miércoles, 10 de junio de 2026

¿Sabías que...? Tal día como hoy, 12 de junio, en 1935, La Línea renovaba el uniforme de su Guardia Municipal

 









Contratación directa de uniformes y equipo para la Guardia Municipal y ratificación por la Corporación (12 de junio de 1935)

En la sesión celebrada el 12 de junio de 1935, la Comisión Gestora Municipal de La Línea de la Concepción abordó una cuestión de especial importancia para la organización y el funcionamiento de los servicios de vigilancia y representación municipal: la renovación del vestuario y del equipo destinado a la Guardia Municipal y a los Porteros del Ayuntamiento.

La medida respondía a la necesidad de dotar a estos empleados públicos de una uniformidad adecuada a las funciones que desempeñaban. La Guardia Municipal constituía uno de los servicios más visibles de la administración local, encargada de velar por el cumplimiento de las ordenanzas, colaborar en el mantenimiento del orden urbano y representar la autoridad municipal en numerosos actos públicos. Del mismo modo, los porteros municipales desarrollaban labores esenciales en el funcionamiento diario de las dependencias administrativas. Por ello, la correcta presentación y equipamiento de este personal era considerada una cuestión de interés para la imagen institucional del Ayuntamiento.

Al iniciarse el debate, el Alcalde-Presidente, don Rogelio Espinosa Álvarez, informó a los gestores de las actuaciones que había llevado a cabo haciendo uso de la autorización que previamente le había concedido la Corporación para gestionar directamente la adquisición de los uniformes necesarios.

Explicó que, tras realizar las oportunas gestiones, había concertado con el industrial local don Emilio Sáez el suministro de los nuevos uniformes destinados a la Guardia Municipal y a los Porteros del Ayuntamiento. El contrato comprendía la confección y entrega de cincuenta y cuatro uniformes completos, incluyendo la correspondiente gorra reglamentaria.

El importe total de la operación ascendía a 5.778 pesetas, cantidad que representaba una inversión importante dentro de los presupuestos municipales de la época. Con objeto de facilitar la operación y evitar una excesiva carga inmediata para las arcas municipales, se había pactado una fórmula de pago aplazada. El Ayuntamiento abonaría la mitad del importe en el momento de la entrega de los uniformes, satisfaciendo la cantidad restante mediante pagos distribuidos a lo largo de las cuatro mensualidades siguientes.

La intervención del alcalde puso de manifiesto el interés existente por modernizar y homogeneizar la imagen de los agentes municipales. En aquellos años, la uniformidad no solo tenía una finalidad práctica, sino también simbólica, pues constituía una manifestación visible de la autoridad y de la organización administrativa de la ciudad.

A continuación, el alcalde informó igualmente de otras adquisiciones complementarias destinadas a completar el equipamiento de la Guardia Municipal. Comunicó que había contratado con la firma madrileña Casa Salvador Detell el suministro de cincuenta correajes completos, necesarios para el porte reglamentario de los distintos elementos del uniforme.

El precio convenido para este material ascendía a 16 pesetas por unidad, lo que suponía un importe total de 800 pesetas.

Asimismo, había acordado la adquisición de cincuenta y cuatro porras reglamentarias, destinadas a dotar adecuadamente a los agentes municipales de los medios habituales de servicio. El coste total de este suministro ascendía a 540 pesetas.

En este caso también se habían pactado facilidades de pago, acordándose que las cantidades correspondientes serían satisfechas mediante giros comerciales con vencimientos a 30, 60 y 90 días, fórmula que permitía distribuir el desembolso en varios plazos y reducir la presión inmediata sobre la Tesorería municipal.

Una vez escuchada la exposición realizada por el alcalde, la Corporación Gestora examinó las operaciones efectuadas y consideró que las mismas respondían adecuadamente a las necesidades del servicio. Los gestores entendieron que la adquisición de los uniformes y del equipo complementario resultaba necesaria para mejorar las condiciones de trabajo del personal y reforzar la imagen institucional del Ayuntamiento.

En consecuencia, la Corporación acordó ratificar íntegramente las gestiones realizadas por el Sr. Alcalde, convirtiendo en acuerdo formal de la Comisión Gestora todos los compromisos económicos y contractuales adquiridos para la adquisición del nuevo vestuario y equipamiento de la Guardia Municipal.


