La compañía de Guadalupe Muñoz Sampedro y la representación de “Celos a la plancha” en el Teatro Parque (3 de mayo de 1958)
El sábado 3 de mayo de 1958, el Teatro Parque de La Línea de la Concepción acogió una nueva representación de la compañía de comedias cómicas dirigida por Guadalupe Muñoz Sampedro, una de las agrupaciones teatrales más conocidas y populares de aquellos años en el panorama escénico español. La función principal anunciada para aquella jornada fue la comedia en tres actos “Celos a la plancha”, original de Eduardo Arana, representada en sesión de tarde y noche, concretamente a las 7:45 y a las 11.
Los programas impresos distribuidos para la ocasión mostraban la importancia que tenía todavía el teatro comercial en la vida cultural linense durante la década de 1950. El cartel destacaba los nombres de los principales integrantes de la compañía, entre ellos Pepe Orjas, auténtica figura del teatro y cine cómico español, así como la propia Guadalupe Muñoz Sampedro, cuyo nombre servía de garantía de éxito y de calidad artística para el público de la época.
El reparto de “Celos a la plancha” estaba formado por un amplio elenco de actores y actrices especializados en la comedia ligera y el teatro de evasión. Entre ellos figuraban Ángeles Puchol, Irene C. Caba, Filo Borrero, Laura Alcoriza, José Martín, Guadalupe Muñoz Sampedro, Pepe Orjas, Gregorio Alonso, Flora Soler, Teresa Gisbert, Carlos García, Luis Larra y Alberto Bové. La dirección de la compañía corría igualmente a cargo de Pepe Orjas, mientras que la gerencia recaía en José Hernández Galián.
La obra formaba parte del repertorio habitual que la compañía representaba durante aquella temporada, junto a otros títulos de carácter cómico y costumbrista como Tenemos petróleo, La jalea real, Tan perfecto no te quiero, Te engañaré si eres buena, Nosotros, ellas… y el duende, Qué va, Pepe, Eva no salió del paraíso, Pepe es don José o Contigo pan y caviar. Este repertorio respondía plenamente al modelo de teatro comercial de posguerra, concebido como entretenimiento popular y destinado a un público que buscaba evasión y humor en una España todavía marcada por las limitaciones económicas y la estricta censura franquista.
“Celos a la plancha” jugaba desde su propio título con el doble sentido humorístico que caracterizaba a este tipo de piezas teatrales. La trama se desarrollaba mediante situaciones domésticas, sospechas sentimentales, discusiones familiares y equívocos matrimoniales que giraban en torno a los celos y las relaciones de pareja. La obra seguía la estructura clásica del llamado “juguete cómico” en tres actos, con diálogos ágiles, chistes rápidos y un desenlace amable y previsible que garantizaba la satisfacción del público asistente.
El autor de la obra, Eduardo Arana, fue uno de los comediógrafos más prolíficos del teatro popular español de mediados del siglo XX. Vinculado al sainete y a la revista musical, su estilo mezclaba el humor costumbrista heredero de Carlos Arniches con situaciones absurdas y modernas adaptadas al gusto del público de la época. Años después alcanzaría gran notoriedad como autor de libretos para figuras del espectáculo español como Lina Morgan y Juanito Navarro, especialmente en producciones teatrales promovidas por Matías Colsada.
La representación de “Celos a la plancha” en La Línea formaba parte de una extensa gira teatral desarrollada por la compañía durante 1958. Las agrupaciones teatrales profesionales de aquellos años dependían de largos recorridos por capitales de provincia y ciudades medias españolas para garantizar la rentabilidad de sus espectáculos tras sus estrenos madrileños. La compañía de Guadalupe Muñoz Sampedro había recalado en Valencia el 8 de enero de 1958, convirtiéndose en uno de los principales atractivos escénicos tras las fiestas navideñas. Posteriormente actuó los días 3 y 4 de marzo en el histórico Teatre Fortuny de Reus, donde compartió cartel con otra de sus populares comedias, Te engañaré si eres buena, de Vicente Soriano de Andía.
Uno de los grandes reclamos de la compañía era la presencia de Pepe Orjas, actor de enorme popularidad en el cine español de los años cincuenta y sesenta. Habitual en numerosas producciones cinematográficas y colaborador frecuente de directores como Luis García Berlanga, Orjas se había convertido en uno de los rostros más reconocibles de la comedia española. Su estilo interpretativo, basado en el humor cercano y cotidiano, conectaba fácilmente con el público popular.
Junto a él destacaba también Guadalupe Muñoz Sampedro, figura fundamental del teatro español de la primera mitad del siglo XX. Además de actriz, ejercía como directora y empresaria teatral. Pertenecía a una de las sagas artísticas más conocidas del país y estaba vinculada familiarmente a intérpretes como Luchy Soto y a la extensa familia artística de las Sampedro y las Gutiérrez Caba. Su nombre aparecía en los carteles teatrales como sinónimo de prestigio y garantía de éxito comercial.
La programación del Teatro Parque para aquella temporada reflejaba igualmente la importancia que seguían teniendo en La Línea las compañías teatrales ambulantes, capaces de atraer a un numeroso público mediante espectáculos de humor, revistas musicales y comedias de enredo. Este tipo de representaciones constituían una de las principales formas de ocio colectivo en la ciudad durante los años cincuenta, compartiendo protagonismo con el cine y las verbenas populares.
La función de “Celos a la plancha” celebrada el 3 de mayo de 1958 quedó así integrada dentro de la intensa actividad cultural y escénica que vivía La Línea en aquellos años, mostrando la presencia en la ciudad de algunas de las compañías teatrales más destacadas del circuito nacional y consolidando al Teatro Parque como uno de los principales espacios de espectáculos del Campo de Gibraltar durante el franquismo.
Realizado por:
Luis Javier Traverso