miércoles, 10 de junio de 2015

En 1850 no existía cementerio habilitado en el Punto de La Línea

Con frecuencia acontecía que al pasar de camino de San Roque a La Línea, se tropezaban de pronto con un fúnebre, pero triste espectáculo. Los Vecinos del Punto de La Línea, aunque eran más de 200 según el periódico “El Clamor Público”, carecían de un cementerio. Al ocurrir una defunción, se veían precisados a conducir el cadáver a San Roque, que distaba cuatro millas (6.440 metros). Cuando la desgracia acontecía en una familia rica, hacían la travesía con decoro, aun cuando no les fuera grato el plus de los gastos del viaje del finado y acompañamiento; pero cuando sucedía en familia pobre, resultaba ser un escarnio, una vergüenza, todo el tránsito de la conducción hasta la inhumación.

Comenzaban por la dificultad y trabajo de tener que buscar el importe del alquiler de un carro, mendigando ya en el punto de La Línea, o tal vez en San Roque, haciéndose por consiguiente precisa la detención del cadáver, pero no la de la putrefacción. Vencida la gran dificultad del importe del carro, no pudiendo costear el viaje a un cortejo, por pequeño que fuera, entregaban el cadáver humildemente amortajado a la voluntad del carretero.

En el largo tránsito, la gravedad de acto tan fúnebre se convertía a veces en mofa y títeres, no siendo extraño que el conductor entrara a solazarse en los ventorrillos, deteniendo el espectáculo a la puerta. Los muchísimos extranjeros que frecuentan este camino presenciaban tan lamentable escena. Uno de los casos fue cuando en el punto de La Línea, falleció Nicolasa Grandiere, pobre. Sus dos hijos, entre apuros y lágrimas,  recogieron de limosna en
esta el importe del alquiler del carro, y entregaron el cadáver al carretero, quien, con tres chiquillos que le acompañaban, efectuó la travesía al tenor citado entre nacionales y extranjeros, con vergüenza y dolor de aquellos, y con sorpresa y sentimiento de estos.

Ya en aquella fecha se solicitaba que autorizaran la habilitación de un cementerio que ya había en el punto de la Línea, y que el señor cura de San Roque haría un beneficio muy loable a estos sus mas de 800 feligreses, y evitando los escándalos citados, ayudando a dichos vecinos a remover los obstáculos para la habilitación del mencionado panteón.

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