domingo, 14 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 16 de agosto, en 1975: La Línea reunió a grandes figuras del flamenco en el III Festival de Cante y Baile Flamenco del Teatro Parque

 









III Festival de Cante y Baile Flamenco del Teatro Parque (16 de agosto de 1975)

El sábado 16 de agosto de 1975, a las diez y media de la noche, el histórico Teatro Parque de La Línea de la Concepción acogió la celebración del III Festival de Cante y Baile Flamenco, uno de los acontecimientos artísticos más importantes de la programación estival de aquel año. El certamen fue organizado por Manuel Martín Román y presentado por el conocido locutor de Radio Costa del Sol Salvador de la Peña, reuniendo sobre un mismo escenario a algunas de las figuras más destacadas del flamenco de la época.

El cartel anunciaba una concentración excepcional de artistas pertenecientes a distintas escuelas y territorios del arte jondo, ofreciendo al público linense una representación de primer nivel del cante, el baile y la guitarra flamenca en un momento especialmente brillante para este género.

Entre los cantaores sobresalía la presencia de Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, una de las máximas autoridades del cante flamenco. Nacido en Puente Genil en 1932, había alcanzado ya una posición privilegiada dentro del panorama artístico español gracias a su extraordinario dominio de los estilos tradicionales. Su triunfo absoluto en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1956 lo había convertido en una referencia obligada para estudiosos y aficionados. Dotado de una voz poderosa y flexible, Fosforito representaba la síntesis entre el conocimiento enciclopédico de los cantes y una depurada técnica interpretativa que contribuyó decisivamente a la dignificación y difusión del flamenco en toda España.

Junto a él figuraba Pansequito, nombre artístico de José Cortés Jiménez, nacido en La Línea de la Concepción en 1945. Su participación constituía uno de los grandes atractivos del festival por tratarse de un artista local que ya había alcanzado reconocimiento nacional. Pansequito se distinguía por una personalidad artística innovadora, caracterizada por una voz inconfundible y una forma revolucionaria de interpretar los cantes por bulerías y alegrías. Su capacidad para introducir nuevas modulaciones melódicas y su extraordinario sentido del compás lo convirtieron en una de las figuras renovadoras del flamenco contemporáneo.

También formaba parte del cartel Fernando Fernández Monje “Terremoto de Jerez”, considerado una de las voces más intensas y desgarradoras del flamenco del siglo XX. Nacido en Jerez de la Frontera en 1934, su cante se caracterizaba por una enorme fuerza emocional y por una autenticidad que impresionaba tanto a aficionados como a profesionales. Especialmente admirado por sus seguiriyas y bulerías, Terremoto representaba la esencia más profunda y visceral del flamenco gitano jerezano.

La representación de la escuela lebrijana corría a cargo de Curro Malena, nombre artístico de Francisco Carrasco Carrasco, nacido en Lebrija en 1945. Heredero directo de una larga tradición familiar flamenca, destacaba por la pureza de sus interpretaciones y por su profundo conocimiento de los estilos más antiguos. Sus soleares, cabales y cantes tradicionales eran considerados ejemplos de ortodoxia y respeto a las raíces del arte jondo.

Desde Cádiz acudía Juanito Villar, nacido en 1947 en el popular barrio de Santa María. Reconocido como uno de los grandes representantes de los cantes gaditanos, poseía una extraordinaria facilidad para transmitir la alegría y el compás característicos de la Bahía. Aunque dominaba igualmente los cantes más profundos, su nombre se asociaba especialmente a las alegrías, las bulerías y los estilos festivos que habían contribuido a popularizar su figura en toda Andalucía.

El festival contaba además con la presencia de Rancapino, nombre artístico de Alonso Núñez Núñez, nacido en Chiclana de la Frontera en 1945. Su voz ronca, rota y profundamente expresiva lo había convertido en uno de los intérpretes más respetados del cante gitano-andaluz. Amigo de juventud de Camarón de la Isla, compartía con él una concepción del flamenco basada en la emoción directa, la autenticidad y el respeto a las formas tradicionales.

Completaba la nómina de cantaores Antonio Gómez Méndez “Gómez de Jerez”, artista especialmente reconocido por su trabajo acompañando al baile flamenco. Su dominio de los estilos jerezanos y su potente voz le permitían desenvolverse igualmente como cantaor solista, circunstancia que justificaba plenamente su inclusión en un cartel de tan elevado nivel artístico.