Modificación en la contratación de uniformes de la Guardia Municipal y aprobación de la gestión de la Alcaldía (29 de julio de 1935)

Poco más de un mes después de adoptarse aquel acuerdo, la cuestión volvió a ser objeto de examen por parte de la Comisión Gestora en la sesión celebrada el 29 de julio de 1935, debido a una serie de circunstancias imprevistas surgidas durante la ejecución del contrato.

En dicha sesión, don Rogelio Espinosa Álvarez informó nuevamente a la Corporación sobre las dificultades encontradas para materializar el suministro inicialmente pactado.

Explicó que, cuando se aproximaban las fechas de celebración de la Velada y Fiestas de La Línea, el industrial encargado de confeccionar los uniformes le había comunicado una incidencia que alteraba las condiciones inicialmente acordadas. Según manifestó el proveedor, no disponía ya de existencias suficientes de la tela ofertada en un principio para confeccionar la totalidad de las prendas comprometidas.

La única solución posible consistía en emplear un tejido de calidad superior al inicialmente previsto. Sin embargo, la utilización de aquel nuevo material implicaba un incremento de diez pesetas por uniforme respecto al precio originalmente pactado.

La situación revestía cierta urgencia. La proximidad de las fiestas hacía imprescindible que los agentes municipales dispusieran de los nuevos uniformes antes de la celebración de los actos festivos, en los que debían prestar servicio y representar la autoridad municipal ante vecinos y visitantes.

Ante estas circunstancias, y considerando que no existía tiempo material suficiente para convocar una reunión previa de la Comisión Gestora, el alcalde decidió actuar bajo su responsabilidad. Antes de adoptar una resolución definitiva, comprobó personalmente la calidad de la nueva tela propuesta y verificó que presentaba características superiores a las inicialmente contratadas.

Tras esta comprobación, resolvió aceptar la modificación propuesta por el industrial, aunque introduciendo una reducción en el número de prendas encargadas. El pedido quedó finalmente limitado a cincuenta uniformes, cantidad que se consideró indispensable para cubrir las necesidades más urgentes del servicio.

Como resultado de esta modificación, el coste total de la operación quedó fijado en 5.350 pesetas, importe que el alcalde sometía ahora a la consideración y aprobación de la Corporación.

Los miembros de la Comisión Gestora escucharon las explicaciones ofrecidas y analizaron las circunstancias excepcionales que habían motivado la decisión. Se valoró especialmente la urgencia existente, la proximidad de la Velada y la conveniencia de que la Guardia Municipal dispusiera de una uniformidad adecuada durante aquellas fechas.

Considerando justificadas las razones expuestas por el alcalde y entendiendo que la solución adoptada había sido la más conveniente en aquellas circunstancias, la Corporación acordó aprobar y ratificar la actuación realizada por la Alcaldía, dando plena validez a la modificación introducida en el contrato.

El asunto concluyó con una intervención del gestor don Tomás Jiménez Cortes, quien quiso dejar constancia pública de su satisfacción por el resultado alcanzado. Manifestó su reconocimiento a la forma en que había sido uniformada la Guardia Municipal, destacando el aspecto que ofrecían los agentes tras la renovación de su vestuario.

A juicio del gestor, el resultado constituía una mejora evidente tanto para el servicio como para la imagen de la administración local. Por ello propuso que la Corporación concediera un voto de gracia a la Alcaldía y a la Comisión que había intervenido en todo el proceso de contratación y supervisión de los uniformes.

La propuesta fue acogida favorablemente por los restantes miembros de la Comisión Gestora, que acordaron aprobarla y hacer constar expresamente en el acta el reconocimiento oficial a la labor desarrollada.

Con este acuerdo quedaba concluido un proceso iniciado semanas antes y que había permitido renovar la imagen de la Guardia Municipal en vísperas de las principales celebraciones de la ciudad, reforzando tanto la presencia institucional del Ayuntamiento como las condiciones materiales de servicio de sus agentes.

Tal día como hoy, en 1935, el Ayuntamiento de La Línea aprobaba la renovación de los uniformes y del equipamiento de su Guardia Municipal, una medida que modernizó la imagen del cuerpo y mereció incluso el reconocimiento oficial de la Corporación Gestora.


Fotografía generada por IA




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