jueves, 18 de junio de 2026

¿Sabías que...? Julián Gómez Alfaro, el compositor linense de los pasodobles taurinos

 






Julián Gómez Alfaro, el compositor linense de los pasodobles taurinos

Entre las numerosas figuras vinculadas a la vida cultural de La Línea de la Concepción durante el siglo XX destacó la de Julián Gómez Alfaro, compositor, letrista y músico que logró hacerse un nombre dentro del mundo del pasodoble taurino. El diario AREA dedicó una amplia entrevista a este autor linense, presentada bajo el título “El compositor linense Julián Gómez Alfaro habla de sus pasodobles toreros”, en la que repasó su trayectoria artística, sus influencias musicales y algunas de las composiciones que le otorgaron reconocimiento dentro y fuera de la ciudad.

La entrevista comenzaba recordando unas palabras atribuidas a Federico García Lorca, quien había afirmado que el pasodoble ocultaba un auténtico espíritu clásico nacional. A partir de esa reflexión, el reportaje presentaba a Julián Gómez Alfaro como uno de los representantes locales de un género musical profundamente arraigado en la cultura popular española.

En su domicilio, rodeado de carpetas, partituras y cuadernos de música, el compositor relató sus comienzos. Explicó que había realizado sus primeros estudios musicales en La Línea junto al profesor Aurelio Benoroso del Río, aprendiendo solfeo y violín. Posteriormente continuó su formación mediante exámenes libres en el Conservatorio de Cádiz, completando una preparación que se prolongó desde los doce hasta los dieciocho años.

Sin embargo, como ocurría con muchos músicos de la época, la dedicación profesional a la música resultaba difícil. Gómez Alfaro confesó que durante años había compaginado distintas ocupaciones con la composición, actuando ocasionalmente en compañías de zarzuela y espectáculos de folclore. Aquellas experiencias le permitieron adquirir conocimientos prácticos y desarrollar una notable capacidad para escribir música de muy diferentes estilos.

Poco a poco fue orientando su producción hacia el pasodoble taurino, género que acabaría convirtiéndose en su principal seña de identidad. Entre las composiciones mencionadas en la entrevista figuraban obras dedicadas a diversas personalidades del mundo del toreo y de la vida local. Una de ellas fue “Aurelio Núñez”, con letra de José Durán Ibáñez. También destacó dos pasodobles dedicados al torero linense Pepe Luis Segura y al novillero Curro Duarte, figuras muy conocidas en los ambientes taurinos del Campo de Gibraltar.

Entre sus trabajos más personales aparecía el pasodoble “Desde La Línea a Aragón”, cuya letra describía un recorrido simbólico desde la ciudad fronteriza hasta tierras aragonesas, pasando por el Pilar de Zaragoza. A esta composición se unían otras como “Can-copiar”, dedicada a la Isla de Mallorca y con letra de Teófilo Cabo Escarcena, así como la marcha “A Cañizares”, igualmente vinculada al mismo autor.

Especial interés despertó la canción “Gibraltar, tierra española”, que el compositor había enviado al entonces ministro de Asuntos Exteriores Fernando María Castiella, conocido por su defensa de las reivindicaciones españolas sobre Gibraltar. La obra reflejaba la sensibilidad existente en amplios sectores de la sociedad española respecto a la cuestión gibraltareña durante aquellos años.

A lo largo de la conversación, Gómez Alfaro explicó algunos aspectos de su método de trabajo. Señaló que, cuando componía un pasodoble, procuraba escribir primero la letra y posteriormente la música, pues consideraba que de esa forma podía adaptar mejor el ritmo y la melodía al contenido literario. Reconocía que una de las tareas más complejas era armonizar adecuadamente las composiciones, aunque afirmaba sentirse especialmente inspirado durante las horas nocturnas, cuando el silencio favorecía la concentración.

Al ser preguntado sobre las características que debía poseer un buen pasodoble taurino, respondió que era imprescindible incorporar un marcado acento andaluz y una cadencia capaz de transmitir emoción desde los primeros compases. También mencionó algunas de las obras clásicas del género que más admiraba, entre ellas “Gallito”, “La Gracia de Dios”, “España Cañí” y “Manolete”, composiciones que consideraba referencias fundamentales para cualquier aficionado.

El entrevistador le preguntó igualmente por aquellos pasodobles no taurinos que apreciaba especialmente. Gómez Alfaro citó entonces “Suspiros de España”, una de las piezas más populares y reconocibles del repertorio español.

La conversación derivó posteriormente hacia la situación de las bandas de música en La Línea. El compositor manifestó su deseo de que la ciudad volviera a disponer de una agrupación musical estable, capaz de interpretar y difundir nuevas composiciones. Explicó que algunas de sus obras estaban siendo interpretadas por la Banda de la Cruz Roja y expresó su esperanza de que el municipio contara en el futuro con una formación musical permanente respaldada por las instituciones locales.

Aunque era conocido principalmente por sus pasodobles, Julián Gómez Alfaro también había compuesto música religiosa. Entre sus creaciones figuraban varias marchas procesionales destinadas a la Semana Santa linense, como “La Virgen de la Esperanza”, “Cristo del Gran Poder” y “Flagelación”, piezas que contribuían a enriquecer el patrimonio musical de las hermandades locales.

El artículo concluía destacando el carácter humilde y trabajador del compositor, un hombre que desarrollaba su labor artística alejado de los grandes focos mediáticos, pero cuya producción musical había logrado abrirse camino entre aficionados, bandas y ambientes taurinos de distintos puntos de España.

Tal día como hoy en La Línea

La trayectoria de Julián Gómez Alfaro constituye un ejemplo del importante papel desempeñado por numerosos músicos y compositores locales en la vida cultural linense del siglo XX. Sus pasodobles, canciones y marchas procesionales reflejaron tanto la afición taurina como las tradiciones religiosas y populares de la ciudad. A través de su obra, este compositor contribuyó a proyectar el nombre de La Línea más allá del Campo de Gibraltar, dejando una huella significativa dentro del patrimonio musical local.

Julián Gómez Alfaro




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