El 19 de mayo de 1954, la Alcaldía de La Línea de la Concepción, presidida por Alfonso Cruz Herrera, emitió una Orden Circular dirigida especialmente a los propietarios de establecimientos de bebidas del centro de la ciudad, con el objetivo de combatir la suciedad y mejorar las condiciones higiénicas de las calles más transitadas del municipio.
El documento oficial, redactado en tono firme y administrativo, advertía que el Ayuntamiento venía observando cómo muchos establecimientos incumplían reiteradamente las órdenes municipales relativas a la limpieza de las aceras ocupadas por mesas y sillas. Según señalaba la circular, numerosos clientes arrojaban restos de consumiciones directamente al pavimento, generando una imagen de abandono y vulnerando las normas básicas de higiene pública.
La orden municipal denunciaba expresamente:
“clientes pocos escrupulosos”que arrojaban desperdicios a la vía pública “con olvido de las más elementales reglas higiénicas”.
Ante esta situación, la Alcaldía decidió endurecer las medidas de control. El alcalde ordenó que, a partir de aquel momento, todos los establecimientos que ocuparan espacio en la vía pública debían mantener un servicio permanente de limpieza en las zonas utilizadas por su negocio.
La circular establecía de manera tajante que:
“en ningún momento existan residuos ni suciedad alguna”
haciendo responsables directos a los propietarios del incumplimiento de las normas municipales.
Además, el documento advertía claramente de posibles sanciones para quienes no obedecieran las disposiciones dictadas por el Ayuntamiento. Entre las medidas contempladas figuraban:
- multas económicas,
- sanciones administrativas,
- e incluso la prohibición futura de ocupar las aceras con mesas y veladores.
El escrito reflejaba también la creciente preocupación de muchas ciudades españolas de mediados del siglo XX por la higiene urbana, la imagen pública y el control del espacio ocupado por terrazas y establecimientos hosteleros.
Durante los años cincuenta, La Línea experimentaba un importante crecimiento comercial y urbano. Las cafeterías, tabernas y bares del centro constituían uno de los principales espacios de sociabilidad de la ciudad, especialmente en calles y plazas muy frecuentadas por vecinos y visitantes. La ocupación de las aceras mediante veladores comenzaba a convertirse en un fenómeno habitual, obligando al Ayuntamiento a dictar normas específicas para regular la convivencia y el mantenimiento de la limpieza.
La orden circular firmada por Alfonso Cruz Herrera constituye hoy un interesante testimonio documental sobre la vida cotidiana en la ciudad durante la década de 1950, mostrando cómo cuestiones aparentemente sencillas —como la limpieza de las terrazas— formaban ya parte de las preocupaciones municipales relacionadas con la higiene pública, la imagen urbana y la regulación del espacio común.
Transcripción Literal
ALCALDIA DE LA LINEA DE LA CONCEPCION
ORDEN CIRCULAR
Viene observando esta Alcaldía que por los dueños de establecimientos de bebidas muy principalmente los del centro de la población se hace caso omiso, en forma reiterada, de las ordenes que están dictadas a fin de que las aceras que se ocupan con mesas y sillas, se encuentren en todo momento limpias de los restos de consumiciones que clientes pocos escrupulosos arrojan al pavimento con olvido de las más elementales reglas higiénicas.
Con el fin de desterrar de una vez para siempre tan fea costumbre, he acordado dirigirle la presente para que a partir de esta fecha, disponga Vd. que en el establecimiento de su propiedad haya un servicio permanente de limpieza de la parte que tenga ocupada en la vía pública, de forma que en ningún momento existan residuos ni suciedad alguna, haciéndole responsable de la falta de cumplimiento de lo que se le ordena, sancionándolo con multas y prohibiciones de ocupar las expresadas aceras en lo sucesivo si a ello diera lugar.
Del recibo de la presente firmará Vd. el enterado en el ejemplar duplicado que se acompaña.
La Línea de la Concepción 19 de Mayo de 1.954
EL ALCALDE,
Alfonso Cruz Herrera
IMP. CAÑAMERO – SAN PABLO, 9 – LA LÍNEA
Realizado por:
Luis Jabier Traverso