la ornamentación de determinados espacios constituían tareas habituales en las semanas previas a la Velada.

Los tradicionales días de descanso de las clases productoras

El bando también hacía referencia a una costumbre profundamente arraigada en la sociedad linense.

Desde hacía muchos años se venían reservando durante la feria dos jornadas especialmente dedicadas al descanso y disfrute de las llamadas “clases productoras”, es decir, los trabajadores y empleados de los distintos sectores económicos de la ciudad.

La Alcaldía recordaba que tradicionalmente esos días eran:

  • El segundo día de Velada, correspondiente al 14 de julio de 1958.
  • El 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, una de las celebraciones religiosas más importantes del calendario local.

El Ayuntamiento solicitaba expresamente la colaboración del comercio, la industria y las distintas entidades de la ciudad para que continuaran respetando aquella tradición y concedieran jornada festiva a sus trabajadores.

La petición no tenía carácter obligatorio, sino que se formulaba como un ruego institucional destinado a favorecer la participación popular en las fiestas.

Según indicaba el alcalde, la concesión de esos días de asueto permitiría que los trabajadores disfrutaran de los festejos y contribuiría al mismo tiempo a incrementar la animación general de la feria.

La Virgen del Carmen y la identidad marinera de La Línea

La inclusión del 16 de julio como jornada festiva tenía una especial significación para la ciudad.

La festividad de la Virgen del Carmen ocupaba un lugar destacado dentro de las tradiciones religiosas del municipio. La estrecha relación histórica de La Línea con el mar, la pesca y las actividades marítimas había convertido la devoción carmelita en una de las manifestaciones religiosas más populares entre los vecinos.

Por ello, la celebración de la feria coincidía habitualmente con los actos organizados en honor de la patrona de los marineros, generando una intensa actividad festiva y religiosa que reforzaba el ambiente de aquellos días.

La Velada como motor económico y social

El documento pone de manifiesto la enorme importancia que la Velada tenía para la economía local.

La llegada de visitantes suponía un notable incremento de la actividad comercial. Cafés, bares, restaurantes, comercios, establecimientos hoteleros y numerosos negocios veían aumentar considerablemente su clientela durante la semana festiva.

Las autoridades eran conscientes de que el éxito de la feria dependía en gran medida de la implicación de toda la ciudad.

Por ello, el llamamiento del alcalde no se limitaba al embellecimiento de fachadas o a la concesión de jornadas de descanso. En realidad, constituía una invitación colectiva para que toda la población participara activamente en la preparación de unas fiestas que eran consideradas patrimonio común de los linenses.

La Alcaldía de Alfonso Cruz Herrera

El bando fue firmado por Alfonso Cruz Herrera, alcalde de La Línea durante una etapa marcada por importantes actuaciones urbanísticas y por el esfuerzo de las autoridades municipales para modernizar la imagen de la ciudad.

Durante aquellos años la feria continuó consolidándose como uno de los principales acontecimientos festivos del Campo de Gibraltar, manteniendo tradiciones heredadas de décadas anteriores y adaptándose al mismo tiempo a las nuevas necesidades de una población en constante crecimiento.

La preocupación por el ornato urbano reflejada en este documento encajaba plenamente dentro de la política municipal desarrollada durante la década de 1950, orientada a mejorar la apariencia y los servicios de la ciudad.

Tal día como hoy en La Línea

El 30 de junio de 1958, cuando faltaban apenas unos días para el inicio de la Velada, la Alcaldía dirigía un mensaje a todos los vecinos solicitando su colaboración para presentar una ciudad limpia, cuidada y acogedora ante los miles de visitantes que llegarían durante la feria. Al mismo tiempo, se recordaba una tradición muy apreciada por los trabajadores linenses: la concesión de dos jornadas festivas, el segundo día de Velada y el día de la Virgen del Carmen, como reconocimiento al papel de las clases productoras en la vida económica y social de la ciudad. A través de este sencillo bando municipal puede apreciarse cómo la feria no era únicamente una celebración popular, sino también un elemento fundamental de identidad colectiva y de proyección pública para La Línea de la Concepción.


Leyendo el Bando en la calle Granada (IA)




Transcripción del bando

ALCALDÍA DE LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN

AL PUEBLO:

Próximos los días en que ha de celebrarse nuestra semana de Feria, durante la cual es visitada la población por gran número de forasteros, que realzan y animan las calles con su presencia, hace que esta Alcaldía se dirija al vecindario reiterándole sus deseos de que apresuren los trabajos de ornato y embellecimiento de las fachadas de los edificios, para poder mostrar a los que nos visitan una población digna y atractiva.

Al mismo tiempo, se recuerda que tradicionalmente se han venido celebrando en esta fecha dos días dedicados al descanso de las clases productoras, EL SEGUNDO DE VELADA Y EL 16, DÍA DE LA VIRGEN DEL CARMEN, por lo que no duda esta Alcaldía en rogar al Comercio, Industria y Entidades que en el presente año sigan considerando los expresados días, 14 y 16 de julio, como de fiesta y asueto al personal dependiente de dichas actividades, otorgándoles ese beneficio, y contribuyendo a la animación de nuestros festejos.

Así lo espera confiado.

EL ALCALDE,

ALFONSO CRUZ HERRERA

La Línea de la Concepción, 30 de junio de 1958.

Imprenta Cañamero. La Línea.




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