jueves, 21 de mayo de 2026

Sabías Que…tal día como hoy, 21 de mayo, durante su gira nacional de 1972 Elisa Ramírez protagonizó en el Teatro Cómico de La Línea la comedia “El Baño”

 










El domingo 21 de mayo de 1972, el Teatro Cómico de La Línea de la Concepción acogió una de las producciones teatrales más curiosas y modernas del circuito escénico español de comienzos de los años setenta: la representación de “El Baño”, obra del dramaturgo J. M. Bellido, protagonizada por la actriz Elisa Ramírez y dirigida por Diego Serrano.

El programa anunciaba una única jornada de actuación, con sesiones de tarde y noche, reflejando la intensa actividad cultural que todavía mantenían los teatros linenses durante aquellos años, cuando las compañías nacionales seguían recorriendo las principales ciudades españolas mediante largas giras teatrales.

La imagen conservada del programa resulta especialmente significativa. En la portada destacaba el gran retrato fotográfico de Elisa Ramírez, convertido en el principal reclamo visual de la función, acompañado por una elegante composición tipográfica en tonos rojos y azules característica de los impresos teatrales de comienzos de los años setenta. En el interior del folleto aparecía además el reparto completo de la obra junto a diversos textos promocionales y comentarios del propio autor.

La producción teatral de “El Baño” formaba parte de una extensa gira nacional desarrollada entre 1972 y 1973 tras el éxito obtenido en Madrid. La compañía recorrió numerosos escenarios españoles, incluyendo teatros tan importantes como el Teatro Principal de Zaragoza y diversos recintos valencianos, consolidándose como una de las propuestas teatrales comerciales más comentadas de aquella temporada.

El elenco principal estaba encabezado por Elisa Ramírez, actriz muy popular gracias a sus frecuentes apariciones en el espacio televisivo Estudio 1 de Televisión Española. Junto a ella figuraban Pedro Román, Simón Cabido, Maruja Recio y Pastora Mejías Peña, mientras que la dirección corría a cargo de Diego Serrano, esposo de la actriz protagonista.

La propia Elisa Ramírez aparecía ampliamente entrevistada dentro del programa de mano distribuido al público linense. En aquellas páginas repasaba sus comienzos artísticos en Radio Alcira y sus primeros pasos en compañías teatrales ambulantes antes de alcanzar notoriedad nacional gracias a la televisión y al cine. La actriz definía “El Baño” como una oportunidad para explorar un nuevo tipo de teatro moderno y diferente dentro de la escena española contemporánea.

Por su parte, el dramaturgo J. M. Bellido explicaba en el mismo folleto algunas de las claves de la obra, afirmando que se trataba de una comedia construida alrededor de “deseos ocultos, frustraciones y recuerdos”, centrada especialmente en el personaje de una mujer casada de la España contemporánea. Bellido insistía además en que la obra pretendía alejarse de los esquemas tradicionales de la comedia burguesa convencional.

Uno de los aspectos más innovadores de “El Baño” era precisamente su planteamiento escénico. La acción se desarrollaba íntegramente dentro del cuarto de baño principal de una vivienda burguesa, rompiendo así con el clásico salón doméstico que había dominado durante décadas el teatro comercial español.

Ese espacio íntimo funcionaba dentro de la obra como una especie de confesionario moderno donde los personajes abandonaban las apariencias sociales y terminaban revelando sus verdaderos sentimientos, frustraciones y contradicciones. Lo que comenzaba como una simple discusión cotidiana entre un matrimonio joven terminaba convirtiéndose en un complejo desfile de reproches, celos, secretos y malentendidos.

La trama se articulaba mediante continuas entradas y salidas de personajes secundarios —familiares, amistades y visitas inesperadas— que iban invadiendo progresivamente la intimidad del cuarto de baño. Cada nueva aparición añadía nuevos equívocos y tensiones, aumentando el ritmo de la comedia hasta desembocar en una sucesión de situaciones absurdas propias del vodevil contemporáneo.

El humor rápido y los diálogos ágiles permitían además introducir una crítica indirecta a las relaciones sentimentales y a las convenciones sociales de la España de comienzos de los años setenta. Bajo la apariencia ligera de una comedia doméstica, la obra abordaba temas como la convivencia matrimonial, la incomunicación y la doble moral burguesa.

El éxito de la producción estuvo muy ligado a la interpretación de Elisa Ramírez, cuya naturalidad escénica y experiencia televisiva conectaban fácilmente con el público. La actriz se había convertido durante aquellos años en uno de los rostros femeninos más reconocibles de la televisión española, especialmente gracias a sus trabajos dramáticos en TVE.

La dirección de Diego Serrano fue igualmente muy valorada por la crítica especializada, especialmente por la complejidad técnica que implicaba desarrollar toda la acción en un único escenario reducido sin perder dinamismo ni ritmo escénico.

La representación de “El Baño” en La Línea reflejaba además el proceso de transformación que estaba experimentando el teatro comercial español durante los últimos años del franquismo. Las compañías comenzaban a incorporar argumentos más modernos, escenarios menos convencionales y diálogos más cercanos a la realidad cotidiana del público urbano.





Realizado por:

Luis Javier Traverso




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