martes, 9 de junio de 2026

¿Sabías que…? Tal día como hoy 11 de junio, en 1959, el Ayuntamiento sacaba a concurso el bar de la Caseta Municipal de Feria

 









La adjudicación del bar de la Caseta Municipal para la Velada y Feria de 1959 (11 de junio de 1959)

Con la llegada del mes de junio y el inicio de los preparativos para una nueva edición de la tradicional Velada y Feria de La Línea de la Concepción, el Ayuntamiento comenzó a poner en marcha los distintos procedimientos administrativos necesarios para garantizar el adecuado funcionamiento de los servicios que debían prestarse durante las fiestas. Entre ellos ocupaba un lugar destacado la explotación del bar de la Caseta Municipal, establecimiento que durante aquellos días constituía uno de los principales puntos de reunión de autoridades, vecinos y visitantes.

Con este propósito, la Alcaldía hizo público el día 11 de junio de 1959 un anuncio oficial mediante el cual se convocaba un concurso entre los industriales del ramo de la hostelería de la localidad para adjudicar la explotación de dicho servicio. El documento aparecía firmado por el alcalde-presidente Pedro Alfageme González y reflejaba el cuidado con que la administración municipal regulaba los aspectos económicos y organizativos de las celebraciones feriales.

La Caseta Municipal era por entonces uno de los espacios más representativos de la feria linense. En ella se celebraban recepciones oficiales, reuniones sociales, bailes y encuentros de carácter festivo que congregaban a numerosos asistentes. Su bar constituía un servicio esencial, tanto por la cantidad de público que atendía como por la importancia que tenía en la imagen que el Ayuntamiento deseaba ofrecer durante los festejos.

Por tal motivo, la Corporación Municipal decidió que la explotación no se realizara mediante una concesión directa, sino a través de un concurso público que permitiera seleccionar la oferta más ventajosa para los intereses municipales y para los consumidores que acudirían al recinto ferial.

El anuncio establecía que el concurso se convocaba bajo un tipo inicial de diez mil pesetas, cantidad que serviría como base para la presentación de ofertas. Las proposiciones debían formularse necesariamente al alza, de modo que cada concursante tendría que ofrecer una cifra superior a la fijada por el Ayuntamiento si deseaba optar a la adjudicación.

La medida perseguía incrementar los ingresos municipales derivados de la explotación de uno de los servicios más rentables de la feria, pero al mismo tiempo el Consistorio procuraba evitar que la adjudicación dependiera exclusivamente de la capacidad económica de los licitadores. Por ello se incorporaron otros criterios de valoración relacionados con la calidad del servicio y con las condiciones económicas que posteriormente se ofrecerían al público.

El procedimiento administrativo previsto resultaba especialmente detallado. Los interesados podían examinar previamente el Pliego de Condiciones regulador del concurso, documento que permanecía depositado en la Secretaría de la Comisión de Festejos. Allí se recogían las obligaciones que debería cumplir el futuro adjudicatario, así como las normas de funcionamiento del establecimiento durante los días de feria.

La apertura de las plicas quedó fijada para las trece horas del día 27 de junio de 1959, en el despacho oficial de la Alcaldía. En presencia de los responsables municipales se procederían a abrir las ofertas presentadas y a efectuar la adjudicación correspondiente.

Para garantizar la seriedad de las propuestas, el Ayuntamiento exigía la constitución previa de una garantía provisional de quinientas pesetas, equivalente al cinco por ciento del valor de tasación establecido. Esta cantidad debía ser depositada en la Depositaría Municipal antes de presentar la oferta, sirviendo como aval de la participación en el procedimiento.

La exigencia de garantías económicas era una práctica habitual en los concursos públicos de la época. Con ella se pretendía evitar la presentación de ofertas especulativas o poco solventes y asegurar que los participantes contasen con capacidad económica suficiente para asumir las obligaciones derivadas de la concesión.

Una vez adjudicado el servicio, el empresario seleccionado quedaba obligado a constituir una garantía definitiva equivalente al diez por ciento del importe total de la adjudicación. Además, debía ingresar íntegramente la cantidad ofrecida dentro de los cinco días siguientes a la celebración del concurso, acreditando documentalmente haber cumplido con dicha obligación.

La documentación requerida para participar también reflejaba el rigor administrativo aplicado al proceso. Junto a la oferta económica, los concursantes debían presentar el recibo de la Contribución Industrial que acreditara su condición de industriales legalmente establecidos, así como el resguardo correspondiente al depósito de la garantía provisional.

Pero quizá el aspecto más interesante de la convocatoria residía en los criterios de adjudicación establecidos por el Ayuntamiento. El anuncio indicaba expresamente que no se tendría en cuenta únicamente la mayor cantidad ofrecida por los licitadores. También serían objeto de valoración otros factores considerados fundamentales para el interés público.

Entre ellos figuraban los precios que el empresario se comprometiera a aplicar a los artículos expendidos en el establecimiento. De este modo, el Consistorio intentaba evitar que el adjudicatario recuperara posteriormente el importe de su oferta mediante precios excesivos para los consumidores.

Igualmente se valoraría la capacidad económica del concursante, su solvencia profesional y las garantías ofrecidas para la correcta prestación del servicio. Estas condiciones muestran la preocupación municipal por asegurar que la Caseta Municipal mantuviera un funcionamiento adecuado durante toda la feria y que los asistentes recibieran una atención satisfactoria.

Las proposiciones debían presentarse en sobre cerrado, pudiendo incluso ser lacradas y precintadas. En su exterior debía figurar una inscripción específica indicando que se trataba de una propuesta para participar en el concurso de adjudicación de la explotación del bar de la Caseta Municipal durante los días de feria.

