El domingo 20 de mayo de 1962, el Teatro Parque de La Línea de la Concepción acogió una de las propuestas humorísticas más singulares y populares del panorama teatral español de comienzos de los años sesenta: la representación de “La Nena y Yo”, espectáculo protagonizado por el célebre humorista Miguel Gila y la actriz catalana Mary Santpere, dos figuras fundamentales del humor escénico español de la época.
El programa anunciaba una única actuación en doble sesión, a las siete de la tarde y a las diez y cuarto de la noche, bajo la presentación de la llamada “Compañía Madrileño-Catalana de Teatro para pasarlo bien”, fundada en 1961. La publicidad definía la obra como una “tragedia musical en varios dramas, para llorar de risa”, una fórmula deliberadamente absurda que resumía perfectamente el estilo humorístico de Gila y el tono disparatado de la representación.
La imagen del programa conservado resulta especialmente reveladora del tipo de espectáculo que el público linense pudo contemplar aquella noche. El folleto mezclaba humor gráfico, ironía y provocación cómica con una estética moderna y desenfadada. En la portada destacaba el gran título de la obra junto a varias notas humorísticas dirigidas al público, escritas con el peculiar sarcasmo de Miguel Gila.
Entre ellas podía leerse:
— “Este espectáculo no es apto para menores, pero sí para señores bajitos, aunque no vayan acompañados de su esposa.”
— “Si algún espectador se duerme, le suplicamos que no ronque y si lo hace que sea flojito.”
— “Algunas señoritas del ballet tienen novio y otras no.”
— “A los chicos dejarlos en casa acostaditos y abrigaditos.”
Estas frases convertían el propio programa en parte del espectáculo, rompiendo la formalidad habitual de los impresos teatrales y anticipando al espectador el tono absurdo y desenfadado que dominaba toda la función.
“La Nena y Yo” había sido estrenada originalmente en diciembre de 1961 y durante 1962 realizó una extensa gira por numerosos teatros españoles, entre ellos el Teatro Cervantes de Sevilla y otros importantes escenarios nacionales. La obra estaba escrita por el propio Miguel Gila Cuesta, mientras que la música original corría a cargo del maestro Máximo Barata.
Más que una obra dramática convencional, “La Nena y Yo” funcionaba como una sucesión de cuadros musicales, sketches humorísticos, canciones y situaciones absurdas que giraban en torno a una falsa historia matrimonial entre los protagonistas. La función comenzaba con una boda ficticia entre los personajes interpretados por Mary Santpere y Gila, quienes iniciaban posteriormente una surrealista “luna de miel” cargada de discusiones absurdas, malentendidos y situaciones grotescas.
El contraste físico entre ambos actores constituía una de las grandes claves visuales del espectáculo. Mary Santpere, conocida popularmente como “la reina del paralelismo cómico”, poseía una presencia escénica imponente y expresiva, mientras que Gila aparecía sobre el escenario con su habitual figura desgarbada, su boina y su apariencia ingenua. Esta oposición generaba buena parte de la comicidad visual de la obra.
A medida que avanzaba la representación, el argumento se fragmentaba deliberadamente en escenas independientes donde los personajes discutían sobre la convivencia, el matrimonio, los celos, las dificultades económicas o la falsa apariencia de felicidad burguesa. Todo ello aparecía deformado mediante el humor absurdo y la ironía característica de Gila.
El espectáculo incorporaba además frecuentes rupturas de la llamada “cuarta pared”, permitiendo que los actores dialogaran directamente con el público. Entre los momentos más celebrados figuraban los monólogos telefónicos de Gila, ya convertidos entonces en una de las señas de identidad más reconocibles del humor español.
La música desempeñaba igualmente un papel fundamental dentro de la representación. Las canciones y números musicales servían no solo como intermedio cómico, sino también como parte esencial del desarrollo humorístico de la obra. Mary Santpere aprovechaba estos momentos para desplegar sus conocidas dotes de vedette cómica y cantante, combinando interpretación teatral y parodia musical.
La crítica de la época recibió el espectáculo con notable entusiasmo. Muchos cronistas destacaron la extraordinaria química escénica entre ambos protagonistas y definieron la función como una auténtica bocanada de aire fresco dentro del teatro comercial español de comienzos de los años sesenta. Aunque algunos críticos señalaron que la obra carecía de una estructura dramática tradicional, prácticamente todos coincidieron en que el ritmo cómico y la conexión con el público resultaban extraordinariamente eficaces.
Especial atención recibió la capacidad de Gila para introducir pequeñas dosis de sátira social en plena España franquista sin provocar conflictos con la censura. Bajo la apariencia de humor absurdo, la obra ironizaba sobre el matrimonio convencional, las apariencias sociales y las contradicciones de la vida cotidiana del desarrollismo español.
La representación de “La Nena y Yo” en el Teatro Parque reflejaba además la importancia que seguían teniendo las compañías teatrales itinerantes dentro de la vida cultural de La Línea durante aquellos años. Antes de la generalización de la televisión en los hogares españoles, el teatro continuaba siendo una de las principales formas de ocio colectivo y un punto de encuentro fundamental para la sociedad linense.
Realizado por:
Luis Javier Traverso