jueves, 18 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 19 de abril, en 1936: el Teatro Cómico estrenó la película española Paloma de mis amores

 










“Paloma de mis amores” en el Teatro Cómico de La Línea (19 de abril de 1936)

El domingo 19 de abril de 1936, el Teatro Cómico de La Línea de la Concepción anunció el estreno local de la película española “Paloma de mis amores”, una producción cinematográfica que reunía algunos de los ingredientes más populares del cine español de la época: melodrama, música flamenca, ambiente castizo madrileño y la presencia de artistas de enorme popularidad entre el público.

La programación, impresa por los talleres Doblas Hermanos de La Línea, informaba que la película sería proyectada por secciones, comenzando la primera sesión a las siete y media de la tarde. Como complemento de la jornada cinematográfica, también se anunciaba una gran matiné a las tres de la tarde con la película “El Chico Millonario”, protagonizada por el célebre actor estadounidense Eddie Cantor, así como el próximo estreno en español de “Dos Fusileros sin Balas”, protagonizada por el popular dúo cómico Stan Laurel y Oliver Hardy, conocidos en España como El Gordo y el Flaco.

La llegada de “Paloma de mis amores” a La Línea se produjo apenas unas semanas después de su estreno madrileño, celebrado el 30 de marzo de 1936 en el Palacio de la Prensa de Madrid. Aquella rapidez en la distribución demuestra el interés que despertaba la producción y, especialmente, la presencia de una de las grandes figuras del cante flamenco de aquellos años: José Tejada Martín, “Niño de Marchena”, conocido artísticamente como Pepe Marchena.

La película fue dirigida por Fernando Roldán, quien también participó en la elaboración del guion junto a José María de Granada, autor del argumento original. La producción corrió a cargo de Ibérica Films, mientras que la fotografía fue realizada por Willy Goldberger, uno de los operadores más prestigiosos del cine español de la época.

El filme se desarrollaba como un melodrama sentimental ambientado en el Madrid popular de los años treinta. Su argumento comenzaba veinte años antes de la acción principal, cuando Dolores, una joven madre soltera, daba a luz a dos mellizos, Paloma y Lince. Incapaz de afrontar las dificultades económicas y sociales derivadas de aquella situación, decidía dejar a los niños al cuidado de un familiar antes de trasladarse a México, donde posteriormente contraía matrimonio y amasaba una considerable fortuna.

Mientras tanto, los dos hermanos crecían en circunstancias difíciles. Convertidos ya en jóvenes adultos, sobrevivían en las calles madrileñas vendiendo periódicos, tabaco y pequeños artículos para subsistir. Era en ese contexto donde surgía la figura de Paloma, interpretada por Ana María Custodio, quien encontraba el amor en la persona de Pepe “El Niño”, personaje interpretado por el propio Pepe Marchena.

La relación sentimental entre ambos constituía uno de los ejes fundamentales de la historia. A través de ella, la película incorporaba numerosas escenas musicales en las que Marchena interpretaba diversos cantes, acompañados a la guitarra por el legendario maestro Ramón Montoya, considerado una de las figuras más influyentes de la historia del toque flamenco.

La producción contaba además con la participación de Carmen Viance, encargada de dar vida a la madre arrepentida que regresaba desde México en busca de sus hijos; Alfredo Hurtado “Pitusín”, que interpretaba al mellizo Lince; y otros actores como Luis Heredia, Rufino Inglés, Luis Martínez Tovar y Carmen de Sebastián.

El cartel promocional distribuido para la película destacaba precisamente esos elementos que la productora consideraba más atractivos para el público. Se presentaba como una película de ambiente madrileño, amable y sentimental, subrayando especialmente la actuación de Ana María, descrita como una estrella cinematográfica de gran atractivo, y las intervenciones musicales del Niño de Marchena, cuya fama alcanzaba entonces una enorme dimensión en toda España.

La cinta concluía con el reencuentro familiar. Tras quedar viuda y arrepentirse del abandono cometido años atrás, Dolores lograba localizar a sus hijos y reunir nuevamente a la familia. El desenlace mostraba el embarque de todos ellos rumbo a América para iniciar una nueva vida gracias a la fortuna acumulada por la madre. Para no separarse de Paloma, Pepe aceptaba un contrato artístico en el continente americano y viajaba junto a ella, cerrando así la historia con un final optimista y conciliador.

La exhibición de “Paloma de mis amores” en La Línea constituye un interesante ejemplo de la actividad cultural y cinematográfica que desarrollaba la ciudad durante los últimos meses de la Segunda República. Los teatros y cines linenses mantenían una programación constante en la que convivían producciones españolas, películas procedentes de Hollywood y espectáculos de variedades, reflejando la intensa vida social y cultural que caracterizaba a la localidad en aquellos años.

La presencia de Pepe Marchena en la pantalla suponía además un poderoso reclamo para el público andaluz. El cantaor sevillano era entonces una auténtica celebridad nacional, capaz de llenar teatros y plazas de toros con sus actuaciones. Su participación convirtió a “Paloma de mis amores” en una de las producciones flamencas más representativas del cine español de preguerra, situándola entre las películas musicales que mejor reflejaron la popularidad del flamenco y de la canción andaluza en los años treinta.

La programación anunciada por el Teatro Cómico el 19 de abril de 1936 quedó así como testimonio de una etapa de notable dinamismo cultural en La Línea, donde los estrenos cinematográficos llegaban con rapidez y permitían a los espectadores seguir de cerca las novedades de la industria cinematográfica española en vísperas de uno de los periodos más trascendentales de la historia contemporánea del país.

Tal día como hoy en La Línea

Aquel 19 de abril de 1936, los vecinos de La Línea pudieron disfrutar de una programación cinematográfica que reflejaba perfectamente los gustos de la época. Mientras el cine estadounidense seguía atrayendo al público con sus grandes producciones, el cine español consolidaba su posición gracias a películas musicales protagonizadas por artistas populares y cercanos a los espectadores.

La llegada de Paloma de mis amores al Teatro Cómico demuestra la importancia que tenía La Línea dentro de los circuitos de distribución cinematográfica del sur de España. Los estrenos nacionales llegaban con rapidez a la ciudad y contribuían a mantener una intensa actividad cultural en vísperas de uno de los periodos más trascendentales de la historia contemporánea española.

La película constituye además un valioso testimonio del auge del cine musical español de los años treinta y del protagonismo que alcanzaron figuras como Ana María y Niño de Marchena, cuyos nombres formaron parte de la memoria sentimental de varias generaciones de espectadores.












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