Para facilitar la participación y garantizar la uniformidad documental, el Ayuntamiento incluyó en el propio anuncio un modelo oficial de proposición. En él los interesados debían consignar sus datos personales y profesionales, manifestar que conocían y aceptaban todas las condiciones del concurso y señalar la cantidad ofrecida para obtener la explotación del establecimiento.

La publicación de este concurso constituye un ejemplo representativo del funcionamiento administrativo de las ferias españolas durante los años cincuenta. Lejos de limitarse a la organización de espectáculos y festejos, los ayuntamientos desarrollaban una intensa actividad burocrática destinada a regular cada uno de los servicios que formaban parte del recinto ferial.

En el caso de La Línea de la Concepción, la importancia social y económica de la Velada justificaba este nivel de organización. Miles de personas acudían cada año a las celebraciones, generando una notable actividad comercial y convirtiendo los servicios de restauración en elementos de gran relevancia dentro del conjunto festivo.

Por ello, la explotación del bar de la Caseta Municipal no era considerada una cuestión menor, sino una concesión de notable interés económico cuya adjudicación debía realizarse mediante un procedimiento transparente, reglado y sometido al control municipal. El anuncio de 11 de junio de 1959 refleja con claridad esa preocupación por compatibilizar los intereses económicos del Ayuntamiento con la necesidad de ofrecer un servicio adecuado a vecinos y visitantes durante una de las celebraciones más importantes del calendario festivo linense.

Desde una perspectiva histórica, el documento permite conocer no solo los mecanismos administrativos empleados por la Corporación Municipal en la organización de la feria, sino también los criterios económicos y de gestión que regían la contratación pública local en aquellos años. Constituye, por tanto, un valioso testimonio del funcionamiento cotidiano de la administración municipal de La Línea de la Concepción a finales de la década de 1950 y de la relevancia que la Velada y Feria tenía en la vida social y económica de la ciudad.

¿Sabías que...?

En la Feria de La Línea de los años cincuenta, la explotación de los bares y servicios de la Caseta Municipal se adjudicaba mediante concursos públicos, un sistema que permitía al Ayuntamiento controlar tanto la calidad del servicio como los precios que debían pagar los asistentes a las fiestas.


Leyendo el Bando en el Paseo de la Velada (IA)



Transcripción del documento:

Alcaldía de La Línea de la Concepción

ANUNCIO DE CONCURSO

El Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad, saca a concurso, entre los Industriales del Ramo de la localidad, la explotación del Bar de la Caseta Municipal, instalada en el Paseo de la Velada, durante los días de Feria del presente año, bajo el tipo de DIEZ MIL PESETAS, al alza, sujetándose las proposiciones, que deberán hacerse por escrito, al modelo que se inserta al final de este anuncio.

El acto de apertura de plicas tendrá lugar en el Salón-despacho de esta Alcaldía a las TRECE HORAS del día VEINTISIETE del corriente mes de junio, efectuándose en este acto la adjudicación con arreglo a las bases contenidas en el Pliego de Condiciones que regula el Concurso y que se encuentra de manifiesto en la Secretaría de la Comisión de Festejos, donde podrá ser examinado por las personas que lo deseen durante los días y horas hábiles de oficina hasta la celebración del mismo.

Para tomar parte en el Concurso se consignará previamente en la Depositaría de este Ayuntamiento, en concepto de garantía provisional la suma de QUINIENTAS PESETAS, a que asciende el cinco por ciento del tipo de tasación, y el adjudicatario prestará en concepto de garantía definitiva, el diez por ciento del importe de la adjudicación, debiendo presentar la carta de pago que acredite haberlo realizado dentro de los CINCO DÍAS siguientes al de la celebración del Concurso. También habrá de ingresar en el mismo plazo el importe del remate.

Para la adjudicación se tendrá en cuenta no sólo la mayor suma ofrecida, sino la mayor baja en los precios de los artículos que se expendan y la capacidad económica, solvencia y garantía en el servicio del proponente.

Las proposiciones podrán presentarse hasta las CATORCE HORAS del día anterior a la celebración del Concurso, en la Secretaría de la Comisión de Fiestas, durante todos los días hábiles y horas de oficina, en sobre cerrado, que podrá ser lacrado y precintado, y en el que figurará la inscripción “Proposición para tomar parte en el Concurso para la adjudicación de la explotación del Bar de la Caseta Municipal durante los días de Feria de 1.959”, e irán acompañadas de la lista de precios que habrán de regir en la Caseta, recibo de la Contribución Industrial y resguardo de haber depositado la garantía provisional.

La Línea de la Concepción a 11 de junio de 1.959.

EL ALCALDE - PRESIDENTE

Pedro Alfageme González


MODELO DE PROPOSICIÓN

«Don........................................, industrial con establecimiento abierto de negocio de Bares y similares en La Línea de la Concepción calle ..............................., y domiciliado en ..............................., enterado del anuncio publicado para la adjudicación, mediante Concurso, de la explotación del Bar de la Caseta Municipal durante los días de Feria de 1.959, y examinado el Pliego de Condiciones que le sirva de base, acepta todas y cada una de ellas y con sujeción a las mismas pide se le adjudique la explotación de dicho Bar por lo que ofrece .................... (cantidad en letra y número) ............ pesetas, acompañando a esta proposición lista de precios que habrán de regir en dicha Caseta, recibo corriente de la Contribución Industrial y resguardo de la garantía provisional.—Fecha y firma del proponente».

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