La cartelera cinematográfica de La Línea de la Concepción correspondiente al lunes 20 de mayo de 1968 reflejaba la intensa actividad cultural y de ocio que mantenían los cines de la ciudad durante la década de 1960. Aquella jornada, el Imperial Cinema, el Teatro del Parque y el Cine Levante ofrecían una variada programación dirigida al público adulto, combinando cine bélico, drama, western y películas de acción dentro de una época en la que las salas cinematográficas constituían uno de los principales espacios de reunión y entretenimiento de los linenses.
El Imperial Cinema proyectaba la película “El amante de la muerte”, autorizada para mayores de 18 años y anunciada en sesiones desde las siete de la tarde. La producción, cuyo título original era The War Lover, había sido estrenada en 1962 y estaba dirigida por Philip Leacock, contando con un destacado reparto encabezado por Steve McQueen, Robert Wagner y Shirley Anne Field. Con una duración aproximada de 105 minutos, la cinta se convirtió con el paso de los años en una de las películas bélicas psicológicas más recordadas de comienzos de la década de 1960.
Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, la historia seguía al capitán Buzz Rickson, interpretado por Steve McQueen, piloto de un bombardero B-17 estadounidense destinado en el Reino Unido en 1943. Rickson aparecía retratado como un aviador brillante pero profundamente perturbado, arrogante y obsesionado con el riesgo, incapaz de adaptarse a una vida fuera del combate. Su personalidad contrastaba con la de su copiloto, el teniente Ed Bolland, interpretado por Robert Wagner, hombre equilibrado y moralmente íntegro que deseaba sobrevivir a la guerra y regresar a la normalidad.
La trama desarrollaba además un intenso conflicto sentimental cuando ambos pilotos conocían a la joven británica Daphne Caldwell, personaje interpretado por Shirley Anne Field. Aunque Daphne sentía cierta fascinación por el carácter salvaje y temerario de Rickson, terminaba comprendiendo que el piloto vivía dominado por una peligrosa atracción hacia la destrucción y la muerte, inclinándose finalmente por iniciar una relación con Bolland. Este triángulo amoroso provocaba una creciente tensión dentro de la tripulación del bombardero, deteriorando la confianza entre los aviadores y afectando incluso al desarrollo de las misiones de combate.
El desenlace de la película acentuaba el tono psicológico y trágico del relato. Durante una peligrosa incursión aérea sobre territorio alemán, el avión sufría graves daños y la verdadera naturaleza de Rickson terminaba manifestándose plenamente. Mientras su copiloto luchaba por salvar la vida de los hombres de la tripulación, Rickson parecía aceptar con serenidad casi suicida su destino final, dejando claro que el único vínculo auténtico de su existencia había sido la guerra misma.
La interpretación de Steve McQueen fue considerada por gran parte de la crítica como el elemento más destacado del largometraje. Aunque algunos medios de la época calificaron la película de irregular o excesivamente lenta, prácticamente todos coincidieron en elogiar la intensidad dramática del actor estadounidense. McQueen logró construir un personaje complejo y perturbador, alejándose del tradicional héroe bélico para ofrecer la imagen de un hombre psicológicamente destruido por la guerra. Muchos críticos posteriores señalaron que esta actuación sirvió como uno de los pasos decisivos que consolidaron su prestigio internacional antes del enorme éxito alcanzado un año más tarde con La gran evasión (The Great Escape, 1963).
Junto a esta proyección, el Teatro del Parque anunciaba el estreno en color de “Una cuestión de honor”, mientras que el Cine Levante ofrecía un programa doble compuesto por “F.B.I. operación víbora amarilla” y “Cazador de recompensas”, también autorizadas para mayores de 18 años. Asimismo, la cartelera anunciaba como próximo gran estreno la película “Las Águilas Azules”, evidencia de la constante renovación cinematográfica que mantenían las salas linenses durante aquellos años.
Realizado por:
Luis Javier Traverso