lunes, 18 de mayo de 2026

Sabías Que… el 18 de mayo de 1968 Celia Gámez y Rafael Rivelles actuaron en el Teatro del Parque de La Línea con la comedia “Es mejor en otoño”

 









El sábado 18 de mayo de 1968, el histórico Teatro del Parque de La Línea de la Concepción acogió una de las representaciones teatrales más destacadas de aquella temporada: la puesta en escena de la comedia “Es mejor en otoño”, original de Alfonso Paso, interpretada por la prestigiosa compañía encabezada por Celia Gámez y Rafael Rivelles.

Los programas impresos conservados de aquella representación muestran el importante acontecimiento cultural que supuso la llegada a la ciudad de dos de las grandes figuras del teatro español del siglo XX. La función fue anunciada en doble sesión, tarde a las ocho y noche a las once, bajo el reclamo de “un solo día de actuación”, fórmula habitual utilizada por las compañías nacionales en sus giras por provincias.

El reparto reunía además a destacados intérpretes de la escena española de finales de los años sesenta, entre ellos Aída Power, Ramón Pons, Celia Gámez, Rafael Rivelles y otros actores como Eloísa Cañizares y Jeffrey, formando parte de una producción dirigida por el propio Alfonso Paso.

La obra estaba estructurada en dos actos, siendo el primero dividido en dos cuadros, y representaba plenamente el estilo teatral que caracterizó a Alfonso Paso, uno de los autores más prolíficos y populares de la España franquista. El dramaturgo desarrolló en esta pieza una comedia de enredo y costumbres concebida como una sátira sobre la madurez, el amor tardío y el choque entre generaciones.

El propio título, “Es mejor en otoño”, funcionaba como una metáfora directa sobre el llamado “otoño de la vida”. Paso defendía en la obra la idea de que el amor maduro resultaba más sereno, inteligente y estable que las pasiones impulsivas y turbulentas propias de la juventud. Frente a la exaltación romántica de la primavera o del verano, el autor proponía una visión sentimental basada en la experiencia, la comprensión y la estabilidad emocional.

Uno de los principales ejes argumentales de la obra residía precisamente en el choque generacional entre los personajes maduros y los jóvenes protagonistas. Sobre el escenario convivían dos mundos distintos: el representado por los veteranos Celia Gámez y Rafael Rivelles, símbolos de una generación más tradicional y experimentada, y el de los jóvenes personajes interpretados por Aída Power y Ramón Pons, representantes de la nueva juventud de los años sesenta, más inconformista y moderna.

La trama avanzaba mediante continuos equívocos sentimentales, secretos familiares, sospechas amorosas y conflictos domésticos, elementos característicos del teatro comercial de Alfonso Paso. El autor utilizaba diálogos rápidos, humorísticos y llenos de réplicas ingeniosas para construir una farsa ligera destinada principalmente al entretenimiento del público burgués de la época.

La representación poseía además un especial significado dentro de la trayectoria artística de Celia Gámez. La gran vedette española, célebre durante décadas por sus espectáculos de revista musical, aparecía aquí alejada de las plumas, los grandes decorados y las coreografías que habían definido su carrera. En “Es mejor en otoño” asumía un papel puramente interpretativo y de texto, demostrando su capacidad como actriz dramática y cómica fuera del género musical.

La obra formaba parte de la temporada teatral 1967-1968, durante la cual la compañía recorrió importantes escenarios españoles como el Teatro Marquina de Madrid o el histórico Teatre Fortuny de Reus, antes de iniciar posteriormente una gira internacional hacia Argentina. Aquella etapa coincidió además con el final de una época dorada del teatro comercial español.

Las críticas de la época reflejaron opiniones muy diversas sobre la producción. La prensa especializada elogió la profesionalidad y la valentía de Celia Gámez al afrontar un registro completamente distinto al habitual. Sin embargo, muchos críticos señalaron también que parte del público se sentía desconcertado al ver a la gran estrella de la revista musical integrada en una comedia burguesa convencional.

En cuanto al texto de Alfonso Paso, algunos comentaristas consideraron que el dramaturgo atravesaba una etapa de excesiva producción teatral. Durante aquellos años llegó incluso a mantener varias obras simultáneamente en cartel en Madrid, circunstancia que llevó a parte de la crítica a acusarlo de repetir fórmulas, personajes y situaciones ya utilizadas en éxitos anteriores.

Pese a ello, se reconocía igualmente su enorme capacidad para conectar rápidamente con el espectador mediante diálogos ágiles, humor directo y escenas de enredo fácilmente reconocibles para el público de la época.

La recepción popular de la obra fue relativamente discreta si se comparaba con los grandes triunfos teatrales anteriores de Celia Gámez. Muchos espectadores acudieron atraídos por la curiosidad de contemplar a la célebre vedette en un papel alejado de su imagen habitual, aunque las crónicas teatrales señalaron que el fenómeno no alcanzó el entusiasmo multitudinario de otras décadas.

Con el paso del tiempo, “Es mejor en otoño” ha quedado también como reflejo de una etapa de transformación dentro del teatro español de finales de los años sesenta. La crítica consideró posteriormente que producciones como esta simbolizaban el progresivo agotamiento del modelo de comedia burguesa de evasión y del gran teatro comercial tradicional, justo en un momento en el que comenzaban a surgir nuevas corrientes escénicas y formas de dramaturgia más innovadoras.

La representación celebrada en el Teatro del Parque de La Línea constituye hoy un valioso testimonio de la intensa actividad cultural que mantenía la ciudad durante aquellos años y de la presencia en ella de algunas de las figuras más importantes del teatro español del siglo XX.





Realizado por:

Luis Javier Traverso




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