Los días 19 y 20 de mayo de 1945, el histórico Teatro del Parque de La Línea de la Concepción presentó uno de los espectáculos de variedades más importantes y ambiciosos de la escena española de posguerra: “Cabalgata”, el fastuoso montaje dirigido por el empresario y productor madrileño Daniel Córdoba.
Los programas impresos conservados de aquellas funciones muestran la enorme dimensión artística y escénica del espectáculo. Bajo el lema de:
“Una maravillosa sucesión de estampas y sainetes líricos de fastuosa presentación, en un marco incomparable de arte, color y alegría”,
la compañía ofrecía al público linense un gran espectáculo de variedades musicales y teatrales que ya había triunfado en escenarios tan prestigiosos como los Teatros Lara y de la Comedia de Madrid, donde había alcanzado más de 380 representaciones.
La programación anunciaba una única sesión el sábado a las once de la noche y dos funciones el domingo, a las siete y a las once, reflejando la enorme demanda de público que acostumbraban a generar este tipo de espectáculos.
El elenco artístico reunía a algunas de las figuras más destacadas del género lírico, el flamenco y la canción andaluza de aquellos años. Encabezaban el cartel Mercedes Begoña, presentada como “la gran estrella de la canción”, y Carmela Montes, definida como “la soberana de la copla andaluza”.
Junto a ellas aparecían numerosos artistas especializados en baile español, canción popular y humor escénico, entre ellos:
- Adela Villagrasa
- Juan José
- Vélez-Araque
- Amadeo Llaurado
- Emilio del Río
- El cuarteto folklórico “Los Koskeros”
- Elenita Barrios
- Malena Montes
- El guitarrista “Niño Ricardo”
- Luis Heredia
- Marcelino Marno
La compañía incluía además un amplio cuerpo de baile y una cuidada estructura técnica dirigida musicalmente por Carlos Arijita, bajo la dirección artística del propio Daniel Córdoba.
“Cabalgata” fue uno de los espectáculos teatrales y musicales más exitosos de las décadas de 1940 y 1950. Concebido por Daniel Córdoba, el montaje nació en España a mediados de los años cuarenta y pronto se convirtió en un fenómeno escénico de alcance internacional.
A diferencia de las obras teatrales convencionales, “Cabalgata” funcionaba como una gran revista de variedades donde se combinaban canciones populares, números flamencos, escenas cómicas, coreografías, estampas folclóricas y sainetes musicales interpretados en directo por grandes artistas y orquestas.
Uno de sus principales atractivos era el impresionante despliegue visual. Los programas anunciaban continuamente:
“fastuosa presentación”,
“marco incomparable de arte, color y alegría”
y “grandioso superespectáculo”,
haciendo referencia a los elaborados decorados, la rapidez de los cambios escénicos y la riqueza del vestuario, elementos fundamentales en el éxito del espectáculo.
El repertorio representado en La Línea incluía numerosos cuadros musicales y estampas populares como:
- “Café del Cojo”
- “Ronda en Teruel”
- “Cancionero”
- “Monjío de Santa Caja”
- “Oro y Sangre”
- “Rima”
- “Danza de Fuego”
- “Luis Candelas”
- “No te puedo perdonar”
- “Camino de Santiago”
- “Coplas de la Alameda”
- “Aires Populares”
- “Alegrías de la Reja”
- “Noche de San Juan”
- “La Luna Enamora”
- “Qué te pasa, Trini”
- “Vispera de Boda”
- “Caperucita”
La crítica de la época elogió especialmente la espectacularidad visual y el ritmo escénico de la producción. Diversos periódicos nacionales destacaron la magnitud artística de “Cabalgata”, llegando a calificarla como:
“un espectáculo magno, de tal arte y brillantez”,
o como:
“una nueva y exquisita revista luminosa y limpia”.
La compañía de Daniel Córdoba reunió durante aquellos años a numerosas figuras históricas del teatro musical y el flamenco español. Entre ellas destacó especialmente la presencia de Lola Flores, que participó en algunas de las producciones de “Cabalgata” durante 1945, deslumbrando al público con interpretaciones de composiciones de Quintero, León y Quiroga.
También formaron parte de distintas versiones del espectáculo importantes figuras de la zarzuela y la canción lírica española como Pepita Embil, madre de Plácido Domingo, así como el barítono Plácido Domingo Embil, padre del célebre tenor.
El enorme éxito comercial del formato permitió además que “Cabalgata” realizara extensas giras internacionales por América Latina y el norte de África, actuando incluso en ciudades como Tetuán. La producción terminó convirtiéndose en una de las grandes referencias del teatro de variedades hispano de posguerra, compitiendo directamente con las grandes revistas musicales del momento.
La presencia de este espectáculo en el Teatro del Parque de La Línea demuestra la importancia cultural y escénica que mantenía la ciudad durante los años cuarenta. El teatro linense continuaba siendo una de las principales plazas del circuito nacional para compañías de variedades, flamenco y revista musical, consolidándose como uno de los grandes espacios de ocio y espectáculo del Campo de Gibraltar durante la posguerra española.