El periódico “El Noticiero Gaditano” número 2677 del 18 de mayo de 1927 recogía un telegrama remitido por el alcalde de La Línea de la Concepción, José María Bonelo, al gobernador civil de la provincia, informando detalladamente de los actos celebrados en la ciudad con motivo del XXV aniversario de la coronación de Alfonso XIII.
La noticia reflejaba cómo el municipio linense se sumó a las celebraciones organizadas en toda España para conmemorar los veinticinco años del reinado constitucional del monarca, convertido entonces en uno de los grandes acontecimientos propagandísticos promovidos por la dictadura de Miguel Primo de Rivera.
En el telegrama publicado por el diario gaditano, el alcalde describía el ambiente festivo que vivía la ciudad:
“Actos homenaje Rey, verificándose solemnemente, habiendo desfilado por palacio municipal, Somatenes, Escuelas nacionales y municipales, Unión Patriótica, corporaciones, firmando pliegos desde primera hora, así como numerosos vecinos individualmente”.
El escrito destacaba igualmente el aspecto que presentaba la población durante aquellas jornadas:
“Edificios públicos hállanse engalanados como numerosos particulares lucen colgaduras e iluminaciones”.
La programación organizada en La Línea incluía conciertos populares ofrecidos por la banda municipal, actos escolares y la solemne apertura de una exposición de trabajos realizados por los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios Alfonso XIII, centro que simbolizaba la importancia concedida entonces a la enseñanza técnica y profesional.
Además, el Ayuntamiento organizó el reparto de una importante cantidad de bonos de pan, medida de carácter benéfico habitual en las grandes celebraciones oficiales de la época. La jornada concluyó con un baile de gala celebrado por la Unión Deportiva Linense, demostrando el importante papel que desempeñaban las sociedades recreativas y deportivas en la vida social de la ciudad.
Las llamadas Bodas de Plata de la entronización de Alfonso XIII se celebraron oficialmente en mayo de 1927 para conmemorar los veinticinco años desde que el monarca juró la Constitución española el 17 de mayo de 1902, al alcanzar la mayoría de edad con dieciséis años. Aunque Alfonso XIII había nacido rey tras la muerte de su padre, Alfonso XII, su reinado efectivo comenzó realmente al finalizar la regencia de su madre, María Cristina de Habsburgo.
Sin embargo, aquellas celebraciones se desarrollaron en un contexto político especialmente complejo. España se encontraba bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera, instaurada desde 1923 con el apoyo del propio Alfonso XIII. El régimen utilizó el aniversario como una gran operación de propaganda política destinada a reforzar el nacionalismo español y vincular la figura del rey con la estabilidad política conseguida tras el final de la Guerra de Marruecos.
A pesar del carácter oficial de los festejos, las celebraciones pusieron también de manifiesto la profunda división política existente en el país. Diversos periódicos liberales y republicanos optaron por minimizar o ignorar los actos, mientras sectores universitarios mostraron abiertamente su rechazo. En Madrid, más de la mitad de los catedráticos de la Universidad Central se ausentaron de la votación destinada a conceder al monarca el título de doctor honoris causa.
Curiosamente, el propio Alfonso XIII había manifestado públicamente su deseo de que las celebraciones fueran austeras. Según declaró entonces a la prensa:
“Prefiero que todo el dinero que hubiera de invertirse en festejos se dedique a la construcción de la Ciudad Universitaria”.
A raíz de esta iniciativa se impulsó la creación de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid, destinándose parte de las suscripciones populares y donaciones del homenaje a financiar este importante proyecto educativo.
En toda España se organizaron banquetes oficiales, desfiles, conciertos, iluminaciones públicas y actos patrióticos. También se emitió una famosa serie de sellos conmemorativos con la efigie de Alfonso XIII, muy apreciada actualmente por los coleccionistas de filatelia. Como era tradicional en este tipo de aniversarios monárquicos, el rey concedió además numerosos indultos y distinciones civiles y militares.
El telegrama publicado por “El Noticiero Gaditano” constituye hoy un valioso testimonio documental sobre cómo vivió La Línea de la Concepción uno de los grandes acontecimientos oficiales de la España de finales de los años veinte, reflejando tanto el ambiente festivo promovido por las autoridades como el contexto político y social de una etapa que pocos años después desembocaría en la caída de la monarquía y la proclamación de la Segunda República en 1931.
Realizado por:
Luis Javier Traverso