viernes, 15 de mayo de 2026

Sabías Que… el Teatro Cómico de La Línea proyectaba en 1935 grandes estrenos de Hollywood y cine en español

 











El Teatro Cómico y los estrenos cinematográficos de junio de 1935 en La Línea

En junio de 1935, el Teatro Cómico de La Línea anunciaba una nueva programación cinematográfica vinculada a las producciones de la compañía Fox, reflejando el creciente interés del público linense por el cine sonoro y las grandes producciones internacionales dobladas o adaptadas al español. El cartel publicitario anunciaba para el viernes 11, a las ocho y cuarto de la noche, una sesión compuesta por dos importantes estrenos, dentro de la intensa actividad cultural y recreativa que vivía la ciudad durante aquellos años.

La primera película anunciada era “La Ciudad de la Puerta Aérea”, presentada como estreno de la Revista Fox, una producción de carácter informativo y divulgativo que acostumbraba a proyectarse antes de los largometrajes principales y que permitía al público conocer noticias, avances técnicos y acontecimientos internacionales mediante imágenes en movimiento.

El segundo gran estreno correspondía a la comedia musical hablada en español “La Lotería del Amor”, interpretada por Pat Paterson y Lew Ayres. La película era presentada como una producción Fox en español, dentro de la estrategia seguida por las compañías estadounidenses durante los primeros años del cine sonoro, cuando aún se realizaban versiones adaptadas para el mercado hispanohablante.

La trama de La Lotería del Amor giraba en torno a un actor que protagonizaba un extraño concurso destinado a revolucionar a sus admiradoras. El singular certamen consistía en una especie de lotería cuyo premio final era el propio protagonista, recurso argumental que mezclaba humor, romance y situaciones disparatadas, elementos muy apreciados por el público cinematográfico de la época.

El anuncio detallaba además los precios de las localidades: butaca a 60 céntimos, anfiteatro a 40 y grada a 30, tarifas populares que permitían una considerable asistencia de espectadores al teatro.

La empresa aprovechaba igualmente el cartel para anunciar próximos estrenos en español, entre ellos “Los Diablos del Aire” y “La Pequeña Coronela”, esta última protagonizada por la célebre niña actriz Shirley Temple, auténtico fenómeno internacional del cine de los años treinta.

Los Diablos del Aire constituía un intento de la productora Warner Bros. de acercarse a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, del mismo modo que ya había realizado anteriormente con la Marina en Here Comes the Navy. Para mantener el equilibrio entre ambos cuerpos militares, la película volvió a reunir al actor James Cagney y al director Lloyd Bacon, una combinación que ya había demostrado gran éxito comercial.

La producción contó con un presupuesto aproximado de 350.000 dólares, cifra importante para la época, destacando especialmente las espectaculares escenas aéreas realizadas por especialistas. La historia seguía las aventuras de Tommy (James Cagney) y William (Pat O’Brien), dos pilotos y compañeros inseparables que realizaban arriesgadas acrobacias aéreas mientras rivalizaban sentimentalmente por el amor de una misma mujer, interpretada por Margaret Lindsay. Aunque inicialmente la película pasó relativamente desapercibida, terminó convirtiéndose en un gran éxito de público pocos meses antes de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, La Pequeña Coronela presentaba una historia ambientada en el sur de los Estados Unidos tras la Guerra de Secesión. La película narraba cómo Elizabeth Lloyd, una joven sureña, abandonaba a su familia para casarse con el yanqui Jack Sherman, provocando la ruptura definitiva con su padre, antiguo coronel confederado. Años después, Elizabeth regresaba a su ciudad acompañada de su pequeña hija, cuya simpatía y ternura conseguían ablandar el carácter del anciano coronel y favorecer la reconciliación familiar.

Durante el rodaje de la película se produjo una anécdota muy recordada en la historia del cine. La pequeña Shirley Temple, que había memorizado completamente todos los diálogos de la producción, llegó incluso a recordar una línea olvidada al veterano actor Lionel Barrymore durante una escena. Barrymore reaccionó inicialmente con enfado ante la corrección de la niña, provocando que parte del equipo apartara momentáneamente a Temple por temor a una reacción desmedida del actor. Sin embargo, poco después Barrymore se disculpó personalmente con ella y ambos mantuvieron una relación amistosa durante muchos años.

La programación anunciada por el Teatro Cómico reflejaba la importancia que el cine comenzaba a adquirir en la vida cotidiana de La Línea durante la década de 1930. Los estrenos internacionales, las producciones musicales en español y las películas protagonizadas por grandes estrellas de Hollywood contribuían a consolidar el teatro-cine como uno de los principales espacios de ocio y sociabilidad de la ciudad.


Realizado por:

Luis Javier Traverso




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