El apartado dedicado al baile estaba encabezado por Manuela Carrasco, una de las grandes figuras emergentes del flamenco español. El propio programa destacaba que había obtenido el Primer Premio de Baile Flamenco de 1974, reconocimiento que la situaba entre las artistas más prometedoras del momento. Su estilo, caracterizado por la fuerza expresiva, el temperamento gitano y una extraordinaria capacidad de improvisación, comenzaba ya a convertirla en una referencia indiscutible del baile flamenco.

Junto a ella actuaba Ana Mary Bueno, galardonada igualmente con el Premio Nacional de 1974. Representaba la elegancia y depuración técnica de la escuela sevillana, aportando equilibrio y refinamiento a un programa en el que convivían distintas sensibilidades artísticas dentro del flamenco.

El cartel anunciaba asimismo la colaboración especial de Fernando Camborio “El Poeta Gitano”, figura singular que incorporaba a sus espectáculos elementos poéticos, recitados y dramatizaciones inspiradas en la tradición gitana y en la obra de Federico García Lorca. Su presencia añadía un componente literario y escénico poco habitual en los festivales flamencos tradicionales.

La parte musical quedaba respaldada por tres auténticos maestros de la guitarra. Parrilla de Jerez, uno de los grandes acompañantes de los cantaores jerezanos; Juan “El Habichuela”, integrante de la histórica dinastía granadina de guitarristas y considerado por muchos especialistas como el mejor guitarrista de acompañamiento de su generación; y Manuel Morao, patriarca del toque jerezano moderno y creador de una escuela que marcaría profundamente la evolución de la guitarra flamenca durante las décadas siguientes.

El programa anunciaba precios populares de 400, 300 y 200 pesetas, circunstancia que facilitó la asistencia de numerosos aficionados procedentes tanto de La Línea como de otras localidades del Campo de Gibraltar. La venta anticipada de localidades se realizaba en el Bar España, establecimiento habitual para la organización de numerosos acontecimientos culturales y festivos de la ciudad.

La celebración de este III Festival de Cante y Baile Flamenco confirmó la importancia que había alcanzado La Línea de la Concepción dentro del circuito flamenco andaluz durante la década de 1970. La presencia simultánea de figuras consagradas, artistas emergentes y destacados representantes de las principales escuelas flamencas convirtió aquella velada del 16 de agosto de 1975 en uno de los acontecimientos culturales más relevantes del verano linense y en una muestra del profundo arraigo que el flamenco mantenía entre la población del Campo de Gibraltar.

Tal día como hoy en La Línea

El verano de 1975 fue especialmente intenso para la actividad cultural de La Línea. Los festivales flamencos se habían convertido en una de las principales expresiones artísticas de las noches estivales y atraían a aficionados procedentes no sólo de la ciudad, sino también de otras localidades del Campo de Gibraltar y de la Costa del Sol.

Durante aquellos años, el flamenco vivía una etapa de enorme vitalidad. Convivían sobre los escenarios los grandes maestros formados en las décadas anteriores con una nueva generación de artistas que comenzaba a renovar los estilos tradicionales sin perder el respeto por las raíces del cante, el toque y el baile. El cartel de este III Festival reflejaba precisamente ese momento histórico de transición y esplendor.

Resulta especialmente significativo que el festival contara con la participación de Pansequito, nacido en La Línea de la Concepción y considerado hoy una de las figuras más influyentes del flamenco contemporáneo. Su presencia otorgaba al acontecimiento un carácter especial para el público local, que podía contemplar a uno de sus artistas más universales compartiendo escenario con auténticas leyendas del género.

La presencia conjunta de Fosforito, Terremoto de Jerez, Rancapino, Juanito Villar, Curro Malena, Manuela Carrasco, Ana Mary Bueno, Parrilla de Jerez, El Habichuela y El Morao convierte aquel cartel en un documento histórico de extraordinario valor. Muchos de estos artistas alcanzarían posteriormente un reconocimiento aún mayor y pasarían a formar parte de la historia grande del flamenco.

El Teatro Parque, escenario de la velada, desempeñó durante décadas un papel fundamental en la vida cultural linense. Por sus tablas desfilaron compañías teatrales, artistas de variedades, cantantes, agrupaciones musicales y espectáculos flamencos que contribuyeron decisivamente a enriquecer la oferta cultural de la ciudad.

Aquel 16 de agosto de 1975, mientras las guitarras resonaban bajo las luces del Teatro Parque y los aficionados llenaban las localidades para escuchar a los mejores artistas del momento, La Línea vivió una de esas noches que permanecen en la memoria colectiva de los amantes del flamenco. Un acontecimiento que hoy constituye una valiosa página de la historia cultural de la ciudad y del propio arte jondo andaluz.








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